La tapadera de la noche

La tapadera de la noche es blanco sucio        xx
la del día naranja brillante/
deslumbradora...
-no sé por cuál de las dos me puedo ir/
                                   voy a escapar-
Tendré que dibujar otro agujero/alguna salida
porque ya va amaneciendo
   y sigo sin decidirme.

Me despierto con el pijama del diablo puesto del revés,
               embrollado entre las sábanas de calor...
y el agobio del nuevo día que entra por la ventana
         como un ladrón al que no se puede detener.

Me falta hechura/"companaje", alguna molla/chicha
                             y me acurruco/ovillo
recogiendo las extremidades/extremaunción.
        Huelen a excremento/tufos del cuerpo
aliento/sudor... con la cabeza llena de caspa
y grasa 
tiznando la pobre almohada.

En la tienda de campaña de la habitación
escenifico sobre la cama 
mi obra maestra
-repasando el nudo/nulo contraste- 
          con cualquiera de mis viejos sueños.
y su devota omisión en rescatarme de esta isla
con las hogueras de la desidia
                 en cólera viva...

Un ruidillo de ratón -que no es de consola-
     campa angustiado a intermitente/inerte
mientras roe los nervios/tentáculos 
del tonto del culo
picudo de palmera/tallo del imbécil que soy.
     No sabes dónde está ni de donde procede...
sólo escuchas su hambre atroz que te devora,
-ese lamento 
rascando el hueso seco de tu cráneo-
        Ruido a coro con el de tus tripas vacías 
        arrastrando muebles inútiles por el cielo 
de tus intestinos... 
asustando al pobre roedor.

Puede que ande/corra sobre el armario
                   donde guardas la ropa
-disfraces para la función de cada día-.
O debajo de la ventana 
atraído por la luz esclarecedora
por donde escapa tu aroma/reflujo, -aura del ánimo-.
        O detrás de la puerta esperando que salgas/
huyas, te vayas y qué no vuelvas
                                   ni lo asustes más...

O debajo de la cama -sencillamente temeroso/temblando-
a punto de estallar su pobre/diminuto corazón 
de porcelana
con alambres y plásticos injertado 
abriéndole troneras a lo no consciente/-cautivo
        en la Santa Trinidad de los Trinitarios-...

En ese lugar/-parrilla de San Lorenzo-
en la que intentabas reconciliar/plegar/recoger velas
                   y tomar en brazos la nave nodriza 
                   de tu perpetuo aullido.
Naufragio sin negros ni barco encallado a la vista
que te ayude en tu salvaje/
-asesina salvación...-

No puedo dormir...
creo que voy a dar una vuelta hasta la cocina
-a echarle algo al estómago- a ver si esto cambia.
O darme una ducha, o una vuelta por los alrededores
...ale-daños/vampíricos/górgolas del edificio
como Cauasimodo en Notre Dame
           -antes de arder-.

Pero primero voy a ir al aseo.
       ¡Sí, eso voy a hacer...! 
Es la primera prisa irremediable 
de la que no es preciso escoger/correr ni escapar.
Evacuas tus inmundicias 
porque el resto no hay dios que las saque/
-cague-
salvo por tu boca 
y estos dedos que taladran 
                                    el teclado.

-A lo que íbamos...-
creo que me perdí por el aseo, sí!
Un sillón blanco, un ataúd también blanco
con forma de bañera de hospital del siglo XIX,
           y el pequeño taburete de no sé qué...
El armario/
-mago de la restauración-
al que le tiro de las orejas y le hago poses
jugando con las ventanitas de espejos.
¡Pero qué tonto más mono que soy/ Señor!

Estoy desnudo de cintura para arriba
    y suspenso de cintura para abajo;
como todos los finales de temporada/cursos...
No soporto el comienzo en un mes de septiembre
sin exámenes. 
-Estaba tan acostumbrado...-
Era el broche de oro al cálido/cándido,
tierno y -por aquel entonces desgarrador 
fin del verano-.
Pereza/hastío, tropezones de papilla, 
sémola para bebé...
-Se me hace la carne brumos
  cada vez que lo pienso-

Me sacudo/despego el reloj de la muñeca,
                                  -¡qué hartazón!-
ajustado por el sudor frio 
-o lo que sea-
igual que se descalza uno de un puntapié.
...Pero sólo ha descendido hasta el muñón/
nudo de huesos 
atrancado con la pulsera de la sombra
                          del sol de ayer.

Casi no veo nada, cegado al alzar la vista.
Le he dado un golpe sin querer
y se ha roto su corona de santo.
Todo se ve más claro/mejor que mejor...
Prueba a romper el tuyo  -te digo 
                            verás qué claridad, 
               y si no vuelve a andar... especial!

Un chorro en forma de gotas de lava/líquido rojo
   descienden castigadas/-sedientas de actividad-
cansadas de la esclavitud/
-ataúd de mi cuerpo...-
Se han salido/huido porque no aguantan más
y han aprovechado el corte 
             para hacer algo de provecho.
Correr por el espacio sideral de la piel
con sus microorganismos/mudo mundo 
de sus perplejos/continuados traslados
por el baipás 
hasta el infierno al que pertenecen...

Delante veo/estoy viendo al de todos los días...
                -Mi película en pequeño formato-
              y lo reconozco... pues claro que sí:
                              ¡ese soy yo!
Nada guapo, 
aunque alguna vez me lo imaginara.
Las arrugas pliegan algo que se estira/
descuelga como un fuelle/
muelle de carga/cagá
de la mula de campaña/zoquete de infantería
          en el que me estoy convirtiendo...

Es el cuello, -mi querido y necesitado cuello-
          desde la barba como si estiraras la lona
entre los cuatro palos, 
mentón/quijada/orejas/ y nuez
que todavía asoman de su vergüenza...
El pelo quebradizo como goma reseca.
La media docena de lagunas a ambos lados de la cara 
                con nieves de futuro y lo pasado...
Mientras me trago el primer lapo/sapo de la mañana 
                               con hueso incluido.

Con el cambio de peso han aparecido nuevos relieves...
rivales/                   -rostro oculto hasta hoy- 
Casi no me reconozco.
¡Qué valor!
Cada vez me sorprendo más y soporto menos,
                           así... de contínuo
-igual que cuando suspiro se hincha la barriga 
                             y no el pecho-.

Me mire cuando/como me mire... -y a la hora que sea-
me tengo "aborrecio".
Si no fuera porque no puede ser otro 
         el que está ahí frente a mí
juraría que no sé de quién se trata...

El espejo me vomita, 
me ha devuelto la imagen.
No, no quiero envejecer/convertirme en viejo,
ser un viejo                   ¡Qué horror! 
No me gusta ni la palabra, 
es tan tétrica...
Tal vez... transformado en mayor
quedaría bien.
¿A quién pretendo engañar, si todavía tengo ojos?

Parece que me llaman, pero me da igual.
Se ha debido notar el ruido que estoy haciendo,
                   pero hasta mi nombre sueña/
                   señala extraño/suena raro...
Menuda paradoja.
La noche con sus miedos abominables
metidos hasta el bazo jadeando
-áspera lengua de gato-.
Y el despuntar el día/clarear 
con su gesto nuevo
ese olor a gel de ducha/-lucha por todo el cuerpo-
¡Ufffff! ¡No puedo más!

No me importa ni me preocupa 
si lloriqueo tan a menudo...
                        -No te alarmes por mí-
Es para mantener a punto las tuberías/lagrimal,
para que no se atoren las filtraciones/
congojas
ni se vayan/desborden por las fisuras/grietas.
              Por esos nuevos surcos y ramblas
por los que ya van sabiendo discurrir 
y conocen bien,
-íntimamente en mí su retiro-/
zambullido de piscina a lo David Honeik.

-Exquisitez cabezona en su regazo 
de la atrayente juventud perdida...-
Mientras nado hacia el vacío 
lleno de una muerte segura, 
                                como la tuya...
y las transparencias del agua cuarteando la realidad 
de su verdad oculta deformando/
atrofiado hasta la saciedad el cuerpo del delito
                    junto al miedo de su desnudez
-y la aleta del escualo cada vez más cerca...-

Que sepas, 
-y te sirva de ayuda para cubicarme-
que sé como comprenderme y creérmelo
                  al poco del inmediato después...
por la necesidad animal que impera en el instinto
de conservación de la especie.

Debes saber, que me crezco con/en el dolor
como la misericordia de un convento atrae
                    al pobre indigente/feligrés...
Porque ya casi me voy comprendiendo/
correspondido en el convencimiento 
de mi no vuelta atrás...
Estudiante a penas, 
-cerca de los sesenta cursos ya repetidos-.
Los que llevo a cuestas en este mi libro de notas
para guía turística del desquiciado...
Y también sé que el adiós/
jabón en los ojos escuece.
¿Verdad que sí?
-¡Cómo a todo el mundo!

Ya, 
pero eso a mí particular-mente no me consuela,
yo querría vivir toda la vida...
-aunque siempre fuera así-/


* Publicado anteriormente 14/07/18

Hoy al levantarme…

Hoy al levantarme...                 xx
me ha distraído sobremanera  
el inquietante ritmo del pulsímetro,
-como si jugara al escondite entre sístole 
                                    y diástole-.

El no mecano continúa lleno de soplos...
chivatazos dirigidos hasta mi oído interno
-de lo que está tramando el condenado-.
Llegan a todas partes/costuras, 
                        sitios de mi cuerpo
haciendo que se estremezca la piel del gallina
que soy...
con sus quejas tan repetitivas/y aburridas charlas,
cotilleos, soliloquios
empujoncitos, toques de desatención.
              ¡Menudo cabronazo es!

Error/terror, disparidad, soberbia, 
      colapso, espabile, nulidad...¿?
¿Por qué siempre atina la piedra arrojada
en el mismísimo centro de la diana del estanque?


Por otro lado...
He bajado a la playa/barajado 
       oteando bien el horizonte
por lo de la chica desnuda y eso.
Sí...
 -el panorama del nuevo día en el poema aquel-.

Iba andando/jugueteando... 
pisando la nueva hilera de huellas
pespuntes en la arena de alguna pareja/
                   -aguja de coser bípeda-
y también otras que parecían más antiguas.
Tal vez las de ayer...
que nada ni nadie ha podido borrar
ni esa marea de espumas que todo lo emborracha 
                                -medio loca-.

No veo ni rastro de animal/ser viviente o cosa
por donde paseo...
Tampoco sé si soy yo este que está aquí 
                         o fuera de ese. 
O nadie... 
el que se hunde en la arena.
Parece mi número de pie, -voy a probar¿?-
Sí, no coge/ni cabe la menor duda, soy yo.
No hay otro con el talón tan ancho
ni el dedo gordo tan gordo/
-tipo Frodo-.

Lenta.../sin lamentos, disculpada 
se ha ido bufando una manta/colchón de algas muertas 
como sanguijuelas, lombrices gigantes, 
cintas de la fiesta negra
                          podrida.
Llenas de pulgones/plagas marinas 
                 -y no sólo de las mías...-
Pegándose desde el muslo a las pantorrillas. 
Desconectada/desconcertante, descalza desolación
como un cachorro de hombre pidiendo 
que lo tome su papá para escapar de allí...

Las he atravesado sin la camiseta 
                          acercándome a la roca
donde casi ninguna/-rara vez me siento a descansar-.
Ya me estaban poniendo nervioso, 
-entre los dedos, o por los flancos- 
esas cosquillas que arañan/pinchan como alfileres 
difíciles de despegar.
Salvo por el golpe brusco de alguna ola
                     o de un manotazo...

Son tan insignificantes algunas de las jodidas
-como hilillos-/brozas, minúsculas fibras pica pica
que terminan convertidas en bolas
con las que juegan los perros, los niños, 
                     las olas aburridas
o los que no tienen otra cosa que hacer.
¿Qué buscaban... en mí?

El sol aprieta/calienta de lo lindo, 
                               -está agresivo-.
La punzante sal/lija sobre mis hombros/escombros...
hace que vea las estrellas al ponerme 
de nuevo la ropa
-camuflaje del espantapájaros viviente del que vengo
                                  haciendo gala-.

¿Qué me está pasando?
Vaya por donde eche, haga lo que ocurra
todo me parece/sienta/tienta/-sabe mal-;
              ...semblante triste de orfanato,
angustias de repetición, depresión convulsiva,
dispersión degenerativa. 
Toda una caterva de pestes/-como roña-.

Te adoptas/adaptas, 
te vas dando un repaso por la cabeza
a través del parámetro/parentesco, similitudes
               con las superficies por las que cruzas
y que te afloran con su reflejo en el agua del mal/mar
de las que huyes como las olas/
-horas que te buscan incansables... tictac del reloj-
Y lo celebran al ver como te alejas o huyes
siniestro, cautelosamente fugitivo y errante
                                   -sin descanso-. 
Destartalado de agudeza obtuso
hecho un cromo de desatinos para refugiados.

Te contemplas/complaces sin piedad,
-pero nada cambia...-
aunque te lo propongas una y otra vez/a cada instante.
Sí, 
en algún lugar/parte... seguro que te has transformado
pero todavía no lo sabes -ni te ha llegado su onda-.
            Y vuelta al principio de la ponderación
lamiendo/tragando el gas mostaza/
sulfuroso de tu sesera/resaca 
que mana del abismo de empezar a verlo todo 
                        siempre desde abajo.

Otra vez solo con el descrédito de tu hastío, 
otra vez solo natural-mente O'Sullivan.
Pero ya te vas conociendo "pillín"
           y no te pilla por sorpresa.

Pero...
ya estoy de nuevo en casa
y no recuerdo nada por donde he estado/pasado 
             desde que empecé a divagar.
Ahora salgo a hacer la compra/la prensa, 
revistas, el pan, 
-algo para el desayuno...-

Cumples con el orden establecido/
abdicación incondicional a la lista.
Voy por las baldosas de la acera
a lo/como Jack Nicholson en “Mejor imposible”.
El asfalto oliendo como él sólo sabe/rezumando
junto a los árboles recién plantados, 
regados o podados...
Cruzándote con los fantasmas de todos los años
alguno en su ausencia denota/
detona en mí su recuerdo.
Igual que les habría pasado a ellos conmigo
             de no haber superado la crisis...
      del último verano 
cuando ya se terminaba agosto.

Después del paseo... y de la ligera compra
y de los aturdidores pensamientos  
y del baño matutino, -con ese fresco esperanzador
                           remojando tus pellejos-
voy recordando 
la vuelta que hice por las escaleras de piedra.
...Había un insecto con sus alas/palas de tijera 
rondando sobre el fiambre olvidado/dejado 
por los corros/
cachorros de jóvenes de la noche anterior.
El gato/-gasto curioso y atento- 
disimulando perfectamente desde la ventana/
bolsillo del pantalón entre las macetas
              de la vecindad/banalidades 
del más o menos poder adquisitivo...¿?

Entro ante la bocanada de aire fresco del hogar,
                     -todavía todos dormidos-
La nevera con el congelador al máximo, zumbando/
retumbando como si fuera a despegar...
Las camas sin hacer, el cielo azul 
y la arena que vino pegada en el calzado de alguno 
de madrugada
con sus montoncitos/lagunas a punto de resbalar.

Setos de pelusa deambulan con la corriente
   igual que las matas de una peli de vaqueros...
Las paredes con la humedad y sus bigotes blancos/
-salitres más allá de la ingle-.
La gente que resucita de su letargo nocturno 
-dando la nota-.
Síntomas de haberse puesto en marcha, como cada día,
en la lucidez de la rutina/cadena de montaje 
                                     de las tareas.
Por la galería del patio/tragaluz... 
              navegan sus voces
entre la ropa/pinzas que se caen 
y las cuerdas de tender que chirrían en sus peleas
     poleas.

Son las de siempre, pero hoy están como nunca...
portazos, golpes en la escalera/ladridos, 
        canto, tv, radio,
trinos/fritos, lavadoras...
Ni el Santo Job, -ni el santo Ufffff-.

Que sepas que en la foto/fotos de las que elijo/
-escojo para enseñarte...-
no he salido ni salgo demasiado favorecido.
Pero me gustan como ejemplos de lo que debe/
           debería o no pudiera haber sido  
-el ser cómplice uno- y de su compinche
consigomismo...

Y me complace leerlo después 
por si le puedo sacar punta o añadir alguna coma, 
algún pero/pedo reventón/reglón o tirarle/
echarle un filetito/
-mendrugo más a ese perro-/cerdo del laberinto
                                 hambriento,
sin más agua ni sed que la propia de su cuadra
      encrucijada llena de ratoneras saltadas...

Que si en alguna no me parezco/reconoces
                 es porque ese no soy yo.
¡Para nada!, que lo sepas...
-Tú verás lo que haces/hacemos con todo este lío, 
tío...

Tú sobras, ¡y te callas! ¿Lo sabes?
¿El porqué? 
Mejor te lo cuento luego que ahora...
cuando sume/transforme las restas en positivo.
¡Pero lo sabrás en poco tiempo!
¡Te lo aseguro!

-La cuestión es no salir siempre del nunca 
de lo mismo...
¡Qué barbaridad!


* Publicado anteriormente 13/07/19



Me cago/

Me cago/ me hago encima         xx  
cuando cierro los ojos apretando 
e intento ver el lugar donde habitaré 
                  una vez haya muerto.
Junto a los no natos esperando otra oportunidad
-digo yo-
en el parking de los no vivos.
Enterrado y olvidado sin más...¿?

¡Uffffff!, ¡Qué miedo,
está a la vuelta de la esquina!
Pero desconozco de qué esquina se trata...
Vamos a relajarnos y apretar “p´adentro” luego 
lo que tenga que pasar que pase.
        Esto de morir por obligación...

¡A ver!
Desaparecerá el mundo conmigo, lo sé.
                 Me lo llevaré puesto 
y a cambio no sentiré frío ni calor
ni el aroma de los huertos, ni el del pueblo.
El silencio será sepulcral/prolongado,
la oscuridad pesada/tensa 
-severa-.

¿Hacía dónde estaré mirando?
¿Cómo se habrán quedado mis ojos?
            ¿Y mis últimas palabras...
que de lejos me buscarán ya sin oídos?
¿Con qué gesto me quedaré?
¿Cómo se habrá quebrado/quedado el último sueño,
ahora con su habitáculo vacío...?

Esa es la vida/ -un suspense...-
          una despedida prolongada 
que se rehúsa mirando para otra parte.

Cambiaremos de hueco y seguiremos existiendo/
los huesos y la carne 
al son de nuestra descomposición.
¡Ya ves, todo vale a la hora de especular!
¿Te acuerdas de eso... 
que la materia ni se crea ni se destruye/ 
                   tan sólo se transforma?

En algún lugar desde la gran explosión
seguro que tendremos otro camino distinto
al que hemos conocido 
y nos estará esperando a nuestra medida, 
                     distancia y forma.
¡Siempre!   /Seguro. 
¡Qué te lo digo yo!
¡Tantos han dicho ya tantas cosas...!
¿Por qué no va a ser cierta/ o a valer esta?
En este nuestro corto/
-y reducido entendimiento del lugar-.
No te lo puedes imaginar de otra manera 
-ni estamos preparados para lo que no se sabe-
               por eso seguimos como estamos.

Es tan amplio nuestro desconocimiento
como el cúmulo de sensaciones que ignoramos 
y nos serían de gran utilidad de haberlas concebido...
-¿Y cómo le puede afectar al conjunto 
una vez puesto en liza lo que hoy no podemos abarcar?
Nadie lo sabe... -pero seguro que no
sería lo mismo-

Confía en estas palabras, a mí me gusta verlo así:
si no sabemos... es porque no alcanzamos a entenderlo
sumergidos en el espeso espectro/ -espejo de honda-.
Oda/hada ciega con la que viajamos hacinados 
en un circo/ -micro espacio de tiempo-
sin ser conscientes de nada. 
Entre otras cosas
porque no estamos preparados.

Lo que conocemos es el reflejo
que hace de ello nuestra mente: 
-subjetividad le llaman...- 
con gafas de culo de vaso. 
Pequeño nomo/residuo del culo del cosmos
en el camarote de los hermanos Marx.

¡Aunque no me importe...!
¿En alguna ocasión/momento te has imaginado
otro mundo ideal... diferente al que vivimos?
Pues allí es donde creo que vamos cada uno;
al suyo/tuyo, nuestro.
¡Así, tal cual! -A otro sueño-
Igual que todo esto lo fue antes...

Que sepas que todo está grabado de antemano
y si lo recordamos es porque de su eco 
somos prisioneros/-no nos podemos escapar...-
¿No te has dado cuenta al hacer algo que pareciera
que ya lo habías hecho?
O cuando se te está olvidando algo
como que supieras que te falta y al poco 
                                das con la tela.
O cuando haces esto o aquello
tener la sensación, visión de él ya pasado/acabado.
Y esa guía/ángel 
que te lleva en la dirección óptima/oportuna
como si alguien te lo estuviera chivando 
desde algún sitio -desde dentro-
en el interior de la cabeza...
Y se realiza/-tiene lugar tal como tú lo ves-
hayas visto, presentido/presurizado, 
y así... -sin mover un sólo dedo-

Y aunque perezcas/parezcas visiblemente afectado
                   por lo doloroso del tema... 
no tengas/padezcas dolor ni temor.
Incluso puede que vuelvas a estar con la gente/
-o cosas que incluías en tus sueños- 
y de tus vidas paralelas inconclusas acarameladas.
Por desajustes en la programación 
y cosas técnicas de esas en el avatar, 
en la mayoría de los casos... 
-en otro estadio-/

Y no es por darte ánimos, ni de prepararte para nada.
    Ya ves que es muy sencillo 
          -pensar a nuestra conveniencia-
sobre nuestro futuro. Y yo lo quiero así...
Y cuando estemos allí, una vez desde ahí 
                  verás como tenía razón...
Porque puede que nos lleguemos a conocer,
nos crucemos la mirada o el saludo 
y nos reconozcamos por el parecido que hayamos tenido 
con alguien de nuestro entorno, 
-mi cuerpo o el tuyo-.
A lo que te será más fácil
entablar una conversación entre los dos/ambos...
Y hablaremos de esto y de aquello, como si no
hubiera/estuviera pasando nada.

Ya verás, es así...¿?  
Te lo aseguro.
¡Hasta luego! 
      Ya te contaré.
Espero que existan librerías/teles, cines 
y los bares disco
...lo demás lo doy por sentado/seguro,
lo de las chicas y eso... -que también-.

¡Ah, una cosa!,
si esto no te reconforta... piensa que las galerías/
túneles de los que te hablaba antes. 
Avenidas en nuestro cuerpo/corazón, cráneo, 
a través de las que nos sucederán y aniquilarán  
       sus nuevos huéspedes al caer derrotados 
       al fin en el vehículo de la carne...
Sólo son pasadizos por donde escapará nuestro cariño/
ideas al corazón 
que siga latiendo fuera de nosotros/por nosotros,
aceptando nuestras sugerencias/mensaje, legado
como un baipás Cielo/Tierra.

-¡Qué locura!
Y todo por no querer morir de una puñetera vez.
¡Señor, qué cruz...!
¡Tienes más hambre -de vivir- que un perro chico, 
chaval!

Y no mires atrás... el mordisco de la vida, 
ese “bocao” amargo 
lleva escrito tu nombre.
Eres la huella del camino que no se puede salvar/
                              saltar ni escapar 
del depredador que llevamos dentro...
-Nos perseguimos a nosotros mismos
y le damos muerte al traidor mientras se mira
en el estanque como Narciso-

-It sounds Greek to me (“Me suena a chino”).
Y a mí.
-Pues Fíat lux (“Hágase la luz”)
Anda, pasa tu primero...

* Publicado anteriormente 12/06/19

El tren,

El tren, ese que pasa...                    xx?    
debe tener escaparates o algo así
donde puedas elegir: sí eso me lo quedo o esto no;
                     ahora me subo/ahora me bajo...
¿Es una locomotora antigua o va a toda velocidad/
                                      AVE?
¡Es que no lo sé!

Yo lo espero,
-me imagino que como todo el mundo...-
Y no sé lo que voy a hacer cuando llegue
porque entre otras cosas, no lo conozco
                    -sólo de oídas...-
Puede que sea un bulo/leyenda urbana
un dicho de esos que andan por ahí
vagabundeando/“grafiteados” 
empapelando los muros de la ciudad
y los vagones de la estación... 
-hasta el perro guardián de la finca del Señor-.

¡No sé si tienen algún sitio donde se les pueda 
ver aparcados!
-¡¿Entonces existen?!
     ¡Y yo qué sé...!

No sería más lógico llegado el caso, 
acercarnos entonces al andén y tomarlo/
                       -cogerlo allí-.
Eso del riesgo/tanto peligro... 
como en las pelis de bandidos soltándose/
saltando a la carrera persiguiendo el último vagón 
sin resuello 
-no va conmigo...-

                 Me gusta ir a lo seguro/atento...
Oler el gasoil/la grasa de mierdas de las traviesas, 
mezclado/tamizado con ligeros tonos a hierros oxidados 
pululando en la metáfora/atmósfera de la máquina/
                        mundo al fin triunfador...

Ese griterío/pitido por los altavoces/sirenas 
o esos murmullos atronadores que te dejan sordo...
                         La calefacción a todo gas, 
el chirriar de la frenada, ese choque/
crujir de cadenas, 
esos gusanos de metal y cristal encogiéndose 
y alargándose, 
los fuelles de goma estirados
y la banderita roja del brazo/mano del muñequito 
  soldado/-jefe de estación de turno saludando...-

Ese aparato expendedor de refrescos/chuches,
             la del tabaco/el de los ciegos... 
Y recrearme con el aroma a café que se escapa
de unos labios sensuales/hermosos, 
llenos de carmín
antes de terminar con el último cigarro
escapándose con esos movimientos de cuerpo de culebra 
que huye esquivando a los demás desde el bar/
cantina de la vida que enviuda 
a pasos agigantados de los no clientes...

Todo esto lo reconozco porque lo he leído en mis ojos
frente al espejo del sabueso instinto/sexto sentido 
                                o en los libros...
Pero sólo es el exterior te dicen:
"espera meterte dentro...".

Sí, ¿se nota mucho? Todavía sigo esperándolo...
Querer es dejar algo a cambio/ -en prenda-
                  y yo soy muy perezoso.

La vida es un viaje. –Me digo.
Tú eliges el medio de transporte hacia tus apetencias
para atravesar el océano del desierto de vidrios/
                  montañas, planetas y estrellas
entre la primera luz del primer día de tu vida 
y la última 
que anidará en la visión póstuma de tus ojos...
¡Ah! 
también se puede volar/velar, correr/nadar
o quedarse quieto/acostado/sentado/
apestillado a que el temporal amaine 
y no desees nada más
sólo que venga y te la chupe... -la savia-

O desde esa perspectiva/referencia del sol 
en todo lo alto de un buen órdago/orgasmo
con la noche de luna más encantadora
a la vuelta de la esquina de otro lado del planeta
para que deslumbren/encandilen mejor los sueños/
               dientes/colmillo de la amada
               mientras das otra vuelta a la Tierra...

Mira,
que te pongan un plato de comida delante
no significa que te lo tengas que llevar a la boca 
          a lo “tragaloperro” -si no tienes ganas-
o está muy caliente o le falta ese sabor de moda...
-Textura en superficie y en profundidad
               acoplándose a tu cuerpo-.
También lo puedes dejar para que se enfríe, 
o para más tarde/otro rato/ocasión...

Con lo del tren sigo igual, 
                 no me aclaro. 
La historia se repite una y otra vez 
en este viaje único
y no debería ser así...¿?
Nos estamos convirtiendo en copia de la copia...
                                  Algo va mal.

-Era de esperar, el tren... 
 tú, yo, el Micolor. 
Has puesto demasiado suavizante/
eso es lo que pasa¿?

* Publicado anteriormente 11/07/19


Tan fugitivo

Tan fugitivo como saber estar encarcelado...       xx?   
Has venido al mundo para aprender/ 
a estarte quieto
y a morir.
Ya te falta poco para volver 
           de donde has venido/ 
        -...igual que saliste te ocultarás-
Desaparecerá esa libertad única/exquisita, 
particular y conquistada, 
por la que luchaste mientras te ibas adaptando/
-acoplando al trajín-

Te vas
esperando decirme algo... -lo sé
Al tiempo que te estás convirtiendo 
en un campo de batalla lleno de cadáveres
imposibles de reconocer/
 ni de identificarlos.
Mientras los vas arrojando a la pira/fosa común
a la que dentro de poco te meterás,
-irás tú...- por completo.

¿A qué olerán los muertos de mi muerte?  
¿A qué tierra abedecerá/sustentará su alimento
mientras se pudran/o ya descompuestos...?
¿Quién será su nuevo dueño abduccido/absorbido
y señor de los espectros?
-Tal vez se parezca a mí, 
           o tal vez no-.

Este juego de intercambios/rotación de piezas,
peones en el tablero
para/a una sola partida... -no sé¿?-
Tanto derroche-desgaste y sufrimiento
sólo puede ser obra/que se trate de una cosa...
    ¡Es una apuesta de Dios con el diablo!

¡Espera!
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho...
¿Hasta cuantos números puedo/debo contar
                     para tranquilizarme?

-¡Santo cielo! 
Es la misma letanía de siempre...
¡Para ya, desdentado!
Porque si no lo haces... -menudo pestazo-
ambiente carroñero/ a desagüe de tu desguace.
          Nos estás inundando a orines 
            del estiércol de tu establo.

Paseábamos mirando maravillados el paisaje, 
-milagro de la creación...-
y zas, 
               nos das en toda la boca/
Ni que fuéramos animales oliendo a miedo 
ante el depredador/
despertador del pecado... 
Satán de la colectividad/ su oscuridad y reclamo.

Cualquiera de los individuos sin una conciencia 
                          limpia ni tranquila...
al estar acorralados/encerrados, atrapados 
entre los cuatro puntos cardinales del horizonte
-del retablo 
de la lista de los diez mandamientos- 
esas Leyes imposibles de cumplir a tocateja...
hace que nos acurruquemos en una esquina del matadero,
                espacio/tiempo de nuestra ciudad/ente
esperando el disparo de aire comprimido a la sien...
-sin inmutarnos-.

Viendo el carrusel/noria del devenir fluctuar
como pisadas que suben y bajan sin sentido
por la escalera
esperando la noticia 
de si es varón o hembra la semilla que plantamos
en el intelecto/-bancal de sesos de tu cráneo- 
                          o por el contrario, 
se ha fugado para siempre con viento fresco...
con la novia a quien se follaba
fecundando el vacío de la necedad con su antigua amiga/
la fe
-ya sin motivo-.

Sí, cruel espectáculo al que nos dirigimos
al que te vas acercando colega/vecino, vencido mío
y vendido como esclavo en el mercado 
de las oportunidades...
Sin poder mover un sólo miembro 
hipnotizado/anestesiado.
“Embobao” con su inyección letal de Resident Evil
de tanto cuento de fantasmas con la cadena perpetua 
                                            al cuello.

Historietas de Mortadelo y Filemón
que nos han imbuido/embutido... -inoculado-.
Fuel/ fiel companaje para la excursión
para que te alimentes/-coma inducido...-
Para que no sufras ni grites cuando veas llegar 
              al verdugo con la soga en la mano
              el cuchillo en la otra 
-y te muestres indiferente-.

Porque como bien sabes... y sabrás de sobra:
todos somos asesinados por la misma mano
que nos ayudó a gatear...
Con la que nos llevaba la papilla 
y los potitos a la boca,
con la que nos limpiamos el culo
con la que nos hacemos la paja y nos manufacturamos...
Somos nuestra propia víctima -de lo que hemos sido 
                                    y somos criado-
y así será por los siglos de los siglos y Amén.
Aunque no sea...

Si no quieres pasar un mal trance/-trago convencional-
deposítate/acomódate tú solito 
a tu gusto y semejanza
para que no te hagan daño las arrugas de la costura/
              pespuntes, botones, remiendos y borra.
-Horca tras la almohada- 
mientras te devoran los gusanos
convirtiéndonos a todos iguales en la huida
hacía adelante... -ya inmóviles-
virutas de una carne y huesos, como cagadas/
-boñigas de reptil 
por los manglares de Dios en el infierno-.

Que sus mordisquitos -el de la norma social- 
resulten como caricias...
no más que un cosquilleo 
al que respondas con una sonrisa/
-gesto de despedida sin parangón- tipo Disney...
Que parezca que los conoces de toda la vida,
como si fueran tus amigos con los que compartes
asesinato/o has asistido
ido al colegio o vinieras/volvieras de una fiesta
a las tantas de la madrugada cansados
                 y muertos de hambre.

Porque por más que te quejes/resistas... 
nada va a cambiar ni a ser diferente.
Vas a llegar y te vas a acostar, 
          y así de fácil. -Fin-.
Pero ahora, mientras tanto... 
¿Qué haces tú?
-Pues eso, dilapidar el tiempo... cómo todos¿?

Bueno, no está mal, 
pero aunque rompas el reloj/ él te sigue.
¿Lo notas, el tic-tac... de tu corazón?
-Creía que eras tú... mi subconsciente en sueños 
por el corredor de la muerte.
...He visto su sombra negra detrás mío, 
                     te cogió del brazo, ¿verdad?
Te vi forcejear, ¿al final habéis quedado en algo...?

Sí, que nos vamos al Carrefour/Corte Ingles 
a ver las rebajas de temporada...
-¿Y lo de la  pasión de tu Cristo para la pensión 
en la otra vida... en qué queda?
Eso es otra historia/ agua pasada 
en otra dimensión de mis mundos; 
   río para-lelos/-parapléjicas ensoñaciones...-

-¡Ya!

* Publicado anteriormente 10/JULIO/18


Oigo los latidos

Oigo los latidos de mi corazón    xx?  
de continuo/constantemente en el oído izquierdo
como empujones que alguien te diera en la cabeza.
Igual que cuando te quieren llamar la atención.
Pero no, no es eso, no tiene nada que ver.
              -Incluso te inducen al mareo...-

Ahora se atranca como si dudara en latir
y se hace el remolón -hasta que suelta el latigazo-.
             Otras veces se juntan en montoncitos
de tres seguidos –la mayoría de las veces-
como que tuvieran prisa por algo...
-Colgajos/arritmias le llaman-

Y así voy oyendo el motor del coche
en la cabina del conductor -todo el tiempo-.
A veces me sirve de relax para dormir
escuchándolos... y el contarlos a todos
como ovejitas que saltasen, 
huyendo escapados
del corral de mi cabeza.
Hasta que se pare 
o no quede nadie por salir.
-Me han dicho...-

Menuda gigante/gran incertidumbre.
¡Te imaginas... saber que te vas a morir
o que te estás muriendo -porque ya no lo oyes-!
      Ni a él ni a tus animalitos del interior¿?

Me resulta complicado/-difícil de asumir-
asimilar la cantidad de silencio y de dolor
            que pueda haber encerrado allí
           -en ese momento único y fatídico-.

O como el primer infarto
del que escapé de chiripa/-por milagro-.
Pero esta vez será fulminate, con final infeliz
desgajado/inexistente 
         en los cuentos de hadas...

De todas las maneras y formas
ya me voy acostumbrando a él.
Me gusta... 
y lo quiero mucho, 
y no porque no tenga más remedio
ni por lo que representa/
sino por lo que le voy a echar de menos
cuando deje de andar y yo quiera seguir.
Algo que todavía no encajo bien, -y me cuesta-.

Por eso tengo tanta prisa en hacer cosas y me estreso
por si me falla/falta a la cita el día menos pensado.
              Por lo menos que me encuentre ocupado...
              -como decía ese con la inspiración-
A ver si se equivoca creyendo que no soy yo
al verme trabajar/atareado y girara para otro sitio.
¡Ojalá!

Y va a ser así... te lo adelanto de antemano. Sí, a ti,
el día que menos lo esperes, 
porque ya sólo te queda una vida
             como a un viejo gato...
Según las estadísticas sobre los infartados, 
                       de cada tres cae uno.
Y tú ya has gastado dos...
¿Qué le vamos a hacer...?

Como reclamo/chantaje, -le pido/digo...-
que me deje un poco más
que estoy a medio de esta o tal cosa:
un escrito, un cuadro, un viaje a mi interior 
-por los cerros de Úbeda-.
Qué sé yo...
Por si acaso tuviera/tiene compasión
        y se apiada misericorde de mí.

-También me sirve para concluir...-
         en ir llenando el camino de migajas
         con algo de materia/creación propia...
Mollas de las cosas que hago 
                  como señuelo/rastro, 
por si no supiera cómo volver después
desde la casita del bosque.


* Publicado anteriormente 9/JULIO/18


Me gusta ese olor

Me gusta ese olor a gas             xx
que despide la estufa de butano 
              cada vez que la manejo,
porque en alguna ocasión me recuerda
las noches de estudio -en ese apretón de ultimísima hora/
oportunidad ante los exámenes de invierno-.

De cómo sucumbías “ensoñiscado”/entretenido
con cualquier pensamiento antes que leerte los apuntes...
                                     ¡A pajera abierta!
Y te abandonabas embriagado bajo los efectos anestésicos,
-efluvios que manaban entre las faldas 
de la mesa camilla-.

No le ponías traba alguna 
                           y te abandonabas
ladeando la cabeza hacia un brazo del sillón 
en el que te rendías -tapado hasta el cuello-.

Apenas una de tus extremidades asomaba
    sosteniendo el libro con dos dedos 
      o el folio/-hoja  del cuaderno 
      que se difuminaban borrosos...-
teniendo una y otra vez que releerlos
sin haber retenido absolutamente nada de nada
en tu querida/ -necesitada memoria-.

Ante lo cual... 
tomabas la sabia determinación de avisar
-llamando o dejando una nota a tu madre-
Para que te despertara temprano 
                           a la mañana siguiente...

Así claudicabas ante el encanto del sueño
que te había venido siguiendo 
                 desde el mismo instante
                 en el que te sentabas tan cómodo.

Todo ello mezclado con unas gotitas 
                            de sensación culpa/alivio
                            difícil de diagnosticar...
Y entonces te ibas a la cama guiado,
cogido de la mano
o en brazos de uno de tus ángeles favoritos
-de los que tiene a su lado- 
            la Virgen del Perpetuo Socorro.

-Que por cierto- se quedaban en la puerta del aseo/baño
comedido, educados como nadie.
Y te esperaba mientras rendías culto/
-cuentas al día-.

Rara vez esas pocas horas de descanso
saciaban/ ni relajaban tu cuerpo de la vigilia
      pero al dejar una vez más algo para el después...
El sentirte bajo esa liberación de la obligatoriedad,
me parecía que había ganado... -no sé en qué-
pero lo notaba.

Una de las cosas que hacían espabilarme justo
                  cuando menos lo necesitaba
era la diferencia de temperatura entre el vago
que se había levantado del sillón, 
                        y el resto de la casa...
Otra, el ir caminando sin aclimatarme 
lo suficientemente rápido
a la decisión que había tomado, y el acoso
-reo de las tareas pendientes- dándome vueltas 
en la cabeza
como las moscas a la basura...

Por eso creo que a veces se debe de afrontar
                          la responsabilidad 
en el ejercicio de lo que debemos hacer
-en lugar de huir-, porque tarde o temprano nos alcanza
y no escapamos a su presión/prisión
        hasta que lo hayamos hecho.

No dejo de esperar cualquier tren que me saque de aquí
tan puntual como siempre
en la estación que ya conoces de sobra.
-La del vago...-
Con ese proyecto de soterramiento en el aire
que desde el primer día se podía leer 
        en los carteles de mi ciudad.

En el horizonte se pierden las vías 
con el vagón de cola 
del último tren que acabo de perder...
      A otros los he visto pulular como culebras
por las calles de mis telarañas/ideas
como un Metro en superficie 
oliendo igual que la trasnochada locomotora;
a viejo hierro en fricción y la grasa rebosante
-fuera de sus tornillos/cabales-
sujetando la paradójica desquicia
de no saber a qué hora llegara el próximo.
Como las obligaciones pendientes del ayer y hoy
que se quedan en el andén
junto al resto del equipaje que  no voy a necesitar
                                     -dentro de "na"-.

Ni me perseguirán las preocupaciones 
ni añoranzas incumplidas,
ni se caerán las monedas/canicas de los bolsillos rotos
ni de arrodillarme ante ti, destino... 
Ni sentiré las vergüenzas de cómo has jugado conmigo 
-al gato y el ratón-

Te espero... y sigo sin cumplir 
con las expectativas para las que me creaste.
                 Si es que las sabe alguien. ¡Yo no!
Tu siervo amado te recuerda que no seas demasiado arisco
con en-tu adiós de/-ni de mi última hora en fuga-

Ya no hay gas, ni exámenes, ni porras con chocolate...
Un abrazo bien fuerte, -casi como el tuyo-
antes de que me lo des tú a mí
y me dejes sin respiración...

-Creo que has suspendido¿?
¡Ya.

* Publicado anteriormente 08/07/18