Otra vez los días se hacen largos/lagos

Otra vez los días se hacen largos/lagos    xx 
tan grandes por San Juan…
-Memoria prodigiosa conviértete en mi diablo-.

He recibido llamadas muy extrañas.
Aquí me tienes, ¡desembucha...!
Soy todo tuyo…
-Me recuerdas tantas cosas que ya no existen...

¿Qué he hecho esta vez?
Sabes que soy sincero/claro/atractivamente inconcluso.
¡Ahora lo entiendo...! 
Desde aquel entonces nada ha vuelto a ser igual.

Mansedumbre rescatado de mi ocio
odio/oído genital/cenital amparo...
Dime que lo he interpretado mal.
¡Vamos…! ¡Dímelo!

-Tú mismo…

Me gusto al recordarte

Me gusto al recordarte     x
en el saber de que nada de todo esto tendrá fin.
Por más veces que pienso/contara esa historia
una y otra vez...
siempre me parecería cada una de ellas diferente,
única a la anterior.

Así descubro nuevas posibilidades,
nuevas aventuras/aberturas instándome a escuchar
a pasar, a explorar
en las deidades nacidas y en las no nacidas
para nunca jamás...
En esa ciudad desierta/decrépita/absorbida
por el animal antropófago infalible
que te llevó a navegar.

Por esas calles inundadas de tierra 
donde se van empinando/apilando
las imágenes caídas
a la orilla de la travesía/camino,
saludándote/haciéndonos una reverencia
una vez que tu adiós
parece que es para siempre...

Vamos paseando

Vamos paseando       x
y nuestras almas contiguas
se van haciendo cada vez más amigas
cogidas del brazo incluso
de la mano.

Cuando abandonamos ese lugar
ellas continúan vagando
recreándose en las vaporosas escenas.
Lloviznando condensados mejunjes
de afecto y añoranzas...
-Cobijándonos-.

Aún después de habernos ido,
de haber pasado unas horas juntos
unos días, unos años,
incluso de desaparecer...
nuestros espectros de almas gemelas
continúan tal como las dejamos
porque ellas
sí quieren conocerse mejor.

Se recrean acariciando la huella
de todo aquello que fueron/fuimos
de lo que formaron parte
de lo que vivieron juntas.
Incluso juguetean con la punta de los dedos
antes de despedirse...

Me llamas y te obedezco

Me llamas y te obedezco       xx  
con la mirada a la altura de tus ojos
pero ya no ves lo mismo que yo.
Mi objetivo es ninguno, mi nombre cualquiera.
¿Te acuerdas de la varita mágica?

Tengo que reconocer que siempre me gustó
eso de la varita mágica
después de todo sigo siendo como un niño.
¡Qué más quisiera yo...!

Tócame, tiéntame con la pluma blanca de la luna 
en la creciente de su alocada mengua
desinflado el globo...
Tócame, tiéntame como sílaba a fuego lento
haciendo pompas en la cazuela junto a tu blog de notas...
Tócame, tiéntame con la mutación/fermentación 
del fruto en su jugo, en su pulpa, carcomido por el gusano
que todo cuanto roza lo destruye mientras lo deleita...
Tócame, tiéntame con la deriva de unas melosas insinuaciones
sin tren de aterrizaje en las explanadas de tu piel...
Tócame, tiéntame con la moneda de nuevo cuño
en la trastienda del corte de sastre en las vertientes de tu uve...
Tócame, tiéntame con tu sexto sentido, 
con el sexo claudicando
junto a la mantequilla, la mermelada, la miel,
el bol de las sopas con ron y el café de grano aclimatado
y mucha, mucha nata rebosante
para que te ahogues tú sin mí; estúpido tubo de buzo...
Tócame, tiéntame en el cerco que te aguarda
cuando te persigo por la feria de las atracciones de la especie.
Tócame, tiéntame para dejarme donde me encontraste, igual
que cuando me trajiste de donde me llevas cogido...
Tócame, tiéntame con las sogas/púas del cactus,
con las agujas de los relojes parados
en la sirena/simetrías de la escombrera del aserradero
en el barbecho de tu mesita/risa pícara de la noche
y sus profecías supurando amor de andar por casa descalzo...
Tócame, tiéntame para que no se detenga el rulo
que aglutina la grava y el alquitrán
a punto de darse la vuelta la dicha de la vida.

"Tócala otra vez, Sam", pero no la dejes salir...
No la dejes que abandone el local, el sitio
sin escuchar entera la canción.

Cada vez que me endulzo con tu lúpulo
el luto del reguero de mi muerte/mente prende la yesca 
ennegreciendo el índice y el pulgar cuando detengo la llama.
Intento encender el cigarro de la desesperación a la fuerza
semejante a un nudo de corbata que ahoga, 
arremolinado en la maleza/mecha del chisquero aguardo...

Entonces un solo soplo/toque de tu voz hace 
que prenda de nuevo...
y ardo ante ti/para ti 
cuantas veces sean necesarias.../y haya gas...

Ya lo sé,
que todo eso sólo está en mi cabeza
         pero lo cuento y parece de verdad...es chulo/muy chulo...

Y dime, ya que te pones a decir cosas...
¿Qué somos? ¿Lo que vemos/lo que queremos/lo que soñamos
o la nada esperandonos de nuevo?
¿Es ella o nosotros, verdad?
Porque no me aclaro...
Hay veces que no sé si las cosas pasan o las estoy soñando...

Bueno, a lo que íbamos...
Si me dices ven lo dejo todo,
             que hasta ahí llego... -cortito pero lo justo-.


Esta copa se va a desbordar

Esta copa se va a desbordar     x
de un momento a otro
con el fermento
de las contínuas eclosiones...
Bolas de congoja
que necesitan respirar.

Paso la lengua lentamente
por la rebaba que dejaste
en el filo del cuchillo
y me he cortado.
Dura ya tanto su herida
que se está convirtiendo en llaga.

Cada vez que pruebo algo nuevo
me duele/escuece.
Estaba tan mal acostumbrado a ti/
a tus cuidados y mimos...

Noto como tiemblan mis pies bajo tus pasos

Noto como tiemblan mis pies bajo tus pasos,     x 
antes de que llegues ya te siento
como si no quisieras molestar.
Pero el filo/mango de este cuchillo 
están por abrirle una zanja mayor al destino
hacia ese túnel que te haga volar de mi mano 
a sus entrañas.
Que se compriman desgajando/descarnadas 
en ese dulce sosiego
la tensión/dolor que ya no soportan…

Cruje la columna de tablas del puente colgante
cada vez que vienes y lo cruzas, te espero
estirado a ambos lados del campo de batalla
y la de rosas llenas de rocío
que no aguantaban más
dejando caer uno a uno sus pétalos... 
La curva/desniveles de tu piel 
con su máscara de afrodita despeinada
y los gestos que se mudan de escena
en función de esta representación que observo 
desde la primera butaca
son de lo mejor de este lado del mundo...

Y bajas y te sientas otra vez encima
para empezar de nuevo el viaje/viraje...
Giras, te subes a la noria
mareada por el vértigo que se alimenta de ti
y de los dos patinadores 
resueltos en el parque/palacio de hielo 
que se raya enebrando los crujidos/ 
truenos y rayos de la tormenta 
abofeteando al cálido silencio...

Nos enganchamos una vez más del mismo sitio, 
como los caracoles en primavera,
buscando si es que quedaba algún resquicio
para desentumecer/encender/desprender la pólvora 
de su mecha... Lenta letanía/
credo insobornable metamorfoseándose
que no entiende de otra cosa
que no sea llegar lo antes posible al Edén.
Pero de diferentes formas/manera
hasta agotar las ganas de preferir el sueño, el comer
o de echar un cigarro sin antes ladearnos 
cada uno hacia su precipicio/principito azul
degustando el vuelo de las abejas/avispas fatigadas
que han dejado de libar.
Aguijones cuya herida/picor insensibles
descansan con su gusto en medio de los dos.
Verdad que sí cariño? 

-¡Cómo dices...!
Anda ven y déjate de rollos...
que siempre estás escribiendo.
Haber si te fijas, te centras más/mejor en lo que haces...