Solos se balancean los recuerdos,

Solos se balancean los recuerdos,         xx+
tendidos como ropa usada
a la suerte del viento.

Solos se balancean los recuerdos,
una vez gloriosos
queridos como ciertos.

Solos se balancean los recuerdos,
cacheados por horquetas
en la ubre del intelecto.

Solos se balancean los recuerdos,
en babateles mimados
del apartheid doméstico.

Solos se balancean los recuerdos
colgados de sus tripas
vagabundos en el tiempo.


Ánfora sin cocer

Ánfora sin cocer,          xx
alquimista de esgrima.
Navaja de carne y sed...
vil pesadilla.

Podría rasurar tu vientre
ardiendo en su lidia.
Podría navegar en tu cuerpo
hasta perderme sin vida...

Ayer creé mil fantasías
y hoy, una a una,
me lapidan en agonía.

Ayer fui seducido y seductor
de los encantos de cada día,
...y hoy no veo ni las tripas
que evacuan mi desquicia.


P.D.
Estamos preñados en cuerpo y alma 
del barro/rebabas
sobras en los dedos del alfarero.
Somos lo que Él ha hecho de nosotros...
-reflejo de su ideal-
un pensamiento de polvo/agua y tierra.
                                Nada.

-¡Ya ves! En lo que creas/crees...  
termina matándote.





La vida y la muerte

La vida y la muerte              xx?  
en la misma cueva, en el mismo nido/nicho.
Los tranquilicé con parsimonia dándoles el pico
sin fijar/fiarme de ninguno de los dos
y de cómo engullían...
Regurgitando de mi vientre hasta las tripas
que no era para alimentarlos.
Vómito de miel manando incansable de la colmena/boca
como una corriente/lengua de lava
        que los atragantaba...

Hubiera podido continuar así hasta consumirme,
pero es que he roto toda esperanza de criarlos sanos.
Una cuerda, un lazo, una hostia o una jaula de alambre
por el furtivo/futuro
tarde o temprano va a dar al traste,
terminará con todos nosotros.

La estación del invierno se avecina
con nervios, apisonadora en mano, y triturador incluido.
El cambio climático, la globalización de las ideas,
la enfermedad, la Toscana
lo trastoca/desequilibra/debilita todo...

La resistencia de antes -de cuando eras joven-
desaparecida en combate.
El frío ha empezado a calar
en la tapicería de tu sarcófago/estante de libros.

El nido roto, deshecho con pulgas/colgajos
y las inclemencias del tiempo haciendo de las suyas...
Los polluelos esqueléticos se han caído 
entre las hierbas del bancal
desde antes de ayer.
Apenas tienen resuello para abrir sus bocas/alas
en señal de auxilio, y la culebra acecha.

Yo por mi parte los he olvidado.
Sin “GPS” imposible de que den conmigo/ellos.
Buscaremos algo para más tarde/después de cenar.

Ni un saludo me queda en reconoceros,
sincerarme desde mi apatía/escuálido pretérito...
Ha sido un placer estar con vosotros, un alivio,
una congratulación, chasquido de dedos...
¡En un “pispás”... todos muertos!

-¿Puedo hacerte una pregunta? -¡Vale...!
¿A qué ha venido todo eso...?

¡No lo sé?