No me preguntes

No me preguntes           xx
que he querido decir
con todo eso...
las cosas se dicen
y nada más.

Con ellas se va
la intención que las provocó.
Son ligues de una noche de verano,
de luna, de estrellas,
del sol que se marchó,
del que está por venir.
Después se van
cada uno a su casa/
acurrucarse...

Las palabras cuando se escapan
son guerreros agotados en el campo
de batalla, llenos de heridas.
Son almas desfallecidas
que flotan tomando aire
ganando altura
hasta perderse por encima
lejos del telón/
de la escena...

Desde ese momento
cualquier nexo con la realidad
se hace intangible
invisible a los ojos de la carne.
Les gusta jugar con el tono
a lomos del escondite...

¡Y no me preguntes más sobre el tema!
Lo dicho... dicho está.
¿Acaso el agua del río
recuerda las orillas o su nacimiento
al llegar a la presa
o cuando alcanza el mar?

Nada puede significar
al mismo tiempo
lo de antes,
lo de ahora,
lo de después…

Son tan variables/volubles
intransigentes/
indomables los momentos para ellas
como las razones
que se les dan a los "porqués".

Y no me preguntes más...
de verdad que lo siento.
¡Lo dicho, dicho está!

¡Jo, qué acojone...!

 

Un comentario sobre “No me preguntes

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