Esta copa se va a desbordar x de un momento a otro con el fermento de las contínuas eclosiones... Bolas de congoja que necesitan respirar. Paso la lengua lentamente por la rebaba que dejaste en el filo del cuchillo y me he cortado. Dura ya tanto su herida que se está convirtiendo en llaga. Cada vez que pruebo algo nuevo me duele/escuece. Estaba tan mal acostumbrado a ti/ a tus cuidados y mimos...
Mes: junio 2018
Noto como tiemblan mis pies bajo tus pasos
Noto como tiemblan mis pies bajo tus pasos, x antes de que llegues ya te siento como si no quisieras molestar. Pero el filo/mango de este cuchillo están por abrirle una zanja mayor al destino hacia ese túnel que te haga volar de mi mano a sus entrañas. Que se compriman desgajando/descarnadas en ese dulce sosiego la tensión/dolor que ya no soportan… Cruje la columna de tablas del puente colgante cada vez que vienes y lo cruzas, te espero estirado a ambos lados del campo de batalla y la de rosas llenas de rocío que no aguantaban más dejando caer uno a uno sus pétalos... La curva/desniveles de tu piel con su máscara de afrodita despeinada y los gestos que se mudan de escena en función de esta representación que observo desde la primera butaca son de lo mejor de este lado del mundo... Y bajas y te sientas otra vez encima para empezar de nuevo el viaje/viraje... Giras, te subes a la noria mareada por el vértigo que se alimenta de ti y de los dos patinadores resueltos en el parque/palacio de hielo que se raya enebrando los crujidos/ truenos y rayos de la tormenta abofeteando al cálido silencio... Nos enganchamos una vez más del mismo sitio, como los caracoles en primavera, buscando si es que quedaba algún resquicio para desentumecer/encender/desprender la pólvora de su mecha... Lenta letanía/ credo insobornable metamorfoseándose que no entiende de otra cosa que no sea llegar lo antes posible al Edén. Pero de diferentes formas/manera hasta agotar las ganas de preferir el sueño, el comer o de echar un cigarro sin antes ladearnos cada uno hacia su precipicio/principito azul degustando el vuelo de las abejas/avispas fatigadas que han dejado de libar. Aguijones cuya herida/picor insensibles descansan con su gusto en medio de los dos. Verdad que sí cariño? -¡Cómo dices...! Anda ven y déjate de rollos... que siempre estás escribiendo. A ver si te fijas, te centras más/mejor en lo que haces...
Desde tu terraza
Desde tu terraza a la mía xx se deslizan por un tobogán de un lado para otro, lo que nunca nos dijimos. Cogida la noche de la mano del silencio, en su reposo/remanso descansa la poca luz que aún queda. Un mimo desde la penumbra nos hace señas cruzando esa distancia que no alcanzo a comprender. Un atractivo sueño dorado de lo que no ocurrió reconforta la prisa de la sangre, pausado por la lluvia de intermitencias con un brillo ajeno/anónimo de lo que no se deja ver... Cuánto echo de menos no haber estirado el tiempo un poco más ajustándole las manos a nuestra cintura. Haber atrapado/encerrado la totalidad del universo en una bola maciza de cristal para que no siguiera dilatándose mientras nos tenía juntos. Ahora te vas estrangulando el pañuelo del ánimo atrapado en el eje de esta noria tan alta... A la sombra de las agujas del reloj de la torre donde sólo se atreve el segundo a dar un paso más. Dejándolo todo nuevamente al descubierto como estaba antes de que llegaras tú...
Bebo de tu imagen
Bebo de tu imagen x conforme mana de mi memoria. Un anillo en el colmillo del lobo del miedo con un contrato social vira por la fuerza del viento convirtiendo en ventilador a la veleta pez que se hace vela y nos empuja al arbitrio de un echarlo a suertes... La luna como un borrador de nata ha abierto un pozo en el pecho de la noche... Un rodillo trazador de sastre recorre el patron del dibujo que alguien sugirió y que las estrellas están hartas/cansadas de tanto latir en medio de tu nada. No dan abasto ante la profundidad insaciable de la oscura negrez de lo sin luz. Inerte piel entre miles de diminutos cálices de eucalipto con la tapa del copón/casco árabe como una púa genuina a la descalza ambición de dejar marcada la naturaleza porque tú has pasado/posado ahí con una foto de almanaque relámpago... Una mancha de galipote en el talón tizna la chancla. Una trenza de soga de cabellera abundante recoge como una tripa de intestino grueso el barreño de los juguetes. Un tendedero lleno de gotitas como un cable de golondrinas de cristal puestas del revés... Una pinza amarilla olvidada, un niño con el tirachinas tenso, una inercia que nos conduce a temer lo peor. La calabaza de tú termómetro ha derramado una gota de mercurio sobre el cristal de la nieve haciendo un pozo vertical que mina hasta la base de su tronco/cuerpo como la sangre del Octavo Pasajero... Una hormiga se ha adentrado por el laberinto del esqueleto abandonado de un caracol macho adosado a la pared de cal fallecido desde que se escondió al pleno sol desde el balcón de nuestras miradas... Su escultura/túneles de nácar albergan el contorno/ moldes del cuerpo que debíamos haber tenido, del mismo tamaño al que abandonó en vida... Una babosa se restriega con el tronco que lame su caldo viscoso ante el inmutable ajeno ya. Te imaginas la boca con cierre de velcro, cremallera, cosida con hilo palomar, sin poder articular palabra alguna, ni poder estropearlo todo. Una serpiente con escamas de escarcha corre veloz por el cauce de la voz que no se acaba... El poso que enturbia el agua ya ha ocupado su lugar. Condones llenos de no vida se secan en la orilla de la carretera. La cresta de gallo flácida desajustando/ destartalando el canto de la mañana... Una cabellera de lombrices rojas o de algas/ pelos verdes mecidas en el fondo del estanque al compás de la corriente de las aletas de los peces de colores mientras renacuajos ocultos son devorados por la araña buzo que sabe de su escondite. El amanecer incendia la casa con el reflejo brillante del cristal de la ventana. Un arco de sables en columna se clavan en su interior... El botón pausa de la noche no significa nada, la grabadora sigue a lo suyo. El postre/disparo es el último camino. El final a todo. -Y no volver sin haberte despedido... ¡qué valor...!
Busco de una sed
Busco de una sed no apagada xx para beber de los labios del lamento que todavía ondea en las crestas de la llama que me llama. Busco debajo de las palabras algún gusanillo alguna larva... Las levanto y no hay nada sólo galerías, restos de algún tipo de vida. Pero ella no está... Busco en el plato quebrantado del color de los dientes sucios, marfil turbio translúcido bancal del hambre del diablo. Pero nadie me escucha... Busco en el hormigón recién tirado, hiervo en sus pompas de arenas movedizas en una tierra estéril infiel llena de trampas. Saco el brazo en el penúltimo momento, con el último esfuerzo abro y cierro la mano esperando que me agarres, que me rescates... Pero no sucede nada. Podría soñarte para así dejar de darle vueltas a la cabeza de una vez... Pero continúo empeñado en darte forma.
Te voy pensando/pausando/pisando
Te voy pensando/pausando/pisando x
en la huella que dejas.
La hierba del césped huele a sangre verde
recién cortada.
Miro tus piernas y sueño contigo dentro
como si fueras mía/apetecida
me pertenecieras.
En una tierra fértil
divido tu imagen en dos mitades iguales
a la semilla...
-Una para cada cavidad del corazón/nido
en el cual deseo que habites
y de su siembra alcancemos florecer-.
Globos de viñetas pululan llenos de aire rosa
por la cacería de mi cerebro...
Los estambres/alfileres de un sol radiante los patea
haciendo un estriptis integral cuando revientan
porque siempre adivinas/sabes lo que pienso...
De regalo, de vuelta a casa
me pliso en tus curvas –las de la serpiente-.
Donde tiembla el fuego.
Donde yace el rocío como un collar de perlas.
Donde encuentro sólo espera.
Ánima sin estrías.
Cera repugnante, amarga
junto a lo que no quieres oír.
Beso en la cola del cometa
mientras levanta el vuelo
y me quedo sentado conmigo mismo
a la vera de la tele
de lo que no me quiero/gusta ver...
Soliloquios de gusano de manzana
en melocotón de almíbar
que me yace/hace cosquillas en la entrepierna.
Un nudo de hueso de cereza/congoja
se precipita al tragar la verdad de lo real
que estoy viviendo/viendo rasgando mi esófago...
La ruleta rusa del pomo de la puerta
dando vueltas y más vueltas…
sin parar ni poder salir de mi asombro
ante el abismo...
Abrir/cerrar qué me puede importar ahora...
El pincel ha patinado en el encharcado lienzo
del abstracto garabato...
Lo tomas de la mano chorreando/borracho
como un boceto/bostezo nada más...
Y lo cuelgas al lado de los otros ya secos.
Hay un extraterrestre o algo así en el parabrisas;
una mancha que parece una pedrada
o las vísceras de algún insecto atropellado...
Palitos de juncos amontonados sobre la mesa
jugando a ser rey.
-No sé qué coño estás mirando ahora...
Por tu flanco
Por tu flanco mejor defendido xx atacan mis huestes. Han abierto una brecha incierta que aún no alcanzo a ver pero me dicen los observadores que se puede avanzar por ahí... Aunque huele a suelo resbaladizo del serrín olvidado de otras tardes en una pobre tasca de barrio bajo... con las colillas humedecidas en el cenicero, con el aseo lleno de papel y pintadas sucias, con la barra pegajosa y las botellas con mantón, los vasos llenos de huellas y la música del aparato de discos rayada. Esa tenue luz desde aquel rincón. Esa pequeña mesa de madera, ese taburete de anea oscura... Todo parece que me invita a entrar.
El amor en la sala de espera/
El amor en la sala de espera/ xx-
despiece se momifica.
Es como un saco de pulgas a rienda suelta
en la perrera de tu mente.
Liberándose de su vendaje
se desmorona hecho un montón.
En su caída el polvo difumina
enturbia el lugar.
Donde se pose
sólo habrá muerte futura...
Igual a la descomposición/descompensación
descompresión de su lucha de clases
en el corazón.
Así pelea sin saberlo
y lo va desgastando/agotado.
Las relaciones inciertas
al final nunca funcionan
aunque tampoco ninguna de las otras.
El cambio/movimiento de sus polos/extremos
incluso ecuador/trópicos
nunca se produce a la misma velocidad/intensidad
ni se realiza a igual esa unión…
Con la misma fuerza que antes les unía
será la repulsa/huida/separación/
descalabro…
Recuerda esto:
Si leve, siempre leve…
Si duro, no sé qué decirte…
-Pues estamos en las mismas...
Conocerte
Conocerte entre las olas xx
de las horas
en su huidizo rizo de minutos
en su cresta
de espumeantes segundos.
Desde ese enjambre de hadas
de unas dulces palabras.
Desde el hormiguero del silencio
recorriendo todos sus túneles.
Detrás del poderoso poniente
de cada día.
Detrás del pie levantado
que otro ocupa.
En esa huella en el aire
que no cuenta.
Como una cigüeña
en el campanario
paciente espero.
Esta noche he notado
Esta noche he notado xx el vuelo de unos gansos del norte batir sus alas al fresco por mi espalda en sentido contrario a las agujas del reloj. En el vello erecto se aprietan buscando refugio. He alargado la mano buscando la sábana y he chocado con tu rodilla. Ayer fueron tacos, dientes de marfil cavando un tímido barbecho. Un tamiz de bocados/vocablos a lo largo del costado del gusto del diablo. -Talud de mi espalda-. Vuelvo a jugar con el papel carbón/de calco para no equivocar la trazada y que todo se parezca a lo que quiero que sea de nuevo... Con miedo de que no suceda igual al que he gravado de tu imagen sobre el sitiado cuerpo... Lapicero y pluma cabalgan a lomos/ritmo de la estampida con su trazo ejecutor. La mañana surca así ese mar de la carne, entre una llanura de penumbras ensoñiscado. Despierto o no de su tacto el navío suelta los cordajes/amarras y navega a la deriva derritiéndose de cualquiera de las potenciales maneras en el lodo de la playa junto a la cueva del tesoro del pirata de Peter Pan... Que sepas que me dueles desde tu boca al imaginármelo cuando me besas de cintura para abajo. Un alambre de espino se enreda en mis ingles/iguales y zigzaguea regateando evitando el paso hacia la quebrada... Tus labios laten, flagelan el alma de la luz como el vuelo de una mariposa inquieta sin hacer el menor ruido y se posa/seduce/se duerme aletea presa del hambre que se acerca en ayunas con su trompeta de jauría de galgos badajo de campanas de fiesta en este trajín... Sus alas me mudan/saludan esquivas se retuerce en el círculo de arena con el toro chocando contra el burladero. Apretándose la masa del gentío por ver la faena desde la localidad/loca verdad verbena del placer. Una despedida de pañuelos blancos que me invita a pasar cuantas veces pueda/aguante la algarabía. Cuando ladeas tan sutilmente tu mirada/gesto sabedora de lo que te viene encima después de lo visto... Ya sabes que tienes siempre la última palabra/cadernera el pájaro en tus manos/regazo para que lo beses antes de dejarlo suelto/ echarlo a volar. Tal vez, y si no es mucho pedir... ¿Podrías darte la vuelta? ¡Vale!