Tu soledad…

Tu soledad... la más celosa y harapienta            xx?  
se ha sentado en la taza del váter/terraza del bar
           a tomar unas cervezas/copa conmigo... 
-a solas-.
¿Crees/ te parece que no me la merezco?

-Pues yo os bendigo a ambos/los dos
en la monda de mi eterna media naranja... 
            -de lo pendiente prometido-.
En el amor furtivo que no cesa y de su miedo paralizante 
                              perenne por dentro/
       envasado al vacío en un cuerpo sin futuro.
           Psicológica y física-mente.../“patato”.
Y no espero nada, 
ninguna otra cosa tuya ni Suya...
Tan sólo que seáis un poco más condescendientes
y yo agradecido.

¿Qué milagro/desperdicio de uno se puede hacer ahora/
a estas alturas, 
hacia la eternidad de lo oscuro?
¿A qué me fuerzas Señor...? -Soy tu siervo-.
A que fuera un animal menos austero/usurero... deprimido
mientras veo como te alejas 
y la dejas a ella/la fatalidad más extrema, 
que me devore
                   -como si fuera una alimaña-¿?

¡Me relacione o no... existo, ¿verdad...?!
¿Dime?, ¿de qué sirve
esa insignificante soledad que te perturba 
haga sólo mía/ temperada, pobre y sin agallas
                                   cuando el resto/
grueso de las soledades en la espiral de lo infinito  
                   -ataviadas con sus mejores galas-
                            nos espera y acechan?

¿Eso significa acaso que hemos terminado...?
-Contigo puede...


La vida y la muerte

La vida y la muerte              xx?  
en la misma cueva, en el mismo nido/nicho.
Los tranquilicé con parsimonia dándoles el pico
sin fijar/fiarme de ninguno de los dos
y de cómo engullían...
Regurgitando de mi vientre hasta las tripas
que no era para alimentarlos.
Vómito de miel manando incansable de la colmena/boca
como una corriente/lengua de lava
        que los atragantaba...

Hubiera podido continuar así hasta consumirme,
pero es que he roto toda esperanza de criarlos sanos.
Una cuerda, un lazo, una hostia o una jaula de alambre
por el furtivo/futuro
tarde o temprano va a dar al traste,
terminará con todos nosotros.

La estación del invierno se avecina
con nervios, apisonadora en mano, y triturador incluido.
El cambio climático, la globalización de las ideas,
la enfermedad, la Toscana
lo trastoca/desequilibra/debilita todo...

La resistencia de antes -de cuando eras joven-
desaparecida en combate.
El frío ha empezado a calar
en la tapicería de tu sarcófago/estante de libros.

El nido roto, deshecho con pulgas/colgajos
y las inclemencias del tiempo haciendo de las suyas...
Los polluelos esqueléticos se han caído 
entre las hierbas del bancal
desde antes de ayer.
Apenas tienen resuello para abrir sus bocas/alas
en señal de auxilio, y la culebra acecha.

Yo por mi parte los he olvidado.
Sin “GPS” imposible de que den conmigo/ellos.
Buscaremos algo para más tarde/después de cenar.

Ni un saludo me queda en reconoceros,
sincerarme desde mi apatía/escuálido pretérito...
Ha sido un placer estar con vosotros, un alivio,
una congratulación, chasquido de dedos...
¡En un “pispás”... todos muertos!

-¿Puedo hacerte una pregunta? -¡Vale...!
¿A qué ha venido todo eso...?

¡No lo sé?