No hay desierto solo sin agua/

No hay desierto solo sin agua/          xx+    
  Para que arda el mundo en cada una de sus partes 
    ha de existir un tipo de luciérnaga.
Y tú no sabes de qué se trata
      y vagamos... 
Porque recordamos poco de las entrañas de mamá.
               Y de sus caricias olvidados
nos volvemos inquietos al otro vientre
   donde la calle te habla sordo/sórdidamente de lo ocurrido.
Y recurrimos al poema/metralla de una exposición/
explosión de saberse embargado/
                     borracho de tantas cosas...

Un mundo contiguo nos niega
  y su llama/incendio nos allá-na
                              para su siembra.
Supón, que tal vez, casi sin saberlo
      en medio de la cita/cinta viéndote tal y como eres
se te adelanta el yo que tan ansioso esperabas...
Y resulta que no eres tú.
Dichoso eres cuando sueñas con ello y aciertas.
Aviso culto/oculto de ti/gasto núbil/
                            gestación amarga de una traición.

Generosa es la esfera/Epifanía de la dichosa promesa 
      y de su mudanza asido dueño.
            Cuando me detengo en aceptar su cruel indiferencia
la crucifixión del paso de los años me acuchillan...
Ese nudo a mi garganta 
               cuyo verdugo, el tiempo, aprieta sin dilación.

Y sentirte ido que no ha de mirar atrás
       con las nubes vagando por el cielo azul 
                     al que miras reo 
                            desde tu patíbulo de ensoñaciones 
con un público enfervorizado a tus pies 
                               igual de doliente.
Como si a ellos también los fuesen a ejecutar...

Duelo bajo el sol de antaño revestido de lástima.
    Por eso eres sendero de muertes
tobillo de su igual a cada paso/piel de tus restos/
                         hora cernida/ceñida de roñas
que reza al Santísimo arrastrando su cuerpo ya infértil/inútil...

El hombre un ser engatillado/
                   resucitado de su negación,
    necesitado sufre con la erosión corrosiva 
                                 íntima de su existir.
Y se desgasta culpa de su naturaleza
                      que le redime/remite a lo finito.
De su desequilibrada desproporción prisionero
entre la nostalgia
y su estado imposible de definición en continua eclosión/
     ebullición y desastre prematuro...

La vida se convierte así en un convite/calvario de plan de futuros
       que no sana de su sarna al moribundo imaginativo...
Ni a su sistema existencial 
    de/con la conjunción disyuntiva entre premio y/o castigo
desintegrándolo.
       Ese mazdeísmo/
magnetismo entre el bien y el mal que lo abrazan 
con/de igual forma/fuerza confundiéndolo.

Lo que nos preguntamos entonces desde la ambigüedad 
nunca viene ni nos salva
               porque huye despavorido del opresor...
Y se precipita al vacío/coso de los leones/serpientes
en su trayectoria/
    pasadizos al interior del infierno elegido.

El hombre conocido/desubicado de su contexto no se basta/
  necesita la chispa de su deshumanización         
para su demolición y arder... 
              -Y ahí está la cerilla del diablo...-
-La tentación vive de alquiler en el piso de abajo 
a dos palmos del corazón que vicia y vacía...

Me gustaría vivir peor de lo que me dices cuando me oigo...
Aunque no lo concibo, ya que nadie 
me lo cuenta como lo haces tú/tan de cerca.
   Lo aprieto con todas mis ganas -el resultado/resuello-
para probar/provocar de su dureza el aguante
y ver si revienta/cede 
y se rompe por alguno de sus aledaños/ángulos.
No sé si entonces soy yo 
o un trapo/un organismo/globo/animal o cosa el que sufre...
   
        La fuerza es una, el cuerpo uno/
al final cualquier tipo de duda te crea distorsión
al buscar la respuesta.      
Y que dure...

-Soy un titular tuyo... 
                 uno de tantos/cómplice.
Que sepas, cuando te equivocas de camino, que la vida te sigue...
Vuelve contigo/conmigo, el tiempo siempre nos espera/
es manzana/es mañana..

Ya veremos...?



Estoy aprendiendo a leer entre líneas

Estoy aprendiendo a leer entre líneas    xxx
en la desesperación de encontrarme
tal y como me veo.
¡Lo que soy... el mismo "yo" de siempre!

¿Somos lo que somos porque lo hemos elegido
o porque no nos queda otra solución/más remedio?
Así, ¡Al tun tun!  Por decir algo...

No sé…    
Yo creo en directo y sin ningún tipo
de ficción holgada-mente
que soy lo que me gusta.
Una parte de todo aquello que tengo y disfruto,
bajo la conjunción ser/libertad... Anónimo/antónimos y 
sinónimos...      Simios encaramados
subidos en el mismo árbol.

La tripa del entendimiento
          y... sobre todo las mentiras
A todos los voy ahuyentando
sujetando con la correa a la cintura
                    de mi pobre esqueleto.
Relleno forrado de grasas y de sebo, tipo michelín.
Roñas, hambres atrasadas/cataratas de desechos
que no encuentran, ni de coña, entrada a la salida...

Alguna vez he atinado a clavarles/
hincarles la garra, el puntal de la hebilla
en el agujero justo -como el matachín-.
Evitando que me apriete/reviente/chillen como fieras
llenándolo todo de mierda y de sangre
sueltos sus esfínteres.
-Menos ahora que te lo cuento-

Somos el marcapasos de la naturaleza, tambores de guerra
en el horizonte. 
Trueno encurtido de su ciclo reproductor destruyéndonos.
Arena que se inventa a sí misma cayendo en cascada
           de su caja de huesos a la otra. 
Momia desliada/desleal/rebobinada de un viaje incierto
guardador...
Radiografía, foto, culo del mundo/crucigrama de ficciones
en el rabo/cerebro del Universo
                       que se cree/crea un Dios
para sujetarse y tocar con su dedo indice el cielo...

-¡¡Anda ya!!
¡Todo eso y nada es lo mismo!

Me duelen tantas cosas…

Me duelen tantas cosas     xx?
que se empujan haciéndose sitio
para que sea una de ellas  -en concreto- 
la primera que atienda...
sin deparar que tengo tiempo para todas.
¡Qué tontas...!

Se amontonan/acomodan sacándome de quicio...-y mucho-.
Pero hay pastillas para cada una de ellas, y la calma
elimina/borra del todo
incluso lo que no está escrito, ni dicho...
Aniquilan tanto la queja como el llanto
el amor propio, la pena, el orgullo, la devastación/
desflorestación de lo incomprensible, 
la soledad del infierno.
Sacos de escoria/tripas llenas de problemas 
oliendo a lo que llevan dentro
y su peineta/pandemia de amos...

Ese es el dolor imposible,
el de verdad.
Los demás son de pacotilla, de andar por casa...
A esta edad en la que empiezas a conocer
tu cuerpo/órganos por los parches/achaques
que te dan/opacan/sufres...
-Aferrado a la traición de lo imposible-

Tengo el tiempo justo para contaros esto
antes de que me dé –un día de estos..._
otra nueva tanda de mareos
vértigos...
O algo mejor, más fulminante que acabe conmigo
y me resulte menos gradual 
lo inevitable...

Prueba de lo mal que lo llevamos -yo 
y lo que me rodea...-
Es el ejemplo de que he invitado a mi sombra 
a tomar una copa en el bar de la esquina 
y no ha podido ni doblarla...
O mi perro que tampoco se levanta de su siesta habitual
para despedirse cuando me voy.
O la de gente que hay en el pueblo 
que ya ni conozco.
Algo está cambiando, sí...

Paz con la mirada abierta de par en par o perdida...
Esa es mi paz con la que sueño 
o me desquito mientras me detesto/desteto del ahora.
Arrinconado detrás de lo que te gustaría 
tener delante...
Filo del cuchillo/abismo por el que te vas a tirar desnudo,
sentado a horcajadas con las manos atadas a la espalda
con la lengua fuera humedecida 
en el aceite del motor y de la grasa...
-Sudoríparo lacrimógeno- 
Dando brillo a la hoja/espejo a la vera/borde de tu ángel
mientras liga con el sepulturero.

Que sepas que al límite de un principio/precipicio
es él el que te empuja/anima a que saltes.
Su atracción es latente/letal/inevitable.
¿O no es así...?

-Derogado asciendo en mi caída libre...-
Me han debido de cubrir/tapado ya los ojos
con alguna moneda del cepillo de misa de doce
porque no entiendo ni veo/ni torta...

¿Qué hago?, ¿dónde estoy?, ¿qué es todo esto?
¿Tú lo sabes...?
-¡Jesús, qué lío!

Las horas/olas del mar llevan tu nombre escrito..."inri"
y te declaman en su golpeo al madero.
Nos amortajan con el lienzo/túnica del redentor
beso con lengua en cada uno de sus aullidos/latidos
lanzas/flechas de su clemencia...    Hostia 
        dentro de tu boca ardiendo.

¡Ufffff, me estás liando más...!
¡Para!


Me estaba embrollando demasiado…

Me estaba embrollando demasiado...         xxx 
      convertido en un fardo/fajo de mierda
tipo desagradable y charlatán.
La incontinencia de la consciencia y la inconsciencia se sucedían
al emerger entre las grietas/apertura
                  de cualquier sentimiento ardiéndome...
Una ocasión/oportunidad similar a la navegación cósmica
sin vigía en el palo mayor.
¿Era algún tipo de meditación al uso?
No, no lo creo.

Tenemos que dejarnos ser...  Déjate ser
es interesante.../   
                                     sin interrupciones.
Menuda ocasión que tenemos...
Nunca somos conscientes de ello
                                      pero ahí está.

Déjate ser...              llévate contigo.
No es fácil decirlo ni definirnos personalmente.
            Nunca nos hemos atraído lo bastante,
somos traidores de nuestra contradicción necesaria...
En algún momento tendremos que ceder.

Déjate ser...
           verás qué cómodo te resulta/estás...

Sufrir, dormir… ¿Qué más da?

Sufrir, dormir… ¿Qué más da?        xxx+
Estar siempre delante de uno
  eso sí que es triste.

Que fácil sería dejarse conquistar
             presa del sueño
  y cerrando los ojos abatido
ceder a la presión de las cosas...
Quién puede saber   con/en cada viaje
cual es su destino final,
                         y si lo busca
encontrarlo igual que imaginó.

Irte, volver…
    volverte a ir o para no volver.
Partir casi sin quererlo, porque sí...               
  cada vez más lejos más a menudo.               
Sin horizonte, sin red, sin cielo ni fronteras
        y tardando un segundo menos en reconciliarte
hacerte eco de una conciencia.     Soñar
desprovisto de alas embriagado/medio borracho
     por los confines del universo.

¡Qué felicidad tan intensa/inmensa!
    ¡Qué paz tan infinita y maravillosa!
Errante, sin fuerza alguna
por los páramos del instinto/intelecto/intestinos
 del caos que se expande atravesándonos.
       Vagabundo, perdiéndote en caída libre
hacia el vacío 
aventurero/amodorrado  
    sin apreciar ser cuerpo de nada.

Irte, volver una y otra vez.                                  
Y así cuantas veces sean necesarias...              
Salir de ti, de tu vida, de tu conocimiento/ente
en soledad
         con la lentitud/cadencia dúctil
de un suspiro de fe.
   Y sucumbir en su profundo plácido letargo/
latido coherente contigo mismo.  Olvidado/
     olvidándote del olvido que te busca necesario
y quién sabe si también para lo que nunca pasó
                        o el nunca jamás de lo ocurrido...

Irte, volver
       sin más problemas que el mismo cansancio
de la penúltima vez que te aguarde/persigas/         
                        lo encuentres/aguantes...
Y adivinar/trazar conjeturas con los dedos
en el cristal empañado/empeñado/                
              preñado del pensamiento.

Apisonadora que te pasa por encima
que te plancha sacándote las tripas/sesos fuera
     esparcidos por el pavimento friéndose abrasados
por el sol y el alquitrán de la perra experiencia.
  Esos días malgastados/mal olientes desmenuzándote 
como pasto/ratas del diablo.

Irte, volver
         volverte a ir...
Frente a frente ante la ilusión perdurable
    quemada/podrida ya nuestra suerte
al fin muertos de/entre todo lo que existió.          
Envueltos en maderas de pino/púas/penas
           regalo de/a la tierra por su traición.
Y echar en falta quizá  -como motor-
lo que no tuvimos ni conocemos aún. 

Ir, volver…
¿¡Pero qué es esto!?
                    ¿De qué se trata!?  
¿Dónde voy….?, ¿de qué vuelvo?

Nada, todo, yo...         el mundo.
Y mis particulares ojos detrás de la ventanilla,
al otro lado  sentado/echado en/hacia su hombro
inane/estéril/descarnado/invisible,
     empujado por la inercia de lo inconsolable/inconcebible. 
Sigo, espero... sueño conmigo dentro
en el escándalo/intervalo de pasiones
una y cien mil veces harto.
    
   Y yo, otra vez yo...      delante mía.
¿¡Qué hago aquí!
    ¿Qué soy…!!?     
Me persigo/persino en su reverso y me venero
me veo raro, muy raro            como a un extraño.
Igual que una batería de fotos/cruz/soga/trofeo...
        relicario al cuello de un ahogado/ahorcado.
Es difícil mirar, abrir los ojos
               y ver siempre al mismo!
Y así: yo, la vida...           uno.
    ¡Estoy/espero… sigo!

Irte, volver…                                    
                          ¿A qué/de qué...!?
¿Y qué me importa ya?
Si no soy más que nada.       La nada
del antes de mi concepción ya gastado
        un asco de lo no nacido.         Acaso
un cacho/reducto minúsculo de espacio/tiempo
                     escupitajo echado a perder.
Y pareciéndome verdad entre todo ello
  un engaño más...

No, nada…                  soy nada.
Nada sobre la nada más inmunda y miserable
que se haya gestado jamás.
  ¡Menos que nada…                             
         maldita y bienaventurada nada.
Y aun así, late mi corazón y lloran mis ojos       
cuando me siento tan vil/inútil.
Y aprieto los dientes, los puños
        y me tiro de rodillas al suelo                    
                 ante ti.../mi yo.
-El que fuimos, el que nunca será-
  Y te odio igual que ayer te quise sin saberlo
y no me siento libre de ninguno de los dos.
                                          
                                          Y espero…
Tengo sueño…/mucho sueño!

-Rezaré por ti... colega.

El camino nos conduce a todas partes…

El camino nos conduce a todas partes...  xxx+  
¿Es un dilema?  
¡Qué más da! ¿A quién le importa?

Lo agarré, lo arranqué del suelo, lo tomé en mis brazos
y lo acuné...
Lloraba desconsolado, compungido como un bebé.
Ya no hay sitio ni cuna para ti -le dije-
Y me mordió en la mano con sus encías de angelito sin dientes.

Ahora, cada mojón de/a sus orillas...-entre las hierbas y el polvo-
me recuerda/todo lo que me hace sangrar –hoy-.
Los recientemente aparecidos cuchillitas de leche de piedra
de las que huyo...

Y me vuelve a morder y no me suelta
hasta que se queda con algún dedo roto/trozo de carne
como si de un juguete o regalo se tratara.
Mientras se calla y se lo traga todo sin rechistar.

Así me va devorando
el camino, la boca del tiempo, y el niño que me crece
y no conoce de su amo más que el hambre...