Tengo una pandilla de guerreros x agotados hasta los pañales de infancia atrincherados en las vísceras. Esta lucha clandestina me horada dede las entrañas sin previo aviso. Me da sustos indigestos hasta provocarme el vómito. Son gajos de mi flaqueza que se desgranan sin ningún esfuerzo con los hilillos blancos colgando junto a la lluvia de rocío graso-verdoso que se expande como un aerosol hacia el arco de mi mano mientras la aprieto hasta abrirla, con ese olor fijo que me delata que no me abandona... A naranja podrida.
Categoría: Cuarta etapa (2000-2007): Sobrepasada la tierra media
Yo descanso
Yo descanso a la sombra xx de mi ángel de la guarda. El viento de sus alas me indica/marca su presencia. El roce de sus cabellos, la cercanía de su silencio y aún así me caigo cuando tropiezo. Le rezaba un Padrenuestro todas las mañanas a sugerencia de mi madre Soledad, y hasta hoy las rentas de esas plegarias aún surten/transmutan su efecto. Aunque me caiga de vez en cuando creo que es para que no me confíe. Nuestro ángel de la guarda debería morir y ser enterrado con nosotros en un ataúd de pequeño formato para no molestar, tan discreto como es él. Todo lacado de blanco a los pies de nuestra tumba/fosa para levantarse y contarle a todo el mundo que pase las peripecias y fechorías de los dos. Si no lo hace así es porque los servicios prestados no fueron de su agrado, o que es un gandul como yo o un traidor como mi otro yo. De todas formas lo voy a querer y a necesitar igual-mente. Después de tanto tiempo juntos se va pareciendo algo a mí, como yo a él. ¡Somos ya tan iguales...!
Mientras hablamos
Mientras hablamos los dos x tomando un cubata en la barra del bar esperan doscientos espectros/oportunidades. Que pululan haciendo cola, haciendo corro a cada momento/a cada instante, en cada pausa con cada trago de cada indecisión en nuestros multiuniversos paralelos... Nos miran en el reflejo que les proporciona y permite cualquier superficie o tarea por la que transitamos. Pero yo a ti te conozco de alguna otra ocasión eres mi otro yo favorito/perseguidor –porque eso me dijiste aquella vez, verdad...-. Sé que no vienes directamente a por mí pero si quieres seremos el uno para el otro en esta última recta final cautivos en la misma celda/tarea... Hay tantas cosas que quisiera contarte antes de irnos, que no sé por dónde empezar... Que conste que no es por darte largas ni para justificarme ante ti, mi yo. Es que esperaba a otro alguien/alien diferente y ese no eras..., porque sigues siendo tú. -Me estás liando un poco...¿sabes? Pues, está bien claro... ahora viene el bueno y nos achicharra con el soplete.
El hueco vacío
El hueco vacío/la soledad... x
ese espacio donde crecen
las relaciones inexistentes,
abre una lata/brecha de monsergas
un agujero negro que todo lo engulle.
Nos cuenta mentiras piadosas
mientras mece el cajón en la cuna/
hoyo de la tierra
que nos espera,
a la que no dirigimos perteneciéndole
porque nos llama con su grito de madre.
A la que nos acercamos con los ojos cerrados
en silencio, obedientes
sin muchas cosas que decir
hasta que se duerma/descansemos en paz
con este que viene con nosotros...
Utilízalo como un atuendo
traje a la medida,
modales de una muerte amañada.
Que te haga más crítico y cierto
a los ojos del sol, la luna, los planetas...
Que te lleve de la mano sin rodeos ni engaño
a la otra dimensión de lo visto,
aprendido/pretendido,
preso al fin convicto...
No los desprecies; el vacío, la soledad.
Su comprensión es infinita,
está llena de sorpresas.
Vive en él, con él,
tú yo, la nada...
Todos somos germen del mismo pan, la misma masa
confía en la levadura del alma
que te elevará al cielo
en el paladar/boca de la creación...
-¡Qué bonito!, ¿y mañana monas o magdalenas...?
La cápsula
La cápsula del pasado x
en las mazmorras del saber
atormenta a los insuficientes
como la gelatina hace bailar a las moscas,
casi sin proponérselo...
Fogonazo gritón
resoplido del hierro en ascuas
hundido en el cerebro, barro donde transitamos.
Vasijas cocidas son las huellas que deja.
Mocasines, calzado para nuestros fantasmas
del después...
Ardor, hervor con olor a la fritura/yerra,
restos, marcas que siempre nos quema y quedan
de las fogatas de nuestra santa inquisición
en el bautismo del nuevo nacimiento
ya en baldío...
El pasado es un tachón, un aspa de molino dando vueltas
ante el Quijote que somos y armamos, sin Sancho.
Girando clavada en tu cabeza/calavera...
-Me voy a tirar un soberano/soberbio y tremendo cuesco/pedo
porque no te aguanto más, ¡pijo!,
a ver si salieras de una vez...
Dentro de todo
Dentro de todo ser humano x hay alguien encerrado en una mazmorra de castigo o disfrutando de unas espléndidas vacaciones o pidiendo en un "pico-esquina" de iglesia ante otro que pasa indiferente. Al final emerge el sucedáneo, el mezcolanzas el difícil de catalogar ni por la madre que lo parió... -el que sabe de todo y no sabe de nada-. Pero ese es al que todos conocemos, al inculpado, el liberado... Ese popurrí de rebabas, potingues batidos en el almirez tomando la forma del cuenco/mundo/palo con olor y el gusto a la piedra del metal o al plástico utilizado. -nada más que un subproducto de la suciedad de la sociedad-. El resto apenas incordian ni se dejan ver... Figuran taponados por el mismo corcho que una vez les ayudó a navegar, a resguardecerse flotando plácidamente en las corrientes de la efímera deriva de los desposeídos. Todos somos náufragos de nosotros mismos. -¡Qué bien! Robison Crusoe... pues ahora mismo nos vamos a "La isla del tesoro" de Robert Louis Stevenson.
Nunca dejaré
Nunca dejaré de arrepentirme x de tantas calaveras pestosas/patosas y aburridas vestidas con carnes, trajes opulentos/apuestas, dejé pasar colina arriba/desfiladero. Hacia el sembrado desguarnecido -masa gris-, sin espantapájaros, perro guardián ni oca... Produce un dolor/olor a rancio que escuece en el glaciar del lagrimal igual que te seduce su deshielo... Te pudre/te da mordisquitos como los peces de la playa a poca profundidad reptando desde los tiempos más remotos recapitulando el subjuntivo del ser. Beso con sabor a la tierra de dentro. Sal harinosa, baba seca en los labios que se pega agrietada/atrincherando barrenando, lisiado el músculo del habla en esa enfermedad de prisas/cortejo donde no se puede acabar bien... Llaga llena de sanguijuelas que a tientas apenas palpo en el fondo de la charca/brazal... Apagando la vela de la oscuridad que aún persigo/rastreo en esta caja de madera donde descanso como un fauno distraído, travieso que se quedó dormido en el bosque. Quemado/ardido, volatizado explosionado/devorado por los gusanos... Un cuerpo siempre es responsabilidad de su dueño y jefe en la respuesta/apuesta final de un calvario germinado en cruz... -Ya no te queda sitio (overbooking) en el monte Gólgota con tantos yoes que llevas crucificados... Pues me voy a la Península del Sinaí (pubis entre los muslos de África y Asía Menor) y verás como en seis días la conquisto/ es todo mía...
¿Rabo de toro
¿Rabo de toro o de lagartija...? x Uno, trofeo infame mutilando su bravura ya muerta. El otro escurridizo/desprendido saltando aún con una chispa de vida sin saber por dónde andará su cuerpo... Del primero sabes a ciencia cierta lo que le pasó/aconteció en la plaza... Con el otro es un misterio, logogrifo sin resolver. Por eso yo opto por quedarme -si me preguntan cuál es mi gusto/ preferencias- con el desenlace segundo. Siempre que no haya gato ni mandala...
Primero me convertí
Primero me convertí en sal x en un puñado justo/apretado, con el puño en alto, cara al sol golpeando con fuerza el tablón de la mesa... Que no se cayera de la mano cuando pedía o necesitaba algo. Después me oculté encerrado en dos senos de cristal de vidrio con cintura de avispa por donde ahora transito... Me paso de uno a otro tardando siempre igual para no inquietar al demonio del tiempo. Para no hacerle el menor daño, -chock- contra latidos/ alterando el pulso del reloj de la mesita de noche de mi ángel de la guarda con el que compite... Qué tranquilidad más ambigua/desigual dualidad extraña. Cabalgar siempre con la soga al cuello sin saber cuánto dará de sí... Si se detendrá el animal, o se partirá la rama. Pomposo visillo de novia inflado, insistiendo en volar antes que entrar en el agua. Altar del que nunca debimos salir ni asistir en pos del sacrificado... -¡No te entiendo... chaval! Pues que era monaguillo y me bebía el vino... -¿Y lo de la novia? Es sólo una figura literaria.
Se van conociendo
Se van conociendo/cociendo los días x
con el culo del puchero fuera del fuego/aro de la brasa.
Con la llama temblorosa/dicharachera
dándome latigazos de rampa
"guantás” llenas de calambres mientras hiervo...
En un rincón de estos fogones...
En esta cárcel tan bien amañada,
aprendo a no repetir eructo y repartir la queja.
Dándole en el gusto/placer a todo lo que te echan/te dan
o te ponen encima de la cinta/cita en tu cabeza.
Y los revuelvo/revuelco/agito bien
hasta fundirlo en un pudin
de tratamiento facial...
Ese conformismo/amaneramiento
de la piel al cartílago de la idea
tensando el hueso del comportamiento/educación
antes de guiarlo/molerlo y embutirlo
como fiambre para gatos/gasto inutil
de las energias ponderadas del ser...
Esta sociedad abominable/aborrecida
doblegada y despiadada en continua lucha,
...resquebrajada/su-misa del templo
de los muertos.
Nos muerde/nos mastica, nos devora...
Desde el mismísimo instante que nos parió
nos hace a todos iguales
en su digestión.
-Yo tengo hipo, macho...
¡Ya!