No me pidas la perfección

No me pidas la perfección            xx
aunque sea justa y necesaria
pues lleva mucha dedicación.
¡No me da la gana de hacerlo!
-¿Qué?
¡Cómo lo oyes...!

Es un acto reflejo,
un acto lógico de defensa/
deshidratante
en la desembocadura
de mis aconteceres tribales
jocosos y domésticos...

Tal vez,
ese empeño
ese tiempo espinoso/esponjoso
que escatimas...
Sea/fuera más útil, más beneficioso
emplearlo en otros menesteres...

Además, en segunda persona
ya no soy yo,
eres tú
siempre de cerca...
Esa mano guía
al pescuezo.

-¡Para aullar!
¿Y qué haces tú aquí/
...me pregunto?

2 comentarios sobre “No me pidas la perfección

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