Inestable cuchicheo

Inestable cuchicheo del transformador        x?
en la ciudad de las ideas/cabeza.
Clavija que no acaba de encajar
en el enchufe que la mira 
de manera fulminante...

Salto de trenes descarrilados
sobre la catenaria echando chispas
en una estación completamente desierta/vacía
a la que llegas tarde, como siempre...

Acopio de manjares olvidados, abandonados quizá
en el único vagón que se tenía en pie
camino de los barrios más funestos/desgraciados
del paraiso de la estación de las hadas...

Era el finiquito hostil/axial
ese cruce de caminos del ahorcado.
Ya no te quedan más oportunidades en el vértice
silente colmillo del diablo.

Pobre suicida de muñecos de borra/trapo.
Se quedó empotrado, machacado entre los raíles
con los cuernos/huesos fuera de sí
clavados en las traviesas
como vías alternativas de escape 
a tus gusanos.

-Ya jugabas de pequeño a los médicos,
y te hacías el muerto de mentirijillas.
¿Te acuerdas...?

Y tú eras la enfermera, ¿a que sí?

Puedes estar escribiendo

 

Puedes estar escribiendo        xx
durante toda tu vida
en busca de ese alguien
que desearías conocer.
Y lo único que consigues
es ahondar un poco más en la tierra
haciendo una zanja más amplia
de lo que terminas metiendo...

Ya de pequeño llenabas los cuadernos
con emes interminables entre las dos rayas.
O cuando aprendiste a escribir
redactabas notas de arrepentimiento
dando explicaciones de tus fechorías.

La mayor parte de los escritos quedaron
en las traviesas de unas vías muertas/
caminos sin retorno.
Lo único que vas consiguiendo
es ligar con tu amor propio/álter ego
conducido/
guiado a un callejón sin salida.

Hay detrás de las cosas algo que se esconde
que insiste 
que quiere pasar desapercibido
ante nuestros ojos.
Hay tantas mentiras a la luz cegando, 
ocultando la verdad
que la sangre se impacienta en sus cavernas/
torrente esperando que hagas algo.
Que te apartes a la meditación
empujando el espíritu contra la pared
cogiéndole del cuello,
levantándolo hasta que se rinda
o reviente.

Uno debería hacerse continuamente preguntas
solubles sólo para sí
pues con las respuestas nos definimos.
Nada nos modifica tanto
como una realidad mal entendida.
Sólo conocemos a los otros por los demás
y a nosotros por nosotros mismos.

Las penas y las alegrías deben disolverse
con la misma cuchara.
El tiempo es útil como molde
donde vaciar lo que nos va pasando.
-Un manotazo enérgico que nos disminuye
cuando echamos la vista atrás-

Con él tenemos el pulso perdido,
los latidos sin sangre
pues no reconoce el origen de un eco
puesto en marcha con una suerte sin suerte
incierta...
En un corazón golpeando/empujando hacia delante
con el que te resientes/resistes
porque no cesa en su empeño
de hacer que te notes vivo.
Y resucita contigo 
a la par del día en cada mañana.