Me cago/

Me cago/ me hago encima         xx  
cuando cierro los ojos apretando 
e intento ver el lugar donde habitaré 
                  una vez haya muerto.
Junto a los no natos esperando otra oportunidad
-digo yo-
en el parking de los no vivos.
Enterrado y olvidado sin más...¿?

¡Uffffff!, ¡Qué miedo,
está a la vuelta de la esquina!
Pero desconozco de qué esquina se trata...
Vamos a relajarnos y apretar “p´adentro” luego 
lo que tenga que pasar que pase.
        Esto de morir por obligación...

¡A ver!
Desaparecerá el mundo conmigo, lo sé.
                 Me lo llevaré puesto 
y a cambio no sentiré frío ni calor
ni el aroma de los huertos, ni el del pueblo.
El silencio será sepulcral/prolongado,
la oscuridad pesada/tensa 
-severa-.

¿Hacía dónde estaré mirando?
¿Cómo se habrán quedado mis ojos?
            ¿Y mis últimas palabras...
que de lejos me buscarán ya sin oídos?
¿Con qué gesto me quedaré?
¿Cómo se habrá quebrado/quedado el último sueño,
ahora con su habitáculo vacío...?

Esa es la vida/ -un suspense...-
          una despedida prolongada 
que se rehúsa mirando para otra parte.

Cambiaremos de hueco y seguiremos existiendo/
los huesos y la carne 
al son de nuestra descomposición.
¡Ya ves, todo vale a la hora de especular!
¿Te acuerdas de eso... 
que la materia ni se crea ni se destruye/ 
                   tan sólo se transforma?

En algún lugar desde la gran explosión
seguro que tendremos otro camino distinto
al que hemos conocido 
y nos estará esperando a nuestra medida, 
                     distancia y forma.
¡Siempre!   /Seguro. 
¡Qué te lo digo yo!
¡Tantos han dicho ya tantas cosas...!
¿Por qué no va a ser cierta/ o a valer esta?
En este nuestro corto/
-y reducido entendimiento del lugar-.
No te lo puedes imaginar de otra manera 
-ni estamos preparados para lo que no se sabe-
               por eso seguimos como estamos.

Es tan amplio nuestro desconocimiento
como el cúmulo de sensaciones que ignoramos 
y nos serían de gran utilidad de haberlas concebido...
-¿Y cómo le puede afectar al conjunto 
una vez puesto en liza lo que hoy no podemos abarcar?
Nadie lo sabe... -pero seguro que no
sería lo mismo-

Confía en estas palabras, a mí me gusta verlo así:
si no sabemos... es porque no alcanzamos a entenderlo
sumergidos en el espeso espectro/ -espejo de honda-.
Oda/hada ciega con la que viajamos hacinados 
en un circo/ -micro espacio de tiempo-
sin ser conscientes de nada. 
Entre otras cosas
porque no estamos preparados.

Lo que conocemos es el reflejo
que hace de ello nuestra mente: 
-subjetividad le llaman...- 
con gafas de culo de vaso. 
Pequeño nomo/residuo del culo del cosmos
en el camarote de los hermanos Marx.

¡Aunque no me importe...!
¿En alguna ocasión/momento te has imaginado
otro mundo ideal... diferente al que vivimos?
Pues allí es donde creo que vamos cada uno;
al suyo/tuyo, nuestro.
¡Así, tal cual! -A otro sueño-
Igual que todo esto lo fue antes...

Que sepas que todo está grabado de antemano
y si lo recordamos es porque de su eco 
somos prisioneros/-no nos podemos escapar...-
¿No te has dado cuenta al hacer algo que pareciera
que ya lo habías hecho?
O cuando se te está olvidando algo
como que supieras que te falta y al poco 
                                das con la tela.
O cuando haces esto o aquello
tener la sensación, visión de él ya pasado/acabado.
Y esa guía/ángel 
que te lleva en la dirección óptima/oportuna
como si alguien te lo estuviera chivando 
desde algún sitio -desde dentro-
en el interior de la cabeza...
Y se realiza/-tiene lugar tal como tú lo ves-
hayas visto, presentido/presurizado, 
y así... -sin mover un sólo dedo-

Y aunque perezcas/parezcas visiblemente afectado
                   por lo doloroso del tema... 
no tengas/padezcas dolor ni temor.
Incluso puede que vuelvas a estar con la gente/
-o cosas que incluías en tus sueños- 
y de tus vidas paralelas inconclusas acarameladas.
Por desajustes en la programación 
y cosas técnicas de esas en el avatar, 
en la mayoría de los casos... 
-en otro estadio-/

Y no es por darte ánimos, ni de prepararte para nada.
    Ya ves que es muy sencillo 
          -pensar a nuestra conveniencia-
sobre nuestro futuro. Y yo lo quiero así...
Y cuando estemos allí, una vez desde ahí 
                  verás como tenía razón...
Porque puede que nos lleguemos a conocer,
nos crucemos la mirada o el saludo 
y nos reconozcamos por el parecido que hayamos tenido 
con alguien de nuestro entorno, 
-mi cuerpo o el tuyo-.
A lo que te será más fácil
entablar una conversación entre los dos/ambos...
Y hablaremos de esto y de aquello, como si no
hubiera/estuviera pasando nada.

Ya verás, es así...¿?  
Te lo aseguro.
¡Hasta luego! 
      Ya te contaré.
Espero que existan librerías/teles, cines 
y los bares disco
...lo demás lo doy por sentado/seguro,
lo de las chicas y eso... -que también-.

¡Ah, una cosa!,
si esto no te reconforta... piensa que las galerías/
túneles de los que te hablaba antes. 
Avenidas en nuestro cuerpo/corazón, cráneo, 
a través de las que nos sucederán y aniquilarán  
       sus nuevos huéspedes al caer derrotados 
       al fin en el vehículo de la carne...
Sólo son pasadizos por donde escapará nuestro cariño/
ideas al corazón 
que siga latiendo fuera de nosotros/por nosotros,
aceptando nuestras sugerencias/mensaje, legado
como un baipás Cielo/Tierra.

-¡Qué locura!
Y todo por no querer morir de una puñetera vez.
¡Señor, qué cruz...!
¡Tienes más hambre -de vivir- que un perro chico, 
chaval!

Y no mires atrás... el mordisco de la vida, 
ese “bocao” amargo 
lleva escrito tu nombre.
Eres la huella del camino que no se puede salvar/
                              saltar ni escapar 
del depredador que llevamos dentro...
-Nos perseguimos a nosotros mismos
y le damos muerte al traidor mientras se mira
en el estanque como Narciso-

-It sounds Greek to me (“Me suena a chino”).
Y a mí.
-Pues Fíat lux (“Hágase la luz”)
Anda, pasa tu primero...

* Publicado anteriormente 12/06/19

El tren,

El tren, ese que pasa...                    xx?    
debe tener escaparates o algo así
donde puedas elegir: sí eso me lo quedo o esto no;
                     ahora me subo/ahora me bajo...
¿Es una locomotora antigua o va a toda velocidad/
                                      AVE?
¡Es que no lo sé!

Yo lo espero,
-me imagino que como todo el mundo...-
Y no sé lo que voy a hacer cuando llegue
porque entre otras cosas, no lo conozco
                    -sólo de oídas...-
Puede que sea un bulo/leyenda urbana
un dicho de esos que andan por ahí
vagabundeando/“grafiteados” 
empapelando los muros de la ciudad
y los vagones de la estación... 
-hasta el perro guardián de la finca del Señor-.

¡No sé si tienen algún sitio donde se les pueda 
ver aparcados!
-¡¿Entonces existen?!
     ¡Y yo qué sé...!

No sería más lógico llegado el caso, 
acercarnos entonces al andén y tomarlo/
                       -cogerlo allí-.
Eso del riesgo/tanto peligro... 
como en las pelis de bandidos soltándose/
saltando a la carrera persiguiendo el último vagón 
sin resuello 
-no va conmigo...-

                 Me gusta ir a lo seguro/atento...
Oler el gasoil/la grasa de mierdas de las traviesas, 
mezclado/tamizado con ligeros tonos a hierros oxidados 
pululando en la metáfora/atmósfera de la máquina/
                        mundo al fin triunfador...

Ese griterío/pitido por los altavoces/sirenas 
o esos murmullos atronadores que te dejan sordo...
                         La calefacción a todo gas, 
el chirriar de la frenada, ese choque/
crujir de cadenas, 
esos gusanos de metal y cristal encogiéndose 
y alargándose, 
los fuelles de goma estirados
y la banderita roja del brazo/mano del muñequito 
  soldado/-jefe de estación de turno saludando...-

Ese aparato expendedor de refrescos/chuches,
             la del tabaco/el de los ciegos... 
Y recrearme con el aroma a café que se escapa
de unos labios sensuales/hermosos, 
llenos de carmín
antes de terminar con el último cigarro
escapándose con esos movimientos de cuerpo de culebra 
que huye esquivando a los demás desde el bar/
cantina de la vida que enviuda 
a pasos agigantados de los no clientes...

Todo esto lo reconozco porque lo he leído en mis ojos
frente al espejo del sabueso instinto/sexto sentido 
                                o en los libros...
Pero sólo es el exterior te dicen:
"espera meterte dentro...".

Sí, ¿se nota mucho? Todavía sigo esperándolo...
Querer es dejar algo a cambio/ -en prenda-
                  y yo soy muy perezoso.

La vida es un viaje. –Me digo.
Tú eliges el medio de transporte hacia tus apetencias
para atravesar el océano del desierto de vidrios/
                  montañas, planetas y estrellas
entre la primera luz del primer día de tu vida 
y la última 
que anidará en la visión póstuma de tus ojos...
¡Ah! 
también se puede volar/velar, correr/nadar
o quedarse quieto/acostado/sentado/
apestillado a que el temporal amaine 
y no desees nada más
sólo que venga y te la chupe... -la savia-

O desde esa perspectiva/referencia del sol 
en todo lo alto de un buen órdago/orgasmo
con la noche de luna más encantadora
a la vuelta de la esquina de otro lado del planeta
para que deslumbren/encandilen mejor los sueños/
               dientes/colmillo de la amada
               mientras das otra vuelta a la Tierra...

Mira,
que te pongan un plato de comida delante
no significa que te lo tengas que llevar a la boca 
          a lo “tragaloperro” -si no tienes ganas-
o está muy caliente o le falta ese sabor de moda...
-Textura en superficie y en profundidad
               acoplándose a tu cuerpo-.
También lo puedes dejar para que se enfríe, 
o para más tarde/otro rato/ocasión...

Con lo del tren sigo igual, 
                 no me aclaro. 
La historia se repite una y otra vez 
en este viaje único
y no debería ser así...¿?
Nos estamos convirtiendo en copia de la copia...
                                  Algo va mal.

-Era de esperar, el tren... 
 tú, yo, el Micolor. 
Has puesto demasiado suavizante/
eso es lo que pasa¿?

* Publicado anteriormente 11/07/19


Tan fugitivo

Tan fugitivo como saber estar encarcelado...       xx?   
Has venido al mundo para aprender/ 
a estarte quieto
y a morir.
Ya te falta poco para volver 
           de donde has venido/ 
        -...igual que saliste te ocultarás-
Desaparecerá esa libertad única/exquisita, 
particular y conquistada, 
por la que luchaste mientras te ibas adaptando/
-acoplando al trajín-

Te vas
esperando decirme algo... -lo sé
Al tiempo que te estás convirtiendo 
en un campo de batalla lleno de cadáveres
imposibles de reconocer/
 ni de identificarlos.
Mientras los vas arrojando a la pira/fosa común
a la que dentro de poco te meterás,
-irás tú...- por completo.

¿A qué olerán los muertos de mi muerte?  
¿A qué tierra abedecerá/sustentará su alimento
mientras se pudran/o ya descompuestos...?
¿Quién será su nuevo dueño abduccido/absorbido
y señor de los espectros?
-Tal vez se parezca a mí, 
           o tal vez no-.

Este juego de intercambios/rotación de piezas,
peones en el tablero
para/a una sola partida... -no sé¿?-
Tanto derroche-desgaste y sufrimiento
sólo puede ser obra/que se trate de una cosa...
    ¡Es una apuesta de Dios con el diablo!

¡Espera!
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho...
¿Hasta cuantos números puedo/debo contar
                     para tranquilizarme?

-¡Santo cielo! 
Es la misma letanía de siempre...
¡Para ya, desdentado!
Porque si no lo haces... -menudo pestazo-
ambiente carroñero/ a desagüe de tu desguace.
          Nos estás inundando a orines 
            del estiércol de tu establo.

Paseábamos mirando maravillados el paisaje, 
-milagro de la creación...-
y zas, 
               nos das en toda la boca/
Ni que fuéramos animales oliendo a miedo 
ante el depredador/
despertador del pecado... 
Satán de la colectividad/ su oscuridad y reclamo.

Cualquiera de los individuos sin una conciencia 
                          limpia ni tranquila...
al estar acorralados/encerrados, atrapados 
entre los cuatro puntos cardinales del horizonte
-del retablo 
de la lista de los diez mandamientos- 
esas Leyes imposibles de cumplir a tocateja...
hace que nos acurruquemos en una esquina del matadero,
                espacio/tiempo de nuestra ciudad/ente
esperando el disparo de aire comprimido a la sien...
-sin inmutarnos-.

Viendo el carrusel/noria del devenir fluctuar
como pisadas que suben y bajan sin sentido
por la escalera
esperando la noticia 
de si es varón o hembra la semilla que plantamos
en el intelecto/-bancal de sesos de tu cráneo- 
                          o por el contrario, 
se ha fugado para siempre con viento fresco...
con la novia a quien se follaba
fecundando el vacío de la necedad con su antigua amiga/
la fe
-ya sin motivo-.

Sí, cruel espectáculo al que nos dirigimos
al que te vas acercando colega/vecino, vencido mío
y vendido como esclavo en el mercado 
de las oportunidades...
Sin poder mover un sólo miembro 
hipnotizado/anestesiado.
“Embobao” con su inyección letal de Resident Evil
de tanto cuento de fantasmas con la cadena perpetua 
                                            al cuello.

Historietas de Mortadelo y Filemón
que nos han imbuido/embutido... -inoculado-.
Fuel/ fiel companaje para la excursión
para que te alimentes/-coma inducido...-
Para que no sufras ni grites cuando veas llegar 
              al verdugo con la soga en la mano
              el cuchillo en la otra 
-y te muestres indiferente-.

Porque como bien sabes... y sabrás de sobra:
todos somos asesinados por la misma mano
que nos ayudó a gatear...
Con la que nos llevaba la papilla 
y los potitos a la boca,
con la que nos limpiamos el culo
con la que nos hacemos la paja y nos manufacturamos...
Somos nuestra propia víctima -de lo que hemos sido 
                                    y somos criado-
y así será por los siglos de los siglos y Amén.
Aunque no sea...

Si no quieres pasar un mal trance/-trago convencional-
deposítate/acomódate tú solito 
a tu gusto y semejanza
para que no te hagan daño las arrugas de la costura/
              pespuntes, botones, remiendos y borra.
-Horca tras la almohada- 
mientras te devoran los gusanos
convirtiéndonos a todos iguales en la huida
hacía adelante... -ya inmóviles-
virutas de una carne y huesos, como cagadas/
-boñigas de reptil 
por los manglares de Dios en el infierno-.

Que sus mordisquitos -el de la norma social- 
resulten como caricias...
no más que un cosquilleo 
al que respondas con una sonrisa/
-gesto de despedida sin parangón- tipo Disney...
Que parezca que los conoces de toda la vida,
como si fueran tus amigos con los que compartes
asesinato/o has asistido
ido al colegio o vinieras/volvieras de una fiesta
a las tantas de la madrugada cansados
                 y muertos de hambre.

Porque por más que te quejes/resistas... 
nada va a cambiar ni a ser diferente.
Vas a llegar y te vas a acostar, 
          y así de fácil. -Fin-.
Pero ahora, mientras tanto... 
¿Qué haces tú?
-Pues eso, dilapidar el tiempo... cómo todos¿?

Bueno, no está mal, 
pero aunque rompas el reloj/ él te sigue.
¿Lo notas, el tic-tac... de tu corazón?
-Creía que eras tú... mi subconsciente en sueños 
por el corredor de la muerte.
...He visto su sombra negra detrás mío, 
                     te cogió del brazo, ¿verdad?
Te vi forcejear, ¿al final habéis quedado en algo...?

Sí, que nos vamos al Carrefour/Corte Ingles 
a ver las rebajas de temporada...
-¿Y lo de la  pasión de tu Cristo para la pensión 
en la otra vida... en qué queda?
Eso es otra historia/ agua pasada 
en otra dimensión de mis mundos; 
   río para-lelos/-parapléjicas ensoñaciones...-

-¡Ya!

* Publicado anteriormente 10/JULIO/18


Oigo los latidos

Oigo los latidos de mi corazón    xx?  
de continuo/constantemente en el oído izquierdo
como empujones que alguien te diera en la cabeza.
Igual que cuando te quieren llamar la atención.
Pero no, no es eso, no tiene nada que ver.
              -Incluso te inducen al mareo...-

Ahora se atranca como si dudara en latir
y se hace el remolón -hasta que suelta el latigazo-.
             Otras veces se juntan en montoncitos
de tres seguidos –la mayoría de las veces-
como que tuvieran prisa por algo...
-Colgajos/arritmias le llaman-

Y así voy oyendo el motor del coche
en la cabina del conductor -todo el tiempo-.
A veces me sirve de relax para dormir
escuchándolos... y el contarlos a todos
como ovejitas que saltasen, 
huyendo escapados
del corral de mi cabeza.
Hasta que se pare 
o no quede nadie por salir.
-Me han dicho...-

Menuda gigante/gran incertidumbre.
¡Te imaginas... saber que te vas a morir
o que te estás muriendo -porque ya no lo oyes-!
      Ni a él ni a tus animalitos del interior¿?

Me resulta complicado/-difícil de asumir-
asimilar la cantidad de silencio y de dolor
            que pueda haber encerrado allí
           -en ese momento único y fatídico-.

O como el primer infarto
del que escapé de chiripa/-por milagro-.
Pero esta vez será fulminate, con final infeliz
desgajado/inexistente 
         en los cuentos de hadas...

De todas las maneras y formas
ya me voy acostumbrando a él.
Me gusta... 
y lo quiero mucho, 
y no porque no tenga más remedio
ni por lo que representa/
sino por lo que le voy a echar de menos
cuando deje de andar y yo quiera seguir.
Algo que todavía no encajo bien, -y me cuesta-.

Por eso tengo tanta prisa en hacer cosas y me estreso
por si me falla/falta a la cita el día menos pensado.
              Por lo menos que me encuentre ocupado...
              -como decía ese con la inspiración-
A ver si se equivoca creyendo que no soy yo
al verme trabajar/atareado y girara para otro sitio.
¡Ojalá!

Y va a ser así... te lo adelanto de antemano. Sí, a ti,
el día que menos lo esperes, 
porque ya sólo te queda una vida
             como a un viejo gato...
Según las estadísticas sobre los infartados, 
                       de cada tres cae uno.
Y tú ya has gastado dos...
¿Qué le vamos a hacer...?

Como reclamo/chantaje, -le pido/digo...-
que me deje un poco más
que estoy a medio de esta o tal cosa:
un escrito, un cuadro, un viaje a mi interior 
-por los cerros de Úbeda-.
Qué sé yo...
Por si acaso tuviera/tiene compasión
        y se apiada misericorde de mí.

-También me sirve para concluir...-
         en ir llenando el camino de migajas
         con algo de materia/creación propia...
Mollas de las cosas que hago 
                  como señuelo/rastro, 
por si no supiera cómo volver después
desde la casita del bosque.


* Publicado anteriormente 9/JULIO/18


Me gusta ese olor

Me gusta ese olor a gas             xx
que despide la estufa de butano 
              cada vez que la manejo,
porque en alguna ocasión me recuerda
las noches de estudio -en ese apretón de ultimísima hora/
oportunidad ante los exámenes de invierno-.

De cómo sucumbías “ensoñiscado”/entretenido
con cualquier pensamiento antes que leerte los apuntes...
                                     ¡A pajera abierta!
Y te abandonabas embriagado bajo los efectos anestésicos,
-efluvios que manaban entre las faldas 
de la mesa camilla-.

No le ponías traba alguna 
                           y te abandonabas
ladeando la cabeza hacia un brazo del sillón 
en el que te rendías -tapado hasta el cuello-.

Apenas una de tus extremidades asomaba
    sosteniendo el libro con dos dedos 
      o el folio/-hoja  del cuaderno 
      que se difuminaban borrosos...-
teniendo una y otra vez que releerlos
sin haber retenido absolutamente nada de nada
en tu querida/ -necesitada memoria-.

Ante lo cual... 
tomabas la sabia determinación de avisar
-llamando o dejando una nota a tu madre-
Para que te despertara temprano 
                           a la mañana siguiente...

Así claudicabas ante el encanto del sueño
que te había venido siguiendo 
                 desde el mismo instante
                 en el que te sentabas tan cómodo.

Todo ello mezclado con unas gotitas 
                            de sensación culpa/alivio
                            difícil de diagnosticar...
Y entonces te ibas a la cama guiado,
cogido de la mano
o en brazos de uno de tus ángeles favoritos
-de los que tiene a su lado- 
            la Virgen del Perpetuo Socorro.

-Que por cierto- se quedaban en la puerta del aseo/baño
comedido, educados como nadie.
Y te esperaba mientras rendías culto/
-cuentas al día-.

Rara vez esas pocas horas de descanso
saciaban/ ni relajaban tu cuerpo de la vigilia
      pero al dejar una vez más algo para el después...
El sentirte bajo esa liberación de la obligatoriedad,
me parecía que había ganado... -no sé en qué-
pero lo notaba.

Una de las cosas que hacían espabilarme justo
                  cuando menos lo necesitaba
era la diferencia de temperatura entre el vago
que se había levantado del sillón, 
                        y el resto de la casa...
Otra, el ir caminando sin aclimatarme 
lo suficientemente rápido
a la decisión que había tomado, y el acoso
-reo de las tareas pendientes- dándome vueltas 
en la cabeza
como las moscas a la basura...

Por eso creo que a veces se debe de afrontar
                          la responsabilidad 
en el ejercicio de lo que debemos hacer
-en lugar de huir-, porque tarde o temprano nos alcanza
y no escapamos a su presión/prisión
        hasta que lo hayamos hecho.

No dejo de esperar cualquier tren que me saque de aquí
tan puntual como siempre
en la estación que ya conoces de sobra.
-La del vago...-
Con ese proyecto de soterramiento en el aire
que desde el primer día se podía leer 
        en los carteles de mi ciudad.

En el horizonte se pierden las vías 
con el vagón de cola 
del último tren que acabo de perder...
      A otros los he visto pulular como culebras
por las calles de mis telarañas/ideas
como un Metro en superficie 
oliendo igual que la trasnochada locomotora;
a viejo hierro en fricción y la grasa rebosante
-fuera de sus tornillos/cabales-
sujetando la paradójica desquicia
de no saber a qué hora llegara el próximo.
Como las obligaciones pendientes del ayer y hoy
que se quedan en el andén
junto al resto del equipaje que  no voy a necesitar
                                     -dentro de "na"-.

Ni me perseguirán las preocupaciones 
ni añoranzas incumplidas,
ni se caerán las monedas/canicas de los bolsillos rotos
ni de arrodillarme ante ti, destino... 
Ni sentiré las vergüenzas de cómo has jugado conmigo 
-al gato y el ratón-

Te espero... y sigo sin cumplir 
con las expectativas para las que me creaste.
                 Si es que las sabe alguien. ¡Yo no!
Tu siervo amado te recuerda que no seas demasiado arisco
con en-tu adiós de/-ni de mi última hora en fuga-

Ya no hay gas, ni exámenes, ni porras con chocolate...
Un abrazo bien fuerte, -casi como el tuyo-
antes de que me lo des tú a mí
y me dejes sin respiración...

-Creo que has suspendido¿?
¡Ya.

* Publicado anteriormente 08/07/18

¿Alguna vez

¿Alguna vez has pensado...    xx
dónde van a parar las ideas que nos hacemos
cuando desaparecen de nuestra vista 
                                  -memoria-?
¿Y las imaginativas/ardorosas, 
       añoranzas positivas, pasiva refleja
con las que cerrábamos los ojos
-dándole la bienvenida al sueño-
justo antes de irnos a la cama 
       o dormirnos por encima del sofá 
       o de lo que sea...?
¡Ya ni te acuerdas de ninguna de ellas!, 
¿verdad?

¡Todo pasa! ¿A que sí...?
Las ilusiones, los gestos, los abrazos, 
el dolor de la carne, el otro, 
                           los conceptos...
su contenido/-contienda de su desgarro-

Vamos atados/-a rastras- tirados de una cadena
cuyos eslabones...  -dinero/salud/cariño-
corren suertes dispares
desde el mismísimo instante 
en el que nos zurra la comadrona
y abrimos la boca/los ojos 
-para ver la oscuridad por primera vez...-

Puede que haya cambios, 
                   puede que gane cualquiera
y no es por nuestra culpa, -ventaja/desventajas...-
Ni de nuestra orientación sexual "primigenia"
        o del cazador recolector que hemos heredado.
O del sentido/vueltas que le demos a la vida-torta.
¡Qué va...! 
Es un mal que no tiene cura remedio
/ni remiendo.
¡Es así, y ya está!

Aunque vayamos a misa todos los días 
      -cuando seamos del todo viejos-
a semejanza o por imitación de los que hoy lo hacen...
-nuestros mayores-
¿Te has fijado en las iglesias? 
Siempre tendrán su clientela,
es un negocio que no falla/ -ni le falta de nada-
El espíritu siempre escapará en busca de su libertad
invirtiendo en futuribles,
        -es muy inquieto-.

Aunque seamos el último animal de la especie
nadie nos va a rescatar ni venir a salvar.
              Y en la confianza de algo...
-eso que nos han vendido-/vienen vendiendo/anunciando
desde que llegamos mojándonos con el primer agua 
bendita a chorro, -ahora a gotitas/sponsor-
                      dejaremos de existir...

Porque no puede ser de otra manera
     ni por educación o sentido común/ 
     ni por cansancio degenerativo.
Sin montar el pollo/ -nos largaremos-.
Fin.
Y es que esto se acaba en nada...
Esta vez entre gotas del mismo tipo de agua,
pero en lugar de una hoja de concha marina
                           serás rociado/
       -en tu nave espacial de madera-

¡Y todo negro!
Sin música ni acomodador
ni cabezas que nos estorben;
ni crujir de pipas, -risas ni murmullos-.
Si acaso un puñado de gente empujando
con sus prisas/nervios/sobriedad  
        mientras sales, entras...
       -por algún tipo de pasillo/pasadizo-.

Y esa luz de la que todos hablan
no es más que la caseta de la taquillera/estanquera
vendiendo entradas, tabaco/chuches 
           para el siguiente pase.

¿Entras... sales? 
¿Qué te parece si vamos de nuevo?, ¿qué me dices?
                          Te invito, volvamos... 
Igual que cuando el cine tenía doble pase. 
¡Te acuerdas?
-o los que aguantaras...-

Ven/ acércate, la calle está oscura
el asfalto huele a alquitrán, gasoil, aceite y fuego.
Se respira ese olor a máquina/motor
celuloide requemado...
que sale desde nuestro/el interior.

-Tengo mucho frío/estoy pálido.
Como si me faltara sangre, -creo que soy un vampiro-. 

Ya, Nosferatu no es lo tuyo...
-son los síntomas habituales del proceso-
-La sala es moderna, está climatizada 
                     no lo entiendo?/
Ven, mira que butacas más chulas.
¡No se está del todo mal! 
¿Nos reiniciamos?
Dale a la tecla, venga...

Pero antes, guardemos todos los cambios 
en el disco duro/árbol, fichero del que sacarán 
la madera/palos de tu memoria/ataud “nave”, 
           -cuerpo viajero del no retorno-.

Somos eso... 
grabaciones didácticas de entretenimiento
con el operador y sus secuaces haciendo negocio 
con las entradas...  
¡No sé para quién!, ¡ni la razón!
Ya que son poco originales...
Espagueti “wester”, nodo de cine de verano
para distribuirlos en/por otros mundos paralelos.
                  -Exempli gratia, “por ejemplo”-

No me puedo imaginar a un puñado de alienígenas
observando, siguiendo la película de mi vida
               -con su música/escenas de amor- 
y mucha violencia para un final de suspense 
que motive una segunda entrega.../
                                   precuela.

Es que me da angustia tanta repercusión/remember 
                      -quizá se trate de eso...-¿?
Somos la parte de la parte, 
-a lo Grocho Marx-
cualquiera de ellas sin nexo conocible/
aglutinante/adhesivo ni paliativos...
Somos un trozo de cualquier cosa 
      que se llama igual que tú.
Somos tantos en ningún lugar 
que abducidos alucinamos con la idea de continuidad
como el que se chupa una horchata/-la polla-
                   en la terraza del pueblo
bajo la luz llena de una nube de mosquitos
que en bandadas camicaces buscan la sangre/
semen, -flujo de su redentor-
de un cuerpo aún en riesgo de perecer por igual
desde ambos lados/
entre el placer y la muerte.
-Somos el motivo de la vida y la razón 
del no nato que vino para morir...-

Vivir, morir, ¿qué más da? 
     Si todo hecho nos invita/
     induce a que iremos a parar al mismo sitio...

Somos un palacio vacío donde las golondrinas/ -ideas- 
                                  han hecho sus nidos 
       mientras los zagales/-sociedad- las apedrean 
       para apropiarse de sus huevos/crías
y comérselos -hambrientos creyentes- 
de una segmentación/
ante una sanación milagrosa de ultimísima hora...

Nosotros los observamos impotentes/indefensos 
porque somos estatua de metal/de-mente
                  del pensador de Roden 
que esculpimos/-estúpidos en frío- del original caído 
en mitad de la procesión de Jueves Santo.
Aquel que ibas todo de limpio 
a que te lavara los pies el cura/pater 
                                of sacristán.

Las penas con guasap parecen menos penas,
           y de los escritos en la frente
reflejados por su luz -anterior cárcel/
             cáncer de la comunicación-
distrayéndonos de todo lo verdadero/-nuestro universo-
Se están apoderando del mundo que conocemos...

Nuestras ideas junto con nosotros mismos 
son enterradas ciegas en la pastilla rectangular 
                     de esta Odisea 2001/ móvil.
Alguien le encontrará sentido... -pero no el suyo-

La transmisión/
intercambio de datos confunde a los ordenadores
             creyéndose otra cosa por la que establecerá 
un patrón erróneo a la hora de calificar nuestra actitud...
Ya la inteligencia artificial nos suplanta viciada 
en sus cálculos de poder.
-Influenciar a las masas-
se convierte en doble falta eliminando la individualidad
de la que han sacado el molde. 
Por lo tanto, a partir de ya, todo es/será más confuso 
   de lo esperado y sin control 
La libertad pasa a ser una banal utopía.

¿Qué somos...? 
El reflejo de un engaño. 
¿Qué no somos?
La verdad de una realidad hecha hombre.
¿Dónde ha ido todo -a parar-/ en el trayecto
mientras tanto...? 
Al saco, papelera de la basura 
del técnico de la computadora. Amén.
 
Y la bendición de Dios, Padre, Hijo, Todopoderoso, 
y el Espíritu que se quería escapar, también...
estén con todos nosotros
-porque falta nos hace¿?-

Espera hace unas estrofas que me torcí/cambié
el ritmo/tono/argumento del discurso
y no has dicho nada...
-¡Para qué¿? si te pones y no paras/


* Publicado anteriormente 7/JULIO/18



El exterior

El exterior es tan hermético, tan fulano  xx?
          y a la vez tan fascinante/fantasioso...
como una bola de nieve/acero 
que no deja de rodar.
Apisonadora trazando un nuevo carril/surco
a modo de camino de lombriz de tierra
por el que apenas puedo jugar 
con mi llanta y el palo
ni que corra el agua o la aguja/-púa de la peonza-
                 entre sus faldas de polvo y barro.

Empiezo a pensar que sólo me tengo a mí.
Así, aquí, frente a todos esos insurrectos
              -víctima de su tropelía...-

Pero no estoy dispuesto a cargar/llevar siempre
                 el cubo de la basura a cuestas
cuando el paisaje que veo,
los decorados que se despliegan ante mí
son tan exuberantes/atractivos.
Y no paran de entusiasmarme y fastidiarme 
de inconsciente/ 
incontenible sobremanera.

De lo que estoy bien seguro/es lo feliz que sería 
                de poseer en el estado consciente 
                todo aquello que deseo.
Por lo fácil que entran por mis ojos -hasta el pecho-
en la trampa que le tiene preparada mi corazón
de quererlos con toda su alma...

Y no me resigno al sufrimiento del pobre
mientras ve alimentarse al rico 
con su bocata de domingo/dominio
balanceándose/debatiéndose en su columpio de diamantes
     adornado con las cabelleras cortada al niño pobre,   
las mismas que cubría la olla de los sueños robados/ 
incumplidos...

Un ave fénix ronda por mi cabeza
-mientras te cuento esto- y se desnuda al vuelo
entre un ligero y leve parpadeo. 
  Se ha quedado en cueros vivos
  aterrizando sobre las cenizas de lo que te sucede/
  seduce mientras tanto.../mirabas al cielo.

La magia de un hada madrina buena 
hace que broten plumas de oro y cristal 
         sobre el cuerpo de la estatua de hierro
         para convertirla/disfrazarla en una de esas
que se ponen tan lindas en lo alto de las azoteas...

            Un ladrón de tres al cuarto, 
            -huyendo de los guardias/justicia...-
se ha subido a su lomo quedándose tan quieto
que ha engañado hasta el helicóptero civil de rastreo.
Nadie puede salir ni entrar del recinto acordonado.

Es cuando de nuevo, en un golpe de suerte, 
revive el corazón/
la carne del monumento. 
Escapando desde lo alto perdidos en el horizonte 
                            del oscuro anhelo/universo.
Una mancha entre las nubes que se borra casi al instante
cruzando el poniente/-puente de luz...-

El sol ha copiado de la luna esa iluminación fría/opaca.
La lluvia resbala contra el rostro de los fugitivos
              convirtiéndose en un rebufo denso/espeto 
amontonado de gotas gruesas/gigantes 
como pesas de reloj
que fatigadas caen con mayor virulencia contra los tejados
dejando un rastro de explosiones -fuegos artificiales-
delatando su situación en el fango de cemento/
conocimiento gris...

                 Un tirador certero profesional
apostado en una esquina de la máquina del tiempo
espera a que pasen de nuevo por error 
-sobre sus cabezas- para abatirlos, 
      con esa munición que traspasa
      dos cuerpos juntos/etéreos/enteros...

El latido de la incertidumbre clonando otros amaneceres/
menesteres -igual de ensordecedor/desolados-.
Pespuntean las sienes del secuestrador 
soltando su botín...
mientras la alborotada multitud agasajada
      desoyendo las voces de la autoridad
      saquean las avenidas sembradas de joyas/
-gemas espléndidas abandonadas en la huida...-

Entonces sin más valor que la transformación mágica
                             de los dos aventureros 
consiguen aterrizar en el campo santo.
Cementerio a las afueras de la gran ciudad
-convirtiéndose en cabecera de/para sus muertos-.

Ese es el sueño querido:
una piedra sin alma puesta en un altar
en el huerto/
hábitat de nuestro lecho de muerte...
Donde recordamos lo que pudimos haber sido 
              para el resto de la eternidad
   arrastrados/aterrados, -enterrados vivos...-

P.D.
Si sueñas, no te ensueñes.
Ese es el gran vertedero/verdadero error,
porque entonces nos confundimos con la fe,
la esperanza y la caridad sobre uno mismo...
                 Y eso es una traición, 
                 violación en toda regla
de los derechos de cualquier ciudadano libre.

Si sueñas,
hazlo fuera de ti.
Que sea el otro/ él/ -en lo  contrario- 
quién padezca si algo sale mal.
Y si por ventura saliera bien y aciertas...
te darás cuenta de la poca importancia 
         que tiene/o ha tenido todo esto.

-Ojalá tengamos razón... 

*Publicado anteriormente 06/07/18