Vuelvo la espada

Vuelvo la espada del revés            x?
        -por donde no corta-
huyendo de hacerte daño.
Pero aún así...
me la quitas de las manos
-me tumbas- 
y me posas sobre su filo boca abajo.

Acaricias con tu dedo pulgar
el horizonte plano
hasta llegar a la punta de la hoja
asegurándote de que tiene filo.
Y te decides...
le das un golpe seco
partiéndome literal/lentamente 
                          en canal.

Empalado de alto en bajo
con el cuello retorcido
y la cabeza apuntando al suelo,
moviéndose de forma compulsiva
-presa de algún nervio que anda
todavía por ahí suelto-
mientras se desconecta...

Desgajando las crestas de las olas
de un océano frígido/temeroso
en el interior del tálamo de mi sesera...
Reflejo ecos entre continuos parpadeos
-chispas de estrella que se desvanecen-
destellos de una luz descompuesta
que no escucha ni atiende
los matices de esta oscuridad...
Que no entiende como se desangra
el último cuerpo que me quedaba
en el depósito de cadáveres
                           para ti.

En el fondo... -a veces se nota-
como que no quisieras que existiera.
¡Aunque reviente/s...!

* Publicada anteriormente 27/ABRIL/18

8 comentarios sobre “Vuelvo la espada

  1. Hay a quien se le da todo y sólo devuelve dolor. Y hay que saber decir adiós, porque es mejor llorar una despedida que el saberse roto en pedacitos. No es fácil porque el amor, sea del tipo que sea puede traer consigo manipulación.

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