Mis asedios son mis caprichos…

Mis asedios son mis caprichos...    xxx  
¡Oh mundo/yo! 
         qué difícil me lo pones/estás.

Te conocía desde que era niño/un activista
                          victima tuyo.
No deberías hacer eso conmigo...
Yo que te perdoné la vida en tantas ocasiones.
  Eres mi problema ahora,
                     si pierdo estoy acabado...
 
¿Quién eres tú desde el más ínfimo hueco 
de la profundad más profunda/insoldable/
                                        resucitar!?  
Se, que de alguna manera 
me echabas en falta/de menos.../ 
                        pero tendrás que olvidarme.

-Elige arma, sitio, paraje...
¡Mocoso de mierda!

Esto es triste,

Esto es triste,            xx+
¡pero que muy triste...!   
Todo lo que me gusta o quiero resulta imposible.

A veces me acaloro sin motivo,
pretendo no darle más vueltas al asunto, 
                                    pero al final...

Estoy desquiciado/hastiado, perplejo, con un sudor frío/
blanco como un nabo 
y no me está dando nada del otro mundo.
Sólo soy yo, 
que no me aguanto...

Un fogonazo se me pasa por la mente.
Mi cráneo sediento de la sangre/coraje que no le llega...
Sólo evoca la grasa/caspa 
de su constitución y cobertura 
     escamas sebosas del pensamiento fosilizado/fallecido.

De un tiempo a esta parte cabeceo.
El paisaje/pasaje se balancea todo a estribor o babor
        de proa a popa en su lata de sardinas...

Me gustaría saber y ponerme a hablar 
de cosas sencillas o entretenidas/extenderlas 
entre los dedos de mi mente
como el que hace malabarismos, ejercicios de distracción
magia de neuronas...
en lugar de estar siempre pendiente del truco.

Ni mi almohada/alma sabe, ni conoce quién soy
             resistiéndose a acomodarme en la costumbre.
Miro el techo de la habitación entre mis penurias
mientras aguardo deslumbrado 
por el brillo del filo de la navaja/luz de la mañana...
                  Y sólo veo cucarachas moviendo las antenas/
         corretean para que las persiga con la vista.
Sobre sus lomos/espalda, alas... al mundo llevan 
en su despedida, despiadada espera de despropósitos
                              embargándome/engañado 
al otro lado de la virtud; ni mejor vendida que la ofertada.
Hueco/reservado al antro de la locura 
         al que le he comprado su billete/boleto de regreso
pero no me decido...

¿Seré acaso un poseso/receso, limo de estiércol? 
Sí, y se percata mi espíritu de lo que soy huida en fuga/
                        alejado hoy de lo que soy capaz...
No sé si dejarme caer/crecer en la melena de la cobardía
       y derrumbarme para ver qué tal.

En el fondo sin ningún sosiego, avergonzado ya desde pequeño
espiro mis penurias en el penúltimo avance/
desde la casilla de esta partida
           y el adiós del para siempre observándonos 
como buitre que nos va a desquebrajar los huesos... 
-si es que los dados 
no nos son del todo desfavorables-.
                                               
Y que te vayan dando/o andando, ¡qué no es poco!
algo de resuello... -me digo
para el Tao/Ícaro/Sísifo que eres.
Mientras trazan todos ellos el círculo de la muerte en el cielo
los cuervos también acechan 
entre sus graznidos espeluznantes
             el avance/movimientos cada vez más cerca 
de la cortina de sombras 
anulando/anudando presa la tuya contra el suelo.

Me he vuelto miserable, ruin, solitario y cabezota...
Todo un esperpento/persiana de pellejos y odios 
               que rabian y se rebobinan sin parar en mí
          como una conciencia/puré de angustias
para las desdentadas ganas...

Esa alergia crónica a obedecer me causa fatiga/fustiga...
Agota y agita mi sosiego 
como una araña que corriera hacia su presa…
-Tiembla hasta la vista de las imágenes de mi alrededor-.

Sueño con la primera vez -en casi todo de lo que fui-
a cada momento 
de los que me acuerdo al hacer algo... nada más empezar.
Pero ya se han ido la mayoría de mis colegas al otro mundo
                          como si nunca hubieran existido…
y saben muy bien que los tuve/que los vi y que los vencí
porque la sangre de su ira corre aún por mis venas... 

No sé si es bueno o malo, no lo sé...
porque no lo concibo de otra manera, a veces creo
parece más bien un invento/capricho mío.

Y eso es lo que hice... me temo/         engañarme.
           Ahora no puedo culparme por ello... 
cada prisión tiene su huésped en la función del castigo 
según las tablas de la Ley de Moisés merecido.

Abracemos el canto eterno del que parece/padece
de lo cotidiano su trampa hasta llevárselo a ultratumba. 
Ni alivio futuro/ni cataplasma ya embalsamándome 
                     es mejor remedio que la enfermedad.
-el furtivo ha dado caza al guarda de la finca-.

El tiempo que falla/falta 
no me va a enterrar/encontrar igual de despierto...
Todo es silencio en esta oscuridad
           como si ya hubiera pasado por aquí antes.

Me zumban los oídos.
Parece como si hubiera vuelto de nuevo a nacer
   pero sordo/roto, mirando para todos lados/incrédulo, 
               como el que nunca se fue.
Tal vez sea eso... que todavía estoy aquí. 
                                            Y me maldigo.

Metáfora vertical que me quema y cae/cede a seis pies 
          como una cruz llena de pecados capitales ardiendo...
Ku Klux Klan de mi alma negra.

¡La detesto! 
Esa llave de madera sin dientes 
ante la que con tantas urgencias nos arrodillamos 
           para que nos abra las puertas del cielo
utilitaria,
inaudita, opresora de la culpa por haber nacido...
¡Qué horror!

Habito en el ánima de un cañón abandonado 
del circo vintage de mi mundo
vagabundo de la tercera guerra en ciernes y de las risas 
por las cosquillas de las mariposas encendidas 
en la capilla de su ruina...
Me disculpo, y claro no soy ningún Dios
para que me vaya todo de perlas...
Podría haberle ocurrido esto a cualquiera... 
                           pero ha sido a mí.
Descartaré desearte otra vez apetecido.
Estoy harto, y no me busques más... 
  Por cierto... el otro día lo sabía, dijeron que llegabas
                 y me cambié la muda... y luego de sitio-.

-Pues yo llevo varios días sin ducharme, porque donde estoy...
dicen que ya no hace falta.



Hay un día crítico,

Hay un día crítico, no siempre       xx?  
ni tiene que ser muy a menudo... 
              -cada equis periodo de tiempo-
                    en el cenit de la balanza. 
 En el que los acontecimientos te empalman/
       aplastan y empalan atravesándote 
-de abajo arriba- 
hasta detenerse en el hueso cóncavo
puntal fetiche de la batalla... 
             Tu pobre y desmadejado/hueco craneal.
 
Mientras el goce reposa ya tumbado en la losa manuscrita 
del destino/
los cuervos, -medio descompuesto tú- 
te van sacando los ojos de sus cuencas/órbitas 
tirando de los hilos, 
   y los echan al aire a navegar juntos, a volar/rotar...
Pero esta vez 
en medio de la parábola de la galaxia de lo que nunca 
                                     vas a llegar a ser.

Navegando a través de planetas/placentas 
                                      inimaginables
y de angustias inconcebidas pretéritas, como latigazos,
serpientes rodeando el cáliz/árbol de tu cuerpo,
cuenco del veneno 
que el mundo ha de beber...

Ajustando las sabanas de la carne de tu alma al colchón
con el vaso de agua en una 
y las pastillas en la boca del perro guardián del cementerio
...esperando a la puerta de tu casa 
                           porque huele a muerto.

Noto como me corroe/recorre en mitad del duelo/sueño 
un aire extraño 
en esta noche, final del plácido verano...
         y me noto como si estuviera despierto

-Praesente instable cavene perdas hoc tum (cuídate 
de no perder el presente inestable).


Tu soledad…

Tu soledad... la más celosa y harapienta            xx  
       se ha sentado en la taza del váter/terraza del bar
     a tomar unas cervezas/copa conmigo... a solas.
                    ¿Crees/te parece que no me la merezco?

-Pues yo os bendigo a ambos/los dos
en la monda de mi eterna media naranja... 
-de lo pendiente prometido-.
En el amor furtivo que no cesa y de su miedo paralizante 
                              perenne por dentro/
envasado al vacío en un cuerpo sin futuro.
           Psicológica y física-mente.../“patato”.
Y no espero nada, ninguna otra cosa tuya ni Suya...
Tan sólo que seáis un poco más condescendientes
y yo agradecido.

¿Qué milagro/desperdicio de uno se puede hacer ahora/
a estas alturas, hacia la eternidad de lo oscuro?
¿A qué me fuerzas Señor...? Soy tu siervo.
¿A que fuera un animal menos austero/usurero... deprimido
mientras veo como te alejas 
y la dejas a ella/la fatalidad más extrema, 
que me devore
                   como si fuera una alimaña?

¡Me relacione o no... existo, ¿verdad...?!
¿Dime?, ¿de qué sirve
esa insignificante soledad que te perturba haga sólo mía
temperada, pobre y sin agallas
cuando el resto/
grueso de las soledades en la espiral de lo infinito  
             -ataviadas con sus mejores galas-
                                   nos espera y acechan?

-¿Eso significa acaso que hemos terminado...?

Contigo puede...

¡Qué ganas tengo Señor/de no hacer nada!

¡Qué ganas tengo Señor/de no hacer nada! xxx
Ufffff...
      qué ganas tengo.

¿Habrá algo más terrorífico que eso?
                 unas ganas insaciables del tipo que sean,
                              ingobernables/inagotables
acaparadoras de ipso facto, que te hagan presa/pis al instante.

¡Pero qué ganas tengo de no hacer nada, por Dios!
                              ¡Qué ganas tengo...!

Y desde el ático de la nada
contemplar el cielo fuera de la presión de las tareas cotidianas.
                 Fugitivo precoz/a priori, de ante mano 
                                 para lo que he sido creado,
y no hacer salvo lo que me guste
necesite o recree mi instinto/explosivos del ser en fiesta...

¡Qué ganas más hermosas y lindas tengo!
                            babeo con sólo pensarlo.
Desahuciado/vacío de cuantas manivelas/prisas nos meten por el culo
o vienen infiltradas,
camufladas hasta nuestra reconvertible ignorancia.

¡Pero qué ganas tengo de no hacer nada!
Unas ganas tremendas, 
                 -todo el rato- casi tanto que me ahogan/asfixian-.

Me gustaría que no se quedase aquí, sólo en estas líneas...
este canto de sirena a la desgana.
Quiero hacerlo presente/
               patente, real, viral, vital, virtual,
                              el no hacer...
el descansar y “tirarme/tumbarme a la bartola”.

¡Sí!, qué felices seríamos entonces...
             cada uno de los míos tomándose un café al fresco 
o viendo la tele, mirando la gente pasar, 
comiendo hasta reventar: dulces
helados de chocolate,
                         verduras, carne, pan, conejo de campo...
Y no importarnos nada... ni las noticias,
ni el dolor, ni el puto intermedio de seis minutos de media.

Nada, solos la nada y tú cogidos de la mano
                                    enganchados del brazo
y que se jodan los que nos enseñaron a morir
de esa manera tan indigna...                 siempre trabajando,
haciendo continuamente cosas... por no sé qué causa.

Dicen que para nuestra salvación/realización personal
que nos hará libres... ¿De qué coño hablan?

¡No, mil veces no!

Porque ya he perdido el rumbo/horizonte de la razón
        con tanta mierda, basuras que han vertido
                                  encima de mi alma... Acomplejada
ahora sin atender ni saber a quién escuchar... ni adónde ir.

¡Qué ganas tengo Señor,
                    de no hacer absoluta-mente nada...!
Y de coger mi corazón en un hatillo y viajar 
por el mundo real o de las ideas 
imaginando
vagabundo/bandolero...
-¡Pero si ya no puedes ni con tu sombra, criatura!

Por eso, ahora que no puedo.
Deja que sea yo el que se descubra -todo educado/el tatuje-
                           para cederle paso a la muerte...
Y no que me empujen con sus prisas endiabladas/los indeseables
medios de comunicación/toxinas de reproducción asistida al cerebro
bulbo raquídeo, testículos o varios.
Adyectas/directas a la sangre que las reparte por todo mi cuerpo
envenenando el sentido de la vida, ya cautivo
atrapado por los cuernos
camino del matadero...

¿Y las ganas esas en qué quedan? de las que hablabas antes...
Está bien claro, te estoy pidiendo que me dejes en paz
de una vez
quiero reposar el sueño. ¿Es que no te enteras?
-¿Apago la luz?
Apágala.


 

Soy tan vago,

Soy tan vago, In sólidum (“Por completo”)   xx?
que me pasaría la vida contemplando el paisaje
en silencio desde lo alto de un cerro
o en la gran ciudad...
Observando el trasiego de gentes
desde la terraza de algún bar, heladería
o desde cualquier banco de barrio/vía pública.
-Cuenta con mi espada- 

Y no sintiéndome así satisfecho
volver al mismo lugar/sitio, con sigilo
cuantas veces me plazca,
para ver deslizarse desnudo del ridículo
al mundo por completo
en esta su tela de araña...
-Me aburre que ardas tan a menudo en esa marmita de Obélix,
te conviertes en un autómata, ¡querubín! 

Me gusta ver, ”jipilar”/espiar cómo se hace/
cobra forma los paseos/andares del tiempo
en las caras de la gente.
Y esperar, siempre esperar
a que pase, desenvuelva/desmadeje y se rebobine
una y otra vez desde cualquier rincón
esa la atmósfera humana.
Burbuja en la que flotamos,
pompa de jabón de canuto en la boca 
de algún niño dios...
-¡Uy!

Me gusta seguirle el rastro a los relojes de mi vida, 
espejos andantes/anuncios colgados de los hombros
con el que me cruzo viéndome viandante igual que él.
Vendiéndome con sus dibujos/palabras a la chepa
el homónimo homínido del que soy parte
a cualquier esfera digital en el tiempo...
O en cualquier aguja delgada larga o corta
con sus putas lanzas de asalto/saltando
como latido mortal entre sus sombras.
Escondido trás los números
y esos puntos suspensivos/raya discontinua
eterno de la rueca.
-"¡No limes!"

En casa también observo el paisaje recalcitrante
del hogar -dulce hogar-
y me pauto/pauso en su interiorismo 
y observo las figuras.

Dando una vuelta de campana con los ojos
haciendo el pino...
Miro el techo imaginativo/enigmático/
translúcido...
las cortinas,
la tele,
las ventanas...

Presto especial atención 
al murmullo de la calle que escala
asomada al balcón
como el Santa Claus ese de moda casi cayendo.

Se escucha el zureo de coches
los golpes de la fregaza de cepillos
y el motor atronador 
de las máquinas de la limpieza urbana
retumbando entre los edificios...

Los cisnes…
los perros y los críos del parque,
la fuente en cascada libre interminable/
intermitente por los golpes de viento.
Con sus tres copas de cemento armado
convidando al césped con su cortina 
de pequeñas gotas -desmenuzados
cristales brillantes-
meado por unos, y acariciado por otros
después...
-Un asco, sí.

La cisterna incansable con su gorgoteo...
Esa pitada sutil del impaciente,
la explosión del arranque del calentador,
el chorro del grifo,
el portazo de alguno de los vecinos,
las voces por el hueco de la escalera.
Y me pregunto...
¿Qué falta me/nos hace todo esto...?

Rendido/acorralado por los ruidos de dentro/
más dentro/mar adentro y los de fuera tan cerca...
Sin respuestas me echo/tiro en el sofá
otra vez a la conquista del desalmado/
abatido.
Sin resistirme a otra siesta,
esta creo que la segunda del borrego...

Acomodándome hacia el lado opuesto
porque la espalda me cruje a rabiar...
La cabeza, los ojos,
el corazón, el pecho, el alma de la respiración,
todos le siguen en fila al paredón del dolor...
Hasta las púas del Cristo de plástico
que hay/tengo pegado en metacrilato
en la habitación de matrimonio
sobre una leja.
-Que por cierto- más de una vez se ha despegado
como si intentara/quisiera huir, no se...
pero como soy tan supersticioso.
-¡No la pagues con Él... ¡De verdad!
¡Qué no tiene la culpa de nada!

-Ahora cuando no hay madera me 
echo mano a los huevos
o le toco el ratón a mi mujer...
Confiado/ahuyentando así la mala suerte-.

Me debilito/deleito/saboreo con todo 
cuanto me rodea
una vez convencido/caído en el tazón
del hueso de la razón.
Sopeso/cepos que pongo por doquier
para conseguir la presa...
Al son de unas castañuelas de gitana, 
por ejemplo.

Me detengo firme y sigo con el repaso, 
ahora miro el cuadro del jarrón premiado 
para siempre,
que nos hizo viajar a Córdoba
y conocer la Mezquita y su rabo de toro...
-¡Qué rico!

O esa Goleta de cristal de los dos amigos/por la boda
enfundada en su cilíndrica cavidad.
Fantasea peregrina al cortejar/contarme sus batallas
sin que pueda/haya navegado alguna vez,
pero en sus reflejos lo parece.
-¡Ya...!

El búcaro/trofeo de Cuenca, como un pene gigante de barro,
igual que sus casas colgantes/huevos cuadrados de madera
ahora convertidos en museo.
Y la estupenda Leonor de Aquitania
frente a la hoz del Júcar,
en la que nos hospedaron a ciegas
en un ático sin salida/ni vistas...
Porque no aparecíamos entre los invitados.
Y su pobre catedral, demasiado sobria/sólo piedras...
-¡Es posible!

Miro el suelo/al rodapié lleno de restregones/
caras abstractas...
La pared sucia/turbia,  con sus motitas
de sudor del tiempo.
Los cuadros se inclinan torcidos.
Un pelotón de fotos que te dispara
con el rostro de cada uno de sus personajes
-que ya son historia-, pero te dan de lleno.
¡Apuntan bien los cabrones, ¡Bang!
Los libros apilados de cualquier forma/manera,
-qué pacientes son- 
¡Lo que he leído y olvidado de/en ellos!
Esperándome, o tal vez que los queme, no sé.

Veo los cables de los aparatos del internet, la tv, la play,
-no me puedo imaginar lo que ocurre/corre por su sangre...-
Los diminutos “ojichos” verdes manzana, azules 
y el blanco parpadeando,
en rojo los fijos...

Y el sol entrando/clareando la mañana
con su bola de fuego invertido/hirviendo sobre los tejados.
Al trasluz parece que se evaporaran...
Y la calma/camada de/en algún instante
haciéndose también eco de la situación
de todo cuanto discurre por esta horizontal crítica 
de la Torre de Babel.

El toldo verde esperanza con rayas blancas
a la espera de que lo despliegue.
Las macetas que ya no tenemos...
Los fulanos/foráneos del anfiteatro de los pisos de al lado
o los de enfrente en sus guaridas
como las viñetas del TBO
asomados cuán cangrejos ermitaños.
Desde su roca/ladrillo/manzana/mazmorra/colmena/
balcón/terraza/nudo de la horca/orca/foca/
león marino de/entre sus mandíbulas
sin que puedan salir ni escapar...
-¿¡Quién anotó el gol!?
No sé, parece que fue en propia puerta.

Las ovejas/abejas/borregos/hormigas
pululando por las baldosas/aceras bien anchas
con sus moreras llenas de pulgón blanco en los tallos tiernos.
El llanto del niño insondable/inconsolable,
los gritos de algún pajolero/impertinente o el del afilador
-sonido entrañable para mi hijo D-.

Y la cadena de ruidos de nuevo, -que se me había olvidado-
¡Otra vez no, por el amor de Dios...!
Juntos los de aquí, los de allí.

El ascensor/las merlas/los vencejos con sus chillidos
como cazas serpenteando/salvando los muros de ladrillo rojo.
Las tórtolas con su lamento, ¡uu...u, uuu u...!
La puerta del garaje,
la de la entrada,
el camión de la basura,
el mismo ruido de todas las mañanas
días, tardes, noches/vida.

Y yo tirado a lo romano
pasándoseme por el melón tantas cosas/palomas...
que si no las anillo/pillo/apilo
-a no ser que las escriba-
se me escapan “envainás” en sus pepitas de oro,
pupilas, tripas de la neurona... 
en “na”.

Debo coger el boli o el portátil
y hacerlas realidad/visibles/tangibles...
para que vean/contemplen todo esto.
Ustedes que no están aquí
señores del más allá/lado/lodo/gloria/templo.
Y el yo del después... que tb se lo merece.

-¡Si tú lo dices!
¿Pero a quién le puede importar una leche
todo esto?
¿Y a qué distancia?
¡Sobrecogedor...!
[Nihil novi sub sole (“Nada nuevo bajo el sol”)].

Ahora que me leo, mientras lo escribo,
creo ver en el nacimiento mágico de las palabras
el resurgir de lo oculto/enmascarado
con los golpes/clic/estopín del arma, alma asesina...
casi como si me lo supiera de memoria.

Igual me pasa con la pintura o cuando dibujo.
Con cualquier actividad creativa a rienda suelta.
Por eso creo que todo esto ya ha pasado,
porque me lo sé.
De verdad, todo esto ya estaba, yo sólo vine de visita.
Esto ya se encontraba aquí/por algún sitio...
antes de que llegara yo.

¡Pero qué gandul/holgazán! sigo en el "erre que erre" 
Me dejo llevar por el trazado/tramando, 
de lo que tantas veces he hecho, dicho ya 
anterior, en/a mi mente.

Puto cabrón/pura repetición... versión cover de mí mismo.
Ya sea en ayunas o a palo seco a reventar/ "empachao"/empalmado…
–como viene siendo habitual, más de lo común-

Pero en este caso
hay que sumarle que el titular de la noticia
no está para mucha caña/broma/tonterias...
-¡Ten cuidado!
Ya desciende de su pedestal.

Y la nada, esa nada divina señora
con su manto/veneno/movimiento o desinterés...
En la lenta/pausada/caótica/agónica traslación/
rotación sobre su eje, en una catarsis/
crisis permanente ante el aguijón de la añoranza
puesta al servicio del depredador desheredado.

El cuerpo insobornable soportando sus latidos
sintiendo el mazo pilón de su raza.
Porque te das cuenta de que existes
y cobras conciencia de ello.
Sin flautista que te la mantenga tiesa...
la culebra/serpiente del pensamiento.

Beno, tienes un buen salario...
Inter alia (“Entre otras cosas”).
¿O no?... -Me digo.

Correspondiéndolos con tus letras/plegarias
convergen en ti los estivadores del momento.
Difícil de separar uña y carne, día y luz.
Entonces, ser y no ser confundidos en la locura
del encarcelado como el Marqués de Sade
se ha dado a la pornografía fácil,
al erotismo ilustrado...

Y te vas tomando un respiro/salivas...
vuelves/sin vacuna para la rabia.
Más que nunca, otra vez desvariando
por el andamio/ánimo de tu reconstrucción
repatriado/circundando tu órbita de orines
que ya no puedes lanzar lejos...
Fuera de tus cables/cabales, ya casi robot difunto 
chorreando en el charco de los fluidos 
de la inconsciencia.

Y esa voz veloz del ofuscamiento
que te lame/hace temblar entre los pétalos
dedos de sus cosquillas, dados del azar.
Poniente/penitente en su ciclo de cilicios...
-escupitajo al cielo que te lo devuelve a la cara-
-¡Ofrezcámoslo virgen al monstruo/unicornio…!
¡Date prisa!

Ya ves,
la mente calentando a la taquillera/respuestas
con la mano metida entre sus faldas
en esta tranquila tarde de un vulgar domingo.

Y yo,
encima de lo cansado que estoy
plegando/envolviendo el día 
en/con su contexto/rastrero recuerdo aún vivo.
Porque me veo en la obligación
como quién se abanica y no quiere la cosa
o se da la media vuelta...
Igual que cuando San Lorenzo le pedía al verdugo
que lo volteara...
-porque ya estaba a punto/hecho-
-¡Vaya!
Oki…

Y la nada, otra vez la nada aquí
echando cuerpo/un polvo...
Dando a luz otro día con nombre y apellidos
Y esa angustia en suspensión respirándote,
muescas en el revolver de un esquelético mercenario/
asesino barato/varado, de pacotilla
con la pistola de fulminantes/balas
de perdigón/fogueo ya humedecidas
de tanto llorisqueo revenidas...
En la caja del tesoro del zagal
que soñaba con ser Tarzán o Billy el crío.
-¡Genial!

Miro a mi alrededor y sigo en el salón
Y no el de Kansas City ni en el Valle de los cocodrilos...
Con la persiana, sesos cruzados,
peinados con la raya en medio de ninguna parte.
Y el espíritu santo en forma
de rata de laboratorio con el pelo blanco,
de ojos rojos como rubíes o negros obsidiana
-según por donde los mires-
Como guindas/cereza en almíbar/coronando el pastel
de la muerte que se avecina...

Saliéndose de la parábola del hijo pródigo
con los electrodos clavados en el cráneo afeitado/rapado
de un gorrión/gorrón/”trenzudo”...
echando un vale debajo del “tambaliche” del hogar
en la puerta de atrás del patio 
con el parral/jardín del desasosiego
en el acá del allá de Démian 
      el de los tres seises invertidos.
-[¡Cool! (“Guay, chulo”)]...

Mientras el juicio del abejorro
busca el ojo de la caña cortada del sombraje
con el vaso de Sócrates en una mano
y la espada de Damocles/Dante y su Divina Comedia,
el Quijote y Hamlet en la otra
-como si fuera a prestar juramento alguno-
Con su ángel dormido/
y el demonio de la guarda tampoco.
De tanto por culo que les das...
Apostando en el callejón con los Peaky Blinders
tu resurrección...
-¡Pues sí que estamos bien!
¡Vale que te calmas!

Y la nada, siempre la nada.
Otra vez aquí, junto a mí...
pidiendome un autógrafo por el libro
que acabo de escribir/publicar.
-porque esto no es un poeman, no señor-
A punto de chisparse o ya borracha
que me da igual, ¡joder!

Ya son muchas/miles, cientos de miles...
esto no hay quién lo pare/aguante/entienda.
[¡Ecué-Yamba-Ó! («Loado sea Dios»]...
-¡Mira que lo vas a nombrar/repetir, lo de Dios!

Y eso es todo colega-
en este exacto/preciso instante/momento…
-¡Uffffff, por fin, por fin...!

¿Te acuerdas de la vieja baraja de cartas?
-¡No jodas, todavía sigues...!

Esa que ves buscando otras cosas en el cajón.
Pues así, con ese olor a rancio, sucio, gastado
viejo y doblado/viciado, sin brillo...
-ese soy yo-.
Y te acuerdas/las añoras de verdad, esas partidas de antes.../
de cuando estaban nuevas y las abrías para estrenarlas
con su olor a la gráfica/tinta/papel satinado
y las imágenes impolutas...

Y quieres volver y jugar con todos ell@s,
con los que te encontrabas/eras tan feliz, relajado
como si el mundo no existiera a tus pies/ni sobre tu cabeza.
Y ahora empiezas otra partida pero esta vez
repartiendo cartas por la izquierda
a ver si ganaras...

Y el Universo girando alrededor de la mesa...
en la misma tabla de la multiplicación del pan y de los peces
del vino y de la carne/sangre del que no volverá...

Y su lamento para siempre, todavía oyéndose
porque están triunfantes/se ven ganadores
con el cubata en la mano...
Así empezó todo, con una mala interpretación...

Sigo en el salón, ya me queda poco para irme a la cama
-si consigo llegar a tiempo-
Porque ya se está dado la vuelta el día
y parece que nada vaya a cambiar...

Sigo siendo un vampiro conmigo mismo,
a la luz de los hechos me remito y desintegro.
Por eso me gusta tanto la oscuridad.
Y las nubes/la lluvia...
Ciao/bye.

-Y yo aquí... guardándote/haciéndote vela
más que agotado...

Ya que estás ahí...¡pichón!
¿Me puedes traer un vaso de agua?
Y recoge la casa, que lo pones todo "perdio"/
lleno de líos cada vez que haces algo...