El tiempo humilde nos devora

El tiempo humilde nos devora      x
con su hambre más primitivo
de igual manera que lo haría
el tiempo engreído/suertudo
el avaro, el ceniciento
el hado madrino...

Otra oportunidad no,
otro mundo tampoco,
tal vez...
otra excusa para continuar.


Una más
a la espera de tiempos mejores
aún sin haber agotado
el que llevamos en danza.

Porque somos así de guapos/lindos,
porque nos lo merecemos.
-Sobre todo tú, ¡como una patada en la boca!

Es que... cuesta abandonar el trono.


Sólo eran trozos

Sólo eran trozos            x
antes de que yo lo pensara/tensara así...
Desde la papada donde se copilan, columpian
las gotas del sudor sobrante
hasta la cortina craneal/veladura
nefasta de un careto
fisonomía desencajada.

En esa edad intermedia/dolosa...
donde el péndulo de la batería del reloj
“suplícico”/silícico, recalcitrante y labriego
empieza a rozar/arar la tierra, campos...
de tu interior marcado por los pasos del latido/cultivo
en lo que te vas convirtiendo.
Prisionero de sus cantos de sirena/demonios
de un mar agitado en calma.

Como los polvos de campanilla
en una película/cuento de terror...
Sólo valen para alargar la trama/rollo
creyendo que algo podía salir bien,
cuando siempre lo hemos sabido
o no lo sabemos a ciencia cierta...?
-el cómo termina-.

-¿Lo sabes? Anda, dímelo...
"A buen entendedor con pocas palabras basta..."

-Y un poco cabrón si que eres, tú.

Ya he descubierto

Ya he descubierto           x
dónde ponerle límite/linde
a cada motita de reflexión
     cogollos de alumbramiento.

Ese flash que deje medio aturdido
anestesiado, muerto/“matao”
al género y al número.

O que lo atraviese sin romperlo
ni dañarlo, sin hacerle sangre
a destiempo/degüello...
y que nada ni nadie se entere.

Ese límite debe ser el folio,
la cuartilla si lo tengo doblado
o una frase/cualquier verso
si no me sale/vómito
o eructo alguno/algo, nada mejor...

No intentaré alargar, mancillar/amasar
amenazar/amamantar sin descanso la idea, 
pesadilla...
Si el reloj ha sonado
no debo fingir que no estoy despierto.

No es que tenga alguna hora
habitual prevista/ni pronosticada
prostituida o perpetúa...
para que las musa-rañas me reciban.
Es que dudo muy en serio
que de verdad -el producto-
todo esto que lees; exista en algún sitio
más allá de la tuya,
o de mi cabeza.

Y entonces, claro...
¿Para qué tanto rollo, no...?
Me dejo tirar y ya está... o no? tampoco...

Por el huerto…

Por el huerto...          x           
mis cadáveres de futuro andan sueltos
comiendo de cualquier hierba.
Hortalizas de labranza
abandonadas por el terco recolector
ahora metido a fariseo...

Con la tierra recién regada
-de la sabiduría propia del homo sapiens-
van dejando huellas 
losas/zuecos de tarquín 
donde te sumerges y no te sueltan...

Hundido más allá de los tobillos
casi hasta las rodillas/
filo de las botas/katiuskas
ya no me puedo mover. 

Malabarista, mestizo de hambres... 
me estiro/comprimo y descalzo
como una lombriz para despegarme. 

Y es justo en ese punto 
cuando me vuelvo hasta más natural/
sencillo, simpático, cordial y amable
paranoico/para nada y 
para todo... 

Es cuando me parezco a mí
que me convierto en otro cadáver, preso
pero algo más real y funcional...
Pues me veo como a un esqueleto en su jaula/
con persona incluida
etiquetado,
listo para el trasbordo/abordaje
traslado al mundo de los espíritus
de la mano/hasta el ojo 
del triangulo del Señor...

Es cuando empiezo a gustarme a tope/
a salivar/destilar veneno 
por los cuatro puntos cardinales
poros de la piel...
Y desde mi aliento fétido, como el de un dragón 
que se hubiera comido un cerdo podrido;
despega mi alma hacia el cielo/
ciclo de la reprodución asistida/
reencarnación necesaria
programada 
-junto a mis otros numerosos "yo"-
en busca de la perfección. 

Mientras observo -como buen samaritano
navegante- 
el cuerpo de la naturaleza 
desde la misma altura/
gestación que yo me voy imponiendo
en la posición de siempre -en automático- 
ante esa foto fija seductora, 
que no cesa/
             -la muerte-
abierta de piernas 
ante mí.

Porque yo soy un poco raro
al interpretar el día a día...
-¡Sí... y un poco lila también!




Escamas de vidrio

Escamas de vidrio            x
con bisagras de hierro.
Aletas de plástico
con branquias de goma.
Espina dorsal de cemento.
Cabeza de plomo con el piercing/
anzuelo en el labio colgando del tenso sedal
que tira de ti hacia abajo...

Ni una brazada, ni un movimiento/paralizado
hasta que hundido/desesperado te vas al fondo...
Y te ves, te notas peso/posada de un pesar
el que te arrastra, y sigues 
sigues cayendo...

Repósate en su lecho marino
sin asustarte, en la descompresión
de la respiración aguantada hasta el límite.
Haz tú cama/coma inducido sin un despertar...
Construye allí tu madriguera/morada
hasta convertirte en arrecife.

Donde se cobijen los que huyen de ti
que se sientan seguros/
junto a los que ya ni tienen sitio...
De esos pensamientos tuyos
que no saben nadar.



Las manchas del alma

Las manchas del alma
como la espuma del mar          x
son mierdas, babas de caracol
restregadas una y otra vez 
en el agua sal de la conciencia.

Si supieran el porqué
de esa continua fricción/atropello;
contra las rocas, manos, paredes de la pila/
cubo/barreño, mollera...
no les escocería ni sufrirían tanto.
Seguro que no,
y se harían cargo de su castigo
con la penitencia adecuada-mente 
ajustada al delito...

¿A caso te comerías un arroz con caracoles
en la terraza de un restaurante en el desierto;
ubicado a las afueras de un pueblo fantasma
sobre las ruinas de un cementerio indio 
a quinientos metros de la central nuclear del cielo
... y sin ninguna obligación ni miramientos?

-Pues no sé yo...
Pero confío que esto cambie,
debe cambiar de rumbo, el patrón
el peón de zape... de proa a popa.

¡Ya, pero mueve el arroz que se pega!