Vamos a columpiarnos pausada/mente…

Vamos a columpiarnos  pausada/mente...   xxx
Dejémonos llevar hasta detenernos
con suma tranquilidad y elegancia.
Mientras el brillo irritante
del colmillo del lobo
empieza a iluminar el parque
con el arranque brusco del motor
de su garganta.
-Porque nos teme...-

Hagamos juntos un agujero
en esta tierra tan suelta, tan tierna
tan blanda y suave...
Un hueco para defendernos
de la luz/de la oscuridad del cielo
donde acurrucarnos
hasta que nos venza el sueño.

             *

“Mientras dure dura la confianza
el cariño, la ilusión...
crecerá muy alto el árbol
y sus frutos serán deleite
de los que consigan alcanzarlos.”



Puedes esperar en la lucha

Puedes esperar en la lucha     xx
puedes ser un guerrero valiente
agazapado detrás de un árbol,
de una rosa,
o en el fondo del mar.

Pero has de salir
y demostrar/demostrarte
que mereció la pena
todo el tiempo que se perdió
que empleaste  ciegamente
en ese mano a mano...
Con la insaciable/insondable 
cotidianidad de una relación.
          
Húndete en la sima/pozo de sus ojos
para devolverle la mirada por igual.
Si consigues salir a flote
es que no era
lo suficientemente profunda.

No puedo prometerte

No puedo prometerte         xx
felicidad eterna ni fidelidad 
absoluta...
Aunque todos mis deseos,
mis ganas, mi cuerpo
envueltos en paquetes de regalo
te haga entrega...
te los dedicara siempre
por completo, en exclusiva
a ti.

No puedo prometerte
que durante el sueño
ni por la imaginación...
Mi perrito faldero 
de compañia
-el subconsciente-
abandone la cama,
suelte tu mano,
o deje de abrazarte.

Porque ese desbocado
dislocado sofoco...
con esos eslabones chirriando,
resbalando por el terrazo,
contagiando con su ruido
el cuarto de estar
las paredes de la noche
de la casa, el edificio
el váter, el cuarto trastero...
Los he notado antes
y no recuerdo 
si conseguí salir/
cambiar de estado/estancia
ni escapar.

Por eso…
No te fíes de lo que te cuente
ni lo que te diga en/a cada momento.
Solo una cosa es segura...
lo que nunca te he dicho,
lo que nunca oímos,
lo que nunca te diré,
lo que nunca
ha visto
ni salido a la luz...









 

No me preguntes

No me preguntes           xx
que he querido decir
con todo eso...
las cosas se dicen
y nada más.

Con ellas se va
la intención que las provocó.
Son ligues de una noche de verano,
de luna, de estrellas,
del sol que se marchó,
del que está por venir.
Después se van
cada uno a su casa/
acurrucarse...

Las palabras cuando se escapan
son guerreros agotados en el campo
de batalla, llenos de heridas.
Son almas desfallecidas
que flotan tomando aire
ganando altura
hasta perderse por encima
lejos del telón/
de la escena...

Desde ese momento
cualquier nexo con la realidad
se hace intangible
invisible a los ojos de la carne.
Les gusta jugar con el tono
a lomos del escondite...

¡Y no me preguntes más sobre el tema!
Lo dicho... dicho está.
¿Acaso el agua del río
recuerda las orillas o su nacimiento
al llegar a la presa
o cuando alcanza el mar?

Nada puede significar
al mismo tiempo
lo de antes,
lo de ahora,
lo de después…

Son tan variables/volubles
intransigentes/
indomables los momentos para ellas
como las razones
que se les dan a los "porqués".

Y no me preguntes más...
de verdad que lo siento.
¡Lo dicho, dicho está!

¡Jo, qué acojone...!

 

Lo que hago/

Lo que hago        xx
y de cómo lo hago
hasta ahora
me ha ido siempre bien
-más o menos...-

No me aprietes mucho
con tus endiabladas
e insistentes enseñanzas
no vaya a ser, que por un casual
se corra la tuerca,
que se resbale
el tornillo
y dé en tu preciosa cara.

Tus requiebros a la medida
se convierten en caravanas
de hormigas atareadas
presurosas en llevar
su desquiciado alimento/
tormento
a los túneles repletos
de larvas hambrientas
que esperan siempre
algo diferente
a lo que tú les traes/
das.

Al dibujarme tú obra
su esbozo patina
sobre la piel helada del espejo.
Su reflejo bajo la superficie 
se evade resignado, se volatiza
con la ligera brisa
de tan sólo darte la vuelta/
de echar a volar entre sus aguas
el cristal
por ti congeladas.

El trazado de su tiza
con esas lecciones magistrales
que me impartes...
Se desgastan rápidamente
en esta pared amaestrada,
en esta pizarra ennegrecida
tirando a verde-mierda de gato-

¡Déjame en paz de una vez,
cariño mío...!
No ves que lo nuestro
sólo son sentimientos mutuos
mutando a zombies.

-¡Caray...!

No me pidas la perfección

No me pidas la perfección            xx
aunque sea justa y necesaria
pues lleva mucha dedicación.
¡No me da la gana de hacerlo!
-¿Qué?
¡Cómo lo oyes...!

Es un acto reflejo,
un acto lógico de defensa/
deshidratante
en la desembocadura
de mis aconteceres tribales
jocosos y domésticos...

Tal vez,
ese empeño
ese tiempo espinoso/esponjoso
que escatimas...
Sea/fuera más útil, más beneficioso
emplearlo en otros menesteres...

Además, en segunda persona
ya no soy yo,
eres tú
siempre de cerca...
Esa mano guía
al pescuezo.

-¡Para aullar!
¿Y qué haces tú aquí/
...me pregunto?

Se comieron los gusanos

Se comieron los gusanos           xx
algunas de las palabras
que dejaste escritas para mí
en el parte de oficio...
En el tocho de papel amarillo
que estaba al final del bloc de notas
post-it.

Era tan dulce, tan lindo,
tan entretenido...
que no aguantaron más
y lo están devorando.

Trato infructuosamente
buscando entre los restos
entre el montón de pulpa y de virutas
acertar cual era su mensaje...

Escucho un eco nervioso, convaleciente
que pasea/pelea por las galerías del papel
en esos espacios tan diminutos/ocultos
aún sin desmoronarse...
Invocando a mi suerte
para que se hagan legibles.

Jamás se desparramaron con orden
cuando estaban sobre el microondas
o pegados en la puerta del frigorífico...
Ni cuando alguna vez se cayeron al suelo
y menos ahora
cuando están siendo devorados.

Rezo al dios de la discordia
por nuestro bien, por su bien,
por el tuyo, por el mío,
por el de los dos,
por el de los tres...

Que recobre todo esto pronto el sentido
antes de que vuelvas
y me mandes a hacer la compra,
la colada, la plancha, la comida,
la merienda, la cena, las camas,
la noche, el día...
¡Mi amor!