Hablas como si no oyeras…

Hablas como si no oyeras...    x
Te sellas como el caracol
en la grieta de la pared/
tronco seco de nuestro árbol.

Nivelas con la orilla de la mano
lo dicho/echado sobre el mantel
recogiendo/amontonándolo todo
para tirarlo 
a la bolsa de los desperdicios...
Embotándote con la piel arrastrada 
de lo callado patinando 
sin poder ahondar/andar más.

Astillas de una voz que me clavan
como a un Cristo...
Que te agarran entre sus uñas bien afiladas 
mientras te suben al madero
para que no escapes...
Señales a ambos lados del camino
haciendo larga/tortuosa 
el regreso.../la vuelta a casa.

Harto de brozas...
Harto de quitarme el barro
de los ojos, zapatos, botas de goma
voy despacio por esta calzada 
de empalamientos
procurando no caer...

Y te veo/te acecho sentado
tomándome un descanso
justo/junto al mojón
que separa nuestros cuerpos
fisura de la finca...
Donde aparece grabado un número
y debajo unas letras en romano
de amor.
Para lo que todo esto
ya no tiene el menor sentido posible
ninguna razón de ser...

Y entonces es cuando más me gustas
con/en tu lectura...
Porque ya no entiendo
       ni siento nada.

Mis poemas

Mis poemas          x
son cartas de recién casado
a una amante ficticia que no tiene corazón.

Son cartas de rencor/resentimiento
con las señas confusas por el matasellos.
Son cartas buscando que se abran de par en par
con la yema de los dedos y no con el cúter/bisturí.

Mientras te vas chupando la sangre
por el corte producido en el filo del sobre/papel
de esa tu última intención...
Al querer imaginar, entender, descifrar
su contenido.

¡Venga ya...!

Dices que mis escritos tartamudean…

Dices que mis escritos tartamudean...           x
que carecen de fluidez invitando a la confusión.
Que son imprecisos/intoxican los sentidos
cambiando la orientación de lo simple o natural
hacia lo turbio y complejo.

Que lo convierte todo -como a otra religión-
dándole la espalda al rezo común de sus oradores
dejando sólo en el vuelo sus esperanzas de salvación.

Sabes una cosa, sabes qué te digo...¡?

Yo puedo ponerles algún tipo de cebo
para que acudan las emociones más primitivas
condensando en botes de hojalata
una porción/noción de significados coherentes
para colocarlos en esa alacena que todos alcancen
o bajo la losa fornida 
de lo que a ti más te plazca/convenga...
imposible de levantar.

¡Entonces, tú me dirás...
en qué quedamos? 
¡Cariño!

Escribí una vez en mi piel

Escribí una vez en mi piel          xx-
las iniciales de tu nombre
con la punta de acero de un bolígrafo
girándolo...

Corté bajorrelieves en porciones
con círculos minúsculos 
hasta que brotó la sangre
seguro del daño que me hacía
equivalente al gozo que sentía por ti.

Pasado algún tiempo
intenté borrar la marca
en alguna ocasión, sobre todo
cuando discutíamos
o aparecía otra chica en el panorama.

La primera vez lo hice
con la cabeza de una cerilla ardiendo.
Su cúpula opaca marcó un soberbio cerco
más amplio de lo esperado...
En carne viva su interior se lleno de "agüilla"
que al secar niveló lo escrito pacientemente
hasta quedar fundido como un parche/vacuna
en la corteza de su costra/-su otra media naranja.

Más adelante hice algún que otro retoque
justo ahí/o al lado
conforme se me iba calentando el corazón...

Uno fue con la brasa de un cigarro
generando un cráter.
Otro con la cuchilla de afeitar rallándolo.
O con insistentes restregones
por los zócalos de alguna pared.

Para estos últimos escarceos
creo que ya no estabas...
Es posible que a esas alturas de la contienda
ya hubieras partido/desaparecido.

Cuando miro la cicatriz de mi muñeca
compruebo que todo ese empeño por cambiar
lo pasado fue en vano.
Que no sirvió para nada...
porque sé lo que esconde.

Me acuerdo a menudo de mi fantasma

Me acuerdo a menudo de mi fantasma       xx         
flotando por las baldosas de la ciudad
después de haberte esperado tantas horas
tantas tardes... para escuchar de tus labios
o con un gesto que no te acordabas
que no lo sabías...

Me tronchaban los celos
de con quién/por dónde habrías estado
con esa estocada hasta la bola...
Brocheta caldosa de la desolación.

Llorando para mis adentros
más rápido que hacia fuera
todos mis lamentos en peregrinación
navegaban/sucumbían cayendo
una y otra vez en el remanso de ese fango
podrido/perdidos en el fondo,
creando un denso tarquín/limo.

Desde entonces me aparté tanto
que aún te busco cerca de mí... incluso
cuando todavía pareces dormida.

Entiéndelo...
Me juré fidelidad y cariño
con un absolutismo ilustrado
hacia esta conjunción de carne y hueso
que hoy te observa.

Hasta que me entierren
latirá con un solo propósito -por los dos-
Y allí te esperaré
sin importarme para nada
cuando llegues...

 

Cuantas veces te miré

Cuantas veces te miré             x?
sin darme cuenta de que ibas conmigo.
Siempre entendiendo/interpretando mal tus mensajes...
Con cualquier excusa daba un paso atrás.

Mientras otros te acosaban, yo
agachaba la cabeza desanimado/vencido,
arrinconado en algún portal
o en el banco de piedra del jardín.
O junto a la ventanilla de socorro
del autobús de regreso
en el asiento más mullido
de la fatalidad extrema.
Tal vez pretendida, deseada, fingida...

Veía desfilar esos modelos por la pasarela
de mi ensoñación quejica compulsiva
ardiendo en una hoguera preparada/aliñada/atizada
hasta apagada llegada la ocasión sólo por mí.
Yo me lo guisaba/así me lo comía...

No fui capaz de traducir ese álgebra extraña
desde la que daban a luz los pareceres.
...De esa manera confundido/perdido
agoté gran parte de un posible e intenso idilio
ahogado en la glorieta de mis mocos
siempre chorreando...

Ayer me diste un bendito beso

Ayer me diste un bendito beso         x+
en el corazón...
Caballo de Troya que no acepto.

Me gustó como llegaste,
-incluso mientras te acercabas...-
Como un tierno lazo
envolviendo tu regalo
sin nada aparente en su interior.

Lo corté harto de estiramientos
con la yema de la ilusión
provocándome una herida hemofílica/
intratable.

¿Cómo puedes ser tan lista de repente
cuando ayer estabas al final de la clase
tomando los apuntes
sobre las campañas de Julio Cesar
en la Galia?

Al final
no sé si te acuerdas...
-si tomaste buena nota-
de que Bruto se lo carga.


Triturando estrellas

Triturando estrellas    xx
con el molinillo que me regalaste.
Señalando con el dedo corazón
un dibujo imaginario...
Como el soplido en la cara
de un bebé para cortarle el hipo,
se borró tu imagen de mi memoria.

Con las virutas de grafito
liadas en la goma
en un ataque de locura
la he vuelto a recomponer
y sigue pareciéndose a ti.

¡Qué pena de recuerdo...!
Ahora ha perdido totalmente
la razón entre tanta tachadura.

Sombras/sobras que me crecen
que me alargan
de una oscuridad insaciable
inútil...
Pues no soy yo
lo que ella necesita.