Ya no rezas... x?
la marea apaga las velas.
Ya no esperas,
sólo revientas.
Ya no oyes,
el zureo de estambres te duele...
Ya no piensas,
sólo muerdes la presa.
Ya no miras,
tus babas todo lo aliñan.
Ya no sientes...
la lava se desborda bajo tu vientre.
Está claro...
que tu fierecilla maquiavélica
expone su tesina de fin de carrera
e... hilvanando semillas
sobre herbazales y corcheas,
teje puntillas de cera
“lisíao” por el acantilado
donde se despeña.
Has llegado a ese lugar
donde los pétalos/
hojas del libro
atraen con su muerte al lector.
Bello durmiente...
en el sueño de los justos
yugo del placer.
Autor: poesialuciodata
Busco el camino…
Busco el camino... que al parecer no existe xx+.
más que en su desuso/
-ese deseo de llevarme a todos los sitios contigo-/
que desconociéndolos no me importarían
si no te tengo.
Conozco lo que me gusta y lo que a ti no,
y cuanto alcanza a desagradarnos.../
porque ya me estaba fijando en otra cosa,
-de no poder ser...-.
Protegido bajo el eterno de cada día...
ese ciclo/cielo inconstante.../ese rastrillo de gentes...
ese río que también suena/sueña y se cansa
junto a todo lo que se detiene
como parte del potaje/paisaje que se echa en cinta/
encima de las ventanillas del auto-compasión.
Las nubes, el cuervo, la rana/la rama que se acerca
para acariciar su lomo/
chapa abollada del coche de carreras.
Y el sueño sin la presencia de su herida/
huida en fuga arrastrado...
antes de que el chapista de la razón
te acaricie/devuelva lavada la cara.
A todos esos accidentes, -porque así lo siento- me rindo
continua-mente
y entonces es cuando aparece la soledad
de la realidad más vespertina, abrazada a tu cintura
con su mejor traje/canción...
y me duermo al escuchar tu voz
de muñeca Barby -loca desquiciada-.
¿Quién hay ahí?, despierta... ¿No tienes hambre?
-Me pregunta la cenicienta de mi cuenta cuentos...
¿Aún continua tu amor por el pasillo de los espejos?
¿Soy o no la más bella de tu harén?
¿Responde!!
Rompe alguno! -le digo ¡A ver qué te contesta...
-Y no te muevas, ahora vuelvo... -me dice
Y la bruja brújula/burbuja del desamor preocupada
por su zapatito/corazón de cristal
se ha vuelto a ir.
Entonces sé que el camino sólo lo conoce/
transita ella...
y vuelo/vuelco -me vuelvo a dormir-.
Fiera y cruel…
Fiera y cruel se desliza por tu imagen x+
esta hélice de arcilla
que aviva mi sangre.
Penetra en el crepúsculo de mis ondas
rompiendo la tibia canción que te nombra...
hasta detonar y explosionar
los viejos cartuchos
en la recámara de la trastienda
de mi botica.
Tus ojos altivos y serenos
con su cincel han roto el cerco,
se adentran en la fontana clara,
donde flota el leño tierno...
Guirnaldas hechas trizas
se alborotan con las huestes del asedio
...en el puente de playa,
de tus espléndidos portentos.
Me ahogo en este acuchillamiento,
“vomitá”/babas de mi palo miel de higo...
Trepanando la quijotera tela de la bragueta,
templete de marajá/“descojoná” de mico.
Sin ideas, mis generales cobardicas
se rinden a tus pies;
con un fax abdican...
Poco después,
cuando te descuidas...
se rearman, te suplican,
y tú les dejas escalar/
moler la perla rosa
que las olas cobijan.
De pronto...
en ejecutiva de apremio,
resbala en las uvas de la ira,
adelgaza su tripa desobediente,
se casca de bruces,
se rompe la frente.
No sabe el idiota,
que su lindo capullo
hasta dentro de un rato
no florece...
-se quedó mudo-.
P.D.
¿Querer no es poder!.
Tendido en la colcha
Tendido en la colcha/concha/cancha de tu piel... xx+
telo de la leche que hierve,
entro sólo con un trozo de mí en tu busca.
Hay un brillo en la oscuridad de punta de estrellas
que quieren alcanzarte/
desinflar el globo de lana de la luna blanca
para que vuelen/naden los pequeños renacuajos
como caballitos de mar, transparentes
en tus entrañas/-abismo abisal de la caverna...-
En esa tierra temblorosa y sus acantilados
llenos de continuadas réplicas
que ya anuncian el gran momento...
Entonces es cuando más disfruto/jadeo,
cuerdo de oficio, loco por devoción... y reviento.
Junto al mensaje/
embalaje del enjambre de placas tectónicas/-abejas
con alas de cera que liban de los nervios-.
Mientras vemos el mundo arder en nuestro interior
bajo las llamas de la gran explosión atómica/atónitos
a través de las ventanas de nuestros ciegos ojos...
Y de su nido de cometas de lava ardiendo/
eclipsándonos, oliendo al polvo, ceniza, sudor
que hemos echado a volar lejos del hombre
/hambre apaciguada
-tú ahora mi sepultada Pomeya-...
Y entonces te veo continente al completo, repleto
desde mi nave espacial/dron, y me extraigo/
extasiado en su contemplación, de sus complementos
...comportamiento absorto.
De tanta belleza como hay en el planeta tuyo
silueta rendida a los pies del Cristo clavado en la pared.
Y no quiero otra cosa que repetir, para verte muerta
del todo...
sin que te puedas mover ni levantar de la cama
entre mis ganas perras/garras poseída...
Entonces me suspendo en el larguero como un gorrión/
-pájaro de molino- al filo del tejado indeciso
en un día de lluvia.
Dando saltitos con los dedos sobre tu espalda
hasta la otra zona que ya no responde a la llamada
/dormida...
Y me voy despacio al cuarto donde al agua corre
sobre superficies blancas/hielos jabonosos que enfrían
más mi soledad.
Tu casi levitando no has tenido ganas
de echar otro, -para multiplicarnos-
ni siquiera de fumar...
La noche respira también gordita y agotada
en el silencioso trinar del sueño/almas gemelas
que nos transitan
combinando/cambiando de envoltura
como fantasmas borrachos bailando a la comba con su sombra
después de una gran velada/fiesta... Bacanal
"a pajera abierta".
Este baile de vampiros, ahora sólo en mi cabeza,
ha reunido en su graderío de grafito y tinta
-entretanto te lo cuento-
lápiz y pluma incluidos,
gratas palabras en el ordenador.../
también a tantos espectadores como localidades hay
apostando el anticipo de sus ganancias/furtivos
contra reembolso... perdiéndolo todo al rojo y par
de la esperanza muerta de risa vencida
-con tan sólo un gesto tuyo-
Lo que hemos jugado... lo que ha sucedido,
-al fin y al cabo-,
se lo hemos ganado de igual manera a la ruleta rusa
del tiempo
con el mismo número que lo perdimos.
Y no me ha importado nada, si a ti tampoco te importa...
Cuando quieras repetimos.
Recuérdelo... -Par y rojo-
mejor mala suerte que ninguna... ¿no?
-¡Cuánto menos puedes más quieres...
parece como si necesitaras probarte a cada momento!
-con la edad/
se te está convirtiendo en vicio-.
Alguna vez…
Alguna vez...
tus adormecidos interiores x
se cargaran de bombeantes chasquidos de nata.
Como fieros leones vendrán a luchar
hasta darse muerte por su amada...
sabiendo que la primera vez pasó,
como hierro al rojo vivo que la marca.
La risa no prenderá en el sigiloso respiro,
tampoco la palabra inquieta volará
como paloma blanca mensajera...
tan sólo un entrar y salir
o tal vez, no llegar con ganas.
Sólo más y más metesaca;
arrebatador embutido sin compasión
en la tempestad más ermitaña.
Es el nervio que se ahorca
en el árbol más empinado,
ese que se funde en el cálido hielo
hirviendo al son que le toca su tamborilero.
Deseosa de gozar más y más
le retuerce el cuello al muñeco,
sabiendo que después lo mudará
bañado/vestido y alisado
a otro lugar del juguetero...
Entonces callará mecido el puñetero
en las cinco cañas de su cesto,
recogiendo las flores más hermosas
con la lata de fuagrás
derretida por completo.
Ella, en cambio,
es cuando empieza a notar algo...
y desea fumarse otro paquete y medio.
Sin rechistar, sin parpadear,
sin apenas proponérselo.
Pero tú te has evaporado
como la brisa del humo en su boca
por ese cuarto épico del descalabro...
Ya no te queda ni una sola bala/colilla
para apagar en el cenicero.
-¡Qué poca gracia tienes
algunas veces...!
En tu espalda
En tu espalda me apoyo... xx?.
cuando te veo leer por encima del hombro;
cuando tengo frío,
cuando me hago el tonto.
Y eso que tanto te gusta
Poner tus pies entre mis corvas, ¿en qué habías pensado
corazón...?
Y no embestirte
con el cuerno
que tengo siempre en la cabeza -clavado-.
Porque también sé contenerme...
Ese mango reblandecido/gastado, agobiado,
por el uso de la escasez
-como los sesos de un corderito lechón-.
El tiempo va pasando y sigue tu cuenta atrás
desde la última vez que te dignaste
hacerle -caso ninguno...-
Calada/disparo de feria a ese último cigarro/
manida manía tuya
del para después.
Y recuerdo aquella única/última vez...
-contemplando los hilillos de humo del día de hoy-
que lo dejaste todo por mí.
-¡Y un huevo de avestruz!
en la sabana de la Patagonia rusa.
¡Eso no se lo cree... ni el Papa Francisco!
Hola capullito
Hola capullito de rosa, x negro de rojo/azul "tiznao". -vergüenza del David de Donatello-. Qué espléndido rincón del día cobijas con tu explorador esperpento... -mi pequeño y simpático mimosín-. Tú que te pones erecto y educado seducido por las carnes abrasadas, deliciosas-mente olientes que las musas te han cocinado... Tu de mil plumillas cosido, por los alambiques de la gloria rezumas pasmosas melodías... correteando por el anfiteatro en la corona de espinas de tu rabiosa bolsa de canicas. Ese eres tú... Que esperaste demasiado tiempo, en los manglares/ manantiales lechosos de tu cuerpo, y ahora te ahogas en la ciénaga de regreso. Sombra resquebrajada donde navegas como renglón para-lelos en el cielo. -Es el cuento de nunca acabar... Ya, pero el avión era supersónico. -¡Y una picha de lombriz!
Mi corazón late
Mi corazón late suelto/vuela xx?.
-sólo por ti...-
bajo la cortina/llovizna del arco iris
por el que se adentra en mi pecho hasta perderlo de vista
más allá del horizonte que conozco.
Pero las flores también caen abatidas
al poco de haber sido cortadas... y ya no tiene solución/
ni remedio.
Te acurrucas/ovillas escondido
lejos de encontrar el mismo refugio
del que se está muriendo...
La mano a medio cerrar bajo la barbilla,
apalancando tu rostro mientras sufre
-el dedo gordo doblado-
con todo el peso de la realidad/cabeza perdida...
Me gusta el campo pero no te veo en él,
aunque lo haya soñado...
Una alfombra de agujas secas se parten/quebradizas
se empequeñecen por las continuas pisadas de tu abandono.
Sendas de estaño restallan entre la sisca y la grama.
Tu vientre se hace burbuja de jabón de pico de pato
en cuanto me ves... -Me dijiste un día.
¡Y las ganas, desde entonces
de que fuera siempre así...!
Me mudo de iluminación/linterna, a led frío
para bañarme en el aceite tibio del candil de nuestro sueño.
Para ver en lo que se queda todo esto
sin mirar atrás...
Y me desplomo, me dejo llevar por la corriente
de lo azul
desde la cornisa de una nube/sombra en movimiento...
-del gozo que nunca tuvo huésped fijo
en el interior del corazón
así abatido por el dardo certero del novato-
Romperme/zafarnos del simulacro, -depravación-
empalizada tras la laguna/lengua de la serpiente
que nos separa embotada por las palabras
que queríamos oír el uno del otro
-silbos de la memoria
en mitad de una selva virgen
llena de dudas/lianas que nos estrangulaban-.
Jadeante se tambalea/tiembla el globo celeste
esfera de la carne, cuando te conquistó,
-y sin ningún miedo-
vadeada había cedido al empuje de la tropa...
Todo mi ejército al fin en tierra hostil
y me supe ganador...
-lo recuerdo muy bien-
Reina por un día, flor de una noche,
obrero o zángano por el resto.
La conjura de los dioses la condujo a tus aposentos...
colmena llena de miel/
Verte de ninguna preocupación tan abatida
y el descanso esperaba
para abrirle la puerta al fantasma de la verdad,
de lo que estaba sucediendo otra vez
-sólo en mi cabeza...-
Y me puse a pensar sin tener que hacerlo.
Ahora escribo sobre todo aquello, con un tizón
de su fuego/hoguera del infierno.
Señor, aleja de mí este cáliz del contagio...
enfermiza llama/queimada de la sangre del ayer
postrada en el altar de la redención
sacrificio desnudo de ninguna violencia atrapado.
Y te reanimas encima ajeno... como la esencia de un frasco/
fracaso que se arrodilla esclavo al cuerpo que lo atiende,
hasta perder el conocimiento por completo
de inanición
mientras leo en los ojos de lo lejos su futuro.
Cuanto callas, cuando te calmas/seduces sofisticada
a mi sueño de campeón
al que engañado/engordado, has dado tralla/vida.
Esa dulzura de tu cara que late en las yemas/punta
de la totalidad de cada uno
de mis dedos...
en cuanto te descubro y acaricio como un ciego
satisfecha de la obra que tengo pendiente por realizar.
¡Y todo es una farsa más!
Hasta que me despierto de un tirón, -porque esto
no puede seguir así...-
Tanto dormir con los ojos abiertos
y no descansar/retroceder ni despertar
muriendo amarga-mente cuando bebo del grifo de tu adiós.
Hay veces que el agua de la vida se cansa de correr/saltar
de tus altares/reliquias
y se tranquiliza/destellante, hasta fluir mansa
como si todo hubiera acabado.
Más quieta si cabe que la vez anterior
esperando/
demorada que la inventen de nuevo.
Cavemos/cerremos los ojos hasta encontrarnos.
Hay otro abismo paralelo, cerca del tuyo
en el mismo lodo del lecho del río...
y lo deseo.
Hay tantas cosas en la dualidad, alegría cercada
por el dolor que deberíamos sentir juntos...
al deshielo de la oscura soledad.
Te lo cuento mientras aguardo/genero un orgasmo
...una tarrina de potitos de recuerdos de resucitado,
agradables para el viaje que se avecina
en el umbral de mi test@-s-terona muerta.
Nos derrumbaremos al unísono... -cariño-
¡Ya lo verás!
Como cuando nos queríamos
y siempre terminaban nuestras películas/fechorías
con un corazón cerrando la pantalla.
¿Te acuerdas?
El león no, era un corazón con melena en llamas
y rugiendo...
-¡Cuánto rollo tienes, tío... "pa na"!
Lo que ya no existe,
-a veces- es como si nunca hubiera existido.
Lo sé.
Hazte a un lado... que siempre te montas encima/
Se abren las ganas…
Se abren las ganas... a "bocao" limpio x con la imagen lejana, pero traviesa, de un culo redondo y dos tetas bien puestas. Se abren las ganas sin pausa, sin tregua... con los ojos clavados en la densa glorieta de dos torres gemelas, firmes doncellas. Se abren las ganas en pataletas y refriegas envuelto en mantos perfumados de frutas selectas... Dulces como el almíbar, espumosas como la cerveza. Y sin darte cuenta cuando quieres retenerla se cubren los ojos con la sombra sedienta de hambres preñada, de sogas que tensan... esa que casi siempre, cuando asoma, te desforesta. Ahora, eres un capullo de seda cosido en su tela de araña, ...suelta sobre pedregales de rallies mafalda. Un clavo en la carreta de la más humilde leyenda. Una mota de polvo que le quita el brillo al mundo... Un fusil de asalto encasquillado de falsas promesas. Una puta vestal de Cnosos abierta en canal. Un palacio de hadas/avispas en la cámara de gas del ventrículo izquierdo de tu alma "almidoná". Ya no vales "pa ná", ni para echarte "pa lante" ni para echarte "pa trás"... ni para volver a empezar. -Todo lo que empieza, -es un riesgo que hay que correr- ¡Ya!
Te he implorado
Te he implorado y no sucede/ni ocurres xx.-
pero me da exactamente igual...
Desnudo al borde de mí
me relamo las heridas/remuerdo el labio
dúctil y carnoso de tu adiós.
Casto/costoso agobio.
Carbonizado anillo de boda del diablo...
Descarnado camaleón pelado de su color/camuflaje
por el filo de la azacaya/venganza.
Temí al errar, no ser competente,
y fingí que no estaba.
¿¡Y que no fueras capaz... -ni siquiera-
de mandarme un recado verbal!?
-Irreductible/estremecedor-
Semejante a aquellos que tanto utilizabas
para estimular/entibiarte la saliva mientras te devoraba.
Ahora que ya no sé nada de ti,
ni de nuestro futuro...
Cierro la puerta y se estremece/chirría como antes,
duda de sí...
-o de si volverás-.
Como yo... -que no lo sé-.
Devastado por la tormenta y de su indiferente arco iris.
Calma que clama al cielo
con una lluvia que no deja de caer
mientras nos echamos para atrás...
Sin haber entrado/encontrado nunca lo que queríamos
resguardados en el hall;
-del uno en el otro-.
Ninguna de nuestras expectativas así satisfechas,
como sucede -con todo-
en esta vida tan real/del mundo...
El horizonte no tiene espejo retrovisor, -por si viajas-
Para cuando llegues
a la linea divisoria del planeta/ piensa que...
este viaje al centro de La Tierra ha terminado.
Y recuerda: el cuerpo y la mente
nunca descansan de la paz que no han conocido.
Fin.