Lo que hago/

Lo que hago        xx
y de cómo lo hago
hasta ahora
me ha ido siempre bien
-más o menos...-

No me aprietes mucho
con tus endiabladas
e insistentes enseñanzas
no vaya a ser, que por un casual
se corra la tuerca,
que se resbale
el tornillo
y dé en tu preciosa cara.

Tus requiebros a la medida
se convierten en caravanas
de hormigas atareadas
presurosas en llevar
su desquiciado alimento/
tormento
a los túneles repletos
de larvas hambrientas
que esperan siempre
algo diferente
a lo que tú les traes/
das.

Al dibujarme tú obra
su esbozo patina
sobre la piel helada del espejo.
Su reflejo bajo la superficie 
se evade resignado, se volatiza
con la ligera brisa
de tan sólo darte la vuelta/
de echar a volar entre sus aguas
el cristal
por ti congeladas.

El trazado de su tiza
con esas lecciones magistrales
que me impartes...
Se desgastan rápidamente
en esta pared amaestrada,
en esta pizarra ennegrecida
tirando a verde-mierda de gato-

¡Déjame en paz de una vez,
cariño mío...!
No ves que lo nuestro
sólo son sentimientos mutuos
mutando a zombies.

-¡Caray...!

Ya no te caigo bien…

Ya no te caigo bien...     xx+  
no estoy a la suficiente profundidad,
lo sé.
La culpa tiene un brillo especial
en el espejo de tus ojos.
Me llevas cogido del brazo
a enseñarme lo mal que lo he hecho/hago
como la “seño”/el “profe” me reñían en el colegio.

Ya no lo hacemos ni bien ni mal,
ni estamos a flote -insuficiente bajo en sentir-
y lo sabemos...
Donde ahora hay un puente antes estaba el barquero,
la maroma, las cañas, la arena del río, los peces, los mosquitos
y algunos patos salvajes.

Me acercas a tu nido del mal humor en un pincho/
nicho de expositor de calamidades.
Nos acercamos al fuego de la pelea/discusión/desilusión
con tanta facilidad/frialdad
igual que el hambre de la lumbre excitada
abofetea/le saca los colores a los mofletes de Heidi.

“Tatu” de figuras geométricas que se acoplan con la bailarina
al ritmo/tacto de las púas/palabras 
con las que bailamos/danzamos...
Cuerda/huecos y pozos/manivela se dan cita en ese saco
salto mortal de nuestra lengua.
Abortando/secuestrando la esencia del real significado
de su contenido...

Decorados, pinturas de guerra, rayas de tizne
del culo de la olla/cabeza
nos adornan bajo los ojos 
en señal de duelo por el peligro inminente...
Aceradas miradas, lanzas que se elevan alto y se clavan
al volver atravesando el cielo/aire por el que huyo 7 veces
como Toni Curtis por las calles de Bagdad...

Tengo una calavera de escayola sombreada con betún
de Judea y otra de plástico –de alguno de mis hijos-
sobre una leja en el estudio donde pinto
y parece/perecen de verdad, como lo que no hago.
Ante las dos me arrodillo antes que contigo,
fiel a mis principios y adúltero entera/mente con los tuyos...

¡Qué sepas
que utilizo la lectura, la música
para ocultar los ruidos que no me interesan!
Con esos auriculares/cascos de encofrador
acoplados a mis orejas de Dumbo.
¡Por si te extrañas de algo, digo!

Antes, los santos/lares
velaban por la armonía del hogar.
Prorrateaban/protegían el negocio de La Santa Unión
y de sus fines/devotos fieles...
Surgidos en el avatar parapléjico terminal del otro mundo
en el que creímos confinados/confiados
confitados tan rica/ciegamente.
Porque no sabíamos nada, ni hasta dónde podía llegar
el asfixie del compromiso, distraídos por las musas
cantos de sirena de Satán con sus faunos y sátiros
al completo...

Ahora con tantas obras de arte abstracto: expresionismo,
surrealismo, aire acondicionado, noticias que se hacen virales,
electrodomésticos, tv5, móvil, correos, playstación4, ordenador
pizzas, pasteles de carne, pinzas de depilar...
¡Pues no hay quién viva!
¡Y así nos va!
Y los whatsapp que se me olvidaba.
O el teléfono del comercial en la siesta...  
¡Qué horror!
-¡Ya te digo...!

¿Al final en qué quedamos?, ¡que me pierdo!
-Creo que en tablas Fisher.
¡Tablas otra vez...!
           ¡Jesús, María y El Niño!

-Algo no encaja...?! 
¡Ya!

 

No me pidas la perfección

No me pidas la perfección            xx
aunque sea justa y necesaria
pues lleva mucha dedicación.
¡No me da la gana de hacerlo!
-¿Qué?
¡Cómo lo oyes...!

Es un acto reflejo,
un acto lógico de defensa/
deshidratante
en la desembocadura
de mis aconteceres tribales
jocosos y domésticos...

Tal vez,
ese empeño
ese tiempo espinoso/esponjoso
que escatimas...
Sea/fuera más útil, más beneficioso
emplearlo en otros menesteres...

Además, en segunda persona
ya no soy yo,
eres tú
siempre de cerca...
Esa mano guía
al pescuezo.

-¡Para aullar!
¿Y qué haces tú aquí/
...me pregunto?

Se comieron los gusanos

Se comieron los gusanos           xx
algunas de las palabras
que dejaste escritas para mí
en el parte de oficio...
En el tocho de papel amarillo
que estaba al final del bloc de notas
post-it.

Era tan dulce, tan lindo,
tan entretenido...
que no aguantaron más
y lo están devorando.

Trato infructuosamente
buscando entre los restos
entre el montón de pulpa y de virutas
acertar cual era su mensaje...

Escucho un eco nervioso, convaleciente
que pasea/pelea por las galerías del papel
en esos espacios tan diminutos/ocultos
aún sin desmoronarse...
Invocando a mi suerte
para que se hagan legibles.

Jamás se desparramaron con orden
cuando estaban sobre el microondas
o pegados en la puerta del frigorífico...
Ni cuando alguna vez se cayeron al suelo
y menos ahora
cuando están siendo devorados.

Rezo al dios de la discordia
por nuestro bien, por su bien,
por el tuyo, por el mío,
por el de los dos,
por el de los tres...

Que recobre todo esto pronto el sentido
antes de que vuelvas
y me mandes a hacer la compra,
la colada, la plancha, la comida,
la merienda, la cena, las camas,
la noche, el día...
¡Mi amor!

Vuelvo la espada del revés

Vuelvo la espada del revés            x
por donde no corta
huyendo de hacerte daño.
Pero aún así
me la quitas de las manos
me tumbas
y me posas sobre su filo
boca abajo.

Acaricias con tu dedo pulgar
el horizonte plano
hasta llegar a la punta
asegurándote de que tiene filo...
Y te decides
le das un golpe seco
partiéndome literal/
lentamente en canal.

Empalado de alto en bajo
con el cuello retorcido
y la cabeza apuntando al suelo,
moviéndose de forma compulsiva
presa de algún nervio que anda
todavía por ahí suelto
mientras se desconecta...


Desgajando las crestas de las olas
de un océano frígido/temeroso
en el interior del tálamo de  mí sesera...
Reflejo ecos entre continuos parpadeos
chispas de estrella que se desvanecen,
destellos de una luz descompuesta
que no escucha ni atiende
los matices de la oscuridad.
Y que no entiende como se desangra
el último cuerpo que me quedaba
en el depósito de cadáveres
para ti.

En el fondo... a veces se nota
como que no quisieras que existiera.
¡Aunque reviente/s...!

Envuelta en la voz de tu acompañante

 

Envuelta en la voz de tu acompañante      xx+
te veía follar/flotar radiante, ardiente, inmaculada,
hipnotizada, hospitalizada por sus palabras...
¿Acaso no era eso lo suficientemente grave
         como para echarme a hervir de puros celos?
Hermosa, bella y siempre sonriente, a la espera...
¿De qué más...!

Parece que nada haya cambiado desde entonces
y no me digas dónde estamos porque no llevo la cuenta...
Te veo pasar en la distancia que me diste/dejaste 
cuando iba a tu lado,
conmigo...  
¿No te suena eso?  -No sé de qué...

A veces creo que todo esto no es más que un maldito sueño
que se repite, repta, retuerce recurrente 
en el enigma
estigmas de la noche.
Que te abraza y te arde, ya sabes con qué intención.
-¿Para que no le hables a las nubes...?

Nuestros enfados, discusiones, supuestas riñas
amañadas, o no, por el subconsciente
siguen su curso durante el sueño
en azogues interminables entre la colcha y las sábanas.
Ese veneno recuperando el latir de nuestro cuerpo
mientras duerme.

¿Qué importa eso ahora? -me dices,
¿después de tanto tiempo?
¡Pagué el billete, pasé y me senté! 
¿Y para qué...?

Vuelan/vuelven siempre como si fuera ayer
y me castigan
en el honor de mi hombría sin tapujos,
y para más inri, en la cama... 
¡Qué locura!
-Como si sucediera de verdad-.

-Pobrecito pez/sapo... 
¿Has probado a quedarte quieto?

Sufro igual que antes, y no lo entiendo...
                                    ¿Hasta cuándo?
Menos mal que a veces los distingo y logro separarlos de la realidad
a base de pequeñas alquimias, ensayos y licencias
que voy maquinando
en vías/pos de mi salvación...

Cuando me despierto lo hago bastante cabreado/confuso
al amparo de su larga fogata agotado...
Y me confisco tenebroso en esa jaula/cepo que te atrapa
para devorarte el ogro de pasos de siete leguas del pantano/
páramo del pensamiento nocturno así viciado...

Hasta que descubro que ha sido una nueva mentira
y la obvias olvidándolo...
Pero tardo en soltar amarras, la rabia
de mi cuerpo se resiente apesadumbrado.
Sin descontar para nada la cuota del descubrimiento de la verdad
mis yoes y yo nos vamos inventando así un muerto para cada día
un Vietnam
incluidas sus bombas de napalm y las secuelas/
                                         traumas mentales
de los combatientes al volver/verse de nuevo 
las caras en casa.

Y así llevo toda la vida, discordante/callejeando.
Si lo llego a saber...
habría cortado de cuajo en aquel maldito/preciso momento
en el que empezó todo a delinquir/destruirme...

-¿Qué se te ha perdido allí, ni se ve a nadie?
Y podría no haber vuelto de las escusas/exclusas
con sus candados abiertos sueltos en los bolsillos.

El escenario es idéntico, los comentarios los mismos...
Los supuestos/pruebas de superación
de nota muy deficiente
ya no alcanzan el aprobado ni en el mejor de los casos.

No salgo del bache, de su mundo perfecto.
Y al otro lado lo mismo peleando...
Reflejo en el agua temblando mientras cruzamos el puente 
de la oscuridad más ciega
sin luna...

Y me exprime sacándome el jugo, me dejan tieso, muy seco...
Igual que una momia en su desierto de arenas movedizas
eternas
dando vueltas y más vueltas en sus conos de cristal/
                     mundo vertical para lelos...

Y entonces en un alarde de valentía me remonto/
retomo...
Pero no hay nada
sólo basura de la descomposición/descomprensión
a los pies de mi lecho de muertes...
Jugando a la pelota con los calcetines sucios embrollados
del antes de acostarnos.
Y ese hilo dental/mental tan prometedor/higiénico
con el que te lo quitabas todo de en medio
en un rincón del cuarto/en el suelo
junto a una pata de la mesita...

Pero ya somos mayores
con más polvo -que no claridad- en nuestras cabezas...
Y lo soportamos porque no podemos escapar
atrapados en su danza sufí.
¡Es lo que hay!

¿Es el perdón acaso, o la penitencia de alguna culpa?
¿Y para qué quiero yo esa palabra?
Arrepentimiento,
que por cierto, suena tan mal, como a pendón 
                                  de la mentira.

Sí, parece que todo sigue igual.
¡Uffff...!
Ya no sé en qué mundo me encuentro.
Llevo puesto el automático sin haber tocado fondo
y me da la sensación de que todavía se puede seguir cayendo...

El tiempo siempre tarda lo mismo de quién esperas
se pueda aliviar tu corazón de su carga.
Creo que no tengo arreglo... Tanto los buenos
    como los malos sentimientos se reproducen solos,
son hermafroditas.

Y buscamos excusas...
¡Nada era tuyo ni mío!
Sólo tratamos de congeniar/compaginar
y me topé/nos chocamos los dos.
¿Pero qué nos pasó...? 

Y tejerlo/aliñarlo con tanta pegada, púgil de palabrerías...
Ya no éramos unos críos y crecimos...
                 aunque a veces me parece que no.
¡No es que seamos muy tontos para no habernos dado cuenta antes!
¿Qué nos creímos? Sólo había que descifrar el texto...

Menuda lata nos espera/te estoy dando/nos contempla...
¡Nos jodan!
Con una única condición, a gusto.
                                Mi amor.

No, no hay tregua ni etiquetas para ese descosido, ni aguja
que remiende los rotos del corazón/musgo de la piedra 
así engañada
al abrigo/sombras de la desesperanza...
Regurgitada, fuera de su refugio la marmota en pleno temporal...
Ahora abrasa, araña con el filo de sus uñas 
las paredes de la garganta que estrangula el sueño al tragar
Out of time... 

¿A qué se debe, a qué sabe...?
Sé que eres tú de nuevo.
¡Oh, no...!
Ya has dicho que sí y yo ni siquiera había terminado
la mitad de una parte... y se lo zampa.
Y volvemos a lo mismo sin ninguna intención 
a salvo.

Mientras me rebozo/mezo en la laguna de tu boca con la lengua  
llena de palabras ausentes...
Antes nos estorbaban -¿Te acuerdas?- pero ahora nos buscan,
nos sobran.

Esa angustia/dualidad de lo femenino mascullando
que fermenta en el estómago del que lo come
y se expande a todo el organismo intentando cuadrar
el ángulo
de la bisectriz del cuadrado de la hipotenusa
y gestionarlo con la tablet/wasap
aspirina...

No, no hay cuartel/ni cordel suficiente en este laberinto/
laboratorio de encrucijadas/ratonera
para sujetar al minotauro. Ni tejer la salida/
sólido puente, ni red que atrape al monstruo...
Precipitados en una bola gigante de seda
en la que ha puesto sus huevos Spiderman y El Octavo Pasajero
a la par, a la misma vez...

Posada del diablo que hemos engendrado argumentando y 
regentamos en su maldición/nos deslizamos juntos
no se sabe dónde...
Pero antes, cuando aterricé en su planeta, hasta la tripulación,
todos habían muerto... menos el gato.
Tal vez sea el infierno palacio de Little Nicky...
¿Qué quieres, qué buscas cada noche, sueño?
Aullando como un lobo hambriento en celo
y otras vas por ahí/me enloqueces 
          con el orgasmo de tu silencio...

Y lo que escribo/concibo nunca ha sido para ti nada especial,
sólo sospechas...
Juguetes del destino que tan arbitrariamente
defeca/ha posado sus nalgas sobre mí 
obligado a observar sus genitales como si fuera el cielo...

Y no me arrepiento de nada de lo que fui
ni de lo que he sido ni de lo que sigue viniendo...

Hoy duermo junto a esa mujer, la de antes, la del mañana,
esclavos...
Y me conjuro en rebeldía ante una retahíla de voces
viles, inexactas precavido... presumiéndome a salvo.
Estrujándome ultrajantes la sinfonía del cuerpo
y de la savia de sus monsergas.
Moraleja vertida a los pies del altar del Dios sordo 
de nuestro cariño ya enterrado vivo.
Como dos amantes sacrificados pasados por la piedra/puñal 
en Totonaca/Michoacán...

Al final sólo somos el fruto alimentado de la sangre 
vertida/bajando de la pirámide...
Pobres polluelos helados cercados en su nido de huesos
brillando como calaveras por la escarcha
  ya en el frío frígido
de nuestro invierno...

Puedo imaginármelo como algo eventual,
pero no. Nada de esto me va a pasar factura
                         más de la que pueda soportar/pagar...
Ni me cansa, ni me causa sorpresa/frenesí ni vigilia innecesaria
más que aquellas que le permite mi flaco saber/naturaleza.
A la que el destino le pasó/gestionó una mala jugada
haciéndole trampas por debajo de la mesa.

Es una pesadilla violenta, por entregas, ¡qué te cagas!
en algunos tramos lacerante e inequívoca
que nunca perece
ni parece que vaya a terminar, a perpetuidad.

Pero yo la agarro, también en mis sueños ¡claro!,
del cuello y le saco los ojos, le muerdo la lengua 
hasta arrancársela de raíz...
Le meto el puño hasta las entrañas por el ano/ojete
y le hago presa entre alaridos.
Mientras la desgarro con mis encías/dientes de leche de Abyzou
hasta ver su alma en el suelo    
                     zafa de los desperdicios...
Que por cierto,
sabe a limón y miel de su desobediencia/inocencia perdida   
                                 de la que me relamo.

-Espero que te vaya bien en toda regla, en la otra vida
porque en esta...
Si puedo lo haré, colega.
¿Qué tal si vienes conmigo o me buscas en otro momento
cuando termines de leer este rollo?
Sé de un sitio en mi ciudad/Trapería/Café Drexco
donde hacen un chocolate/bizcocho para chuparse los dedos...
Y nos podemos entretener viendo pasar a la tropa.
¿Te apetece?

Piensa que soy un maldito “exagerao”, nada es ni la mitad
de la quinta parte de lo que parece que te cuento.
Es por hablar de algo, siempre he sido 
bastante fantasioso.

¡Ah!, si no te gusta el bizcocho tienen churros/galletitas/
tapas...y gente guapa.
Sí, ¡Murcia es muy maja!
-Como diría Juan Rascón-
Pero se pelean por un trozo de pan y una longaniza/chorizo
en el Bando de la Huerta, ¡sí!
Cosa de “murcianicos”. En cuanto bebemos un poco...
¡ya se sabe!
Un beso.

¿Oye, de qué te hablaba antes?, ¡que ya ni me acuerdo!
-Ni yo...
¿Quedamos?

-¡Acho no seas impaciente!
¡Descansa, anda, tómate un respiro...!

Siempre hay un telo

Siempre hay un telo             x
una fina corteza/piel de pared de burbuja...
como tapadera del caldo de cultivo
en ebullición que no se consigue atravesar.
Una fuerza equidistante y demoledora
desde los bornes de la pila/cabeza.

Un atrayente que fluye/hace que le ofrezcas
la punta de la lengua
que al poco duele/rehúsas por su sabor amargo.
Imán de herradura/doble sentido
que dispone sobre el tapete
a los atractivos resortes cárnicos/deseo/ira...
Separándose con la misma fuerza
a la misma velocidad,
con las mismas ganas que los atraía
anteriormente...

Atormentados todos, al unísono
por la misma pregunta
a la misma distancia de las respuestas,
desde el otro lado de la cama
en su filo/martirio/martillo del matrimonio...-
Con el mismo punto de vista/viaje/viraje,
de mira del fusil...
Echando el hombro hacia delante
contra la culata de unos sesos revueltos
de unos huevos escalfados
de una pesadilla de entes/antes de no ver “ná”.

Con el alimento/deflagración más ácida, densa
manando por la boca de la escopeta...
Con los cartuchos aún calientes
esturreados por el suelo
y el humo del disparo
que te hace lagrimar/llorar los ojos
una y otra vez...

-¿Te molesta?
¡No cariño! Sólo era/es  un mosquito...