Tumba de arrecifes…

Tumba de arrecifes...     xx
            la voz mártir.
La palabra... -casa del poema- 
sustituye a la imagen
como si no hubiera modo de escapar
                   al ojo fascinado.

Grieta/herida en la pared del papel.
          Gota/caldo que clama
colma el vaso de lo dicho.
Rosa y espinas de su misma piel 
arrancada de un sueño
...echada a volar como el fuego/
en un canto de sirenas/neurona
ya en calma.

Día a día nacen del silencio/
de lo callado
como navío que se echa a la mar...
Llave/pezuña tierra adentro
en busca de los caminos de su corazón 
-alivio y olvido-.

Las páginas de lo bello son olas/alas
que doblegan/miden, calculan
bifurcan y rayan el cielo.
Grito, 
danza/rincón de residuos...
Ruido/luz del alma 
y su condena.

Vivir y escribir...
es como hacerlo dos veces.



Cruzo ya sin ninguna posibilidad/viabilidad…

Cruzo ya sin ninguna posibilidad/viabilidad         xx?  
ocioso en escolta de su talle
donde me aclama la claridad/espesura del verbo.

¿Prevalecerá él de entre sus recuerdos
en la escucha/escuela de los átomos de la memoria...
Amalgamado/aclamado por los arrecifes infieles/
infelices e incómodo cajón de su sepulcro
y la completa curvatura/parábola del ser... ¿?

-¡Para Rintintín…! que has entrado en barrena.
Se te ve a cien yardas.../a las claras del huevo
las intenciones.

¡Por fin lo entiendes pupilo mío!
¿Sabías que los puñales de Julio Cesar auparon a Augusto?
Sí, y que la conciencia aprende/prende sola...

Pues... [Hora est orandi  (“Es la hora de rezar.”)]
-¿Dónde iremos después?
¡Porque tengo unas ganas locas de ver si esto cambia algo/
aunque sea un poco...!