Un golpe invade tu rostro…

Un golpe invade tu rostro...           x+
la inquieta idea
irrumpe en tu mente,
ya no miras con dulzura,
la duda plaga el ambiente.

Sí, creo que te alejas...
Y si miras atrás,
no te detengas.

Porque colmillos de plumón nuevo
tejerán el cesto reverso
y donde ahora me confinas
y empeñado de ti, nunca me fías,
mañana, jengibre de alacrán altanero,
emborracharán tus miembros,
...y sin darte un segundo de resuello
serás mía, como la sombra de un trueno.







De todas las cosas

De todas las cosas que me pertenecen...          xx
de todo aquello con lo que sueño,
-eres mi eterno consuelo- .

Te abrazo, te quiero,
te susurro en voz alta,
y, entreabiertos los ojos,
te poseo...

De todas las cosas que me pertenecen,
de todo aquello con lo que sueño,
eres la alegría en el silencio,
el respirar último
del quebrantado juego.


Quiero morder

Quiero morder la estela de tu cuerpo           x+
y, retorciéndome en la arena tibia,
acariciar tu piel oculta
con finas plumillas.

Quiero embriagado de ti
reducirme a cenizas
y navegando junto al viento
recorrer todo el Universo...

Quiero agradecerle a cada instante,
-ese malvado amigo
rastrero de tantos lances...-
que hoy te tengo
aunque mañana te marches.








Quería acogerme

Quería acogerme a los cantos rodados             x?
de tu imagen callada
y refugiados en las montañas
hacer temblar al alba
la indecisión de aparecer sin ser tocada.

Quería estrujarte en las laderas de mis venas
y emborracharte en la corriente que las lleva.

Quería volar sobre los arrecifes del infierno,
estrellando el mar de mis ganas
en los linderos de tu cuerpo.

Quería emborracharme de ti
perdidos en el tiempo...
sin relojes, plumas, ni bisturí
que rompieran este sueño.





Yo puedo engañarte

Yo puedo engañarte                xx+
con la mirada silenciosa
de un perro hambriento
en el gozo de ver a su amo
traerle el alimento.

Yo puedo volar
sobre alacenas de sexo,
para estrellarme después
en el estuche de tu cuerpo.

Yo puedo navegar
en lágrimas de metacrilato,
alquilando sabores
en el ámbar de tus labios.

Yo puedo quitarme
el traje de Ícaro
para ver desde el mar de tus ojos
el nacer de cada acto.

Yo puedo sentir
como la norma devora
al animal que en franquicia
fustigado se desboca.

Yo puedo disfrazar
al difunto que llevamos dentro,
y sentarlo en una silla
para que se atenga a las reglas del juego.

Y todo eso sin más.
Tan sólo... porque yo lo quiero.





Duermen los equilibrios su calma

Duermen los equilibrios su calma             x?
reposando sobre sus inquietas ganas.

Y, en la interminable alegría
de una sola de estas mañanas
cuando apareces...
eres lo más hermoso de cada instante
entre las tibias láminas de cemento
y madera grisácea.

La mesa, los atuendos,
tus movimientos cuando te acercas...
cercan el espacio con su aroma aún fresco
-traído entre tus ropas y el pelo-.

El trabajo reposando espera que lo descanses/
archives en los ojos de los tontos... 
-que tanto te admiramos-.
Como pececillos en la pecera del infierno
nos haces hervir.
Esclavos,
clavados en el muro de hielo
de tus encantos.

¡Marlen, qué lo sabes...!