Como una gotera

Como una gotera        xxx+
zarandeada al viento,
masturbo el silencio
 con mi ridícula voz.

Cuelgo de una pared sin nombre
con un letrero borrado
que debe decir algo.

Estoy en este huerto de higueras...
breva caída, higo verde
        seco o podrido,
en el suelo siempre.

Siento un escalofrío que me humilla
           en la sisca de mis días,
de tanta raíz esclava que regurgita
cerca de este tronco la pena mía.

Necesito una flor entre la grama
donde dirigir la mirada
   y olvidar lo que soy.

Necesito enterrarme en el barro,
clavando el tablacho en la acequia,
ahogando estos gusanos y culebras
para no molestarte más
       querido corazón...
mi amo.

Saboreo el largo y tortuoso camino,

Saboreo el largo y tortuoso camino,          xx+ 
ciego en un claro de luna.
Me reconfortan los rostros de dudas,
                infértiles semillas
que de doce sólo brota una.

Mi coexistir galopa en el potro vil
donde se sienta mi “cagá” de vida.
Envuelto en las sábanas alucinógenas
                         de la noche
me empapa cada vez más
esta marea que no termina.

Se insertan orugas minadoras
en las yemas de los nuevos brotes;
arrugando, mascullando, secando
los jóvenes esquejes 
            que aún no conoces...

Ahora, el carrusel destartalado del paisaje
te quiebra la espina dorsal, la pelvis,
una tibia, el corazón y dos costillas
       donde secreteaba a hurtadillas
hasta desvalijar las alforjas que no tenías.

Latigazos de finas ramas
         -como hordas suicidas-
marcan mi cara con ondulantes heridas
igual que arrecifes feroces partiendo quillas.

Me escuecen las horas que espejean esta momia.
Es un afán que enviuda conforme avanza 
                         la sin fortuna...
tengo poco tiempo en este claro de luna.

Este desquiciado viaje me lía y deslía
en un confín de gasas lumbreras,
que no son de algodón mullido
sino de negra y espesa brea.
    Esa que asfixia y quema,
esa que huele a madera vieja
en la mar podrida de tu sesera,
   esa que más que lucir... ciega.

Aprieto los estribos, clavo las espuelas,
intento deshacerme a tumba abierta
de esta estela de cenizas;
polvo, miedo, sudor, flaquezas,
        chinarrillos de mi vida...
que orbitan por ahí sueltos
en el rebufo de fragmentos
de esta calavera circunfleja.

P.D.
Nada es igual/porque nada es lo mismo... 
ni siquiera cuando lo ves o lo piensas.
Y nos parece mentira, -que todavía-
                a lo largo de nuestra vida
no haya concluido/encontrado algo su final.
-Quizás va todo en el mismo lote?



¡Qué ganas tengo Señor/de no hacer nada!

¡Qué ganas tengo Señor/de no hacer nada! xxx
Ufffff...
      qué ganas tengo.

¿Habrá algo más terrorífico que eso?
                 unas ganas insaciables del tipo que sean,
                              ingobernables/inagotables
acaparadoras de ipso facto, que te hagan presa/pis al instante.

¡Pero qué ganas tengo de no hacer nada, por Dios!
                              ¡Qué ganas tengo...!

Y desde el ático de la nada
contemplar el cielo fuera de la presión de las tareas cotidianas.
                 Fugitivo precoz/a priori, de ante mano 
                                 para lo que he sido creado,
y no hacer salvo lo que me guste
necesite o recree mi instinto/explosivos del ser en fiesta...

¡Qué ganas más hermosas y lindas tengo!
                            babeo con sólo pensarlo.
Desahuciado/vacío de cuantas manivelas/prisas nos meten por el culo
o vienen infiltradas,
camufladas hasta nuestra reconvertible ignorancia.

¡Pero qué ganas tengo de no hacer nada!
Unas ganas tremendas, 
                 -todo el rato- casi tanto que me ahogan/asfixian-.

Me gustaría que no se quedase aquí, sólo en estas líneas...
este canto de sirena a la desgana.
Quiero hacerlo presente/
               patente, real, viral, vital, virtual,
                              el no hacer...
el descansar y “tirarme/tumbarme a la bartola”.

¡Sí!, qué felices seríamos entonces...
             cada uno de los míos tomándose un café al fresco 
o viendo la tele, mirando la gente pasar, 
comiendo hasta reventar: dulces
helados de chocolate,
                         verduras, carne, pan, conejo de campo...
Y no importarnos nada... ni las noticias,
ni el dolor, ni el puto intermedio de seis minutos de media.

Nada, solos la nada y tú cogidos de la mano
                                    enganchados del brazo
y que se jodan los que nos enseñaron a morir
de esa manera tan indigna...                 siempre trabajando,
haciendo continuamente cosas... por no sé qué causa.

Dicen que para nuestra salvación/realización personal
que nos hará libres... ¿De qué coño hablan?

¡No, mil veces no!

Porque ya he perdido el rumbo/horizonte de la razón
        con tanta mierda, basuras que han vertido
                                  encima de mi alma... Acomplejada
ahora sin atender ni saber a quién escuchar... ni adónde ir.

¡Qué ganas tengo Señor,
                    de no hacer absoluta-mente nada...!
Y de coger mi corazón en un hatillo y viajar 
por el mundo real o de las ideas 
imaginando
vagabundo/bandolero...
-¡Pero si ya no puedes ni con tu sombra, criatura!

Por eso, ahora que no puedo.
Deja que sea yo el que se descubra -todo educado/el tatuje-
                           para cederle paso a la muerte...
Y no que me empujen con sus prisas endiabladas/los indeseables
medios de comunicación/toxinas de reproducción asistida al cerebro
bulbo raquídeo, testículos o varios.
Adyectas/directas a la sangre que las reparte por todo mi cuerpo
envenenando el sentido de la vida, ya cautivo
atrapado por los cuernos
camino del matadero...

¿Y las ganas esas en qué quedan? de las que hablabas antes...
Está bien claro, te estoy pidiendo que me dejes en paz
de una vez
quiero reposar el sueño. ¿Es que no te enteras?
-¿Apago la luz?
Apágala.


 

Trato de pasar inadvertido

Trato de pasar inadvertido         xx?   
        a la clandestinidad de mi cerebro,
en la soledad/independencia de mis silencios...
  pero me conozco de antes, y lo sé.
Es imposible.

La buena sintonía/conjunción es una casualidad.
    Me despierto retorcido
     como los brotes tiernos del naranjo
              acosados por el minador
aplicándome calmantes de todo tipo
por cualquier orificio,
agujero…

¿Cómo recuperar el tono de lo que me toca ser/
sanar/sonar bien... acorde 
con el mundo sensorial/interestelar del que me siento no menos 
                                           que cebo de ratón?
Por lo pronto antes del Apocalipsis/exterminio...
           para que el gato/látigo del creador siga dormitando.

Esa crueldad incierta, lívida, vilipendiada
a la que me voy acercando/sometiendo
como una promesa 
compartiendo/compatible hasta ahora 
    con mi holocausto, contaminando el bosque salvaje
de una escarcha maléfica/maldecida... melancólica.

Me siento abatido, alcanzado,
vuelto/disperso/dispuesto "nivel mil"
                             a la contra 
contraria de cualquiera que se me acerque... -como un perro 
atado al carro de su amo...-.

Me voy reduciendo, arrasado/arrastrando
sin sabor a nada/nadie, ni oído, casi mudo
      con la desesperación y la rabia ahora triunfante
copado/campando a sus anchas por cualquier camino que vaya...

En la parte trasera del decorado/de este teatro ambulante
espero a que pase el resplandor de los flases/-luciérnagas de la noche-
    y vuelva a ver con nitidez a las espaldas del espejo.
-El sol en su bola de cristal anaranjada nos saluda...-

Apostaba contra mi indisciplina y perdí...
todo para desagradar
como un borde.
Se trataba de una pulsión visceral no intelectual...

Ese burbujeo/pompas de mocos en el pañuelo negro de la rendición/
arriado con la cabeza arrancada al enemigo en ciernes
                                        en los puros huesos/
tibia/fémur y humero
haciendo la señal de la cruz en la capilla de los despropósitos... 

Las "granás" de mis entrañas desgajadas
ondeando al viento entre las balas de cañón que rompen el casco 
cáscara/cascarón del huevo de los sueños, 
y me hundo... -como el galeón fantasma de Piratas del Caribe
va mi tropa por el fondo del mar 
                   hasta la pila del agua bendita-.

En bloque -con todo mi ejercito- doy un paso inorgánico al frente
absorbido en vida, carne sin sangre
    que alimente ni un minuto más el cuerpo de mi alma
allí entregada/en ofrenda al redentor...

Blanco y frío 
para la última foto de fin de curso,
          mirando al techo de la capilla
ante las faldas del altar/en un carrito bien mono del
templo que he de pisar
conquistado ya desde mi nacimiento con un nombre
                      en su pila de bautismo.

Ufff, todavía respiro...
Absuelto por momentos, 
        diáfano en lo esencial,
-"corre ve y dile"- de mis pensamientos
...imaginados ya imposibles/muertos de risa
en los labios que me besan
al despedirse del cadáver florecido,
aún virgen 
en el prado de esta maldita/inhóspita pesadilla
pues veo que todo no deja de ser un sueño...
-menos mal-/

Se agitan dentro como un cóctel/corazón, nervios y mercurio,                
fervor distante
en la indolente hecatombe, cascada/ceremonia de liturgias
repetidas hasta la saciedad
con el beneplácito de una razón utópica suicidándose/
colgada de un almendro/olivo/olvidado igual que Judas...

La serpiente del sufrimiento
repta huyendo por las cavernas huecas 
                           del flujo de la vida,
túneles vaciados de su líquido elemento
sorbidos por el monstruo del deseo... 
                   hecho razón/espadachín que me tienta/tiene
                               de espaldas contra la pared...

Ahora chorros de oro
del manantial de la gloria de tu divinidad futura
          buscando el cielo...
dan cuerda al reloj/noria del viejo molino
en la vaguada de Dante. 
Talentoso recuerdo 
hecho añicos/convertido en polvo
igual que lo vas a estar tú, en un "pis pas" de tiempo... 

La cristiandad ha encontrado en su Biblia
todos los cuentos (Salmo 23)
que te harán dormir para siempre
ya tranquilo
                       en su Amén.
No te despiertes mi niño, el hombre ya te alcanzó.
¡Por Dios...! ¡sigo dentro del sueño...! 

-Cierta clase de frialdad/crueldad... ¡espabila!
Ya lo sé, guapetón... 
por eso te llevo a ti de guardaespaldas.
Anda, cántame esa canción de Whitney Houston.
-¡No, que rompes a llorar...!