Los días se parecen x cada vez más a mí. Con el tiempo se están volviendo como iguales... Ya no me molesto, ya no estoy predispuesto a pelearme continuamente con todo lo que me rodea. ¡Me doy por vencido! Una protuberancia mística una torre de gandul gigante me crece desde dentro agrandando mis carnes. Un aura envolvente cobija a este animal... No se si protegiéndolo echándolo a un lado para que nada le moleste o encorsetándolo para reventarme como a una chicharra a pleno sol en la siesta más calurosa al medio día de mi edad. Purgando o gozando así le canto a mi muerte distraido enterrado por los continuos chorros de arena que se amontonan desde cada ojo vagonetas de cristal. Globos que me llevan cada vez más lejos con una corriente de aire cálido que pronto no tardará en volverse frío.
Categoría: Cuarta etapa (2000-2007): Sobrepasada la tierra media
Me dedico
Me dedico a crispar emociones... xxx Hago matanzas del hoy con el mañana del ayer. Las voy colgando como perniles -en el cañizo del cielo raso- donde las ratas se pelean con los angelitos mientras hacen equilibrios por el alambre. Dan vida a unas imágenes inconclusas en la penumbra de la sala cruzada por unos ojos/haz de luz que las clava como mariposas en el yeso de la pared. Hay piezas con cierto matiz siniestro por su exposición al mayor peso -bajo los montones de sal- entre las maderas del cajón. Otras zonas con pimentón... que aliña el sebo blando entre los huesos salientes de las carnes magras. Reflujo/reconducción/anatomía de una memoria enquistada... Suburbios del ánimo en manos de unos dedos apretando/ escurriendo la última gota de sangre del corazón del éter atravesado por la lanza del romano.
Escribo como
Escribo como un esquilador novato xx en la presión del despido libre dejando el cuero lleno de trasquilones. Es muy difícil ligar el veloz impulso de las ideas conforme hacen cabriolas con las imágenes mientras se van escurriendo sobre la tinta arrojada/alojada en el papel. Escribo y creo ir enterrando pequeños tesoros como un perro escuálido sin ganas, sin hambre. Cuando más tarde dé con alguno de estos mendrugos... Restos óseos mordisqueados de sabor a tierra en la que me crie, con la que crecí espero me sirvan de algún tipo de alimento.
Vamos a columpiarnos
Vamos a columpiarnos pausada/mente... xx+ Dejémonos llevar hasta detenernos con suma tranquilidad y elegancia. Mientras el brillo irritante del colmillo del lobo empieza a iluminar el parque con el arranque brusco del motor de su garganta... -porque nos teme/a nuestra felicidad- Hagamos juntos un agujero en esta tierra tan suelta/tan tierna tan blanda y suave... Un hueco para defendernos de la luz/de la oscuridad del cielo ...-donde acurrucarnos hasta que nos venza el sueño-. P.D. Mientras dure dura la confianza el cariño, la ilusión... crecerá muy alto el árbol y sus frutos serán deleite de los que consigan alcanzarlos. * Publicado anteriormente 4/MAYO/18
Puedes esperar
Puedes esperar en la lucha/ xx
puedes ser un guerrero valiente
agazapado detrás de un árbol,
de una rosa,
o en el fondo del mar...
Pero has de salir
y demostrar/demostrarte
que mereció la pena
todo el tiempo que se perdió/
que empleaste ciegamente
en ese mano a mano...
-con la insaciable/insondable
cotidianidad de una relación-.
Húndete en la sima/-pozo de sus ojos-
para devolverle la mirada por igual.
Si consigues salir a flote...
es que no era
lo suficiente-mente profunda.
No puedo prometerte…
No puedo prometerte... xx
felicidad eterna ni fidelidad
absoluta.
Aunque todos mis deseos/
mis ganas, mi cuerpo
envueltos en paquetes de regalo
te haga entrega...
te los dedicara siempre/
por completo,
-en exclusiva a ti-.
No puedo prometerte
que durante el sueño
...ni por la imaginación.
Mi perrito faldero
de compañía
-el subconsciente-
abandone la cama/
suelte tu mano,
o deje de abrazarte.
Porque ese desbocado
dislocado sofoco...
con esos eslabones chirriando/
resbalando por el terrazo,
contagiando con su ruido
el cuarto de estar
las paredes de la noche
de la casa, el edificio
el váter, el cuarto trastero.
Los he notado antes...
y no recuerdo
si conseguí salir/
cambiar de estado/estancia
-ni escapar-.
Por eso...
No te fíes de lo que te cuente
ni lo que te diga en/a cada momento.
Sólo una cosa es segura...
lo que nunca te he dicho,
lo que nunca oímos,
lo que nunca te diré,
-lo que nunca
ha visto
ni salido a la luz...-
No me preguntes
No me preguntes xx que he querido decir con todo eso... -las cosas se dicen y nada más-. Con ellas se va la intención que las provocó. Son ligues de una noche de verano, de luna/de estrellas, del sol que se marchó, del que está por venir... Después se van cada uno a su casa/ -acurrucarse-. Las palabras cuando se escapan son guerreros agotados en el campo de batalla/ llenos de heridas. Son almas desfallecidas que flotan tomando aire ganando altura hasta perderse por encima -lejos del telón/ de la escena...- Desde ese momento cualquier nexo con la realidad se hace intangible -invisible a los ojos de la carne-. Les gusta jugar con su tono a lomos del escondite... ¡Y no me preguntes más sobre el tema! Lo dicho... dicho está. ¿Acaso el agua del río recuerda las orillas/ o su nacimiento al llegar a la presa o cuando alcanza el mar...? Nada puede significar al mismo tiempo... lo de antes, lo de ahora, lo de después. Son tan variables/volubles intransigentes/ -indomables los momentos para ellas- como las razones que se les dan a los "porqués". Y no me preguntes más... de verdad que lo siento. ¡Lo dicho, dicho está! ¡Jo, qué acojone...!
Lo que hago/
Lo que hago/ xx y de cómo lo hago... hasta ahora me ha ido siempre bien -más o menos-. No me aprietes mucho con tus endiabladas e insistentes enseñanzas no vaya a ser, -por un casual...- que se corra la tuerca/ que se resbale el tornillo y dé en tu preciosa cara. Tus requiebros a la medida se convierten en caravanas de hormigas atareadas presurosas en llevar su desquiciado alimento/ -tormento- a los túneles repletos de larvas hambrientas que esperan siempre algo diferente a lo que tú les traes/ -das-. Al dibujarme tú obra su esbozo patina sobre la piel helada del espejo... Su reflejo bajo la superficie se evade resignado, -se volatiza- con la ligera brisa de tan sólo darte la vuelta/ de echar andar sobre sus aguas ...entre el cristal por ti congeladas. El trazado de su tiza con esas lecciones magistrales -que me impartes...- Se desgastan rápidamente en esta pared amaestrada de cemento, en esta pizarra ennegrecida tirando a verde/ -mierda de gato- ¡Déjame en paz de una vez, -cariño mío...-! No ves que lo nuestro sólo son sentimientos mutuos mutando a zombies. -¡Caray...!
No me pidas la perfección…
No me pidas la perfección... xx -aunque sea justa y necesaria- pues lleva mucho trabajo/dedicación. ¡No me da la gana de hacerlo! -¿Qué? ¡Cómo lo oyes...! Es un acto reflejo, un acto lógico de defensa/ deshidratante en la desembocadura de mis aconteceres tribales -jocosos y domésticos...- Tal vez, ese empeño/ ese tiempo espinoso -esponjoso que escatimas...- Sea/fuera más útil, más beneficioso emplearlo en otros menesteres... Además, en segunda persona ya no soy yo, eres tú -siempre de cerca...- Esa mano guía al pescuezo. -¡Para aullar/ -de cafre-! ¿Y qué haces tú aquí ...me pregunto/ -a todo esto-¿?
Se comieron los gusanos…
Se comieron los gusanos... xx algunas de las palabras que dejaste escritas para mí en el parte de oficio. En el tocho de papel amarillo que estaba al final del bloc de notas -post-it-. Era tan dulce/ tan lindo, tan entretenido... que no aguantaron más -y lo están devorando-. Trato infructuosamente buscando entre los restos entre el montón de pulpa y de virutas acertar cual era su mensaje... Escucho un eco nervioso, convaleciente que pasea/pelea por las galerías del papel en esos espacios tan diminutos/ocultos -aún sin desmoronarse...- Invocando a mi suerte para que se hagan legibles. Jamás se desparramaron con orden cuando estaban sobre el microondas/ o pegados en la puerta del frigorífico... Ni cuando alguna vez se cayeron al suelo -y menos ahora- cuando están siendo devorados. Rezo al dios de la discordia por nuestro bien/por su bien, por el tuyo, por el mío, por el de los dos, por el de los tres... Que recobre todo esto pronto el sentido -antes de que vuelvas- y me mandes a hacer la compra, la colada, la plancha, la comida, la merienda, la cena, las camas, la noche/ y el día... ¡Mi amor!