Esa tonta flor

Esa tonta flor del jardín        x
de los encantos perdidos...
se quedó seca y marchita,
tierna y dolida.
Los labios de la noche
       la hizo trizas.

Esa dulce flor
de los manglares de acacias.
Atormentada de polvos
sobre brotes de hojarasca.
Lúcido manantial
en graneros de azadas...

No supo mantener el tipo
cuando más lo necesitaba.
Vagones rechinando
le dieron alas...
Patinando en la concha marina
donde pescaba.

-Pareces un eyaculador precoz.
¡Son las ganas de tanto...! -lo siento-

Y entre todo ello…

Y entre todo ello... apareciste tú,      x?
como un campo de minas/espigas doblegado el talle
                        por el peso de su fruto 
al que voy a cortar/segar, -o al menos eso intento-.

Cuando lo recorra.../
sus crestas puntiagudas cosquillearan las líneas de mi amo/mano
-como en Gladiator-
guiadas por las ramblas de los jeroglíficos de la corteza
celeste de las ganas/líneas de la fortuna, 
rozando cada sima 
de la edificabilidad indivisible de nuestros cuerpos
                                     con gritos de aleluyas. 
-si antes no ha explotado alguna razón de peso 
y lo dejemos para otra ocasión...-

Todo esto es sólo un juego de palabras trampa 
para el imbécil/idiota del turno de noche, vampiro de la ilusión...
mendigo colgado al camión de las basuras del día, 
sin temor al guante ejecutor del operario 
que no le quita ojo
ni le queda más remedio que apretar 
para cargarlo/echarlo hasta el robot triturador/
de nuestro maldito juego de tronos, egos...
                              empalmados.  
Aún a riesgo de que salte por los aires/romper la maquinaria.

No me tomes demasiado en serio ni en broma, -mi amor-
                                       y disfruta 
como las olas del mar que se tienden a lo largo y ancho de la playa
al llegar a la arena/cota/costa de nuestros deseos. 
Ya sé que eres ajena a todo esto, 
-ni siquiera me conoces-
por eso lo hago... y te lo cuento/digo así, 
de esta manera/marea que no cesa. 

Diviértete igual/o a la par que yo lo intento 
aunque todavía no sepas de qué va/se trate todo esto. 
La vida siempre emite/admite nuevas soluciones/      
                                            prueba...! 
-¿Estás ligando?
No, estoy dando vueltas entre las sábanas. ¡Cariño!

Suda el sexo sus pesares,

Suda el sexo sus pesares,        x?
muere gozosa la vigilia...
en dos salvas de broma,
en dos “hartás” de mentiras.

-Quisiera renunciar a ser hombre-.
“La maté porque era mía”.

Estaba yo, con las tripas revueltas,
badajo “ahogao”, en agonía.
Sobre la celosía de melaza,
pandereta en mano blandía.

Hervía en sazón
adobado por las brisas salinas
aliñando en ardores blusón
embutido en puro macho cabrío.

Y de pronto... sentí un vacío,
el que te quita la savia y te saca de quicio,
el que te grapa los morros al entresijo/
el que te acuna la chicharra en el matorralico.

Ahora el cuerpo descosido de bramidos,
se cobija en tres cuartos de ñora,
...en el alborotado rescoldo
de su nido de avispas.

Tu flagelada magnolia
todavía “hinchá”/medio dormida...
pide indulto a la autoridad,
y te dan opción a otra corrida,
allá por navidad,
cuando se olviden de la vista.

-Demasiados fallos... -en ese aparato tuyo-
¡Eso digo yo!

Yo puedo devolverte al vacío

Yo puedo devolverte al vacío del que vienes...    x?
               hirviendo en las ganas de tenerte 
      al amparo de la profundidad del sueño abisal 
                                     en cada una de las cabezas 
                     de todos los muertos del cementerio del amor.

Veneno que vomito -muy despacio-/desprendiéndome del enganche
anzuelo trampa
de ese afán... 
 -una y otra vez por el aire volando antes de ir a parar al cesto-
                                Porque he creído ser parte tuya...
atravesando una jornada entera del individuo que soy/
sólo para ti.

Yo puedo hacer pompas trampa/ con agua de jabón 
                              en las que flote tu imagen, 
      con la luz de una ventanita a cuadros en su costado/
por la que se asome tu anunciado adiós...

Yo puedo juntarte los brazos a la espalda 
mientras te muerdo el hombro/
con el sabor de tu piel en mi boca
y chuparte la vena yugular
        de lo que dices o callas... 
            con su patito feo en la piscina del manicomio.

Y jugar después a/correrme como Peter Pan entre tus naves, 
conquistadas
velas de ala de mariposa/ 
sufragada del polvo de Campanilla
         antes de que te vuelvas cri-sálida. 

Que sepas... que apuesto 
con las ganancias de lo que he de perder en cada sueño...
Y me esfuerzo/enfrento a esa ignorancia siempre
              con lo que llevo puesto o nos traemos entre manos.
Pero no lo veo claro... ¡Nunca/
¡Y tú?

-Yo... lo de siempre/... -un bombón-. 
Café con leche condensada, azúcar,
ron y un trozo de bizcocho de uvas pasas.
¡No era eso... cariño?!

Cuando se levante…

Cuando se levante...          xx
desgarrará los trapos sucios
llorando en el cándido/cálido paño.
Tus fuerzas se volverán flatulentas
       entre obeliscos de cornetas.

    Las más tributadas sensaciones
latirán al compás que tu las mezas.
Para darte rápido el sublime latigazo
descarnando a tu payaso de alabastro...

Te quebrarás como un banco hipotecario,
lleno de pagarés y talones falsos...
en la cornisa mascullada del colapso,
fusil ametrallador en cántaro agrio.

Y hechizado en el rescoldo de códices
de los más ásperos hipocampos...
a cada palpitar un peñasco,
a cada escalofrío un desmayo,
a cada suspiro un llanto,
a cada nueva distensión
un desengaño.

Y así... todo calentura,
jura y perjura.
La gloria una locura.
La locura, ser uno mismo,
uno mismo,
ser o no ser.

Así es la vida...
un feliz gatillazo.


Brinco/brindo conmigo

Brinco/brindo conmigo              xx-
                 después de haber tirado las copas, 
                    y tú lo sabías... -que iba a pasar-    
Sobre su lecho de cristales rotos/
alfileres en mi piel salpicados, infeliz 
                            las veinticuatro horas del día...

Aprieto al frágil huésped/de tu alien, 
-mi enamorado, eterno corazón-
y te lo reembolso -no sin antes- haberlo rodeado/estrechándolo
entre mis pulmones
con un fuerte abrazo y/profundo suspiro que lo atraviesa
como la flecha inexistente 
                         de nuestro -en huelga- cupido.

Y todo porque me ha parecido verte llegar
sin estar preparado... atada desde tu cordón umbilical de la razón/
en mitad del espacio de una calavera sin seso 
envasada al vacío... flotando.

El saco del miedo, -eco de esa voz- me atosiga/cielo ciego... 
                         de principio a fin...
Ese es mi sino/signo, -yugo del cabestro- y la campana 
badajo colgando al cuello de las ingles 
tambaleándose
ya en ruinas...

Y vuelo alto con las alas desplegadas de mi boca en gritos/
los labios 
empujando la voz muda hacia donde estás... 
como un latido/latigazo en el lomo de la bestia
de la compasión olvidadiza
     reo de mi honor defenestrado... ahora en el calabozo
calabobos de mi Tin Toy.

Tu pájaro lobo/Ícaro derretido cae desde lo alto
aplastado por la piedra de Sísifo...
en la negra noche donde mi alma se ha quedado prisionera
igual que una lluvia de estrellas
en los ojos de cristal de una estatua....
Y como un tonto principito, con mi bufanda al cuello/soga
                     atada a tu muñeca Marujita, me dejo ir
yoyó de tus juegos de primavera... en el templo de Atenea/
antenas/cuernos de caracol de la esperanza.

Pero no me importa, 
hay más agujas de cambio en la estación del metro de la eternidad 
             donde se pueda morir de diferente forma y yo 
he elegido este calvario.
De mi corazón de gato, le sobra una vida...
-eso me dijo el doctor... que de cada tres cae uno 
y yo llevo seis...-

-El cava no estaba malo, -ni mucho menos...- ¡Rico, rico!
                                          Es tu cabeza 
                       que se atonta/atora con poco, chaval!

Ya no rezas…

Ya no rezas...         x?
la marea apaga las velas.
Ya no esperas,
sólo revientas.

Ya no oyes,
el zureo de estambres te duele...
Ya no piensas,
sólo muerdes la presa.

Ya no miras,
tus babas todo lo aliñan.
Ya no sientes...
la lava se desborda bajo tu vientre.

Está claro...
que tu fierecilla maquiavélica
expone su tesina de fin de carrera
e... hilvanando semillas
sobre herbazales y corcheas,
teje puntillas de cera
“lisíao” por el acantilado
donde se despeña.

Has llegado a ese lugar
donde los pétalos/
hojas del libro
atraen con su muerte al lector.
Bello durmiente...
en el sueño de los justos 
         yugo del placer.