No me preguntes

No me preguntes           xx
que he querido decir
con todo eso...
-las cosas se dicen
y nada más-.

Con ellas se va
la intención que las provocó.
Son ligues de una noche de verano,
de luna/de estrellas,
del sol que se marchó,
del que está por venir...
Después se van
cada uno a su casa/
-acurrucarse-.

Las palabras cuando se escapan
son guerreros agotados en el campo
de batalla/ llenos de heridas.
Son almas desfallecidas
que flotan tomando aire
ganando altura
hasta perderse por encima
-lejos del telón/
de la escena...-

Desde ese momento
cualquier nexo con la realidad
se hace intangible
-invisible a los ojos de la carne-.
Les gusta jugar con su tono
a lomos del escondite...

¡Y no me preguntes más sobre el tema!
Lo dicho... dicho está.
¿Acaso el agua del río
recuerda las orillas/ o su nacimiento
al llegar a la presa
o cuando alcanza el mar...?

Nada puede significar
al mismo tiempo...
lo de antes,
lo de ahora,
lo de después.

Son tan variables/volubles
intransigentes/
-indomables los momentos para ellas-
como las razones
que se les dan a los "porqués".

Y no me preguntes más...
de verdad que lo siento.
¡Lo dicho, dicho está!

¡Jo, qué acojone...!

 

¡Y luego dices que te digo cosas!

¡Y luego dices que te digo cosas!      xx 

Hay unos ojos parecidos a los de los bichos
        de La Guerra de los Mundos acechantes
delante y detrás de cada tarea que emprendo
-cerca de ella o a su alrededor...-
Conforme ataco la obra se va desliando
una serie de secuencias de otros días
clavadas/pegadas en la retina de la memoria
                       como estaño fundido.

Me acuerdo antes, durante y al final de cada movimiento
de cuales fueron sus correctivos sus dichosos... 
-toques de atención-
Y no puedo más que maravillarme
de lo preparado que estoy para las tareas del hogar.
A veces... incluso gozo haciendo justo lo contrario
-cuando no me mira o no está-.
O se va de compras o sé que va a tardar,
o que no lo va a ver después.

¿Me estaré volviendo loco por darme en el gusto
de esa manera tan rara?
Bueno... creo que es un ejercicio/maniobras
para la descompresión
-y ya de paso/ para ver si descubro algo...-

¡Mire mi querido lector lo que me dice
cuando despistado cometo –según ella-
algún fallo, alguna falta!

El sexo/género que tiene, del que goce usted no importa...
El uno, -si es hombre- para corroborar mi historia,
el otro para que tomen buena nota de lo mal
que se pueden hacer las cosas o -por si se os ha escapado algo
con vuestro alfeñique- y sigáis así/encima, 
sin dejarnos respirar.
¡Qué vais a llegar lejos...!!!!

Vuelvo al tema secuenciados por escenarios...
Pasen y vean la maravillosa historia/la función
-de lo qué trata...-! 

Que si en la cama al amanecer: 

¡A ver si te despiertas de una vez! 
¿Para qué tanta prisa?, es fin de semana...
            ¡por si no te has dado cuenta!
Nada más acostarte te duermes con tanta facilidad/
¡qué felicidad, qué envidia!
Yo en cambio no he podido pegar ojo, además...
no paras de moverte y te llevas la ropa,
-tengo que estar peleándome contigo toda la noche-.

Cuando nos levantamos:

Ahora cuando hagas las camas...
-que yo ando muy liada y no tengo tiempo-
estira bien las sábanas ¡A ver si las hicieras bien!
                 Las de ajuste por debajo del colchón
                  bien tensas a las cuatro esquinas.
No tengas tanta prisa, espera que se airee un poco la habitación,
no hace falta que abras tanto que no es un escaparate
y se llena de polvo/acuden los bichos...

En el baño:

¡Un día me voy a matar!, -tiras agua por todas partes...-
El desagüe lo dejas siempre lleno de pelos.
¡Vale que los quitas alguna vez!
Cambia el rollo de papel que parece que estuvieras esperando 
a que lo haga/ponga yo, -procura que cuelgue por delante-.
¿No piensas sacar la toalla?, tiéndela al sol 
que luego huele.

Haz el favor de cuando hagas de vientre,
tirar de la cadena -cuanto antes- que se pueda entrar...
Cuando orinas lo dejas todo lleno de “chispotazos”,
¡a ver si apuntas mejor!
Levanta la tapa del váter, -cuando termines la bajas-.
Me lo encuentro todo lleno de pelos cuando te afeitas.
¡Qué asco, por Dios...!
Deja cada cosa en su sitio y cierra el armario.
No rellenes el gel/champú con agua al agotarse,
-estira la cortina...-
Después de cepillarte los dientes no te limpies la boca 
en la toalla de secarse las manos que está toda “refregoná”
y llena de pegotes…
La toalla sólo es para secarse.
Enjuaga bien el cepillo de dientes...

El espejo está lleno de gotas/chorretes, 
     ¡tú sabrás a lo que te dedicas...!
Apaga la luz si no piensas volver.
¿No había otra colonia que oliera peor?, ¿para qué tanta...?
¿esa parece que está pasada?
¿Quién está gastando/ha cogido mi crema, mi champú
mis pinzas, mis tijeras, mi manopla, mi esponja?
¡No hay nada en su sitio...!

En el desayuno:

El café te sale cada vez peor.
¡Uagg, qué malo... -esto no hay quien se lo beba-!
Las tostadas sabes que me gustan medio quemadas
-no le pongas tanta azúcar- ponle poca mermelada, 
la mantequilla sólo untar, el aceite 
un poco más...
Hay migas por todas partes, no guardes la tostadora
-todavía está caliente-.
La taza con sólo dos sacarinas.
¿Para quién es tanto desayuno?, ¡por Dios!,
-vas a hacer que reviente...-

¿No piensas ponerme de eso?
¡Aparta... si lo vas a hacer así ya lo hago yo!
¿Es que no hay zumo de naranja?
¡Tú me vas a decir lo que tengo voy a desayunar!
-Quita que estás siempre en medio...-
Sabes que recién levantada no me gustan las bromas
¡Por favor, ni te acerques, ni me hables.
Cuánta tontería por la mañana temprano.
-Ahora te ha dado por las pesas...-
Pon algo debajo cuando te eches en el suelo.
Cada vez tienes una manía nueva
...las cabezas no están bien.
                             
Que si la ropa, la colada, la plancha:

Si no te vas a poner eso guárdalo -que dejas la ropa
de cualquier manera/en cualquier sitio-.
¿Para qué crees que existen las perchas o el armario?
Tienes tu lado al montón, el día menos pensado va a estallar.
El cesto de la ropa está hasta los topes...
-no te va a pasar nada porque aprendas a poner una lavadora-.
Cuando dejes algo para lavar en el cesto 
mira bien los bolsillos
-y dales la vuelta...-

No sé para qué tanta ropa si luego no te pones ni la mitad...
Mira a ver/si está/que la he oído centrifugar/
¡Coge el barreño y haz algo de tus manos...! ¡Tiende,
que te pasas el día sin hacer nada...!-
No tiendas del derecho, -no vuelvas la ropa por el cuello
que lo ensanchas- no tapes las ventanas 
que pase el aire/la luz...

Las toallas tiéndelas delante que les dé bien el sol.
Pon el cubo debajo si ves que gotea algo. 
Los calcetines por la pinta
las bragas y los slip de las orillas sin doblar, 
sin estirar y vueltos.
Las camisas/camisetas/suéter en perchas... No sacudas
con tanta fuerza que vas a romper las prendas
con pasarle un poco la mano basta.

Pon orden en el cesto de las pinzas...
La ropa creo que ya está seca ¿No la vas a recoger?
no la dobles de cualquier manera.
No hay nada para ponerse, la silla de la plancha
está hasta los topes, 
-llevas más de una semana sin planchar...-
¿Cuándo tienes pensado hacerlo? A tus hijos ya sabes
que les gusta echar mano de sus camisas 
y tenerlas en orden/listas/planchadas...

No tengas la plancha encendida tanto tiempo al máximo
el agua échasela con cuidado, -apágala primero-
no aprietes/te apoyes en la tabla, no mojes tanto...
¿Cuantas rayas tiene este pantalón?
¡Anda que te has lucido con la camisa!
Las camisetas casi estaban mejor sin planchar.
Guarda las cosas en los cajones -sin hacer líos-
que lo cuelgas todo de cualquier manera...

Anécdota:

Cuando recojo la ropa estoy cosechando porciones
trozos/trazos del dibujo/segunda piel que visten los cuerpos
que mejor conozco...
¡-Y lo bien que huelen...- al suavizante!
Luego puestas ya somos otros diferenciándonos
al fundirse el olor de nuestro cuerpo/peculiar...
O cuando plancho, el vapor sube a ráfagas -vaho de la máquina-
con ese aroma a ropa limpia/abrasada/casi quemada
inundando la totalidad de la habitación/casa.
-Tiene su cosa...-

En la comida:

Corta el pan en la bolsa, -que saltan las migas 
para todos lados-.
No llenes el vaso hasta arriba, no lo cojas por el filo/borde...
No pongas la botella/botes fríos en la mesa 
que sudan y se moja.
¿Para quién es tanta servilleta?
Si te pones la comida lejos goteas, acércate más el plato
no cargues tanto la cuchara/bandeja...
Hay platos/cubiertos... ¿lo sabes?.
Madre mía te comes todas las sobras
un día te va a dar algo.
La silla más cerca de la mesa, trae algo para echar los huesos
este cuchillo no corta, la fruta está demasiado madura/verde...
El frigorífico no es un armario, no lo tengas 
tanto tiempo abierto
-no te apoyes en la puerta que se descuelga...-
Sécate bien las manos que lo vas llenando todo de chorretes
pasa la bayeta humedecida por la encimera cuando termines.
No amontones las migas al filo del fregador
-escúrrela y ponla que se seque- que si no huele.
Los cubiertos no están secos todavía, no los guardes
No piensas fregar la bandeja, está llenas de manchas 
y de pegotes secos.

En la compra: 

¿Para qué tantas cosas, dónde las vas a poner...
No te das cuenta que compras por comprar
-no te has fijado 
que todavía  quedan tomates-
se van a echar a perder... Los ajos están fallutos
las cebollas llenándolo todo de cáscaras
las patatas verdosas y con “grillones”.
Hay que gastar lo que hay antes de comprar de nuevo.
¡Sólo piensas en comprar... cómo si te sobrara el dinero!
Para qué tanto dulce?  No te das cuenta
que tienes el armario lleno de marranerías
-a nosotros no nos hace ninguna falta-.
¡Sabes que se cansa uno1 siempre de lo mismo!
Otra vez de eso, podías cambiar algo/un poco...
Tanta galleta, tanto chocolate... es una bomba de relojería
colesterol puro.
No compres plátanos que engordan/-compra plátanos
que tienen mucho potasio-.
¡Podías haber comprado más grande la sandía
ni cortada por la mitad cabe en el frío!
También existen los melones, las ciruelas, los albaricoques...
Los melocotones sabes que me gustan en su punto, las manzanas
una al día, la uva sin hueso...
¡Te has fijado qué sólo compras lo que a ti te gusta?
-caqui, chirimoyas, mango, aguacates, cerezas-
¡No te das cuenta de que eso sólo te lo comes tú!
Los yogures la mitad caducados...
-ya sé que te los comes- pero por favor, no compres más.
El embutido no cabe en el taper.
¡No hay nada para picar! A ver si te acercas a la tienda
cuando tengas un rato.
Coge la tarjeta de compra, que todo el gasto lo llevo yo...
Ya me contarás algún día qué haces con el dinero.

Con la fregaza:

El agua con fuerza salpica, cierra un poco más el grifo.
No hay necesidad de estar todo el tiempo con el agua caliente.
¿Huele a gas...?
El agua fría no limpia nada/no pongas tanto lavavajillas
además de enjuagar haz el favor de pasarle la mano.
Seca los cacharros antes de guardarlos, ponlos antes
a escurrir y deja esa manía tuya de pasarte las manos mojadas
por los brazos/la cara, que lo llenas todo de agua.
¡Menudo "charquero" haces a tus pies!
Luego me toca a mí fregar...

En la casa:

Al llegar de la calle...
Estás dando vueltas y lo estás llenando todo de tierra
ponte las zapatillas/ya!
A ver si las lavas o le pasas un paño a las suelas.
No te das cuenta de que vas arrastrando los pies
-vas taconeando- parece que no sabes lo que vas a hacer...
pareces un alma en pena.
Cuando saques la bolsa de la basura hazlo con cuidado, 
no tires que la rompes y después acuden las hormigas
o te vas pegando, -hazlo con cuidado-.
La llenas hasta los topes y así va...
No levantes con tanta fuerza las persianas, baja los toldos 
a la mitad/deja las puertas pegadas al imán.
¿Vas a coger esto o lo hago yo...? ¿qué hace eso ahí/
es por algo?
No olvides pasar el cepillo también por las ranuras.
Seca bien el mocho de la fregona, pásalo cuantas veces 
                                      sea necesario.
No sacudas el polvo que lo cambias de sitio...
pasa un paño húmedo/-espera que se seque-.

En el salón:

¿Vas a empezar a moverte de una vez... -o lo dejas
para mañana-?
Desde que te has despertado de la siesta
no has hecho nada de tus manos.
Tienes algún problema... porque cada vez te veo más espeso.
-Será cosa de la edad-.
¡Para qué me pides el mando si ya te estás durmiendo!
Me voy a la cama esto no hay quien lo aguante
esta película es un rollo...-¡no ves que sólo te gusta a ti!-
¡Te aclaras o no/ con lo que quieres ver?
¡No había otra cosa mejor...?
¿Cómo puedes saber lo que hay si lo pasas tan rápido?
Vuelve a ese, -al que no has podido ni verlo...-
es justo lo que andaba buscando, déjalo ahí.
¿No oyes...? Bájale voz que te vas a quedar sordo.
Cuanto ruido hay en la calle, -no se oye nada-
quieres hacer el favor de subir el volumen.
¿Tú oyes lo que dicen... porque yo ni me entero.
Tendrás el culo entumecido, llevas toda la tarde/noche
sentado en el mismo sitio. 
Cuando te levantes estira la funda y pon bien los cojines...
¿Vas a cenar...? Anda hazme algo.
Vámonos a la cama que llevas ya un buen rato durmiendo
no vaya a ser que luego te dejes la tele o alguna luz encendida.
¡Es que.../ vas cómo vas...!
Duermes más que las mantas viejas, te pasarías todo el día 
durmiendo -quién te ha visto y quién te ve-.
Vente que me calientes los riñones que la cama está helada.
¡Ufff... no ves que hace mucho calor...¡Aparta!
Parecemos dos hermanitas de la caridad/amigos en la cama.
Antes siempre pensando en lo mismo y ahora  ni caso.
¿Tienes algo por ahí... para mí?
¡Déjalo... no ves que no tengo ni chispa de ganas!
Acércate/arrímate un poco más
que tengo los pies como el mismo hielo.
No te vayas tan lejos que me entra frio, -anda abrázame
por detrás mientras leo...-
¡Es que... hijo, no hay manera humana alguna 
de que coincidamos...
¡Mañana, que hoy estoy muy cansada.
¡Ves...todo es empezar, siempre te lo digo.
No te molestes, hoy no estoy de ánimo.
Ya voy entrando en calor...
¡Te he dicho que por favor... no insistas!
¡Anda que te has lucido! ¿Qué le vamos a hacer...!
Casi he llegado, pero no importa... -otra vez será-
¡Tú sí, verdad?

En el coche:

¡Que mal huele, pero qué sucio está!
¿No piensas lavarlo? No me digas que no tienes tiempo...
Ese roce no estaba antes... 
-por lo menos yo no lo había visto-
¿Cuándo/cómo se lo has hecho, -qué te ha pasado...-?
¿Para donde vamos? /Ahora tendrás que insistir
con el intermitente en la rotonda.
No te das cuenta de que vas por el carril contrario/equivocado...
Se ha puesto rojo/-no ves que ya está verde-.
¿Para donde crees que vamos...?
Deja de mirarla, te crees que no me he dado cuenta.../
¡qué vamos a chocar.
¡Menudo viejo verde -en el que te estás convirtiendo-!
Cierra la ventanilla que tengo frio/abre un poco 
que se ventile esto...
El asiento parece que está echado para atrás.
¿A quién has subido/montado en el coche?
La guantera está llena de líos, no sé dónde están los pañuelos.
¡No tienes más cosas que colgar en el atado ese!
Por qué no esperas a que el semáforo se ponga rojo para ellos
y así salimos más seguros...
¡Piensas ir de esta manera... Porque me llevas 
todo el rato nerviosa, desde que salimos/en vilo...
No has visto que ese quería girar.
¡Uffffff... que "hartazón" de coche!

De compras o paseando:

Siempre eliges lo más caro, -ni que tuvieras imán...-
Eso no te queda bien te hace más gordo, eso tampoco 
pareces más bajo, eso no... 
-ni que fueras ahora un chaval de quince años-.
¿Has vuelto a la edad del pavo?
¡Por favor... no paras de mirarte en los espejos.
¿Has elegido esos zapatos.../ no tenías unos igual?
Lo vas a llenar todo de polos, las camisas a cuadros, 
los pantalones... -hay otros además de los vaqueros-
Anda... a ver si vistes un poco arreglado
-que parece que vas siempre con lo mismo-.
¿Te vas a poner hoy otra cosa... lo de ayer no estaba sucio,
-ni que fueras modelo-. cuanta tontería, Señor...-
Parece que llevas el pelo algo sucio/grasoso... 
podías pelarte que siempre tienes la almohada gris.
¿No te vas a recortar los cuatro pelos de esa barba tan horrible?
¡Te has mirado la pinta que llevas...!
¡Madre mía que corte de pelo, ni que te fueras a la mili...
No te podías haber rapado más la barba...?
Las gafas parece que las lleva sucias, -no sé cómo puedes ver-
Ponte de este lado que por ese oído no oyes ni gota.
¡Cada vez estás más sordo! ¿Cuándo piensas ir al médico?
Estate quieto, -no estés tan encima sobándolo todo-.
Eso no nos hace ninguna falta...-ni a ti, ni a mí-
¿Quieres no rozarte más! Anda, pasa conmigo al probador
a ver como me queda esta camisa/sueter7sujetador...
No dejas de mirar a la dependienta, 
ni que te la fueras a comer...
¡muchacho!
No hace falta que te enrolles así/tanto.
¡Tú sabrás de lo que vas...!
¡Has visto esto qué mono, crees que me puede quedar/
vendría bien? ¡Ven... échale un vistazo!
¡Por Dios... parece que te molestara venir de compras!
¡Qué... esa también te gusta? ¡No paras de mirarle el culo
a toda la que pasa... te vas a romper el cuello!

De marcha, comida o cena con los amigos o la familia: 

¿No te gusta el sitio/ es eso...?
¿Has venido aquí antes? Parece que no está mal...
No apoyes los codos, no metas las manos debajo de la mesa.
¿Dónde has puesto tu servilleta? ¡Tus cubiertos son esos!
¡No has parado de hablar desde que nos sentamos...
-descansa un poco hijo-!
No ves que te prestan atención sin ganas, ¡eres un “pesao”!
No insistas tanto al camarero, ya vendrá... 
y trátalo de usted qué no lo conoces de nada. 
No repitas más las cosas...
-De eso ya tienes bastante...- ¿No vas a probar eso?
¿quieres más pan? Hay rosquillas. ¡No bebas tanto vino/cerveza!
¿Te pido otro bote de coca cola cero?
Hay patatas...¿Te pongo unas pocas?
¡Deja algo para los demás, qué cuando te gusta una cosa...!
¡Deja a tu hijo tranquilo, no le insistas más, 
no ves que no le gusta! ¿Le has puesto de eso...?
 A ver si se queda con hambre/sin probarlo.
¿Has pedido caballitos, calamares, tigres, pulpo, marinera,
salpicón...? Es lo que le gusta.
No pidas tanto, espera un poco, que luego sobra 
o nos hinchamos...
Hay otros etcéteras.../un montón, pero sería demasiado
pesado ya, + aún?

Y así...
por donde quiera que eches te pilla el toro.
Luego te dices/te planteas... -al poco-.
De lo que haga...
¿Cómo me voy a llevar el menor correctivo/riña?
Y entonces me decido y surge una nueva escena/
parodia de esta catarsis de feria 
-la de descentrarme del todo 
y de su totalidad-

El de asistirme como si fuera un paciente de hospital...
-Me mimo- llamo a la enfermera a cada momento y duermo
sobre todo duermo, mientras llega alguna visita/
médico/vecino y me distrae de mí preciado tesoro...
La paz interior, el reposo con uno mismo
-lejos de la mundanal vertebración-/
vertedero/desechos de la sociedad... -las quejas 
que se hacen interminables-
Caricaturas de lo que debimos ser en el comienzo 
de la civilización...
Ufff que largo me lo fio, -y la explicación
tampoco es nada corta-

Vuelvo, a lo del tema de pareja y eso...

En el fondo lo soporto, igual que ella -me imagino-
el embrollo...
Porque hasta ahora seguimos en lo mismo.
Espero que alguna vez todo esto cambie, 
nos modifique en algo
y podamos encajar de nuevo las piezas del puzle...
Pero por los ejemplos que he vivido a tiempo real 
-en otras parejas-
incluso ha ido/va a peor...-¡Dios dirá!- y nosotros
                                     si podemos/elegimos...
Os habréis fijado que tiendo a dejarlo todo en manos de Él.
¡Anda... para que luego sea verdad eso que dice alguno
de que no existe!

Pienso y creo que mientras te puedas decidir...
–y me refiero al tema de la pareja-
es como una especie de cuota de libertad compartida 
voluntariosa...
Pero el tiempo amontona las desdichas
encima de los momentos felices sin dejarlos respirar
y al final... -muy en el fondo- ya no podemos dar con ellos.
Mientras recapacitas y te preguntas que coño hacemos así aquí...
Entonces te vas a la cama y esperas que el día pase, 
y salte contigo
al otro lado del mundo/del todo...

De esta manera se van cumpliendo/complicando los años, 
las horas
-como una horda de salvajes...-
sin darnos tiempo a cambiar de estado civil/ni mental.
A la postre prisioneros de algo más que de uno mismo...
[Somos todo lo que fuimos 
y de lo que tuvimos al lado su secuela]

¡Triste como la vida misma... sí!
-Siempre ha sido un decir esto último-
pero qué razón tenía el que lo inventó/lo pensó/lo dijo
por primera vez.

¡Chao bocas abiertas!¡ojos como platos! 
Esto no ha hecho nada más que empezar...
Lo bueno viene ahora, y está en tus manos
en este preciso/precioso momento.

¡Ánimo colegas!
Si te rindes, el demonio se partirá de risa
y los angelitos lloraran...
¡Bueno! Yo ya he terminado.
¡Tú, a qué esperas!

¡Ah, estabas pensando...!
Eso también te vale/cuenta como ficha/tirada de oca/
parchís/scrabble?
La cuestión es haber jugado y no perdido 
                 más de lo que tenías...

Somos dichosos y de la queja su motivo,
-nada que no se pueda remediar...-











Lo que hago/

Lo que hago/        xx
y de cómo lo hago...
hasta ahora
me ha ido siempre bien
-más o menos-.

No me aprietes mucho
con tus endiabladas
e insistentes enseñanzas
no vaya a ser, -por un casual...-
que se corra la tuerca/
que se resbale
el tornillo
y dé en tu preciosa cara.

Tus requiebros a la medida
se convierten en caravanas
de hormigas atareadas
presurosas en llevar
su desquiciado alimento/
-tormento-
a los túneles repletos
de larvas hambrientas
que esperan siempre
algo diferente
a lo que tú les traes/
-das-.

Al dibujarme tú obra
su esbozo patina
sobre la piel helada del espejo...
Su reflejo bajo la superficie 
se evade resignado, -se volatiza-
con la ligera brisa
de tan sólo darte la vuelta/
de echar andar sobre sus aguas
...entre el cristal
por ti congeladas.

El trazado de su tiza
con esas lecciones magistrales
-que me impartes...-
Se desgastan rápidamente
en esta pared amaestrada de cemento,
en esta pizarra ennegrecida
tirando a verde/ -mierda de gato-

¡Déjame en paz de una vez,
-cariño mío...-!
No ves que lo nuestro
sólo son sentimientos mutuos
mutando a zombies.

-¡Caray...!

Ya no te caigo bien…

Ya no te caigo bien...     xx+  
no estoy a la suficiente profundidad,
lo sé.
La culpa tiene un brillo especial
en el espejo de tus ojos.
Me llevas cogido del brazo
para enseñarme lo mal que lo he hecho/hago
como la “seño”/el “profe” me reñían en el colegio.

Ya no lo hacemos ni bien ni mal,
ni estamos a flote -insuficiente bajo en sentir-
y lo sabemos...
Donde ahora hay un puente antes estaba el barquero,
la maroma, las cañas, la arena del río, los peces, los mosquitos
y algunos patos salvajes.

Me acercas a tu nido del mal humor en un pincho/
nicho de expositor de calamidades.
Nos acercamos al fuego de la pelea/discusión/desilusión
con tanta facilidad/frialdad
igual que el hambre de la lumbre excitada
abofetea/le saca los colores a los mofletes de Heidi.

“Tatu” de figuras geométricas que se acoplan con la bailarina
al ritmo/tacto de las púas/palabras 
con las que bailamos/danzamos...
Cuerda/huecos y pozos/manivela se dan cita en ese saco
salto mortal de nuestra lengua.
Abortando/secuestrando la esencia del real significado
de su contenido...

Decorados, pinturas de guerra, rayas de tizne
del culo de la olla/cabeza
nos adornan bajo los ojos 
en señal de duelo por el peligro inminente...
Aceradas miradas, lanzas que se elevan alto y se clavan
al volver atravesando el cielo/aire por el que huyo 7 veces
como Toni Curtis por las calles de Bagdad...

Tengo una calavera de escayola sombreada con betún
de Judea y otra de plástico –de alguno de mis hijos-
sobre una leja en el estudio donde pinto
y parece/perecen de verdad, como lo que no hago.
Ante las dos me arrodillo antes que contigo,
fiel a mis principios y adúltero entera/mente con los tuyos...

¡Qué sepas
que utilizo la lectura, la música
para ocultar los ruidos que no me interesan!
Con esos auriculares/cascos de encofrador
acoplados a mis orejas de Dumbo.
¡Por si te extrañas de algo, digo!

Antes, los santos/lares
velaban por la armonía del hogar.
Prorrateaban/protegían el negocio de La Santa Unión
y de sus fines/devotos fieles...
Surgidos en el avatar parapléjico terminal del otro mundo
en el que creímos confinados/confiados
confitados tan rica/ciegamente.
Porque no sabíamos nada, ni hasta dónde podía llegar
el asfixie del compromiso, distraídos por las musas
cantos de sirena de Satán con sus faunos y sátiros
al completo...

Ahora con tantas obras de arte abstracto: expresionismo,
surrealismo, aire acondicionado, noticias que se hacen virales,
electrodomésticos, tv5, móvil, correos, playstación4, ordenador
pizzas, pasteles de carne, pinzas de depilar...
¡Pues no hay quién viva!
¡Y así nos va!
Y los whatsapp que se me olvidaba.
O el teléfono del comercial en la siesta...  
¡Qué horror!
-¡Ya te digo...!

¿Al final en qué quedamos?, ¡que me pierdo!
-Creo que en tablas Fisher.
¡Tablas otra vez...!
           ¡Jesús, María y El Niño!

-Algo no encaja...?! 
¡Ya!

 

No me pidas la perfección…

No me pidas la perfección...            xx
-aunque sea justa y necesaria-
pues lleva mucho trabajo/dedicación.
¡No me da la gana de hacerlo!
-¿Qué?
¡Cómo lo oyes...!

Es un acto reflejo,
un acto lógico de defensa/
deshidratante
en la desembocadura
de mis aconteceres tribales
-jocosos y domésticos...-

Tal vez, ese empeño/
ese tiempo espinoso -esponjoso
que escatimas...-
Sea/fuera más útil, más beneficioso
emplearlo en otros menesteres...

Además, en segunda persona
ya no soy yo,
eres tú
-siempre de cerca...-
Esa mano guía
al pescuezo.

-¡Para aullar/ -de cafre-!
¿Y qué haces tú aquí
...me pregunto/ -a todo esto-¿?

Se comieron los gusanos…

Se comieron los gusanos...           xx
algunas de las palabras
que dejaste escritas para mí
en el parte de oficio.
En el tocho de papel amarillo
que estaba al final del bloc de notas
-post-it-.

Era tan dulce/ tan lindo,
tan entretenido...
que no aguantaron más
-y lo están devorando-.

Trato infructuosamente
buscando entre los restos
entre el montón de pulpa y de virutas
acertar cual era su mensaje...

Escucho un eco nervioso, convaleciente
que pasea/pelea por las galerías del papel
en esos espacios tan diminutos/ocultos
-aún sin desmoronarse...-
Invocando a mi suerte
para que se hagan legibles.

Jamás se desparramaron con orden
cuando estaban sobre el microondas/
o pegados en la puerta del frigorífico...
Ni cuando alguna vez se cayeron al suelo
-y menos ahora-
cuando están siendo devorados.

Rezo al dios de la discordia
por nuestro bien/por su bien,
por el tuyo, por el mío,
por el de los dos,
por el de los tres...

Que recobre todo esto pronto el sentido
-antes de que vuelvas-
y me mandes a hacer la compra,
la colada, la plancha, la comida,
la merienda, la cena, las camas,
la noche/ y el día...
¡Mi amor!

Vuelvo la espada

Vuelvo la espada del revés            x
        -por donde no corta-
huyendo de hacerte daño.
Pero aún así...
me la quitas de las manos
-me tumbas- 
y me posas sobre su filo boca abajo.

Acaricias con tu dedo pulgar
el horizonte plano
hasta llegar a la punta de la hoja
asegurándote de que tiene filo.
Y te decides...
le das un golpe seco
partiéndome literal/lentamente 
                          en canal.

Empalado de alto en bajo
con el cuello retorcido
y la cabeza apuntando al suelo,
moviéndose de forma compulsiva
-presa de algún nervio que anda
todavía por ahí suelto-
mientras se desconecta...

Desgajando las crestas de las olas
de un océano frígido/temeroso
en el interior del tálamo de mi sesera...
Reflejo ecos entre continuos parpadeos
-chispas de estrella que se desvanecen-
destellos de una luz descompuesta
que no escucha ni atiende
los matices de esta oscuridad...
Que no entiende como se desangra
el último cuerpo que me quedaba
en el depósito de cadáveres
                           para ti.

En el fondo... -a veces se nota-
como que no quisieras que existiera.
¡Aunque reviente/s...!

Envuelta en la voz

 

Envuelta en la voz de tu acompañante      xx
te veía follar/flotar radiante, ardiente, inmaculada,
hipnotizada, -hospitalizada por sus palabras...-
¿Acaso no era eso lo suficientemente grave
         como para echarme a hervir de puros celos?
Hermosa, bella y siempre sonriente, a la espera...
¿De qué más...!

Parece que nada haya cambiado desde entonces
-y no me digas dónde estamos- porque no llevo la cuenta...
Te veo pasar en la distancia que me diste/dejaste 
cuando iba a tu lado,
conmigo...  
¿No te suena eso?  -No sé de qué...

A veces creo que todo esto no es más que un maldito sueño
que se repite/repta, retuerce recurrente 
en el enigma
estigmas de la noche.
Que te abraza y te arde, -ya sabes con qué intención-.
-¿Para que no le hables a las nubes...?

Nuestros enfados/discusiones, supuestas riñas
-amañadas, o no, por el subconsciente-
siguen su curso durante el sueño
en azogues interminables entre la colcha y las sábanas.
Ese veneno recuperando el latir de nuestro cuerpo
mientras duerme...

¿Qué importa eso ahora? -me dices,
¿después de tanto tiempo?
¡Pagué el billete, pasé y me senté! 
¿Y para qué...?

Vuelan/vuelven siempre como si fuera ayer
y me castigan en el honor de mi hombría sin tapujos,
-y para más inri- en la cama... 
¡Qué locura!
Como si sucediera de verdad.

-Pobrecito pez/sapo... 
¿Has probado a quedarte quieto?

Sufro igual que antes, y no lo entiendo...
                              ¿Hasta cuándo?
Menos mal que a veces los distingo y logro separarlos 
de la realidad
a base de pequeñas alquimias, -ensayos y licencias-
que voy maquinando en vías/pos de mi salvación...

Cuando me despierto lo hago bastante cabreado/confuso
al amparo de su larga fogata agotado...
Y me confisco tenebroso en esa jaula/cepo que te atrapa
para devorarte el ogro de pasos de siete leguas 
del pantano/páramo del pensamiento nocturno 
así viciado.

Hasta que descubro que ha sido una nueva mentira
y la obvias olvidándolo...
Pero tardo en soltar amarras, -la rabia
de mi cuerpo se resiente apesadumbrado-.
Sin descontar para nada 
la cuota del descubrimiento de la verdad
mis yoes y yo nos vamos inventando así un muerto 
para cada día/ un Vietnam
incluidas sus bombas de napalm y las secuelas/
                            traumas mentales
de los combatientes al volver/verse de nuevo 
las caras en casa.

Y así llevo toda la vida, discordante/callejeando.
Si lo llego a saber...
habría cortado de cuajo en aquel maldito/preciso momento
en el que empezó todo a delinquir/destruirme.
-¿Qué se te ha perdido allí, ni se ve a nadie ya...?

Y podría no haber vuelto de las escusas/exclusas
con sus candados abiertos sueltos en los bolsillos.

El escenario es idéntico, los comentarios los mismos...
Los supuestos/pruebas de superación
de nota muy deficiente
ya no alcanzan el aprobado -ni en el mejor de los casos-.

No salgo del bache, de su mundo perfecto.
Y al otro lado lo mismo peleando...
Reflejo en el agua temblando mientras cruzamos el puente 
de la oscuridad más ciega
sin luna...

Y me exprime sacándome el jugo/me dejan tieso, muy seco...
Igual que una momia en su desierto de arenas movedizas
eternas
dando vueltas y más vueltas en sus conos de cristal/
                     mundo vertical para lelos.

Y entonces en un alarde de valentía me remonto/
retomo...
Pero no hay nada
sólo basura de la descomposición/descomprensión
a los pies de mi lecho de muerte...
Jugando a la pelota con los calcetines sucios embrollados
del antes de acostarnos.
Y ese hilo dental/mental tan prometedor/higiénico
con el que te lo quitabas todo de en medio
en un rincón del cuarto/en el suelo
junto a una pata de la mesita.

Pero ya somos mayores
con más polvo -que no claridad- en nuestras cabezas.
Y lo soportamos porque no podemos escapar
atrapados en su danza sufí.
¡Es lo que hay...!

¿Es el perdón acaso/ o la penitencia de alguna culpa?
¿Y para qué quiero yo esa palabra?
Arrepentimiento,
-que por cierto- suena tan mal, como a pendón 
                                  de la mentira.

Sí, parece que todo sigue igual.
¡Uffff...!
Ya no sé en qué mundo me encuentro.
Llevo puesto el automático sin haber tocado fondo
y me da la sensación 
de que todavía se puede seguir cayendo...

El tiempo siempre tarda lo mismo de quién esperas
se pueda aliviar tu corazón de su carga.
Creo que no tengo arreglo... 
Tanto los buenos
    como los malos sentimientos se reproducen solos,
son hermafroditas.

Y buscamos excusas.
¡Nada era tuyo ni mío!
Sólo tratamos de congeniar/compaginar...
y me topé/nos chocamos los dos.
¿Pero qué nos pasó? 

Y tejerlo/aliñarlo con tanta pegada, -púgil de palabrerías-
Ya no éramos unos críos y crecimos...
                      aunque a veces me parece que no.
                    ¡No es que seamos muy tontos 
para no habernos dado cuenta antes!
¿Qué nos creímos? 
Sólo había que descifrar el texto...

Menuda lata nos espera/te estoy dando/nos contempla.
¡Nos jodan!
Con una única condición, -a gusto...-
                                Mi amor.

No, no hay tregua ni etiquetas para ese descosido, 
ni aguja que remiende los rotos del corazón/
musgo de la piedra así engañada
al abrigo/sombras de la desesperanza...
Regurgitada, fuera de su refugio 
la marmota en pleno temporal...
Ahora abrasa, araña con el filo de sus uñas 
las paredes de la garganta que estrangula el sueño 
al tragar
Out of time... 

¿A qué se debe, a qué sabe...?
Sé que eres tú de nuevo.
¡Oh, no...!
Ya has dicho que sí y yo ni siquiera había terminado
la mitad de una parte... -y se lo zampa-.
Y volvemos a lo mismo sin ninguna intención 
a salvo.

Mientras me rebozo/mezo en la laguna de tu boca 
con la lengua llena de palabras ausentes...
Antes nos estorbaban -¿Te acuerdas?- 
pero ahora nos buscan,
nos sobran.

Esa angustia/dualidad de lo femenino mascullando
que fermenta en el estómago del que lo come
y se expande a todo el organismo intentando cuadrar
el ángulo
de la bisectriz del cuadrado de la hipotenusa
y gestionarlo con la tablet/wasap
aspirina...

No, no hay cuartel/ni cordel suficiente en este laberinto/
laboratorio de encrucijadas/ratonera...
para sujetar al minotauro. 
Ni tejer la salida/
sólido puente, ni red que atrape al monstruo...
Precipitados en una bola gigante de seda
en la que ha puesto sus huevos Spiderman 
y El Octavo Pasajero a la par, 
a la misma vez...

Posada del diablo que hemos engendrado argumentando y 
regentamos en su maldición/nos deslizamos juntos
-no se sabe dónde...-
Pero antes, cuando aterricé en su planeta, 
hasta la tripulación,
todos habían muerto... menos el gato.
Tal vez sea el infierno palacio de Little Nicky.

¿Qué quieres, qué buscas cada noche, ...sueño?
Aullando como un lobo hambriento en celo
y otras vas por ahí/me enloqueces 
          con el orgasmo de tu silencio...

Y lo que escribo/concibo nunca ha sido para ti nada especial,
sólo sospechas...
Juguetes del destino que tan arbitrariamente defeca/
ha posado sus nalgas sobre mí 
obligado a observar sus genitales 
como si fueran el cielo...

Y no me arrepiento de nada de lo que fui
ni de lo que he sido/ ni de lo que sigue viniendo/
venciéndome...

Hoy duermo junto a esa mujer, la de antes, la del mañana,
-esclavos...-
Y me conjuro en rebeldía ante una retahíla de voces
viles, inexactas precavido... 
presumiéndome a salvo.
Estrujándome ultrajantes la sinfonía del cuerpo
y de la savia de sus monsergas.
Moraleja vertida a los pies del altar del Dios sordo 
de nuestro cariño ya enterrado vivo.
Como dos amantes sacrificados 
pasados por la piedra/puñal en Totonaca/Michoacán...

Al final sólo somos el fruto alimentado de la sangre 
vertida/bajando de la pirámide...
Pobres polluelos helados cercados en su nido de huesos
brillando como calaveras por la escarcha
  ya en el frígido frío 
de nuestro invierno...

Puedo imaginármelo como algo eventual,
pero no. Nada de esto me va a pasar factura
            más de la que pueda soportar/pagar...
Ni me cansa, ni me causa sorpresa/frenesí 
ni vigilia innecesaria
más que aquellas que le permite mi flaco saber/naturaleza.
A la que el destino le pasó/gestionó una mala jugada
haciéndole trampas por debajo de la mesa.

Es una pesadilla violenta, por entregas, ¡qué te cagas!
en algunos tramos lacerante e inequívoca
que nunca perece...
ni parece que vaya a terminar/a perpetuidad.

Pero yo la agarro, también en mis sueños ¡claro!,
del cuello y le saco los ojos, 
le muerdo la lengua hasta arrancársela de raíz...
Le meto el puño hasta las entrañas por el ano/ojete
y le hago presa entre alaridos.
Mientras la desgarro con mis encías/
dientes de leche de Abyzou
hasta ver su alma en el suelo    
     zafa de los desperdicios.
Que por cierto...
sabe a limón y miel de su desobediencia/
inocencia perdida 
de la que me relamo reclamo.

-Espero que te vaya bien -en toda regla- en la otra vida
porque en esta...
Si puedo lo haré, colega.
¿Qué tal si vienes conmigo o me buscas en otro mundo/momento
cuando termines de leer este rollo?
Sé de un sitio en mi ciudad/Trapería/Café Drexco
donde hacen un chocolate/bizcocho para chuparse los dedos...
Y nos podemos entretener viendo pasar a la tropa.
¿Te apetece?

Piensa que soy un maldito “exagerao”, nada es ni la mitad
de la quinta parte de lo que parece que te cuento.
Es por hablar de algo, 
siempre he sido bastante fantasioso.

¡Ah!, si no te gusta el bizcocho tienen churros/galletitas/
tapas...y gente guapa.
Sí, ¡Murcia es muy maja!
-Como diría Juan Rascón-
Pero se pelean por un trozo de pan y una longaniza/chorizo
en el Bando de la Huerta, ¡sí!
Cosa de “murcianicos”. En cuanto bebemos un poco...
¡ya se sabe!
Un beso.

¿Oye, de qué te hablaba antes?, que ya ni me acuerdo!
-Ni yo...
¿Quedamos?

-¡Acho no seas impaciente!
¡Descansa, anda, tómate un respiro...!



Siempre hay un telo

Siempre hay un telo             x
una fina corteza/piel de pared de burbuja...
como tapadera de caldo del cultivo
en ebullición que no se consigue atravesar.
Una fuerza equidistante y demoledora
desde los bornes de la pila/cabeza.

Un atrayente que fluye/hace que le ofrezcas
la punta de la lengua
que al poco duele/rehúsas por su sabor amargo.
Imán de herradura/-doble sentido-
que dispone sobre el tapete
a los atractivos resortes cárnicos/deseo/ira...
Separándose con la misma fuerza
a la misma velocidad,
con las mismas ganas que los atraía
anterior-mente...

Atormentados todos, -al unísono-
por la misma pregunta
a la misma distancia de las respuestas,
desde el otro lado de la cama
en su filo/martirio/martillo del matrimonio...-
Con el mismo punto de vista/viaje/viraje,
de mira del fusil...
Echando el hombro hacia delante
contra la culata de unos sesos revueltos
de unos huevos escalfados
de una pesadilla de entes/antes de no ver “ná”.

Con el alimento/deflagración más ácida, densa
manando por la boca de la escopeta...
Con los cartuchos aún calientes
esturreados por el suelo
y el humo del disparo
que te hace llorar/lagri-mar los ojos
una y otra vez...

-¿Te molesta?
¡No cariño! Sólo era/es  un mosquito...

No es por nada…

No es por nada...            x
pero se van apilando los enfados
configurando una piña bien compacta.
Apenas quedan espacios en sus celdas
para aguantar más porciones de evasivas
ira, sumisión incontenida...

Piñones presos intratables/
tiros a bocajarro/degüello 
desuello de la pieza...
Todavía chorreando la sangre
por la pata de la mesa/cuchillo 
del matarife.

No se curan/remedian...
ni con las mariposas del arrepentimiento,
ni con el fuego/tizón del perdón póstumo,
ni con la bragueta abierta/suelta,
ni con las bragas “bajás”.

Nada puede hacer cambiar todo esto
de imagen, contenido, forma...
Nada puede sustituir los vocablos vertidos
los volcánicos vacíos dejados en las entrañas
después de la erupción del cruel Apocalipsis.

Lava que calcina al poblado y sus restos...
-señas de identidad de un pasado en común-
Zumbidos de enjambres de abejas rabiosas
atareadas/"atacás” por las arterias dilatadas
de la fina piel de la trampa/traumas/pelea.

Ni resucitar, hacerlas tangibles
asumibles, comestibles
las magras intoxicadas ahora veneno...
Llenas/abarrotadas de muertos sus trincheras
en una táctica de guerra de desgaste
día tras día.

Tal vez... 
En el ocaso del acaso
puede que resultara/pudiera haber sido 
de otra forma, de alguna otra manera.
Pero no sé…
-¡Tu bendito culo/cerebro, ¿dónde están
al suponer esto?!

Hay cosas que si se dicen/tocan
ya no tienen vuelta atrás/impiden una solución...
Que al decirlas te corresponde/corrompes/asignan
una llave de casilla secreta
donde se guardan
con un explosivo/detonante/nido unido a ellas.
Con su llave maestra arrojada al río.

Que desde el mismísimo instante en que las oyes
notas salir de tu boca/la suya...
revientan/estallan en tú cuerpo.
Entonces sientes como todo cambia
alejándote de la estancia/estación al hospital
sin ánimo, sin gas ni ganas
para volver nunca jamás, ni alguna vez...
Incluso te olvidas de inmediato de la clave
santo/señal y seña
con la que lo hubieras evitado/arreglado todo.
-¡Vaya...como el que lo necesitara!

Y una caja y su corazón/coraza
al otro lado de la calle del mundo 
viéndote marchar esperando
expectante...
-Pobre ignorante tú...
¡En el fondo eres tonto de solemnidad!