Dejemos que el día x escape a nuestro control... al de los periódicos al del hombre del tiempo al horario obstinado/ obtuso en ser obedecido. Dejemos que el día escampe. Dejemos algunos momentos vagos vagabundear como pobres sin destino en la cola de la beneficencia. Esperemos la buena nueva desde otro sitio, al otro lado/ desde la acera de enfrente donde no mane ese hedor rancio ha gastado/ ha usado... Dejemos que sea él mismo... -sin terquedad/sin absolutismos-. Dejemos que se deslice por el tobogán de su propia muerte.
Mes: marzo 2018
Prisa
Prisa de insecto x es el estrés que padecemos. Nos empuja... nos atrae al quicio del abismo. Atrapados en su vértigo goloso nos tiemblan las piernas. Hasta nos agachamos puestos de rodillas con las manos en la cabeza esperando esa picadura que hierve la sangre... Espina directa al corazón. Avispa nerviosa defendiendo un territorio hecho de celdas de papel cartuchos llenos de larvas -pipas de cine de verano- para el abejorro abusador.
Me dejo
Me dejo vencer o ganar xx según me convenga... -sólo para darme en el gusto- Hay veces que me rindo sin saber de la batalla para no desgastarme. Adoro/ saboreo entero ese espacio vacío que sólo tiene la forma que tú le das. Él también debe ocupar un sitio de privilegio aunque sea en el patio de butacas... Eso de vivir cada segundo con la misma intensidad como si fuera el último no va conmigo... ni con la razón de los relojes ni con una sola gota del sudor incorrupto de cualquier esfuerzo. ¡Menudo estrés... insano, innatural, inapetente, insatisfactorio/ innecesario y más que ridículo! ¡Qué más da! dejarse llevar en brazos de la atractiva y deseada desgana... que te reconforta/que te reposa, que te desparasita de lo cotidiano alejándote macerado navegando en el flácido lecho de lo vulgar. ...En esa lidia casi divina desprotegido de los cretinos bastardos que te acosan, que te hacen "vil-útil" después de rota esa vigilia virgen del ahora. -¿Qué te parece sí nos vamos de copas/al bar...? ¡Yes!
Ayer me diste un bendito beso
Ayer me diste un bendito beso x+ en el corazón... Caballo de Troya que no acepto. Me gustó como llegaste, -incluso mientras te acercabas...- Como un tierno lazo envolviendo tu regalo sin nada aparente en su interior. Lo corté harto de estiramientos con la yema de la ilusión provocándome una herida hemofílica/ intratable. ¿Cómo puedes ser tan lista de repente cuando ayer estabas al final de la clase tomando los apuntes sobre las campañas de Julio Cesar en la Galia? Al final no sé si te acuerdas... -si tomaste buena nota- de que Bruto se lo carga.
Quiero dejarte una nota
Quiero dejarte una nota en el muro/pared xx?
de la rambla.
Quiero escribirte un mensaje
un grafitti para cuando decidas volver...
Sólo pretendo deslindarte/desliarte
de la madeja/maraña, del susto que sufrí y no te di.
Porque desde entonces mantengo una erección continuada
con el pasado de lo ocurrido...
Con toda seguridad que ibas completamente desinhibida
flotando bajo los efectos de alguna sustancia alucinógena
angelical...
¿¡Verdad que si!?
Esa mancha Rorschach que todo lo diluye, disuelve, hipnotiza
ignorándolo después...
Sello postal/petate a la espalda de un dios/espíritu travieso
faltón, indivisible, embaucador, enigmático y embustero…
Brasa en la bragueta/alma del tiempo que nos incinera
que nos quema a cada instante...
-Después de visto lo visto
de esperar lo inesperado de lo imposible
o de quitarnos lo dado de lo que llevamos puesto.
Amén.
Quiero que sientas un pelín
desde la anodina anónima distancia...
la huella del lobo/colmillo de algodón negro/ogro del deseo
en la que me sumiste con aquel acto/acción...
Para convertirme en fantasma/fans admirador,
administrador del latigazo en la carne/
del otro/de alguien…/ tuya.
Lejos/cerca ya sin ningún género de dudas...
atraído hacia la buena intención libido soez superlativa
supervisora de querer más...
-Te cuento corazón-
Bajé a la playa casi de noche, el parpado del horizonte
descansaba sobre la línea azul.
Rayas blancas, bordados de su esperma/espuma
mordisqueaban/besaban, lamían la arena.
A contra luz tu silueta desnuda avanzaba
adentrándose en la tabla/masa nerviosa del mar.
No dejaste que se despertara el día.
Te bañabas entre gritos y el jolgorio...
coqueteando con tus amigos de fuera que te aguantaban
esperando con la toalla.
Saliste en apenas unos segundos/minuto.
Apresurada/sin tardar -temblando me imagino...-
te tapaste/liabas secándote entre los abrazos
apretujones/caricias de alguno.
Para alejarte y reposar después de todo...
contemplando el teatro
desde la mullida almohada del alba.
Como una india agachada te cruzaste de piernas
sentándote en el suelo arado, sobre un caballón
hecho/removido por el tractor de cada madrugada.
Surcos paralelos, renglones de un cuaderno de música
donde estaba tu nota encantada sonando/flotando
en la bonanza/nacimiento
alumbramiento del nuevo día.
Continué con mi paseo absorto
intentaba inventar/darte forma...
Falto de la luz natural que te hiciera visible
que nos hiciera tangibles/viables...
Sin muchos remilgos te pusiste de pie
junto al poste donde se ata la red de voleibol.
Con la pausa digna de no tener ninguna prisa
te iba disfrutando, divisando entre las escaramuzas...
Allí estabas plena, entera... cerca de mí
por donde yo estaba a punto de pasar.
De reojo, a contrapié... se iba haciendo realidad
esa transparencia vedada/velada
más viva que la verdad, más muerta que la mentira.
Así alcancé a distinguir las nuevas secuencias del amanecer
con cada movimiento tuyo…
En cada trazada de lo discutido/deducible/irracional y directo.
Mientras te ponías las bragas, la camiseta
o ese vestido largo de hippie o algo así... (¿!).
[¡¿Qué sé yo...?!]
Y como corriste junto a los demás que se habían separado
alejado hasta lo alto de la horadada acompañada
del ruido atronador de las tablas
hincadas/medio sueltas conforme las ibas pisando...
O del chorro de los grifos contra el cemento
que se lo tragaba.
Y ese palo vertical protector del terraplén...
zarandeado por los culos apoyados desde arriba
en el aparcamiento.
Los patines estaban al completo, encadenados en hilera
con las marcas de los visitantes/navegantes nocturnos...
Las farolas rubias todavía encendidas... pero sin sombra.
Todo ello/esto para volver loco al guarda del chiringuito
y cuerdo a un servidor...
Sin más,
en un abrir y cerrar de ojos...
ya te habías marchado/ido/desaparecido.
Ahora, cada mañana...
cuando voy bajando por la escalera
-peldaños de piedra/bajorrelieve en el acantilado-.
Me recreo y miro hacia ese lugar siempre vacío.
Pero no me importa…
desde entonces/aquella vez
la oscuridad tiene para mí un nuevo sentido
equilibrio...
Otra manera de empezar, de abrirle las puertas a la luz/
los ojos al día.
Dilatando al máximo mis pupilas,
siempre en busca de algo...
que tal vez se parezca a ti/
seas tú.
Como si de un asesino
Como si de un asesino en serie se tratara x acecho a mis potenciales pacientes victimas inocentes/insensibles... ajenas a mi maquinación detrítica animal. Para disuadirlas entre el espacio existente entre ambos desde su tranquila confianza a mi apresurada y devoradora desordenada alteración analítica. Emboscado en la presumible normalidad de una apariencia apacible, -de unas palabras o mirada casi huidiza- atrapo a mis presas como el depredador del espacio aún no descubierto en ninguna película de ciencia ficción... Me las llevo a la boca apretujadas/ espachurras entre las garras para degustarlas con fiereza para conocer mejor a que saben. Intento tomar apuntes con el lápiz, descubrir algo nuevo que anotar que apuntale este cadalso podrido que no aguanta -de ninguna de las maneras- otra ejecución más.
Llevo dentro un animal
Llevo dentro un animal xx que me salpica. Sus ganas abusan de mí. Andan liadas en continuos tejemanejes. Embalsamándome eternizando un ajetreo que de antemano todos sabemos que no acabará bien. Un herrero desconcertado dando forma sobre el yunque a un corazón al rojo vivo le puede salir cualquier cosa... aunque sólo sea la escultura abstracta de amor a la cera en los remolinos del vapor entre el fogón y la maza.
Triturando estrellas
Triturando estrellas xx con el molinillo que me regalaste. Señalando con el dedo corazón un dibujo imaginario... Como el soplido en la cara de un bebé para cortarle el hipo, se borró tu imagen de mi memoria. Con las virutas de grafito liadas en la goma en un ataque de locura la he vuelto a recomponer y sigue pareciéndose a ti. ¡Qué pena de recuerdo...! Ahora ha perdido totalmente la razón entre tanta tachadura. Sombras/sobras que me crecen que me alargan de una oscuridad insaciable inútil... Pues no soy yo lo que ella necesita.
Cierra este libro/
Cierra este libro/te engaña. xxx
¡Ay el lenguaje y sus trampas...!
Devuélvete a lo que eres y recapacita.
Hazte esta pregunta... ¿Qué es bueno para mí?
Si todavía continúas sentado leyendo...
¡Abandona!
Toma algo entre tus manos, endulza tus sentidos,
ilusiónate...
y cuanto te plazca/apetezca... hazlo.
Luego ve hacia/con el sol, lo real
y continúa su camino...
el que ya conoces y el nuevo por andar.
-No tengas ninguna prisa-.
Al final sé que volverás/me sujetarás,
mirarás al cielo/
mar de fondo y lo comprenderé, -te entiendo...-
yo también lo hago así.
Las taras, las rarezas nos unen/se juntan
somos gemelos en adopción.
Nos queda poco, lo sé...
-y lo que hay/apenas nos sorprende-.
Somos una viñeta/paradoja nefasta de la raza,
la cultura y la razón.
Escribir se está convirtiendo en un disparo, -spleen-
sin apuntar, ni soñar
antes de encontrar las palabras.
Sometemos al lector a traspapelar sus ideas,
sentimientos/
ennui...
La ilusión es perversa, -el saberse inmortal...-
un escándalo depravado a la deriva en la porqueriza/
infierno de los charlatanes.
La lengua es la prisión del pensamiento
y de la imaginación.
Restos de la comida entre los dientes.
[-Me rindo.../ojalá fumiguen...-]
Escribo porque el mundo sigue
y no me da tiempo a ir tras él.
Solitario y errante... sin estar roto ni desajustado
con todas las tuercas aún.
A veces no saber lo que quieres no es lo mejor.
[-En mi caso.../es eso-]
Escribir para borrar lo no dicho...
-sortilegios/orgías aparte-
cuando lo bueno es la transparencia
lo que trasciende al ser.
Mientras la vileza y el rencor salen juntos...
el desahogo los confunde con la ensoñación/
desnudo integral
en la playa de las mentiras...
Los libros son soledad -que lo sepas- te la alivia/
camufla/sustituye.
¿Dan abrazos/acaso...? ¡Pues venga... puerta!
Sé lo que me digo pero no sé lo que soy
ni lo que hago aquí...
y así.
Y eso.../eso es un horror,
un monstruo dependiente/desesperante.
Que sepas que... por eso leo/escribo,
busco cura/monaguillo/
fraile y una monja de convento de clausura
-como mi tía abuela Leonor-.
Y alguna golosina para entretener la espera/despensa
depravación despierta...
Soy de lo que no he sido en el pasado un hueco/
hueso más.
De mi presente la ayuda para salir de ahí.
Y después... nada de lo anterior.
-Ya te dije que no siguieras leyendo hombre inteligente-.
¡Te lo avisé...!
P.D.
En el gozo/pozo/zanja de lo que he escrito
esta mi alma enterrada.
Y te observa por una rendija/fisura en el féretro/tumba/
talud por donde se cuelan las hormigas/-hacen su camino
de ida y vuelta-
con el día a día que fuimos/hemos sido/ y/o
queremos ser...
Te saludan con su trofeo a hombros, lo agitan/
te invitan a que pases conmigo y eches un pitillo/ratito
-y así descansar
con el humo turbio en los pulmones/corazón-.
Cuando me lees, en/al frio calor de la muerte,
que sepas la siento/
se hace gracias a ti menos austera, más atractiva
y llevadera...
En el silencio ese demonio nos habla/susurra al oído/
de los dos
sobre la otra vida que tuvimos/
de la que pudimos escapar
de la que podíamos haber disfrutado.
De lo que seguimos esperando aquí, ahí fuera.../
adentro/aturdidos
-mientras las hormigas vuelven a por más una y otra vez-.
Un libro son tres vidas encontradas:
la tuya, la del árbol
y la de algún idiota desesperado
que no tenía nada mejor que hacer...
que se mete por medio
a pasar/ventilar las hojas caídas en la hierba
donde nos tendemos mirando al cielo. /y esperas...
-¡Qué valor!?/ -ver las nubes pasar-
¡Como si no tuviéramos nada/ otra cosa que hacer...!
¡Como si no estuviéramos ya todos locos...!
Sobre un precipicio
Sobre un precipicio de ilusiones xxx me convierto en un suicida que no lo duda. Me arrastro como la cabeza de la cerilla hasta prender. Me gusta jugar con el ángel de la guarda al escondite y con el demonio a las prendas. Pero sobre todo, en la matriz de lo bello donde se fecunda ese doblez que hace que nada se rompa.