Suspiran los gozos xx por el aire que dejamos pasar entre tu cuerpo y el mío. Se agotan con la imagen partida del respetuoso decoro, cáñamo que no ardía. Se quejan llorosos por no haber encontrado cobijo en las crónicas de la carne. Se flagelan con la luz encendida sobre el papel apuntillado en la esquina de la mesilla. Se derraman en la sangre con borbotones cobardes por no haberte dado un solo beso palpable. Te miré/te deseé, caminé junto a ti, y hoy descubro a la sombra de este cáliz que no tuve tino en dejarme ir. Recuerdo tus gestos/tus manos, tus ropas, tus brazos, como andabas, tus piernas... como mirabas, como olías, que callabas/que decías, como te ibas, como volvías, siempre a mí... día tras día, desde tu casa. Y yo higuera de rambla, solo, me moría. Te dejé ilesa, cumplida y coqueta, como llegabas a la cita de casta traviesa... por el camino de tierra que lleva al río, donde ahora me ahogo de tanto desatino. Así, me debato entre juegos de profeta, sentado en la más cómoda butaca. Y en cada cuadrícula de tu ayer, te poseo y me mutilo de ventrículo a diafragma, del Espíritu Santo/al fondo de mi alma. Nunca podré volver y recomponer ese puzle, porque lo que pasó... pasa. Sólo puede uno disculparse, pues cometí la peor de las faltas. Ese no era yo/no estaba, era un pobre fantasma.
Autor: poesialuciodata
Noto el pulso/
Noto el pulso/ de mi corazón xx?.
en el ojo izquierdo, junto a la sien/
como un puñal clavándose, que avanza por las descargas
de los continuos cambios de tensión/razones
en la ciudad perdida...
Y esa muerte mecánica/efervescente entre lo mágico
en un terreno dado de lo no concebido
que jamás hemos alcanzado
tiritando en el portal del orfanato del miedo...
-cada vez que te miro/o veo venir-
desatinada
¿Y qué decir a su paso/en el pasado, -el de tu fantasma-
si ya no estás conmigo?
Alma que se alarga/lugar/rama menuda que se asoma/
doblega/balancea...
ya de lejos olivo en el pico de la paloma negra.
Nunca nos pide nada/sólo soporta/pregunta...
cuándo/cuánto/cómo
nos queremos marchar/machacar, -y alza el vuelo-.
Sin rumbo...
Luego de su silencio largo/callado/
inquebrantable/vertebrado...estocada que nos atraviesa
igual que un pincho de Vlad el Empalador
príncipe de Valaquia y de las tinieblas.
Nuestro resplandor entrando por la ventana
para convertirnos en cenizas...
Y, no obstante...
No hay ninguna ilusión mejor que se desnude hoy en día/
ante mí que tú...
-con toda la mala leche/noche que nos dimos aquella vez-
¿Te acuerdas...?
Cuando todavía nos queríamos
y la sopa corría de la mesa a la cama...
y de los chocolates con churros o bizcocho calientes
-que estábamos tan zumbados que perdíamos
el apetito-/
Lo estoy dejando casi todo en orden/-mi amor-
odio, rencor, recuerdos etc.
Pero es que.../me llaman desde el rellano de la escalera
al cielo... -entiéndelo-
Nos diseccionamos juntos con esa la voluntad de clases.
Sigo dando vueltas desde donde vine...
-de continúo hacia ti-
a la primera idea en la que te tuve/
y cuanto de mi imaginación me ve contigo -se agita-
desde la primera vez que me hiciste tilín
como las faldas de una bailarina turca/sufí.
¿No lo has notado?
¡Qué mareo... insobornable/!
¿¡Cómo no se van a caer las casas/los árboles del bosque
a nuestro paso!?
Todo el mundo roto/en hecatombe/achicharrado
y apoderarse de mi tedio tanta hermosura/revolución
de la naturaleza una vez en el suelo...
de todo lo tuyo... -ahí interviene lo sagrado-
y de nuestro camino entre-cortado.../
y el canto de sirenas de lo nuevo...
que se perdió por el camino
con ninguna enfermedad incurable en su vehiculo al hospital.
¡Y no es verdad que todo sea/siga igual?
Porque esto toca a su fin.
Sorprendente relación... de jugos/en juego.
Sé que te gusta viajar con el pensamiento/la lectura
te entusiasma/ayuda a dormir al acostarte...
-mejor que un polvo-.
¿Estás despierta verdad?
¿Has escuchado algo de todo esto...? De lo ingrato que es/
Parece que no hay nadie... no contesta/
-sigue durmiendo mi amor...-
Somos el mejor ejemplo
de lo que se deja a los pies de la cama
de un día para otro.
Me llaman, me tengo que ir.../ -game over-
la partida ha terminado/
me voy a ver la tv/a echar otro rato delante de la caja
¡tonta! o del ordeñador...
-Espera... decías algo¿?
Dale al botón de la cafetera cuando te levantes/
...anda!
Hoy, sentado
Hoy, sentado xx+
donde tantas tardes
procuramos un ayer mejor,
cada resonancia de las canciones
golpea la raspa de mi orgullo,
los ojos parece que me escuecen...
Estas paredes me esprefollan,
tan azules, tan crueles.
La música sigue brotando.
Me hace añicos, me entristece.
Esta fiebre helada/
mofa bravata,
hace que vea fantasmas
y, en el polvo de la luz
guijarros que me clavan.
Siento tu mirada...
tus labios ausentes;
tu perfume
tus posturas
tus carnes que no vienen/
la cuna que no meces.
Esta varita mágica
trastoca mi braguero de heno,
donde los sueños de cristal
se van rompiendo...
Y, entre las virutas,
aparecen nostalgias
que se pierden como tu imagen
por el horizonte que no tengo
...y las quiero.
Te espero…
Te espero... x?.
en las profundidades del cono/cuenco de la mano,
en la cuerda floja de la quinta nota de la bóveda celeste
-al dictado de tus maneras-/memoria
y manías tuyas de decirme muda las cosas...
Te espero...
en el silente dulzor de lo que me gustaría oir...
Me estrujas como al colador de tela
que escurres para sacarle todo el jugo;
capirote de hachonero relleno de cenizas,
semillas trituradas del café/-fe que he depositado
desquiciado en ti-
para que no quede ni rastro de lo que se ha cocido/
hemos tomado/hablado hoy en el desayuno.
Yo sólo gimoteo por placer.../-que lo sepas-
y hago pucheros de barro
con las arrugas de la cara -que me tiembla-
mezclando la levedad de la suave arcilla
de los sentimientos
con las ganas de romper a llorar... -sólo eso-.
Como la sal/rebabas en la boca pegamentosa del viento
que arrastra la tormenta colina abajo
con el picor de sus partículas flotantes/
y la saliva amasando
mansas las palabras
que escapan y nunca las vas a volver a oir...
Allí también te espero...
porque cuando me relamo saben a ti/
Y de lo que no escucho
hago una fiesta de fin de curso para festejar
el ciclo terrestre de nuestro dasamor, e...
invito a todos los comensales de lo pasado a callar
rompiendo en brindis/
chocando las copas de nuestras cabezas
-rebosantes de sesos...-
hasta reventar/
¿Sabes también dónde te espero...?
En cada burbujita explosionada por el aire/
dándote en la cara
para que espaviles y me atiendas.
Lo mío es pura espera, -pero la eternidad es tan larga...-
¡Lo nuestro no tendrá fin/te lo juro!
Tus ojos
Tus ojos x?
son un arañazo
en la piel de sapo,
cartílago desmembrado,
preñado de la sed
que no atajo.
Tus gestos...
paranoias rotulando
el melancólico entrecejo,
rompecabezas de acertijos
vomitándome a destajo.
Tus cabellos...
los menos lisos
los más plebeyos,
pastizales de amasijos,
vallas de caminos
donde choco y me lío.
Tu boca...
dragaminas que musitan
arco iris de delicias,
plegarias de postizas
rumiando mis premisas.
Tu sonrisa...
malabarista exquisita,
sacudiendo la anarquía
que me trepa y me confina
que me guisa y me cocina
en el poyo de tu ermita.
Quiero estrangular los papeles...
desguazar del escrito el todo,
azotar su osamenta
en este omnívoro aguacero,
lumbre donde hiervo.
Quiero deshilvanarme de tus ropas...
perderme en el cesto de los trapos sucios
y aunque busques y tires,
que no me encuentres
¡Nunca!
Sufro distinto/
Sufro distinto/ siempre igual... xx.
con la misma media luna, uña en el galillo
-gatillo amenazante...-
uno la sien y el otro a la yugular.
La soledad cósmica me mira comparativa, y compasivo...
de soslayo
soy su lacayo,
uno más del prostíbulo/patíbulo del placer.
Me encuentro solo.../
junto al brasero eléctrico de mi ánimo,
sus muelles al rojo vivo siempre me han fascinado
...los miro hipnotizado.
Te imaginas la desolación tan amarga que supone...
en el corazón del verbo/cerebro
ver como a tu esqueleto
lo atraviesan las raíces del joven árbol/
-convertidas su hojas en espinas de suelo-
mientras te afanas en quitarles la corteza/
las pelas, para que hagan juego contigo
y con él...
conjuntamente en busca del alimento
recién quitado de su boca.
Ese es el deseo prohibido y yo su rehén.
Allí donde no hay nadie mi reino no es sólo tuyo,
-soledad eres mi aliada-
¡Qué lo sepas...!
Y un cáliz de veneno rebosante/
abono para los gusanos del después
que nos espera/separando el grano de la paja
-a los dos-.
Y no es que lo prefiera, pero te veo venir
con la escusa de antes/el mismo pretexto de siempre,
el del otro día.
Y uno se cansa...
¿Te acuerdas de la aguja/ -cariño perdido en el pajar-
pues me la he clavado en el ojo
donde no tengo la viga...
-¡Pero qué lioso eres... anda, ven!
Me tienes “cuajao”
Me tienes “cuajao” de ti/ xx
diluido en ti,
hundido en ti,
pegado a ti...
Serían necesarias muchas vidas
para saciar este hambre/
para dar cobijo a este miserable,
...para llegar al principio del fin
que tanto imaginé.
Gracias por vivir en mi vida...
Destilaste el mejor licor
para emborracharme.
Pero ahora...
sólo soy cuerpo de tu cuerpo
ganas de tu carne.
En el cielo que me invento
porque a otro no pienso ir/
Y entonces…
Y entonces... apareciste tú xx?.
como vuelta de unas vacaciones horribles
igual que un despertar desaliñado/desalmado
sobre el terreno que me tienes en renta... exuberante
pero en baldío.
Frívolo me repantigo en este asedio ante tu presencia.../
asentamiento que despliego
sobre la totalidad de la planicie de nuestro Universo
con un único deseo/clímax/ambiente de lo nuevo...
que cambie de una vez la rotación de La Tierra
y conocerte de su rebufo la traición
desde primeras horas de la mañana
en cada minuto que te pierdo.
Y cederle a su resplendor
la encarnación del sueño puesto a remojo
24 horas antes... -porque se lo merecía-.
Con una aspirina en el bolsillo del pantalón
-por si acaso-.
¿Qué ha quedado de todo aquello que imaginé?
Adobe/arrope de amor
con ligeros toques de lujuria...
¿Y qué coño es eso? -Me digo
¿Tizas blandas en aceite/un cocido?
¿Qué has hecho de mí, ilusión traidora...?
¿Un espantapájaros/una pesadilla?
¡Y tú tan lejos corazón... como siempre!
Serpiente que repta/resta, -que no la veo nunca venir-
con la manzana del pecado en la boca.
Ni te acuerdas de lo que Dios nos dijo... ¿verdad? Eva.
¡Ya verás...!
Tengo traviesos
Tengo traviesos aglomerados x por mi cabeza pisoteando. Tú figura tierna y frágil en mi sien levitando... Tus idas y venidas desarbolan los anclajes -del trinquete a la verga- con el peso de su lastre. Tus ojos siempre atentos, listos al abordaje... me penetran hasta las ansias de mi fulgurante queja. Rondando, centrípeta esta nave rendida a tus pies... que quiere huir, escaparse con viento fresco o caliente, cuando sople como sea. Pero marcharse cuanto antes.
Su quietud
Su quietud en fuga me asustaba xx
como presa agazapada me escondí
detrás de la máquina traga-perras/
-penas del desierto-
llena de arena/añoranzas sin funcionar.
Y el glacial del olvido/diablo crujiendo al deshielo
tiritando manso en la imagen de no estar allí.
-Martillo de Thor
empotrándose en mis sesos-
Me alejé de su destierro desanimado
ante el sacrificio azteca que se avecinaba...
destripando mi corazón
con vuelo raso,
sobre la cabalgadura de un disparo del conquistador.
En su desaliñado/desencajado rostro
vi el destiempo pasar huérfano con la siguente bala
hacia la recámara entre los dientes...
Ahora abandonado vegeto/ -delego en todo-
el yo de ambos en un plácido descanso...
mientras navegamos
como dos cisnes rosas por la laguna Estigia.
Sí... más muerto que vivo
y sin haberle pagado todavía al barquero
que me tiene de orilla a orilla hasta que junte el dinero.
Ha sido un placer.../ ausente de tantos "quizás"¿?
Pero bueno, -al fin y al cabo un placer...-
con ese misterio que te desarma y desloma.
-¿A ti qué te asusta más?
Llegar... llegar tarde, o no llegar nunca.
Niguna de las tres cosas... Ser, -sólo ser su esclavo-
en cuerpo y alma/ donde el gusto nos lleve...