Yo quiero buscarme

Yo quiero buscarme por los barrios        x+
y paredes de podridos ladrillos
para sentirme mundo y carne
del degenerado desquicio.

Yo quiero rendirme
a ese martillo furtivo
para colocar en su base
el más fiero de mis latidos.

Yo quiero trasnochar
en el granero del infierno/del olvido
para contemplar tras su cristal
las semillas fértiles de lo que he perdido.

Yo quiero vivir y devorar
a pecho descubierto la madre naturaleza
y, fundido en su vientre placentero,
navegar en el consuelo
de no haber -nunca-/nacido...

P.D.
No sirve de nada lo que no ha pasado/
salvo para no olvidarlo...
y, martirizarnos con lo que habría podido ser
de todo cuanto de haberlo conseguido
ahora no estaríamos hablando.

Somos el acabóse del tiempo,
un tachón de carmín en la boca del diablo.
Ni arriba/ni abajo -hay paz-
para los que no se conforman...

El hombre nunca alcanzará ni será lo que quiere
porque siempre verá/creerá que hay
algo más esperándole...
Le pase lo que le pase -hasta que no lo encuentre-
no verá su verdad/la realidad de las cosas.

El deseo del ser es un pozo sin fondo
y, la suerte un sueño de dos caras
en el que nos la jugamos.
Mientras la moneda está en el aire...
la vida parece que tiene sentido.






Ricardo/

Ricardo/       xx
-amigo y excompañero de trabajo...-

Tenía hambre
y con las horas brindaba.
Su iris era una sábana
de auroras inseminada.
Su gentil lengua lindaba
con los alvéolos del alma.

Su cuerpo, cada mañana,
bullía como daga preñada.
Su trabajo era un palio
anacoreta putrefacto.

Pero flaca medalla colgó el destino
a ese ser engatillado.
A su nuca,
un golpe oblicuo
le llegó temprano.
Fue en el seno indecoroso
del aseo excusado/
en el bar...
-una caida-
quien quebró su rumbo
con implacable tajo.

Allí le encontraron sin vida
en un escorzo postdesmayo.
Sólo tenía 27 años.
¿Y por qué a él... Señor? 
-como dijo su padre-.

Ya le llevo una vida entera
-de las suyas- de ventaja.
¡Y qué he hecho yo, 
para/que l@ merezca...?!

Para cuando te llegue

Para cuando te llegue   x+
el aroma de las flores...       
tu corazón habrá partido.
Para cuando te llegue el silencio del alba
rompiendo la oscura noche,
tu cuerpo estará dormido

Para cuando te llegue la luz
del sentir profundo...
tu espíritu se encontrará desnudo.

Para cuando te llegue el cansancio
en forma de dulce delirio,
no habrá nadie contigo.
Acaso recordarás, alguna vez
haber vivido...

Aún, cuando no suceda nada,
pasará a la historia de tu libro
como lo que no ocurrió
en un determinado suspiro.

P.D.
Ser y estar... es acción/ 
                      lo mismo.
Somos pasar/ 
y a cada instante destrozamos 
al que hemos sido. 

Nuestro futuro está marcado 
por el empuje del ser/ a ser...
Mientras se avanza 
nos confirmamos ante uno mismo
en la deconstrucción de su ruptura...

Nuestro instinto/deseo de supervivencia
                             nos agita.
Cada ser evacúa la intención de su pensamiento 
con la mirada/
Somos el reflejo de lo que queremos 
en el espejo de nuestros ojos...

-Una estrategia/falacia más...



 






Nave subceleste…

Nave subceleste...         xx
zumbido de rezos.
Nido de crisálida,
cascabel de terciopelo.
Maderas de pino,
con púas de acero.

Eres un capullo...
esmaltado de marrón/o negro
con el crucifijo de oro
clavado en tu pecho.

Hoy tu brillo se yergue
altivo en el entierro.
Eres la estrella...
único guía del cortejo.

Pero pronto capuzarás
en el mar de los muertos...
cociéndote en el suelo
-a fuego lento-
Ese amigo que ayer
te dio su alimento.





Baja de tus manos

Baja de tus manos           x+
la vaina enroscada
del más lúcido proceder,
salvando escollos ambiguos,
sobre nenúfares en pie...

Vespertino eje de gemas/
chapoteo oblicuo del ser.
Tu quijada de pulcra cuna...
trenzada en batallas de mil infantes,
te hunde en su colchón mullido
alejado del patán desastre.


P.D.
La fortuna de la prudencia
es la virtud bien trabajada
y no la suerte del novato.
Nuestras acciones nos favorecen y
dan valor al negocio de la vida.

El juego de la paciencia y la cordura
son el patíbulo y la soga del reo condenado
esperando hasta el último momento 
un disparo certero que le atraviese el corazón 
antes de verse colgando/meado y/empalmado.

-Al final sólo el cuerpo responde/
a las expectativas...
Vivir cuesta morir
como el despertar de un zombi sonámbulo.





Ven reino de los cielos

Ven reino de los cielos          x+
y apodérate de mis miembros.
Escabroso de gozos/
señor de los muertos...

Ven reino paradisíaco,
alud de condimentos.
Valiente tirano...
/robusto bostezo.

Ven reino cobrizo,
mozo moreno...
de tardes grisáceas
con tono ligero.

Ven reino plebeyo
de tapujos cubierto...
de ramas podridas,
de brazos esqueléticos.

Ven seductor cortejo.
Entre tus cajones guardas
la carne de mi alimento.
...Acércate a este animal
él es tu eterno destierro
irónico y cruel argumento.


P. D.
Siempre tendremos un lugar donde ir,
-la inventiva/imaginación
nunca nos dejará solos...-
El sol, la luna y las estrellas
apenas son nada comparados
con nuestra capacidad de soñar.

El hombre es real y finito
en la medida/peso de sus limitaciones...
Nada se debe/puede crear que valga la pena
ni a sus fines
lejos de su necesidad vital
-salvo la ilusión de poder escapar a la muerte-.

Y esa válvula de escape/desenfreno
es el don de contradecir a la naturaleza;
creando un cielo/paraiso eterno
                       para el después...

-Somos lo que queremos creer que somos...
y eso también cuenta -como animal de compañía-.












En un círculo cuadrado

En un círculo cuadrado             x?
me tenía encerrado
el purgante pasado.

Y ardiendo en ascuas
de aquel fogoso hablar
me fundía en su sepultura,
gruta abismal.
Péndulo rubio/
gris pesar...
Era el silencio
en su hora fecal.

P.D.
Los recuerdos nos hablan
continua-mente.
Se contrastan/contraen en el tiempo
al ritmo de lo que nos sucede.

Otras se esconden
como si nunca hubieran existido;
casi desaparecen...
igual que la imagen se deforma
en espejos turbios/rotos.
Pero -aún así- su hueco/
el echarlos en falta, los delatan.

Siempre dependerán de ti/ 
-en exclusividad/a perpetuidad-
su motor es tu ánimo.
Los recuerdos nos recuerdan...