Por tu flanco

Por tu flanco mejor defendido  xx
atacan mis huestes.
Han abierto una brecha incierta
que aún no alcanzo a ver
pero me dicen los observadores
que se puede avanzar por ahí...

Aunque huele a suelo resbaladizo
del serrín olvidado de otras tardes
en una pobre tasca de barrio bajo...
con las colillas humedecidas en el cenicero,
con el aseo lleno de papel y pintadas sucias,
con la barra pegajosa y las botellas con mantón,
los vasos llenos de huellas
y la música del aparato de discos rayada.

Esa tenue luz desde aquel rincón.
Esa pequeña mesa de madera,
ese taburete de anea oscura...
Todo parece que me invita a entrar.

Conocerte

Conocerte entre las olas         xx
de las horas
en su huidizo rizo de minutos
en su cresta
de espumeantes segundos.

Desde ese enjambre de hadas
de unas dulces palabras.
Desde el hormiguero del silencio
recorriendo todos sus túneles.
Detrás del poderoso poniente
de cada día.
Detrás del pie levantado
que otro ocupa.
En esa huella en el aire
que no cuenta.

Como una cigüeña 
en el campanario
     paciente espero.

Nunca desee

Nunca desee que fueras mía       xx
ni suya
acaso de nadie...
para poder seguir adorando tu imagen
en ese templo tan bien custodiado.

Lo supe desde que te vi
con el primer reposo de la mañana
en el primer descanso de la partida
que he de perder.
Desde la capota de un crisantemo
que nunca abrirá.
Desde el borde de una lágrima descuidada.
Desde el pistilo del alma en flor.
Desde unas fauces astilladas salivando...

Sentado en el lecho de muerte
te saco burla
con la misma lengua que te dio la palabra
con la que nos quitó el silencio.

Y no me digas basta, porque nada de todo esto
está ocurriendo/ha sucedido...
¡Jamás!

Me hundo

Me hundo       xx
me muero alojado
en cada grano de arena desnudo
en las profundidades de ese molde
que mide/marca
nuestra distancia...

Beso, acaricio tu  huella plantada
olvidada en aquel lugar
y en la nada de la nada
nada mi aventura.

Acerco los labios a la oscuridad
de un sólo parpadeo
mientras te miro/contemplo
con la boca del silencio más tierno,
que se estremece engullido
en este remanso de quietud
   donde la carne me germina.

Hay una marea que nos extraña,
olas que se repiten una y otra vez
sepultando la hilera de huellas
amontonadas al azar
sin que nadie lo note/las toque
ni siquiera
con el roce de nuestra mirada/
reojo...

Veo en la nueva lisura
como te alejas definitiva/mente
por un costado del horizonte
mientras lo montas a horcajadas
entre las sombras de luz
de tus andares...
Con un pie en la playa
y el otro sobre la cabeza
del sol naciente 
de esta insaciable/irrevocable
mañana de agosto. 

A gusto te sigo hasta el final del paseo
con la soga bien tensa
como si no estuviera ocurriendo nada.
Y sé/noto que aún estoy con vida
por el empuje/plumaje de las alas 
que me crecen
al estar/ir tan cerca de ti...

 

Me elevan danzarines

 

Me elevan danzarines de puntillas       xx
los dedos/pensamiento de mi vicio malsano...
Camino arrastrando los pies por la playa
llenos de briznas de lija suelta
hasta las pantorrillas.
Con el fruto de la lengua en adobe 
del árbol de levas de la queja.

Con el estómago revuelto sacando tabla
esquía una gota nerviosa del sudor 
que me entra al verte. 
Se desliza por el aceite del bronceado 
desde la coronilla de cura 
hasta el fin de mi espalda/espada...

Incierto en sus poses escurridizas
patinando/partiéndome el gaznate
ahogado por este calor tan abrasivo 
áspero espetón 
perdido en tu desierto...

Yo lo sé, tú también; 
el sol, la arena, la toalla, la sombrilla, 
la brisa del mar,
las olas, los niños que juegan
los que pasan y ni te miran...

¿Qué no haríamos con ese regalo
envasado al natural que nos ofreces?
Ese ébano escanciado al vacío
en el acantilado
de los deseos equiláteros.

Descansas medio desnuda
ajena al baile. Delante y dentro
de tantas gafas de sol graduadas
por el cerco de tu preciado/
precipitado y hermoso cuerpo.

¿Qué se podría hacer
para que no resultaras
tan insultante a los sentidos
contrariando esa condición
analítica/ de animal educado?
¿Pasar de largo tal vez...?

P.D.
-No,
no es por eso por lo que estamos aquí...
La belleza se lo agradece al corazón
que la siente... 
          recuérdalo!

¡Y no te cortes!
...pero tampoco te pases.
Ya, 
pero entonces sigo en el mismo "sitio".
-Pues eso...


Un pícaro rescoldo

Un pícaro rescoldo aún vivo   x
desde la fogata de anoche
tensa las sábanas
en esta mañana preñada de paz.
Abriendo una brecha tipo Bonanza
hasta hacerla humear
hasta prender.
Revolcándose con los no dormidos ni usados
ni agotados/cansadas brasas...
-ya tizones-.

Menudo brasero
para las faldas de la mesa camilla/salón
del día que nos espera...


Acabo de echar

Acabo de echar un buen polvo...           xx
Ha durado una eternidad
de tan sólo tres minutos terrestres.
Nos hemos corrido ambos
los dos juntos 
-...y no al mismo tiempo-.

Desbrozando la noche, empezamos
envueltos en un color crudo/
cocido al vapor que emana 
de las sensaciones
descomponiendo el aire
en medio de un bonito silencio
que imitaba al de verdad.

Ahora,
condolido por la duda
que ha brotado al acabar así...
-tan pronto-
de esa manera tan vulgar.
Me duele el gozo desesperado/desparramado
que no entiende nada
de todo esto que ha mal pasado.

Le he dicho que ha sido por un tirón
el no haber aguantado un poco más.
Espero que ella lo entienda...
-cosa que yo no-.
Pues la sombra del colchón/sábana
al levantarnos
no parece que sea lo suficientemente profunda
-dándonos la razón a los tres...-

-Nihil novum sub sole (Eclesiastés 1, 10).


Tu desnudo

Tu desnudo junto al mío       x+
parecen de plastilina.
Cuanto más retozan,
cuanto más se acercan y tocan
más blanditos y maleables se vuelven.

Parece que imitaran a esas figuras
que hay en los capiteles/libros orientales/
Kamasutra...
Bajorrelieves, dibujos casi abstractos
de posturas imposibles...

¡Tú crees que somos así de precarios
y de antiguos?
-No, pero sigue...

Tengo la polla

Tengo la polla que me pide comida         x
y no es de maíz, ni de mijo, 
        ni tampoco de trigo limpio.

El cuerpo agarrado/embravecido, provocado 
por tu mirada insinuante,
atado con esas maromas que lo tensan/atraviesan
hasta herirlo/estrangulándolo lento
muy lento, por completo.
-Del poco a poco al mucho...-

Midiendo la fuerza de la explosión/exposición
por el volumen de la distancia/hinchazón
que va tomando esa levadura infiltrada 
en la sangre del bajo vientre
en los bajos fondos de la fe 
de mi segundo corazón.

Esta chupada/latigazo final de pajilla/
sorbete/lametón por el filo del vaso/
vena del cristalino
con nudo incluido de garganta
hace que vea un arcoíris
en cada pompa que araña
cualquiera de tus gestos/mimos/
meneos...

Que sepas que tengo el patio resbaladizo
ante la umbría tibia de tu portal.
¡Vaya costalazo que nos espera...!

-¡Descuida amor... estoy preparada para todo
lo que se te ocurra/escurra del pensamiento
preservativo!

A mi labio

A mi labio más sensible         x
con su piquito de pez volador de agua salada, 
de leche marina,
casi siempre rebobinado sobre sí mismo.
Un sólo pensamiento obra u omisión
le hace falta para que se deje ver.

No se queja aunque lo lleve colgando.
Lo pongo en una cuna de algodón
mirando al cielo para que se duerma.

Si algo le despierta lo hace muy atento.
Está obsesionado con la paja de interior,
no la de granja, ni la de corral,
ni siquiera la de la gran ciudad.

Yo le digo que eso
sólo es un tirón de orejas a la soledad.
Apología cincelada entre los continuos paréntesis
llenos de puntos suspensivos que hay
dentro del párrafo de lo no escrito.
Y lo lío más de lo que está, al pobre...

Y aún que así se lo creyera... –porque todo es mentira-
Él me pregunta:
-¿Pero se nos caerá el pelo, el tuétano, la médula o
el cerebro?
-¿Se nos marchitará el espíritu santo apócrifo
en forma de paloma? 

Yo le contesto que no, que todo eso
no deja de ser una mueca a la desgana
de algún matarife de porqueriza
metido a redentor.
Que presumiblemente quería tener a las pobres almas
sumisas/sometidas, sin eso que todo lo devora
y a todos nos gusta...
Sabedor del peligro que eso conlleva.

Es como un no echar el pie hacia delante,
un quedarse quieto para más seguridad 
o qué sé yo...

Pero, a todo esto, él con un gesto
me indica que me deje de cuentos
y vayamos al asunto.
A lo que yo
no tengo por más que obedecer.
Porque él es mi amo/amuleto de la suerte
y además es un encanto, cántaro de placer...