Esta copa

Esta copa se va a desbordar     x
de un momento a otro
con el fermento
de las contínuas eclosiones...
Bolas de congoja
que necesitan respirar.

Paso la lengua lentamente
por la rebaba que dejaste
en el filo del cuchillo
y me he cortado.
Dura ya tanto su herida
que se está convirtiendo en llaga.

Cada vez que pruebo algo nuevo
me duele/escuece.
Estaba tan mal acostumbrado a ti/
a tus cuidados y mimos...


Noto como tiemblan mis pies bajo tus pasos

Noto como tiemblan mis pies bajo tus pasos,     x 
antes de que llegues ya te siento
como si no quisieras molestar.
Pero el filo/mango de este cuchillo 
están por abrirle una zanja mayor al destino
hacia ese túnel que te haga volar de mi mano 
a sus entrañas.
Que se compriman desgajando/descarnadas 
en ese dulce sosiego
la tensión/dolor que ya no soportan…

Cruje la columna de tablas del puente colgante
cada vez que vienes y lo cruzas, te espero
estirado a ambos lados del campo de batalla
y la de rosas llenas de rocío
que no aguantaban más
dejando caer uno a uno sus pétalos... 
La curva/desniveles de tu piel 
con su máscara de afrodita despeinada
y los gestos que se mudan de escena
en función de esta representación que observo 
desde la primera butaca
son de lo mejor de este lado del mundo...

Y bajas y te sientas otra vez encima
para empezar de nuevo el viaje/viraje...
Giras, te subes a la noria
mareada por el vértigo que se alimenta de ti
y de los dos patinadores 
resueltos en el parque/palacio de hielo 
que se raya enebrando los crujidos/ 
truenos y rayos de la tormenta 
abofeteando al cálido silencio...

Nos enganchamos una vez más del mismo sitio, 
como los caracoles en primavera,
buscando si es que quedaba algún resquicio
para desentumecer/encender/desprender la pólvora 
de su mecha... Lenta letanía/
credo insobornable metamorfoseándose
que no entiende de otra cosa
que no sea llegar lo antes posible al Edén.
Pero de diferentes formas/manera
hasta agotar las ganas de preferir el sueño, el comer
o de echar un cigarro sin antes ladearnos 
cada uno hacia su precipicio/principito azul
degustando el vuelo de las abejas/avispas fatigadas
que han dejado de libar.
Aguijones cuya herida/picor insensibles
descansan con su gusto en medio de los dos.
Verdad que sí cariño? 

-¡Cómo dices...!
Anda ven y déjate de rollos...
que siempre estás escribiendo.
A ver si te fijas, te centras más/mejor en lo que haces...



Desde tu terraza

Desde tu terraza a la mía         xx
se deslizan por un tobogán
de un lado para otro,
lo que nunca nos dijimos.

Cogida la noche
de la mano del silencio,
en su reposo/remanso descansa
la poca luz que aún queda.
Un mimo desde la penumbra
nos hace señas
cruzando esa distancia
que no alcanzo a comprender.

Un atractivo sueño dorado
de lo que no ocurrió
reconforta la prisa de la sangre,
pausado por la lluvia de intermitencias
con un brillo ajeno/anónimo
de lo que no se deja ver...

Cuánto echo de menos
no haber estirado
el tiempo un poco más
ajustándole las manos
a nuestra cintura.
Haber atrapado/encerrado 
la totalidad del universo
en una bola maciza de cristal
para que no siguiera dilatándose
mientras nos tenía juntos.

Ahora te vas
estrangulando el pañuelo del ánimo
atrapado en el eje
de esta noria tan alta...
A la sombra de las agujas
del reloj de la torre
donde sólo se atreve
el segundo
a dar un paso más.
Dejándolo todo nuevamente
al descubierto
como estaba antes
de que llegaras tú...

Bebo de tu imagen

Bebo de tu imagen              x
conforme mana de mi memoria.       
Un anillo en el colmillo del lobo del miedo
con un contrato social vira por la fuerza del viento
convirtiendo en ventilador a la veleta pez
que se hace vela y nos empuja al arbitrio
de un echarlo a suertes...
La luna como un borrador de nata ha abierto un pozo
en el pecho de la noche...
Un rodillo trazador de sastre recorre el patron del dibujo
que alguien sugirió y que las estrellas están hartas/cansadas
de tanto latir en medio de tu nada.
No dan abasto ante la profundidad insaciable
de la oscura negrez de lo sin luz.

Inerte piel entre miles de diminutos cálices de eucalipto
con la tapa del copón/casco árabe
como una púa genuina a la descalza ambición
de dejar marcada la naturaleza porque tú has pasado/posado ahí
con una foto de almanaque relámpago...
Una mancha de galipote en el talón tizna la chancla.
Una trenza de soga de cabellera abundante recoge
como una tripa de intestino grueso el barreño de los juguetes.
Un tendedero lleno de gotitas
como un cable de golondrinas de cristal puestas del revés...
Una pinza amarilla olvidada, un niño con el tirachinas
tenso, una inercia que nos conduce a temer lo peor.
La calabaza de tú termómetro ha derramado una gota de mercurio
sobre el cristal de la nieve haciendo un pozo vertical 
que mina hasta la base de su tronco/cuerpo 
como la sangre del Octavo Pasajero...

Una hormiga se ha adentrado por el laberinto
del esqueleto abandonado de un caracol macho
adosado a la pared de cal fallecido 
desde que se escondió al pleno sol desde el balcón 
de nuestras miradas...

Su escultura/túneles de nácar albergan el contorno/ 
moldes del cuerpo que debíamos haber tenido,
del mismo tamaño al que abandonó en vida...
Una babosa se restriega con el tronco
que lame su caldo viscoso ante el inmutable ajeno ya.

Te imaginas la boca con cierre de velcro, cremallera,
cosida con hilo palomar, sin poder articular palabra alguna,
ni poder estropearlo todo.
Una serpiente con escamas de escarcha
corre veloz por el cauce de la voz que no se acaba...
El poso que enturbia el agua ya ha ocupado su lugar.
Condones llenos de no vida se secan 
en la orilla de la carretera.
La cresta de gallo flácida desajustando/
destartalando el canto de la mañana...
Una cabellera de lombrices rojas o de algas/
pelos verdes mecidas en el fondo del estanque
al compás de la corriente de las aletas de los peces de colores
mientras renacuajos ocultos son devorados por la araña buzo
que sabe de su escondite.

El amanecer incendia la casa
con el reflejo brillante del cristal de la ventana.
Un arco de sables en columna se clavan en su interior...
El botón pausa de la noche no significa nada,
la grabadora sigue a lo suyo.
El postre/disparo es el último camino. 
El final a todo.
-Y no volver sin haberte despedido... ¡qué valor...!

 

Busco de una sed

Busco de una sed no apagada       xx
para beber de los labios del lamento
que todavía ondea en las crestas
de la llama que me llama.

Busco debajo de las palabras
algún gusanillo alguna larva...
Las levanto y no hay nada
sólo galerías, restos
de algún tipo de vida.
Pero ella no está...

Busco en el plato quebrantado
del color de los dientes sucios,
marfil turbio translúcido
bancal del hambre del diablo.
Pero nadie me escucha...

Busco en el hormigón recién tirado,
hiervo en sus pompas de arenas movedizas
en una tierra estéril infiel llena de trampas.
Saco el brazo en el penúltimo momento,
con el último esfuerzo abro y cierro la mano
esperando que me agarres, que me rescates...
Pero no sucede nada.

Podría soñarte para así
dejar de darle vueltas a la cabeza
de una vez...
Pero continúo empeñado en darte forma.

Te voy pensando/pausando/pisando

Te voy pensando/pausando/pisando     x
en la huella que dejas.
La hierba del césped huele a sangre verde
recién cortada.
Miro tus piernas y sueño contigo dentro
como si fueras mía/apetecida
      me pertenecieras.

En una tierra fértil
divido tu imagen en dos mitades iguales
a la semilla...
-Una para cada cavidad del corazón/nido
en el cual deseo que habites
y de su siembra alcancemos florecer-.

Globos de viñetas pululan llenos de aire rosa
por la cacería de mi cerebro...
Los estambres/alfileres de un sol radiante los patea
haciendo un estriptis integral cuando revientan
porque siempre adivinas/sabes lo que pienso...

De regalo, de vuelta a casa
me pliso en tus curvas –las de la serpiente-.
Donde tiembla el fuego.
Donde yace el rocío como un collar de perlas.
Donde encuentro sólo espera.
Ánima sin estrías.
Cera repugnante, amarga 
junto a lo que no quieres oír.
Beso en la cola del cometa 
mientras levanta el vuelo
y me quedo sentado conmigo mismo
a la vera de la tele
de lo que no me quiero/gusta ver...

Soliloquios de gusano de manzana
en melocotón de almíbar 
que me yace/hace cosquillas en la entrepierna.
Un nudo de hueso de cereza/congoja
se precipita al tragar la verdad de lo real
que estoy viviendo/viendo rasgando mi esófago...
La ruleta rusa del pomo de la puerta
dando vueltas y más vueltas…
sin parar ni poder salir de mi asombro
ante el abismo...

Abrir/cerrar qué me puede importar ahora...
El pincel ha patinado en el encharcado lienzo
del abstracto garabato...
Lo tomas de la mano chorreando/borracho
como un boceto/bostezo nada más...
Y lo cuelgas al lado de los otros ya secos.

Hay un extraterrestre o algo así en el parabrisas;
una mancha que parece una pedrada
o las vísceras de algún insecto atropellado...
Palitos de juncos amontonados sobre la mesa
jugando a ser rey.
-No sé qué coño estás mirando ahora...





Por tu flanco

Por tu flanco mejor defendido  xx
atacan mis huestes.
Han abierto una brecha incierta
que aún no alcanzo a ver
pero me dicen los observadores
que se puede avanzar por ahí...

Aunque huele a suelo resbaladizo
del serrín olvidado de otras tardes
en una pobre tasca de barrio bajo...
con las colillas humedecidas en el cenicero,
con el aseo lleno de papel y pintadas sucias,
con la barra pegajosa y las botellas con mantón,
los vasos llenos de huellas
y la música del aparato de discos rayada.

Esa tenue luz desde aquel rincón.
Esa pequeña mesa de madera,
ese taburete de anea oscura...
Todo parece que me invita a entrar.

El amor en la sala de espera/

El amor en la sala de espera/   xx-
despiece se momifica.       
Es como un saco de pulgas a rienda suelta
en la perrera de tu mente.
Liberándose de su vendaje 
se desmorona hecho un montón.
En su caída el polvo difumina
enturbia el lugar.

Donde se pose 
sólo habrá muerte futura...
Igual a la descomposición/descompensación 
descompresión de su lucha de clases 
en el corazón.
Así pelea sin saberlo
y lo va desgastando/agotado.

Las relaciones inciertas 
           al final nunca funcionan
aunque tampoco ninguna de las otras.
El cambio/movimiento de sus polos/extremos
incluso ecuador/trópicos
nunca se produce a la misma velocidad/intensidad
ni se realiza a igual esa unión…
Con la misma fuerza que antes les unía
será la repulsa/huida/separación/
descalabro…

Recuerda esto:
Si leve, siempre leve…
Si duro, no sé qué decirte…
-Pues estamos en las mismas...

Conocerte

Conocerte entre las olas         xx
de las horas
en su huidizo rizo de minutos
en su cresta
de espumeantes segundos.

Desde ese enjambre de hadas
de unas dulces palabras.
Desde el hormiguero del silencio
recorriendo todos sus túneles.
Detrás del poderoso poniente
de cada día.
Detrás del pie levantado
que otro ocupa.
En esa huella en el aire
que no cuenta.

Como una cigüeña 
en el campanario
     paciente espero.

Esta noche he notado

Esta noche he notado     xx  
el vuelo de unos gansos del norte
batir sus alas al fresco por mi espalda
en sentido contrario a las agujas del reloj.
En el vello erecto se aprietan buscando refugio.
He alargado la mano buscando la sábana
y he chocado con tu rodilla.

Ayer fueron tacos,
dientes de marfil
cavando un tímido barbecho.
Un tamiz de bocados/vocablos
a lo largo del costado del gusto del diablo.
-Talud de mi espalda-.

Vuelvo a jugar con el papel carbón/de calco
para no equivocar la trazada
y que todo se parezca
a lo que quiero que sea
de nuevo...

Con miedo de que no suceda igual
al que he gravado de tu imagen
sobre el sitiado cuerpo...
Lapicero y pluma cabalgan
a lomos/ritmo de la estampida 
con su trazo ejecutor.

La mañana surca así ese mar de la carne,
entre una llanura de penumbras ensoñiscado.
Despierto o no de su tacto
el navío suelta los cordajes/amarras
y navega a la deriva derritiéndose
de cualquiera de las potenciales maneras 
en el lodo de la playa
junto a la cueva del tesoro
del pirata de Peter Pan...

Que sepas que me dueles desde tu boca al imaginármelo
cuando me besas de cintura para abajo.
Un alambre de espino se enreda en mis ingles/iguales
y zigzaguea regateando evitando el paso
hacia la quebrada...

Tus labios laten, flagelan el alma de la luz
como el vuelo de una mariposa inquieta
sin hacer el menor ruido y se posa/seduce/se duerme
aletea presa del hambre que se acerca en ayunas
con su trompeta de jauría de galgos
badajo de campanas de fiesta en este trajín...

Sus alas me mudan/saludan esquivas
se retuerce en el círculo de arena
con el toro chocando contra el burladero.
Apretándose la masa del gentío por ver la faena
desde la localidad/loca verdad 
verbena del placer.

Una despedida de pañuelos blancos
que me invita a pasar
cuantas veces pueda/aguante la algarabía.
Cuando ladeas tan sutilmente tu mirada/gesto
sabedora de lo que te viene encima
después de lo visto...

Ya sabes que tienes siempre la última palabra/cadernera
el pájaro en tus manos/regazo
para que lo beses antes de dejarlo suelto/
echarlo a volar.

Tal vez, y si no es mucho pedir...
¿Podrías darte la vuelta?
¡Vale!