Los días se parecen

Los días se parecen      x
cada vez más a mí.
Con el tiempo se están volviendo
como iguales...
Ya no me molesto,
ya no estoy predispuesto
a pelearme continuamente
con todo lo que me rodea.
¡Me doy por vencido!

Una protuberancia mística
una torre de gandul gigante
me crece desde dentro
agrandando mis carnes.

Un aura envolvente
cobija a este animal... 
No se si protegiéndolo
echándolo a un lado
para que nada le moleste
o encorsetándolo
para reventarme
como a una chicharra a pleno sol
en la siesta más calurosa
al medio día de mi edad.

Purgando o gozando
así le canto a mi muerte distraido
enterrado por los continuos
chorros de arena
que se amontonan desde cada ojo
vagonetas de cristal.

Globos que me llevan
cada vez más lejos
con una corriente de aire cálido
que pronto no tardará
en volverse frío.

Me dedico

Me dedico a crispar emociones...       xxx
Hago matanzas del hoy
con el mañana del ayer.
Las voy colgando como perniles
-en el cañizo del cielo raso-
donde las ratas
se pelean con los angelitos
mientras hacen equilibrios
por el alambre.

Dan vida a unas imágenes
inconclusas
en la penumbra de la sala
cruzada por unos ojos/haz de luz
que las clava como mariposas
en el yeso de la pared.

Hay piezas
con cierto matiz siniestro
por su exposición al mayor peso
-bajo los montones de sal-
entre las maderas del cajón.
Otras zonas con pimentón...
que aliña el sebo blando
entre los huesos salientes
de las carnes magras.

Reflujo/reconducción/anatomía
de una memoria enquistada...
Suburbios del ánimo
en manos de unos dedos apretando/
escurriendo la última gota de sangre
del corazón del éter
atravesado por la lanza del romano.

Escribo como

 

 

Escribo como un esquilador novato       xx
en la presión del despido libre
dejando el cuero lleno de trasquilones.
Es muy difícil ligar el veloz impulso de las ideas
conforme hacen cabriolas con las imágenes
mientras se van escurriendo
sobre la tinta arrojada/alojada en el papel.

Escribo y creo ir enterrando
pequeños tesoros
como un perro escuálido
sin ganas, sin hambre.

Cuando más tarde dé
con alguno de estos mendrugos...
Restos óseos mordisqueados
de sabor a tierra
en la que me crie, con la que crecí
espero me sirvan
de algún tipo de alimento.


 

Vamos a columpiarnos

Vamos a columpiarnos  pausada/mente...   xx+
Dejémonos llevar hasta detenernos
con suma tranquilidad y elegancia.
Mientras el brillo irritante
del colmillo del lobo
empieza a iluminar el parque
con el arranque brusco del motor
de su garganta...
-porque nos teme/a nuestra felicidad-

Hagamos juntos un agujero
en esta tierra tan suelta/tan tierna
tan blanda y suave...
Un hueco para defendernos
de la luz/de la oscuridad del cielo
...-donde acurrucarnos
hasta que nos venza el sueño-.

P.D.
Mientras dure dura la confianza
el cariño, la ilusión...
crecerá muy alto el árbol
y sus frutos serán deleite
de los que consigan alcanzarlos.


* Publicado anteriormente 4/MAYO/18



Puedes esperar

Puedes esperar en la lucha/     xx
puedes ser un guerrero valiente
agazapado detrás de un árbol,
de una rosa,
o en el fondo del mar...

Pero has de salir
y demostrar/demostrarte
que mereció la pena
todo el tiempo que se perdió/
que empleaste  ciegamente
en ese mano a mano...
-con la insaciable/insondable 
cotidianidad de una relación-.
          
Húndete en la sima/-pozo de sus ojos-
para devolverle la mirada por igual.
Si consigues salir a flote...
es que no era
lo suficiente-mente profunda.



No puedo prometerte…

No puedo prometerte...         xx
felicidad eterna ni fidelidad 
                absoluta.
Aunque todos mis deseos/
mis ganas, mi cuerpo
envueltos en paquetes de regalo
te haga entrega...
te los dedicara siempre/
por completo, 
-en exclusiva a ti-.

No puedo prometerte
que durante el sueño
...ni por la imaginación.
Mi perrito faldero 
de compañía
-el subconsciente-
abandone la cama/
suelte tu mano,
o deje de abrazarte.

Porque ese desbocado
dislocado sofoco...
con esos eslabones chirriando/
resbalando por el terrazo,
contagiando con su ruido
el cuarto de estar
las paredes de la noche
de la casa, el edificio
el váter, el cuarto trastero.
Los he notado antes...
y no recuerdo 
si conseguí salir/
cambiar de estado/estancia
-ni escapar-.

Por eso...
No te fíes de lo que te cuente
ni lo que te diga en/a cada momento.
Sólo una cosa es segura...
lo que nunca te he dicho,
lo que nunca oímos,
lo que nunca te diré,
-lo que nunca 
ha visto
ni salido a la luz...-









 

No me preguntes

No me preguntes           xx
que he querido decir
con todo eso...
-las cosas se dicen
y nada más-.

Con ellas se va
la intención que las provocó.
Son ligues de una noche de verano,
de luna/de estrellas,
del sol que se marchó,
del que está por venir...
Después se van
cada uno a su casa/
-acurrucarse-.

Las palabras cuando se escapan
son guerreros agotados en el campo
de batalla/ llenos de heridas.
Son almas desfallecidas
que flotan tomando aire
ganando altura
hasta perderse por encima
-lejos del telón/
de la escena...-

Desde ese momento
cualquier nexo con la realidad
se hace intangible
-invisible a los ojos de la carne-.
Les gusta jugar con su tono
a lomos del escondite...

¡Y no me preguntes más sobre el tema!
Lo dicho... dicho está.
¿Acaso el agua del río
recuerda las orillas/ o su nacimiento
al llegar a la presa
o cuando alcanza el mar...?

Nada puede significar
al mismo tiempo...
lo de antes,
lo de ahora,
lo de después.

Son tan variables/volubles
intransigentes/
-indomables los momentos para ellas-
como las razones
que se les dan a los "porqués".

Y no me preguntes más...
de verdad que lo siento.
¡Lo dicho, dicho está!

¡Jo, qué acojone...!

 

Lo que hago/

Lo que hago/        xx
y de cómo lo hago...
hasta ahora
me ha ido siempre bien
-más o menos-.

No me aprietes mucho
con tus endiabladas
e insistentes enseñanzas
no vaya a ser, -por un casual...-
que se corra la tuerca/
que se resbale
el tornillo
y dé en tu preciosa cara.

Tus requiebros a la medida
se convierten en caravanas
de hormigas atareadas
presurosas en llevar
su desquiciado alimento/
-tormento-
a los túneles repletos
de larvas hambrientas
que esperan siempre
algo diferente
a lo que tú les traes/
-das-.

Al dibujarme tú obra
su esbozo patina
sobre la piel helada del espejo...
Su reflejo bajo la superficie 
se evade resignado, -se volatiza-
con la ligera brisa
de tan sólo darte la vuelta/
de echar andar sobre sus aguas
...entre el cristal
por ti congeladas.

El trazado de su tiza
con esas lecciones magistrales
-que me impartes...-
Se desgastan rápidamente
en esta pared amaestrada de cemento,
en esta pizarra ennegrecida
tirando a verde/ -mierda de gato-

¡Déjame en paz de una vez,
-cariño mío...-!
No ves que lo nuestro
sólo son sentimientos mutuos
mutando a zombies.

-¡Caray...!

No me pidas la perfección…

No me pidas la perfección...            xx
-aunque sea justa y necesaria-
pues lleva mucho trabajo/dedicación.
¡No me da la gana de hacerlo!
-¿Qué?
¡Cómo lo oyes...!

Es un acto reflejo,
un acto lógico de defensa/
deshidratante
en la desembocadura
de mis aconteceres tribales
-jocosos y domésticos...-

Tal vez, ese empeño/
ese tiempo espinoso -esponjoso
que escatimas...-
Sea/fuera más útil, más beneficioso
emplearlo en otros menesteres...

Además, en segunda persona
ya no soy yo,
eres tú
-siempre de cerca...-
Esa mano guía
al pescuezo.

-¡Para aullar/ -de cafre-!
¿Y qué haces tú aquí
...me pregunto/ -a todo esto-¿?

Se comieron los gusanos…

Se comieron los gusanos...           xx
algunas de las palabras
que dejaste escritas para mí
en el parte de oficio.
En el tocho de papel amarillo
que estaba al final del bloc de notas
-post-it-.

Era tan dulce/ tan lindo,
tan entretenido...
que no aguantaron más
-y lo están devorando-.

Trato infructuosamente
buscando entre los restos
entre el montón de pulpa y de virutas
acertar cual era su mensaje...

Escucho un eco nervioso, convaleciente
que pasea/pelea por las galerías del papel
en esos espacios tan diminutos/ocultos
-aún sin desmoronarse...-
Invocando a mi suerte
para que se hagan legibles.

Jamás se desparramaron con orden
cuando estaban sobre el microondas/
o pegados en la puerta del frigorífico...
Ni cuando alguna vez se cayeron al suelo
-y menos ahora-
cuando están siendo devorados.

Rezo al dios de la discordia
por nuestro bien/por su bien,
por el tuyo, por el mío,
por el de los dos,
por el de los tres...

Que recobre todo esto pronto el sentido
-antes de que vuelvas-
y me mandes a hacer la compra,
la colada, la plancha, la comida,
la merienda, la cena, las camas,
la noche/ y el día...
¡Mi amor!