Se aprietan las carnes x? entre las costuras de tus tejanos atrapando a su siervo alado entre dos palmeras zarandeado. Estrechan sus morros, comprimen su palmo... donde viaja el deseo catapultado hacia las salinas del caos. Notas en cada contoneo ese fogón, señor del trueno. Olimpo de dioses/ Monte de Venus. Se funden los muslos al ancho del formidable culo... Mientras que su blusa de lana simula los entresijos que imaginabas... Trepando en ardores que te clavan en el crucifijo de su campana. Y así se engancha la piel de las ganas en la cremallera que desgranas... acercándote a la fragua que jugosa te empalma, reventando el botón de metal y le metes mano hasta las entrañas.
Autor: poesialuciodata
El sol, la luna…
El sol, la luna... el agua/ xx.
la brisa/la risa de hombre,
el hambre... la sed.
Todos me abandonan para volver, lo mismo que no haces tú.
Por eso me resultas/concibo... tan traviesa,
atrevida y atractiva/
Amanece igual que ayer. ¿Lo has visto?
...Y sin ti.
Y no ha pasado absolutamente nada de nada
-nada en particular-
ni siquiera distinto.
Ni me parece/s mejor ni peor.
Algo está cambiando...
-¡Sí, será el tiempo que hace/
Miro la brasa
Miro la brasa de mi cigarro en la oscuridad, xx
y veo tu imagen,
cuanto más lo chupo, más brillas.
¡Oh brasa! Cómo me ardes...
Te deseo porque te siento
como el rocío, el sol, el viento,
el relente, el fresco hielo...
la noche, la mañana, las flores
la neblina densa/el fruto seco.
Te quiero, porque me da la gana...
cuando me mezo porque me angustio,
cuando vuelvo porque te encuentro.
Voy a graznar en el flujo de tu cuerpo,
con patenas de oro jugando en el suelo...
laminarte con la lengua pegajosa de mariposa,
cada rincón y recoveco.
Voy a devorarte/tragarte de una sola vez,
sacando el lodo caliente de tu infierno,
sin gloria, ángeles, ni cielo...
si acaso un hilillo de sastre,
enganchado en tu pelo.
Nuestras vidas…
Nuestras vidas... x?.
que con el viento escuchamos
viajan compartiendo/compitiendo en ese deslizamiento
más cerca del abismo
que del reposo absoluto de cualquier otro lugar...
Polvo que si descansara podría dejar/
darnos algún respiro
al gaznate.
Sabíamos que te ibas a perder en aquel lugar
nada más entrarte.
Me he quedado quieto para escucharlo y contárselo
a los demás angelitos
de mis argumentos que vienen conmigo,
y comprendo entonces los movimientos de lo que descarnó
tu huida...
Somos fracaso/fraude de enmienda...
un despropósito
-me digo cada vez que intento algo-
y sin respuesta
ni corto ni perezoso me agarro y lo intento,
o sea,
no hago en absoluto nada digno de tu clemencia.
Lo que no está ahuyenta a lo que hay... -lo has visto,
¿verdad?
El molde de su silencio/pliegue del dolor
que le infringe
es tan delicada-mente estricto
como su inexistencia causante en fuga.
No hay descanso...-maldita sea-.
No puedes ofrecer la caridad que reclamas
como parte tuya.
No haces nada más que quejarte,
abocados a un callejón sin pérdida de la memoria.
La distancia es la mejor consejera...
-de cerca y de lejos- ¡así nos va!
Te quiero… y debe
Te quiero... y debe haber un ángel x?
patinando en mi pecho.
Te quiero desde el azul del cielo
a los pájaros marinos del desierto más yermo.
Te quiero a golpes de talón...
en el último banco del callejón menos siniestro.
Te quiero como las nubes devoran la noche
de un campamento/ -campanario en invierno-.
Te quiero como al brasero de picón
en el patio de un colegio -en recreo-.
Te quiero y no sé qué ungüento/
-argumentos ofrecerte-
en el plató de mi nao/vela al viento...
Te quiero desde el aroma de esa cazuela,
paseando por su tapa a ciegas,
y vas, y me cuelas...
¡Já!
Te quiero con coraje/
confusión y estruendo...
ese que te pretende y estrangula
en el más dulce de los silencios.
Te quiero desde la obsidiana negra,
hasta la piedra pómez de tu piel
-fundido en el lecho de tu cuerpo-.
Te quiero desde mis sandalias de barro
a esa colina, -bancal de cinabrio-.
Te quiero... desposeído de las amarras
que hacen crujir mi casco
en las vidrieras de tus manos.
Te quiero, desmembrado...
gota a gota, cuerpo a cuerpo,
-de sol a sol-,
en el tamiz translúcido/en ese barbecho.
Pero sobre todo, te quiero...
por no haberte querido antes,
por no haberte amado/
-ni matado a tiempo-.
Te quiero y deseo que te vayas,
que desaparezcas como un ancla,
...-para siempre-
a mi alma enganchada.
-Ripio/rollo, sexo/drogas y rock and roll
-cada vez te quiero más...-
¡¡¡Ian Dury, que eres un Ian Dury!
Al verte…
Al verte... te reconoce y renaces xx.
-inocencia perdida/subconsciente de aquellos bellos días-
y su caravana de hormigas,
pluma en el tejado, botín que no se quiere soltar
hasta haber alimentado
a todas las larvas del deseo...
Vástagos sacándole los ojos al diablo del miedo
de haberte predicho/endiosado sólo con la mirada.
Deriva/diva, paja suelta volando
como semilla de pie de león sobre mi pecho.
Y de regreso/reentrada a la distancia de la crueldad
menos finita
altar lleno de flores donde te puse...
Y esa elección inconscientemente disminuyéndonos.
Hasta estrechar/echar nuestros corazones
por el pasillo de la razón.
Demasiados tatuajes en este destierro
y desánimo...
Necesito un alma para venderla -a posteriori-
pero todo está truncado... me la arrebataste/
arrancaste
nada más llegar a tu fiesta.
Goma que se alarga/
enganchada en el crucifijo del contratiempo
contraste de la suposición mal heredera del amor.
Cerrojo sin ninguna intrascendencia...
Nuestro cautiverio así postergado, presos
intentando prestar nuestro odio al Dios de lo no nacido.
Y de tu ira/rencor ni me acuerdo
porque quizás no existió...
Pero hoy tengo la rabia de un perro de pelea en celo,
y eso no me salva...
Ni que vengas otra vez a decir/ te quiero!
Un grito tendido
Un grito tendido x+ en el tejado del Universo... mudo por el inquieto y fulminante suspiro del deseo que se cierne sobre el espejo, que reparte tu imagen por entera en la tibia habitación de tu cuerpo... -Eso es un beso-. Tus sentidos rendidos en el bolso de las oportunidades por los grandes almacenes... como cabras sin rumbo de los stand que no sales, desplegando a tus infantes por el campo de batalla de nadar por los desagües. -Eso es magreo-. Una voz que vuelve tu mirada allí donde estás sentada, en el jardín de las delicias de las sillas aterciopeladas, entre arbustos y cabañas que te invitan a una fiesta de serpientes venenosas con antídotos que no tomas... -Eso es el sexo-. Repartir ofrendas laureadas en carruajes de corceles bravos. Soltar el collar de perlas que engalana el ancho campo con un mordisco certero en la encrucijada de los huesos santos. Relamer lo sucedido mil veces y volver de nuevo con un... ¿Por dónde empiezo? -Eso es... eso!-.
Alguna palabra
Alguna palabra que nos faltó... xx?.
o que sobró quizás -sin piedad- amontonada/matándonos,
y así llegué hasta ti, de esa manera...
largo/ -sólo coincidimos en eso-.
El abrazo de nuestros días, -de cada momento- cambió...
Ya no nos quedan monedas para intercambiar -me dije
hasta completar el dibujo
que nos sostiene/contenía
dentro de aquel puzzle ahora desalmado...
La fuerza vigilante tiembla
en el vasto erial donde todo se sucede/suspende,
ya lejos de mí.
Y me mareo
y espero a que vuelva a su sitio, pero no es así,
...y vuelta a empezar,
-porque te respiro/repites mucho buscando el nuevo lugar
como un perro cansado-.
Mi albergue... el mercurio,
-piso por piso- impulsado/expulsando al vacío
hasta donde tú me has elevado, sin oxígeno
-ruta/candor de tiza en los bolsillos-
y el dueño/sueño de la razón
esperando que acabe la clase de la Señorita Pepis...
La semilla de lo real/innegable ha pasado...
desprotegiéndonos en la niebla/duda que entra y no sale,
te posee y se convierte en fantasma también...
Ya cada error es una vuelta de rosca que aprieta
y eso es lo que importa,
un desarme antes de que reventemos por completo.
Lo que aún no se ha escrito, ni dicho, ni visto muere
en el sacrificio/elegía de este poema/poesía
y en cada una de las palabras no pronunciadas
y retenidas por decoro,
-como en un preorgasmo de mal agüero-
Porque los dioses/musas andan muy sueltos, distraídos
mirando su silueta de puntitos a seguir
de estrella clavada en el firmamento.
Ellos sabrán...
por qué nos dejan así/abandonados a nuestra suerte
dejándonos que hagamos solos el dibujo.
Ya... cada uno de los espíritus oriundos
y huérfanos de seso van en busca de una nueva oquedad
para llegar y trasvasarse a la calavera
que se escapa de la mano del príncipe Hamlet
hasta algo que no les recuerde nunca/
nuestra estancia allí.
Los gusanos ya no están por la labor/tampoco...
-se han mudado- sólo hay polvo,
vacío y el olor a tierra
para el resto de la eternidad/
-en la vida que nos queda de lo que nos pasó...-
Hasta que te escancie el alma,
y haga otro boceto
adivinando el tipo de persona que seas
a la intemperie de la desigualdad de lo incomprensible
en las rutas del cielo...
Su mirada de mujer/sobre cada una de mis palabras pisadas
-ya marchitas- y el aroma de su corazón
igual que el de un insecto vagabundo que ha vuelto
para picarte...
se ha posado
pero ya no estás/ni eres tú...
igual al de ayer.
Y la noche... convertida en piedra de obsidiana/perfidia
que no nos protege de la angustia...
No hay material/ni crítica...
justo lo contrario de lo que nos habían dicho.
Nunca/nadie nos educó para esto...
-Sólo sumas y restas, de como escribir y leer bien...
La grieta en el estanque/imagen del desamor
galopa golpeada por la fusta
que no tiene memoria/ni doctrina
corriendo/corrigiéndose sola como una gota de sudor
por el cristal de las gafas del Señor
que nos ama desde su sillón en la gloria/al sol.
Y no hace nada, -porque ya sabe/tiene previsto
como debe terminar todo esto-.
El invento -al final- no nos salió del todo mal, -pensamos...
De lo que hay que pulir
ya sólo quedan las cenizas
en el aire de la hoguera que vuelan hacia una muerte segura.
Filamentos en ascuas... sten/plumón de la bombilla/
-bomba de relojería-
y la palomilla de la luz haciendo que bailen las sombras
en la pared de lo que fuimos.
-Sigo sin entenderlo, ¿eras tú o ella... no?
Ninguno, ya no quedaba nadie.
El infierno estaba cerrado clausurado por falta medium...
para los dos/
Me gustan tus abrazos…
Me gustan tus abrazos... xx
tus labios ardientes,
tus pinturas de guerra,
la sombra que te sigue
cuando te alejas.
Me gustan tus manos,
tus pechos, tu piel.
Tu culo bien dotado,
las plegarias que rezas...
Me gustan tus ojos,
el oasis entre tus caderas...
la cintura que te envuelve,
la ropa que no llevas.
Me gustan tus curvas,
tus pies... esa espalda,
los pasos que das,
las huellas que dejan.
Tus tontunas me enloquecen...
tu risa me atormenta.
Tus capotas me florecen...
tus caricias me secuestran.
Tus meneos me seducen...
tu vientre me disuelve.
Tu todo me calienta/¡hiervo...!
son gubias que me pelan.
Hoy tengo ganas de ti.
Quiero deshilarme por la maleza
en el umbral de tu blonda espuma,
y destilando infinidad de etcéteras
rebobinarte en satélites de epilepsias.
-Y mañana más, que te has quedado algo corto...
Cada vez que
Cada vez que las hojas cambian... x?
cambia el árbol,
y la caricia que nos lame -prisioneros del pasado-
le besa la mano sin beber
de la boca que abrió la tierra con sus raíces.
-Somos una circunstancia más
sombras/sobras de la vida...-
Mi amor, hay que partir... ya es hora,
la luz empieza a declinar
a conjugarse en el fatal desenlace de este atardecer.
-Eso es todo, y aquella vez... cuando nada era así-.
No tengas miedo,
a cada momento vamos construyendo nuestro futuro,
-todo cambia para bien-
Cada uno de nuestros actos es un ladrillo más,
ladrido/bocado a la esperanza.
Verás como todo mejora, ya no puede ir a peor
-no le queda sitio-.
La semilla de nuestra unión toca a su fin...
Cuando nos acercamos tanto a algo...
-aunque querido a rabiar, sin quererlo igual después-
sigue rodando/rondando en nuestra mente
como un sereno
que no quisiera abrirte la puerta para que escape/salgas...
Y lo llamas/lo llamas, sin que te obedezca.
Sólo oyes el ruido de las llaves.
-Esa es la película de nuestra alma cautiva
en el edificio del cuerpo,
el cuento del nunca acabar...-
Y lo mejoras con los sueños/años, -mientras tanto-
y le añades nuevos inventos
de la modernidad inmortal que nos compara/compra
como a un científico loco de sus experimentos.
Y acabas de remate.../ por no poder dormir, ni vivir,
sin descanso.
Aquello está tan lejos, como de cerca esto
de lo que aún no ha sucedido.
Y te lo cuestionas... una y otra vez/
Por eso lo preferimos ante la incertidumbre.
Nos agarramos a lo que nos rodea...
a lo que más cerca tenemos,
y justo es por lo que no podemos huir, por el vallado...
Y maquillamos/desmaquillamos a nuestro antojo al enemigo
con los ojos cerrados
para que no nos escuezan y echemos a correr/ o a llorar.
Alejados así de la realidad,
separados por el pellejo de los párpados
o la turbiedad de las lágrimas.
Así gira el mundo... y el destino...
sobre la punta del dedo índice de Dios
el mismo con el que nos echó del paraíso
y se saca los mocos.
-Anda algo entretenido... sí-
Pero no te preocupes por tu existencia;
lo que ha sido y ha pasado alguna vez, no deja de serlo ya/
jamás,
y con eso debe ser suficiente. Alégrate...
al menos estamos vivos/lo hemos vivido.
Aunque no lo tengas del todo claro, ni dónde...
-¡Pues me dejas igual que al principio!
¿Sigues o no con ella...!
No lo sé, sólo me acuerdo del árbol y de su fruto
en usufructo...
-Amén. -Cada día te quiero/me lías más- Djobi djoba.