Juegan los pétalos

Juegan los pétalos de tu voz           xx
con el aire más bravo
hasta ahogarse en el remanso
de esta esquina
del plácido verano...

Corretean sus hordas al sol
sobre alfombras de lunas de amianto,
dejando brotar su carátula bruja
entre manantiales de perlas
y nenúfares dorados.

Y cuando serenos se apagan...
el puñal de su silencio
horada como el azor
las colinas del cielo.

...Ese de querer oír
lo que nunca dijeron.

P.D.
Por más que nos esforcemos
las cuentas nunca nos salen...
La noche traviesa... nos invita
-una y otra vez- 
a que pasemos a soñar con ella.

La muy cabrona/sinvergonzona
nos tiende la trampa en la que caemos...
y al final parece como si hubiera pasado algo,
y sólo ha sido un sueño.

Los días pasan y los cuentos se amontonan
hasta que no hayamos tomado
el suficiente veneno...

Ser, morir, dormir o soñar... 
           todos son el mismo verbo/  
Verso de la carne que se desperdicia
aglutinada en un alma
cuyo corazón incendia.

Te digo a ti…

Te digo a ti...     x+
esclavo de tu jardín,
rosa de mi guiar/
prisionero de tu decir.

Te escucho,
y suspendido del más leve latir,
tomo la cicuta
de poseerte sin fin.

Eres lo único,
eres la totalidad irrevocable
de un cuarto de instante,
...y en el más simple de los cobijos
tu infinito cristalino
de piel y carne,
corretea y se evade,
camina y se parte.

Eres por siempre...
mi más recóndito enganche.





Cuando te sujeto en el papel

Cuando te sujeto en el papel        x+
a la espera de darme por contento...
sacuden sus polvos los harapientos
tachando con su nublada faz
hasta el último de mis alicatados engendros.

Fundiendo la tinta en el blanco paño
se ciega cada cuadrícula con lodo de espanto
para secarse al calor del sol
esos tus ojos gratos,
tan firmes...
que, con solo un vistazo,
se lanzan a llenar mi vacío
en su ígneo regazo.