Yo descanso a la sombra xx de mi ángel de la guarda. El viento de sus alas me indica/marca su presencia. El roce de sus cabellos, la cercanía de su silencio y aún así me caigo cuando tropiezo. Le rezaba un Padrenuestro todas las mañanas a sugerencia de mi madre Soledad, y hasta hoy las rentas de esas plegarias aún surten/transmutan su efecto. Aunque me caiga de vez en cuando creo que es para que no me confíe. Nuestro ángel de la guarda debería morir y ser enterrado con nosotros en un ataúd de pequeño formato para no molestar, tan discreto como es él. Todo lacado de blanco a los pies de nuestra tumba/fosa para levantarse y contarle a todo el mundo que pase las peripecias y fechorías de los dos. Si no lo hace así es porque los servicios prestados no fueron de su agrado, o que es un gandul como yo o un traidor como mi otro yo. De todas formas lo voy a querer y a necesitar igual-mente. Después de tanto tiempo juntos se va pareciendo algo a mí, como yo a él. ¡Somos ya tan iguales...!
Autor: poesialuciodata
«Querer es poder»
Frases muleta en las que se apoyan/elige la gente, las mentes de-caídas: "Querer es poder" Máxima que se emplea para constatar que con voluntad o a través de nuestro capricho todo se consigue. Variación/cover/pregunta...// No, la voluntad o el interés no basta pues todo depende de los elementos/circunstancias que afectan a las partes encontradas hacia tal fin... Se nos olvida la eventualidad de la propia incompetencia, llámese limitaciones del organismo/natura, o de la dureza de las condiciones/contingencias del circuito de trabas y de favores al que recurrimos abyectos para solventar/satisfacer a nuestro ego... Vivir es lucha. Poder y no poder van a ir siempre de la mano y cuando se lucha todo está en el aire... La búsqueda del éxito no depende de lo ambicioso, ni de las exigencias de nuestra voluntad. Sino de nuestra capacidad inconsciente, organizativa del espectro. Perseverancia/perspectivas de la fuerza y del equilibrio ante lo indeterminante/do del objetivo. Con querer no basta, ni significa que puedas... Demasiados inconvenientes: azar, cualidades físicas o la espiritualidad/salud mental. Esas pautas de asimilación motivacional positiva tan en boga. Concluyendo: que todo es posible o imposible y en gran medida está fuera de nuestro alcance lo queramos o no. Acción, excusas van a ir a la par a la hora de concertar/ concretar una posible tregua que también cuenta en la batalla... Lo imposible está ahí. Las metas inalcanzables son tareas inútiles. La voluntad, tener fe/esperanzas... esa entrega apasionada no basta y en cambio ayuda a que te desesperes. Todo es ambiguo. Ante la adversidad y lo desfavorable no siempre vale con el deseo, hay que estar capacitado/cualificado para el evento... Un propósito firme/quererlo con todo el alma fuera de la serenidad/objetividad del equilibrio/ponderación y la sencillez de los parámetros/planteamientos nos llevaría al caos. Todo cuenta. Una mente saludable es una mente desconceptuada/ desestructurada de tipismos llana y sabia para con ella misma. Compasiva y generosa ante sus triunfos y derrotas, sin más ambición que la necesidad propia del organismo de su especie en la espiritual de su espacio/tiempo, llámese también ética o moral al uso. Fundido todo ello con su biomasa/organismo flotante... alas en las que lo transformamos todo en la brega por nuestra supervivencia. La fuerza interior sería eso; la capacidad de enfrentarse a los hechos/elementos sin perder demasiado el rumbo ni la cabeza. El poder basado en la confianza y por ende un poder en el aire es como su propio nombre indica, una quimera que sólo alimenta y destruye corazones. En fin, si no puedes no puedes por más que te empeñes, por más que quieras. “Querer es poder, si puedes...” Esa sería la posible frase a tener en cuanta para el que guste de este tipo de artilugios/ artificios. luciodata
Mientras hablamos
Mientras hablamos los dos x tomando un cubata en la barra del bar esperan doscientos espectros/oportunidades. Que pululan haciendo cola, haciendo corro a cada momento/a cada instante, en cada pausa con cada trago de cada indecisión en nuestros multiuniversos paralelos... Nos miran en el reflejo que les proporciona y permite cualquier superficie o tarea por la que transitamos. Pero yo a ti te conozco de alguna otra ocasión eres mi otro yo favorito/perseguidor –porque eso me dijiste aquella vez, verdad...-. Sé que no vienes directamente a por mí pero si quieres seremos el uno para el otro en esta última recta final cautivos en la misma celda/tarea... Hay tantas cosas que quisiera contarte antes de irnos, que no sé por dónde empezar... Que conste que no es por darte largas ni para justificarme ante ti, mi yo. Es que esperaba a otro alguien/alien diferente y ese no eras..., porque sigues siendo tú. -Me estás liando un poco...¿sabes? Pues, está bien claro... ahora viene el bueno y nos achicharra con el soplete.
«Pienso luego existo»
Frases muleta en las que se apoya/elige la gente, las mentes de-caídas... Cogito ergo sum «Pienso luego existo» Es un planteamiento filosófico de René Descartes, -Discurso del método (1637)- Variación/cover/pregunta...// Me pise, me sienta, lo piense o no; yo sólo existo ante la percepción de la no existencia. Nos conocemos en la negación del ser... Somos un hueco/agujero vacío lindando con el Universo. El ser sólo es consecuente consigo mismo cuando se olvida de que existe...
El hueco vacío
El hueco vacío/la soledad... x
ese espacio donde crecen
las relaciones inexistentes,
abre una lata/brecha de monsergas
un agujero negro que todo lo engulle.
Nos cuenta mentiras piadosas
mientras mece el cajón en la cuna/
hoyo de la tierra
que nos espera,
a la que no dirigimos perteneciéndole
porque nos llama con su grito de madre.
A la que nos acercamos con los ojos cerrados
en silencio, obedientes
sin muchas cosas que decir
hasta que se duerma/descansemos en paz
con este que viene con nosotros...
Utilízalo como un atuendo
traje a la medida,
modales de una muerte amañada.
Que te haga más crítico y cierto
a los ojos del sol, la luna, los planetas...
Que te lleve de la mano sin rodeos ni engaño
a la otra dimensión de lo visto,
aprendido/pretendido,
preso al fin convicto...
No los desprecies; el vacío, la soledad.
Su comprensión es infinita,
está llena de sorpresas.
Vive en él, con él,
tú yo, la nada...
Todos somos germen del mismo pan, la misma masa
confía en la levadura del alma
que te elevará al cielo
en el paladar/boca de la creación...
-¡Qué bonito!, ¿y mañana monas o magdalenas...?
“Ser o no ser, esa es la cuestión…”
Frases muleta en las que se apoyan/elige la gente,
las mentes de-caídas...
“Ser o no ser, ésa es la cuestión...”
(Soliloquio de William Shakespeare
de la obra de teatro Hamlet en el acto tercero,
escena primera.)
Variación/cover/pregunta...//
Ser o no ser.../ esa no es la cuestión
-ni tampoco hasta cuando-.
La verdadera interrogante seria/sería...
¿Soy yo la respuesta?
La cápsula
La cápsula del pasado x
en las mazmorras del saber
atormenta a los insuficientes
como la gelatina hace bailar a las moscas,
casi sin proponérselo...
Fogonazo gritón
resoplido del hierro en ascuas
hundido en el cerebro, barro donde transitamos.
Vasijas cocidas son las huellas que deja.
Mocasines, calzado para nuestros fantasmas
del después...
Ardor, hervor con olor a la fritura/yerra,
restos, marcas que siempre nos quema y quedan
de las fogatas de nuestra santa inquisición
en el bautismo del nuevo nacimiento
ya en baldío...
El pasado es un tachón, un aspa de molino dando vueltas
ante el Quijote que somos y armamos, sin Sancho.
Girando clavada en tu cabeza/calavera...
-Me voy a tirar un soberano/soberbio y tremendo cuesco/pedo
porque no te aguanto más, ¡pijo!,
a ver si salieras de una vez...
Soy tan vago…
Soy tan vago... In sólidum (“Por completo”) xx?
que me pasaría la vida contemplando el paisaje
-en silencio- desde lo alto de un cerro
o en la gran ciudad...
Observando el trasiego de gentes
desde la terraza de algún bar, heladería
o desde cualquier banco de barrio/vía pública.
-¡Cuenta con mi espada!
Y no sintiéndome así satisfecho
volver al mismo lugar/sitio, con sigilo
cuantas veces me plazca...
para ver destilar/desfilar
deslizarse desnudo del ridículo
al mundo por completo
-...en esta su tela de araña-
-Me aburre que ardas tan a menudo
en esa marmita de Obélix...
te conviertes en un autómata, ¡querubín!
Me gusta ver, ”jipilar”/espiar cómo se hace/
cobra forma los paseos/andares del tiempo
en las caras de la gente.
Y esperar, -siempre esperar-
a que pase, desenvuelva/desmadeje y se rebobine
una y otra vez desde cualquier rincón
esa la atmósfera humana.
Burbuja en la que flotamos/
pompa de jabón de canuto en la boca
de algún niño dios...
-¡Uy!
Me gusta seguirle el rastro a los relojes de mi vida,
espejos andantes/anuncios colgados de los hombros
con el que me cruzo viéndome viandante igual que él.
Vendiéndome con sus dibujos/
-palabras a la chepa-
el homónimo homínido del que soy parte
a cualquier esfera digital en el tiempo.
O en cualquier aguja delgada larga o corta
con sus putas lanzas de asalto/saltando
como latido mortal entre sus sombras.
...Escondido tras los números
y esos puntos suspensivos/-raya discontinua
del eterno de la rueca-.
-"¡No limes/-on time-!"
En casa también observo el paisaje recalcitrante
-del hogar/dulce hogar...-
y me pauto/pauso en su interiorismo
y observo las figuras.
Dando una vuelta de campana con los ojos
haciendo el pino:
miro el techo imaginativo/enigmático/
translúcido...
las cortinas,
la tele,
las ventanas...
Presto especial atención
al murmullo de la calle que escala
asomada al balcón
como el Santa Claus ese de moda -casi cayendo-.
Se escucha el zureo de coches
los golpes de la fregaza de cepillos
y el motor atronador
de las máquinas de la limpieza urbana
retumbando entre los edificios.
Los cisnes...
los perros y los críos del parque,
-la fuente en cascada libre interminable-/
intermitente por los golpes de viento.
Con sus tres copas de cemento armado
convidando al césped con su cortina
de pequeñas gotas -desmenuzados
cristales brillantes-
meado por unos, y acariciado por otros
después...
-Un asco, sí!
La cisterna incansable con su gorgoteo...
Esa pitada sutil del impaciente,
la explosión del arranque del calentador,
el chorro del grifo,
el portazo de alguno de los vecinos,
las voces por el hueco de la escalera.
Y me pregunto...
¿Qué falta me/nos hace todo esto...?
Rendido/acorralado por los ruidos de dentro/
más dentro/mar adentro y los de fuera -tan cerca...-
Sin respuestas
me echo/tiro en el sofá
otra vez a la conquista del desalmado/
abatido.
Sin resistirme a otra siesta,
-esta creo que la segunda del borrego-.
Acomodándome hacia el lado opuesto
porque la espalda me cruje a rabiar...
La cabeza, los ojos,
el corazón, el pecho, -el alma de la respiración-
todos le siguen en fila al paredón del dolor.
Hasta las púas del Cristo de plástico
que hay/tengo pegado en metacrilato
en la habitación de matrimonio
sobre una leja.
- Que por cierto- más de una vez se ha despegado
como si intentara/quisiera huir, -no se...-
pero como soy tan supersticioso.
-¡No la pagues con Él... ¡De verdad!
¡Qué no tiene la culpa de nada!
-Ahora cuando no hay madera
me echo mano a los huevos
o le toco el ratón a alguna mujer...
Confiado/ahuyentando así la mala suerte-.
Me debilito/deleito/saboreo con todo
cuanto me rodea
una vez convencido/caído en el tazón
del hueso de la razón.
-Sopeso-/cepos que pongo por doquier
para conseguir la presa...
al son de unas castañuelas de gitana,
por ejemplo.
Me detengo firme y sigo con el repaso...
ahora miro el cuadro del jarrón premiado
para siempre,
que nos hizo viajar a Córdoba
y conocer la Mezquita -y su rabo de toro-.
-¡Qué rico!
O esa Goleta de cristal de los dos amigos/
-por la boda-
enfundada en su cilíndrica cavidad.
Fantasea peregrina al cortejar/contarme sus batallas
sin que pueda/haya navegado alguna vez,
-pero en sus reflejos lo parece-.
-¡Ya...!
El búcaro/-trofeo de Cuenca-, como un pene gigante
de barro, igual que sus casas colgantes/
huevos cuadrados de madera
-ahora convertidas en museo-.
Y la estupenda Leonor de Aquitania
frente a la hoz del Júcar,
en la que nos hospedaron a ciegas
en un ático sin salida/-ni vistas...-
Porque no aparecíamos entre los invitados.
Y su pobre catedral, demasiado sobria/sólo piedras.
-¡Es posible...!
Miro el suelo/al rodapié lleno de restregones/
-caras abstractas...-
La pared sucia/turbia, con sus motitas
de sudor del tiempo.
Los cuadros se inclinan torcidos.
Un pelotón de fotos que te dispara
con el rostro de cada uno de sus personajes
-que ya son historia-,
pero te dan de lleno.
¡Apuntan bien los cabrones, ¡Bang!
Los libros apilados de cualquier forma/manera,
-qué pacientes son-
¡Lo que he leído y olvidado de/en ellos!
Esperándome, o tal vez que los queme,
-no sé-.
Veo los cables de los aparatos del internet,
la tv, la play, -no me puedo imaginar
lo que ocurre/corre por su sangre/venas...-
Los diminutos “ojichos” verdes manzana, azules
y el blanco parpadeando,
-en rojo los fijos-.
Y el sol entrando/clareando la mañana
con su bola de fuego invertido/
hirviendo sobre los tejados.
-Al trasluz parece que se evaporaran...-
Y la calma/camada de/en algún instante
haciéndose también eco de la situación
de todo cuanto discurre por esta horizontal crítica
de la consabida Torre de Babel.
El toldo verde esperanza con rayas blancas
-a la espera de que lo despliegue-.
Las macetas que ya no tenemos...
Los fulanos/
foráneos del anfiteatro de los pisos de al lado
-o los de enfrente- en sus guaridas
como las viñetas del TBO
asomados cuán cangrejos ermitaños...
Desde su roca/ladrillo/manzana/mazmorra/colmena/
balcón/terraza/nudo de la horca/orca/foca/
león marino de/entre sus mandíbulas
sin que puedan salir ni escapar...
-¿¡Quién anotó el gol!?
No sé, parece que fue en propia meta/puerta.
Las ovejas/abejas/borregos/hormigas...
pululando por las baldosas/-aceras bien anchas-
con sus moreras llenas de pulgón blanco
en los tallos tiernos.
El llanto del niño insondable/inconsolable...
los gritos de algún pajolero/impertinente
o el del afilador
-sonido entrañable para mi hijo D-.
Y la cadena de ruidos de nuevo,
-que se me había olvidado...-
¡Otra vez no, por el amor de Dios!
Juntos los de aquí/ y, los de allí.
El ascensor/las merlas/los vencejos
con sus chillidos como cazas serpenteando/
salvando los muros de ladrillo rojo.
Las tórtolas con su lamento, ¡uu...u, uuu u...!
La puerta del garaje,
la de la entrada,
el camión de la basura,
-el mismo ruido de todas las mañanas-
días, tardes, noches/vida...
Y yo tirado a lo romano
pasándoseme por el melón tantas cosas/palomas
que si no las anillo/pillo/apilo
-a no ser que las escriba-
se me escapan “envainás” en sus pepitas de oro,
pupila, tripas de la neurona...
-en “na”-.
Debo coger el boli o el portátil
y hacerlas realidad/visibles/tangibles.
para que vean/contemplen todo esto.
Ustedes que no están aquí...
señores del más allá/lado/lodo/gloria/templo.
Y el yo del después... -que tb se lo merece-.
-¡Si tú lo dices!
¿Pero a quién le puede importar una leche
todo esto?
¿Y a qué distancia?
¡Sobrecogedor...!
[Nihil novi sub sole (“Nada nuevo bajo el sol”)].
Ahora que me leo, mientras lo escribo...
creo ver en el nacimiento mágico de las palabras
el resurgir de lo oculto/
enmascarado con los golpes/clic/estopín del arma,
-alma asesina...-
casi como si me lo supiera de memoria.
Igual me pasa con la pintura o cuando dibujo...
Con cualquier actividad creativa a rienda suelta.
Por eso creo que todo esto ya ha pasado,
-porque me lo sé-.
De verdad, todo esto ya estaba...
yo sólo vine de visita.
Esto ya se encontraba aquí/por algún sitio¿?
antes de que llegara yo.
¡Pero qué gandul/holgazán...!
-sigo en el torrente "erre que erre"-
Me dejo llevar por el trazado/entramado
de lo que tantas veces he hecho,
dicho ya anterior, -en/a mi mente-.
Puto cabrón/pura repetición...
-versión cover de mí mismo-.
Ya sea en ayunas o a palo seco a reventar/
"empachao"/empalmado...
–como viene siendo habitual, más de lo común-
Pero en este caso...
hay que sumarle que el titular de la noticia
no está para mucha caña/broma/tonterías.
-¡Ten cuidado!
Ya desciende de su pedestal.
Y la nada, esa nada -divina señora-
con su manto/veneno/movimiento o desinterés...
En la lenta/pausada/caótica/agónica traslación/
-rotación sobre su eje, en una catarsis-
crisis permanente
ante el aguijón de la añoranza
puesta al servicio del depredador desheredado.
-Yo-
El cuerpo insobornable soportando sus latidos..
sintiendo el mazo pilón de su raza.
Porque te das cuenta de que existes
y cobras conciencia de ello.
Sin flautista que te la mantenga tiesa/
la culebra/-serpiente del pensamiento-.
¡Beno, tienes un buen salario... -Me digo.
Inter alia (“Entre otras cosas”).
¿O no?...
Correspondiéndoles con tus letras/plegarias
convergen en ti los estibadores del momento.
-Difícil de separar uña y carne, día y luz-.
Entonces, ser y no ser confundidos en la locura
del encarcelado como el Marqués de Sade
se ha dado a la pornografía fácil,
al erotismo ilustrado...
Y te vas tomando un respiro/salivas...
vuelves/ sin vacuna para la rabia.
Más que nunca,
otra vez desvariando
por el andamio/ánimo de tu reconstrucción
repatriado/circundando tu órbita de orines
que ya no puedes lanzar ni lejos...
Fuera de tus cables/cabales, ya casi robot difunto
chorreando en el charco de los fluidos
de la inconsciencia.
Y esa voz veloz del ofuscamiento
que te lame/hace temblar entre los pétalos
dedos de sus cosquillas, -dados del azar-.
Poniente/penitente en su ciclo de cilicios...
-escupitajo al cielo que te lo devuelve a la cara-
-¡Ofrezcámoslo virgen al monstruo/unicornio...!
¡Date prisa!
Ya ves,
la mente calentando a la taquillera/respuestas
con la mano metida entre sus faldas
en esta tranquila tarde de un vulgar domingo.
Y yo,
encima de lo cansado que estoy
plegando/envolviendo el día
en/con su contexto/-rastrero recuerdo aún vivo-.
Porque me veo en la obligación
como quién se abanica y no quiere la cosa
o se da la media vuelta...
Igual que cuando San Lorenzo le pedía al verdugo
que lo volteara...
-porque ya estaba a punto/hecho-
-¡Vaya!
Oki...
Y la nada, otra vez la nada aquí
echando cuerpo/un polvo...
Dando a luz otro día con nombre y apellidos
Y esa angustia en suspensión respirándote,
muescas en el revolver de un esquelético mercenario/
asesino barato/varado, -de pacotilla-
con la pistola de fulminantes/balas
de perdigón/fogueo ya humedecidas
de tanto llorisqueo revenidas...
En la caja del tesoro del zagal
que soñaba con ser Tarzán o Billy el crío.
-¡Genial!
Miro a mi alrededor y sigo en el salón
Y no el de Kansas City
ni en el Valle de los cocodrilos.
Con la persiana, sesos cruzados...
peinados con la raya en medio de ninguna parte.
Y el espíritu santo en forma
de rata de laboratorio con el pelo blanco,
de ojos rojos como rubíes o negros obsidiana
-según por donde se mire-
Como guindas/cereza en almíbar/coronando el pastel
de la muerte que se avecina...
Saliéndose de la parábola del hijo pródigo
con los electrodos clavados en el cráneo afeitado/
rapado
de un gorrión/gorrón/”trenzudo”...
echando un vale debajo del “tambaliche” del hogar
en la puerta de atrás del patio
con el parral/-jardín del desasosiego-
en el acá del allá de Démian
el de los tres seises invertidos
en la cocoronilla.
-[¡Cool! (“Guay, chulo”)]...
Mientras el juicio del abejorro
busca el ojo de la caña cortada del sombraje/
cambalache
con el vaso de Sócrates en una mano
y la espada de Damocles/Dante y su Divina Comedia,
el Quijote y Hamlet en la otra
-como si fuera a prestar juramento alguno-
Con su ángel dormido/
y el demonio de la guarda tampoco.
De tanto por culo que les das...
Apostando en el callejón con los Peaky Blinders
tu resurrección...
-¡Pues sí que estamos bien!
¡Vale que te calmas!
Y la nada, siempre la nada.
Otra vez aquí, junto a mí...
pidiéndome un autógrafo por el libro
que acabo de escribir/publicar.
-porque esto no es un poe-man, no señor-
A punto de chisparse o ya borracha
que me da igual, ¡joder!
Ya son muchas/miles, cientos de miles...
esto no hay quién lo pare/aguante/entienda.
[¡Ecué-Yamba-Ó! («Loado sea Dios»]...
-¡Mira que lo vas a nombrar/repetir, -lo de Dios-!
Y eso es todo colega
en este exacto/preciso instante/momento.
-¡Uffffff, por fin, por fin...!
¿Te acuerdas de la vieja baraja de cartas?
-¡No jodas, todavía sigues...!
Esa que ves buscando otras cosas en el cajón.
Pues así, con ese olor a rancio, sucio, gastado
viejo y doblado/viciado, sin brillo...
-ese soy yo-.
Y te acuerdas.../ las añoras de verdad,
esas partidas de antes/
de cuando estaban nuevas y las abrías para estrenarlas
con su olor a la gráfica/tinta/papel satinado
y las imágenes impolutas...
Y quieres volver y jugar con todos ell@s,
con los que te encontrabas/eras tan feliz, relajado
como si el mundo no existiera a tus pies/
-ni sobre tu cabeza-.
Y ahora empiezas otra partida pero esta vez
repartiendo cartas por la izquierda
a ver si ganaras...¿?
Y el Universo girando alrededor de la mesa...
en la misma tabla de la multiplicación del pan
y de los peces
del vino y de la carne/sangre del que no volverá...
Y su lamento para siempre, todavía oyéndose
porque están triunfantes/se ven ganadores
-con el cubata en la mano-.
Así empezó todo, con una mala interpretación...
Sigo en el salón,
ya me queda poco para irme a la cama
-si consigo llegar a tiempo...-
Porque ya se está dando la vuelta el día
y parece que nada vaya a cambiar.
Sigo siendo un vampiro conmigo mismo,
-a la luz de los hechos me remito- y desintegro.
Por eso me gusta tanto la oscuridad.
Y las nubes/la lluvia...
Ciao/bye.
-Y yo aquí... guardándote/haciéndote vela
más que agotado...
Ya que estás ahí...¡pichón!
¿Me puedes traer un vaso de agua?
Y recoge la casa,
que lo pones todo "perdio"/lleno de líos
cada vez que haces algo...
Dentro de todo
Dentro de todo ser humano x hay alguien encerrado en una mazmorra de castigo o disfrutando de unas espléndidas vacaciones o pidiendo en un "pico-esquina" de iglesia ante otro que pasa indiferente. Al final emerge el sucedáneo, el mezcolanzas el difícil de catalogar ni por la madre que lo parió... -el que sabe de todo y no sabe de nada-. Pero ese es al que todos conocemos, al inculpado, el liberado... Ese popurrí de rebabas, potingues batidos en el almirez tomando la forma del cuenco/mundo/palo con olor y el gusto a la piedra del metal o al plástico utilizado. -nada más que un subproducto de la suciedad de la sociedad-. El resto apenas incordian ni se dejan ver... Figuran taponados por el mismo corcho que una vez les ayudó a navegar, a resguardecerse flotando plácidamente en las corrientes de la efímera deriva de los desposeídos. Todos somos náufragos de nosotros mismos. -¡Qué bien! Robison Crusoe... pues ahora mismo nos vamos a "La isla del tesoro" de Robert Louis Stevenson.
Noto/me regocija…
Noto/me regocija, xxx?
hay cierta tranquilidad,
sosiego
en imaginarme esa quietud eterna de la tumba
cuando repose de una vez y por todas...
A mí me da cierto gusto extraño/extracorpóreo/regustín...
el suponer y pensar lo bien que se debe de estar
en calma/paz: esa que nunca he tenido.
Y ese paseo del curioso en averiguar quién mora allí,
donde el no tardará -bien pronto- en capuzar
y acompañarme.
Una imagen mía o sólo el nombre coronando
ese pequeño montecito en el valle de los muertos.
Y alguna flor del tiempo que me eche de menos
y a todos los que sin haberme conocido
me olvidarán...
Sólo lo que quede fuera podrá dar fe,
demostrar/verificar que he existido.
Lo de dentro ya no nos sirve
a ninguno...
¿Y para qué?
Me diría de no ser tan vanidoso...
Por eso me entretengo en confirmarme
aturdido por/en la grandeza de otros
de cuyo asombro me emborracho
mientras los leo
y leo.
Son tantos los que me gustan...
que necesitaría de muchas vidas
para saciar este hambre atroz,
feroz/caníbal del conocer.
Me siento tan ínfimo/efímero/ineficaz
frustrado e insignificante a su lado.
Y tan cerca de ellos
en sus libros a la vez...
No es que me vea o entienda como su colega...
sólo como vecinos de platea,
en el planeta.
De manera que lo he dejado (lo de la lectura)
a la suerte,
por el orden en el que caigan en mis manos.
Por azar o por búsqueda desconsiderada
en apoyo de no sé qué cosa...
De no hacerlo así me volvería loco
y entonces
sí que tendría algún sentido todo esto.
Es, y lo sé porque estoy completamente sólo
y ya los echo de menos,
incluso antes de acabarlos
como el amigo que se tenía que ir
y no lo sueltas, ni paras de hablar
mirando al vacío en el que te vas a encontrar
con los ojos perdidos en el aire
donde van tomando/alzando el vuelo
las palabras.
La soledad de la muerte sólo es comparable,
compatible a la soledad en vida.
No hay mayor soledad
que la de estar siempre acompañado.
Y ante esto no tengo nada más que añadir.
Lo de antes, lo de cinco líneas arriba
sólo era una suposición/divagación.
-Uffffffff...
Pero en el fondo... nos sentimos raros.
Tantos yoes zumbándonos al oído, a latigazo puro y limpio
como si fuéramos ganado engordado, represado
prestos al matadero, listos en las esclusas/cadenas
del entendimiento
por el tamaño de su idiotez...
Para morir y rellenar un agujero
no hace falta tanta tontería. -Me digo.
Hay que ver la de cosas que se inventa el hombre
para verse y creerse inmortal.
-Tío, que los libros son un tesoro...
Sí, un montón de cadáveres amontonados puestos en pie
con la chepa inflamada del infierno en llamas que guardan.
Restos del árbol de la vida jorobados oliendo a lo que fueron.
-Que sepas que hay otra vida, más vida
después de esos muertos ilustres...
La tuya por ejemplo, esa que enganchas y la drogas de cuentos
hasta el padecimiento, síndrome de abstinencia
que te velará vivo/volverá loco
hasta la asfixia por completo del que podrías haber sido
o no...
en la comparación rancia de equidades.
-Salvando las distancias-.
Para qué cebarse en esos seres inanimados
a los que se les ha sacado brillo por alguna razón...
Posiblemente por el interés de alguien en su alimento,
para su beneficio ya sea editorial o de renombre,
enjundia...
Si te gusta leer o escribir que sea sólo un condimento más
en el aderezo de la carne que se descompone
para que no huela, para que no moleste al menos
cuando/cuanto somos reales.
Tomando notas de lo que está bien o mal
que a otros les fue mejor o peor y esas atrocidades
de la comparación maquiavélica suicidándonos
con el disparo de la mediocridad en la danza/
dulzura de lo común.
Vivir para morir no es un castigo si se toma con calma y en serio,
y no te lías más de la cuenta la pata del romano que pudimos ser
y conquistar un imperio destruido desde sus entrañas
por una religión sustituyendo a otras.
No hagas lo mismo contigo,
mantén firme tu ejercicio/ejército y defiende tu plaza.
Tú eres el imperio, tú eres el señor del cielo
y de la tierra, tú eres el dios que te ha de salvar y suceder.
Luego nada será igual, ni antes ni después,
por más que lo quieras o desees.
Vivir para morir y reinar en uno, eso es...
Tuyo es el poder y la gloria por siempre
de lo que siembres,
te prolongará.
-Otra vez Ufffffffffffff, pero más largo...
Lo siento.
-No, por mí déjalo como está...