Como un ermitaño

 

Como un ermitaño que busca la paz   xx
en esa tranquilidad consciente de su ser  
ante la muerte venidera...
Vas abriendo un surco en la superficie 
de la tarta/carne
con la punta de la lengua
-bien afilada-
de tan sólo un dedo de grosor.

Buscas, te regodeas
en el espacio intermedio que se suspende
entre cada uno de sus espasmos/
tropiezos y suspiros.
Cuchillas/hormigas que la recorren
mientras se retuerce
al ritmo que le marcan tus caricias
sobre la perla 
en la sima/fondo de ese mar 
agitado.

Girando el mundo 
sobre ese punto concreto del Universo
-se hacen cardenales los monaguillos-
Senderos de gloria 
allanan la espesura del bosque
aún más tibia/cálida y húmeda
que nunca...
Dejándola demasiado viva y tierna 
en el asedio 
del temblar en su fortaleza.

Moneda de cambio/traspaso 
del pecado original -todavía no resuelto-
donde el cebo en su agonía
atrae al depredador
convirtiéndolo en su víctima.

-¿Has terminado ya querido...?
Tú qué crees...?

Legumbre de fina piel

Legumbre de fina piel    x
delicadamente apretada
dejando entrever el bulto de la semilla
en el estuche/vaina de esos vaqueros
-azul te quiero/verde esperanza-
con tu camisa blanca de tergal...

Una fragua que le duele al hierro
antes de ser enterrado vivo.

La sabia planta necesita de más vigor
para enderezar su tallo cuando/
cuanto más tierna está
distraida entre el follaje.

Un simple beso  -plumón depositado al azar-
en sazón sobre la cúpula del templete
le puede hacer algún tipo de cosquilla
pero necesita de otro tipo de juego
para reconocerse/empalmarse mejor.

Sin sol que lo mime,
-por mucha tentación/dedicación
delicadeza e imaginación que se tenga-
el polvo se queda siempre flotando/
sonambulo/vagabundo
           y no se deja/ni se puede ver.

Tendríamos que olvidarnos de la colada
y de limpiar tan a menudo.
¿Qué te parece otra mano de pintura 
a esa puerta y las figuras 
que juegan en el espejo de la pared?

-Sí, ya te lo dije.../que están para otra mano...

Planeo lento

Planeo lento       x
a lomos de una libélula
sobre un brazal lleno de matas.
Sin rumbo fijo tironeando
entre las corcheas que se estremecen
y amontonan a son de la música
a tu vera...

Una lengua de luz y de agua
inunda el rosario de cuentas
mientras unos dedos listos
van desgranando el rezo
a la hora señalada de tu Buda/
Bula de convento/
savia sabatina...

La sisca de punta,
la media luna casi escondida
entre la densa grama.
Se van deshaciendo los lodos del gozo
atascados en lo alto de la azotea
por alguna pregunta en el aire.

No saben cómo darme pista
desde su torre de control.
Me temo que no lo conseguiré
-el aterrizar a tiempo-

Pero no te preocupes,
últimamente -no lo ves-
estoy aprendiendo a leer 
entre tus piernas
con el roce/focos/aroma de tu piel 
y del calor ardiéndome...
Presto a terminar la primera sílaba 
de la primera paja/página 
de tu libro abierto.

Y no sé por dónde iba
creo que volaba o algo parecido.
-¿Te puedo hacer una pregunta...?
-Dila
-¿Hemos llegado...?

-Sí.../como siempre...

Mientras preparaba

 

Mientras preparaba el desayuno      x
he sufrido un pequeño incidente
provocándome una ligera pausa.
Pues un regusto en las tierras bajas
ha hecho brotar algo más que un esqueje.

Ha sido al recordar la gran aventura
que hemos pasado juntos esta noche
fuera de la imaginación vegetativa.

En un lugar oscuro
alejado de la gran ciudad
una relación sedada/amortiguada,
ejecutada con toda precisión
a cámara lenta en la zona prohibida
de cualquier contacto no poseído
sólo decantado.

Tus insinuantes formas eran perseguidas
por un envolvente animal blanco,
al darte alcance veía como retozabas
en un juego de flirteos
con las enfervorizadas sombras.

Aunque tú no lo sepas
nos juntamos demasiado
cada vez que te sueño...
En su rescoldo con su recuerdo/
regusto
te voy conociendo/
manejando un poco mejor.
¡Claro está...!
Siempre a mi manera.

Mi habitación

Mi habitación está encantada       x
con los sueños que dormimos juntos.
Entro en ella
y los veo colgados de la lámpara,
pegados en los dibujos del papel.
-Abanicos azules de la noche-

Los veo junto a la esquina de la losa
con el rodapié.../ jugando
con las figuritas de fantasmas estirados.
-Hilillos acaramelados de capirote negro-.

Los veo sobre el guardarropa
en el filo de la cama
en los pies lentos que no se deslían
de entre tanta ropa.

Los veo sobre el flexo apagado/cabizbajo.
En el reloj estatua detenido
con la hora atrasada de siempre.

Todos estáis ahí... os noto/os presiento...
Como el polvo que hay
            cuando llega la luz
y se deja ver.

Tengo desparramado

Tengo desparramado el ánimo      x
por todo el parabrisas
estrellado en un accidente
de pelonchones de ninfas.

Enjambres hambrientos
en las flores de mis pupilas/
ombligos de un rostro
raspando carátulas de acertijos.

Esta lámpara de petróleo
mastica en zozobra
al medio día de un sol tenue.
Se recuesta dando luz en una senda
por la que paseo a golpe de legón.
-Depravado caracol arrastrando
su músculo por las alcanzabas
del pendulón látigo/latido.-

Te crece el colmillo de la vejez
con su saliva colgante
lisiado por el ligero respiro
del meneo de la cuchara.
-Devoción devota del observante-

Ojo del huracán que riza tu mundo
sobre el musgo de sanguijuelas
en la matriz empalmada del brazal
donde se cuece el cielo/
cieno gris...

Un par de piedras vivas,
un saco, una cuerda cerca
a la orilla del río.
Eso es lo que te falta.
Alguien sabrá
qué hacer con todo eso...

Apago el día

Apago el día con un disparo certero en la sien,      xx
la muñeca firme, el brazo en la vertical del cuerpo,
-la bala alojada en la oscura cavidad-.

Rebano su último aliento con un ligero parpadeo.
Un fino hilo escapa enhebrando la aguja
que cose la noche
decidido a batirse en una nueva tregua.

Paseo por una ciénaga
rodeado de una densa bruma
noto el agua a la altura del costado y subiendo.
El frío se adueña de cada porción de mi piel,
la carne se entumece.

Avanzo hacia una gigantesca imagen sin rostro
envuelto en una calma angelical
donde todo se desvanece
atrapado en un papel de plástico/aluminio
extremadamente flexible.
Momificando un reposo
conforme se agacha la tapa del sepulcro
levantada por el proyectil.

Estoy sentado sobre la fina arena del quijero
de mi condena.
Espero desde esa orilla
donde la distancia le da un beso
a los puentes que ya no existen.
Hundo los talones una y otra vez
huyendo de una lengua/castigo que se acerca
que asoma lamiendo ese espacio vacío
entre cada latido.
-Colmillos de hombre lobo con la luna negra
que se clavan al cuello de la sombra
del cáliz que he de beber-.

Noto que voy cayendo lento/muy lento.
Me arrastro de manera extraña
por una pendiente imposible
abrasado por el roce del asfalto/grava,
con ese olor típico al alquitrán caliente
en la órbita secuenciada de las preguntas.

Intento escalar la chimenea madre de la inteligencia
con la mirada puesta en la brasa del cigarro
bajo las faldas de la mesa camilla.
Con una estufa de gas apagada
camuflando el aroma a choto trasnochado de la habitación.

Una nueva ráfaga de gatillazos
dejan el estopín indemne. -De nuevo he fallado-.
Cuentas de cristal atravesadas por un tierno hilo de sueño.
Rosario de huesos de Bantú perdidos en las yemas
de los dedos/lienzos abstractos donde respira el ojo ciego
del girasol girando con la espiral del ánima
en dirección a un blanco que se mueve
a una velocidad de vértigo.

¿A dónde vas corazón, a dónde me llevas...?
¿Caerás a plomo o continuarás empalado/empalmado
por esos campos encapotados de un moco verde/aciago
que no para de gotear?

Esa sombrilla/alas plegadas
sujeta en el entramado de arterias sacudidas
después de arrancadas de la carne.
-Ya no te sirven...-

Esa trompetilla rizada con su palito de polen
engarzándose entre los restos
en auxilio de la mano
que le pide al tiempo una limosna, otra oportunidad/
tampoco.

Siento el fondo cerca, no hago pie.
Respiro un agua con sabor a lodo/tierra.
Sujeto con los dedos
la parte más estrecha de la nariz,
la aprieto mientras me inunda un mareo/
jauría de perros rabiosos con sus fieros ladridos.

Echo la cabeza hacia atrás
y parece que me van a reventar/estallar los sesos.
Un enjambre de avispas atacadas
se abren al vuelo desde la fosa nasal
a las profundidades del fango gris/mollera.

Esa caja de cartón duro/-de los zapatos-
donde flotan un puñado de capullos fallutos/pajizos,
amarillujos...
otros abiertos con hocico de pez volador.
Unas mariposas resecas con su traje de novia blanco
ya muertas,
unos minúsculos huevecillos/ojos azules “pancíos”
mirando desde todas partes del ataud...
Restos del gusano que ya se durmió.
¿A dónde vas corazón, a dónde me llevas...?





Sólo existen

Sólo existen dos mundos...       xxx
uno de tierra y otro de agua.

¿Qué puedo decirte con esta boca
que no sabe hablar
cuando el sueño sólo es un náufrago?
Con estas manos que no saben escribir,
con esta cabeza a la que sólo le salen cuernos,
con esta pequeña brasa
oculta entre tanta ceniza
que pronto va a caer/desaparecer?

¿Acaso que el cielo es azul...?
Que la noche es oscura.
Que las distancias son para tomarlas.
Que el fuego crece más y mejor
fuera de cualquier orden.
Que degustes sin ser devorado.
Que has de morir de una sola vez.
Que toda la eternidad ya no puede evitarte...

Y todo esto para una insignificante existencia
de la cuadra global
mientras todos los animales andan por ahí sueltos.
¿Qué más da preocuparse
cuando los barrotes son tan flexibles?
Cuando la puerta todavía sigue entornada...

P.D.
Yo me reclino ante ti en la brevedad de tu silencio
junto al hueco de tu costado sangrante...
-como pronto me ha de suceder a mí/el crucificado-
Y seremos en el nuevo mundo del futuro
azote/castigo del juicio del hoy su condena...

Muertos y no resucitados daremos de beber
en el cuenco de nuestras cabezas -ya secas-
el veneno que ahora nos mata...
a los camellos/caravanas/
calaveras del desierto
que atraviesan las arenas de la eternidad.

-Ni perdón/ni olvido...
¡Menudo cóctel...!-


Puedes estar escribiendo

 

Puedes estar escribiendo        xx
durante toda tu vida
en busca de ese alguien
que desearías conocer.
Y lo único que consigues
es ahondar un poco más en la tierra
haciendo una zanja más amplia
de lo que terminas metiendo...

Ya de pequeño llenabas los cuadernos
con emes interminables entre las dos rayas.
O cuando aprendiste a escribir
redactabas notas de arrepentimiento
dando explicaciones de tus fechorías.

La mayor parte de los escritos quedaron
en las traviesas de unas vías muertas/
caminos sin retorno.
Lo único que vas consiguiendo
es ligar con tu amor propio/álter ego
conducido/
guiado a un callejón sin salida.

Hay detrás de las cosas algo que se esconde
que insiste 
que quiere pasar desapercibido
ante nuestros ojos.
Hay tantas mentiras a la luz cegando, 
ocultando la verdad
que la sangre se impacienta en sus cavernas/
torrente esperando que hagas algo.
Que te apartes a la meditación
empujando el espíritu contra la pared
cogiéndole del cuello,
levantándolo hasta que se rinda
o reviente.

Uno debería hacerse continuamente preguntas
solubles sólo para sí
pues con las respuestas nos definimos.
Nada nos modifica tanto
como una realidad mal entendida.
Sólo conocemos a los otros por los demás
y a nosotros por nosotros mismos.

Las penas y las alegrías deben disolverse
con la misma cuchara.
El tiempo es útil como molde
donde vaciar lo que nos va pasando.
-Un manotazo enérgico que nos disminuye
cuando echamos la vista atrás-

Con él tenemos el pulso perdido,
los latidos sin sangre
pues no reconoce el origen de un eco
puesto en marcha con una suerte sin suerte
incierta...
En un corazón golpeando/empujando hacia delante
con el que te resientes/resistes
porque no cesa en su empeño
de hacer que te notes vivo.
Y resucita contigo 
a la par del día en cada mañana.

El remanso

El remanso de este lecho         xx
provocado por la presa del molino
mece con su paz
los ojos desorbitados
de quien espera algo.
Descansan 
con la mirada sobre su lomo
sin apenas tocarlo
entretenidos por el baile de hojas
de unas cañas tiernas
y de un viejo sauce llorón.

Acarician su manto
como las arañas de agua patinan
de lado a lado del quijero/
tejiendo surcos en la espiral
de su fina piel al acabar el día.

Pero cuando metes la cabeza,
cuando te capuzas
para darte un buen remojón
para espabilarte
chocas con las piedras del fondo,
con los troncos hundidos,
con los casquijos de obra,
con los restos de vidrios.

Cuellos de botella,
botes de hojalata,
maquinaria ligera,
alambres que te enredan
...y alguna moneda 
cerca del lavadero.
Mi acequia
no es lo que parece 
a simple vista.