Frases muleta en las que se apoyan/ elige la gente/las mentes de-caidas... "El fin justifica los medios" Nota escrita por Napoleón Bonaparte en la última página del libro "El Príncipe" de Nicolás Maquiavelo. Variación/cover/pregunta...// No, el fin no justifica los medios. El fin es el fin, y los medios son los medios. Embaucar/mentir para justificar una acción es propio de los mortales. -Son los dos pilares básicos de cualquier sistema que aspire al poder-. Llámese sistema económico, político o religión... ¡Así, a pelo! Luciodata
Categoría: Últimos poemas
«El saber no ocupa lugar»
Frases muleta en las que se apoyan/elige la gente/ las mentes de-caídas... "El saber no ocupa lugar" Dicho del refranero popular... Variación/cover/pregunta...// No, el saber sí ocupa lugar, tiempo y dedicación. El saber lo podemos dividir en voluntario e involuntario, llámale aprendizaje o experiencia... El conocimiento así aprendido es necesario para que nuestro sistema operativo deduzca y establezca unas pautas de valor, patrones para calibrar y medir los hechos, elementos a los que nos enfrentamos en el día a día. De manera que en nuestra mente existe un régimen de ficheros, banco de datos con nuestro saber/memoria. Lo que supone un lugar ocupado, un no vacío en ese órgano. Además parece que se renueva constantemente por el cambio lógico, biológico del organismo/neuronas. Bueno creo que basta con esto no sea que me quede sin espacio en mi sesera. Un apunte más: el saber no sólo ocupa un lugar, si no que estorba, es un inconveniente espacial y de contaminación continuada que afecta a su cuidador/rededor/inquilino. Por lo de tóxico –palabra de moda- tiempo que nos ocupa, espacio que le priva a la paz interior... El saber más que un placer se convierte en un castigo. En fin, un engorro. ¿Por qué crees que al idiota/necio le vemos esa pinta tan feliz? Al que por otro lado llamamos "bobo" erróneamente... luciodata
No es más feliz el que más tiene… II
Frases muleta en las que se apoyan/elige la gente/ las mentes de-caídas... "No es más feliz el que más tiene sino el que menos necesita." Parte II Frase recomendando la austeridad basada en el pensamiento generalizado de que poseer/desear es nuestra perdición... Apoyada por alguna corriente/religión/doctrina filosófica... Variación/cover/pregunta...// Por qué esa nueva filosofía de: “menos es más”. Si está bien claro que el tener da seguridad y comodidad. ¿Qué está pasando? ¿Qué no hay para todos?, ¿es eso...? ¿A qué nos invitan con la austeridad? Pero analicemos la frase en profundidad... ¿Qué es la necesidad?, sino aquello que nos falta o creemos que nos falta. ¿Y quién lo establece?, ¿tú? Luego no es más feliz el que más tiene sino el que está conforme/ a gusto con lo que tiene... Y ¿quién lo está? NADIE. Nadie ni nada se conforma porque somos entes en expansión. Luego la felicidad no anda por aquí en el tener o no tener, esa no es la solución. La cuestión es dar con algo que solucione nuestras pegas. Ese debe ser el motor/criba, “la utilidad”, única verdad de lo necesario... Para ser felices necesitamos tener lo que deseamos, ni más ni menos. El problema es la cantidad. Cada uno tiene unos umbrales de satisfacción, lo que les llevará al deseo en función de su actitud cívico social aprendida. O sea, que la educación en los valores es otro hándicap. Y si sumamos, cada vez hay más obstáculos que salvar/saltar. ¿Se puede ser feliz con poco?, ¿cuánto de poco? Partimos de que renunciar a algo es privación/infelicidad. Haciendo uso de tu libertad, al mismo tiempo estás coartando a los demás entes internos. Por otro lado, el querer ir siempre a más es agotador y te lo inyectan por los poros, ojos/oído de continuo al cerebro, a la sangre. Ufffff, demasiadas cosas en fricción... ¿Quién determina lo necesario?, ¿viene de dentro o llega de fuera?, esa es otra. Si es una decisión interna bien va, pero si es impuesta desde el exterior, por más que nos lo expliquen... ¿Tú crees que tu espíritu va a estar contento? "Cuanto más tienes más quieres", eso se dice. ¿A caso alguien sabe con cuanto nos basta? ¡El tener hace posible tantas cosas...! ¿Acaso eso es negativo? Existe un cúmulo de elementos llámense físicos o espirituales a los que les tenemos que dar solución a cada momento, lo importante es que encajen con nuestro ser y no lo desajuste con sus reprimendas, en su peregrinar por el caos generalizado del mundo. El tema estaría entonces en la administración... ese es el motivo de la felicidad parodiada hasta la extenuación convirtiendo la palabra en una necesidad a su vez. Luego... ¿Para qué necesito ser feliz?, habría que preguntarse. La necesidad/intentar establecer una cuota de particularidades con las que vivir, ¿no es eso acaso excluir también nuestra cuota de libertad? Pues no es más feliz el que más tiene, pero tendría más posibilidades. Y en cuanto al que menos necesita, allá él con su control de vida... Quién es nadie para decirnos/aconsejarnos de nuestros niveles del deseo... La frase sería: El tener ayuda a alcanzar con más facilidad la felicidad a la que por otro lado no debemos serle/resultar demasiado exigentes en consonancia con nuestras facultades. Que tengas necesidades, porque sabes lo que quieres y lo necesitas es fundamental, y luchar por conseguirlo. En resumidas cuentas; No es más feliz el que más tiene sino el que quiere y estima lo que ha conseguido de lo que cree que necesita. Otra vez uffff... Ser/vivir/felicidad son sinónimos de hacer... Estamos en traslación/mutación/combinaciones imprevisibles cambio puro y duro en un espacio y tiempo determinado por nuestro hábitat particular... La edificación/sus cimientos/la resistencia a las inclemencias de la naturaleza/tiempo... no vienen solas, hay que procurárselas. Ser es pelea constante con el no ser. Su negación lo reivindica como posibilidad y en su brega se fatiga. Es algo que debe de comprender/el desgaste... Sólo lo que ha de terminar tiene una excusa para morir, el haber nacido... Y no te preocupes por tener o no tener, por necesitar o no necesitar... Ni siquiera por ser feliz... Eres... y con eso tenemos bastante. Menuda suerte comparada con lo que no es...o no ha sido, o ha dejado de ser... Disfrutemos de lo bueno mientras se pueda. Lo demás son zarandajas...
No es más feliz el que más tiene… I
Frases muleta en las que se apoyan/elige la gente, las mentes de-caídas: "No es más feliz el que más tiene sino el que menos necesita." Parte I Frase recomendando la austeridad basada en el pensamiento generalizado de que poseer/desear es nuestra perdición... Apoyada por alguna corriente, religión, doctrina filosófica. Variación/cover/pregunta...// ¡Mentira! No por necesitar menos vamos a tener más posibilidad de ser felices, sino por conseguir lo que deseamos sea de la cantidad/cualidades que sea... Algo depende de ti cuando eres tú el que elige, convirtiéndonos así en responsables de nuestra libertad, -ser sincero/justo con uno mismo y equitativo con el resto- En resumidas cuentas... Si tienes lo que necesitas es porque sabes lo que quieres. Tener o no tener, desear o no desear y el poder de justificarlos a todos en nuestro interior... eso es la felicidad. La concordancia del objeto con el sujeto en libertad. La felicidad es la satisfacción que te da el conseguir lo que te gusta. -¡De cajón! Ya... pero había que decirlo. luciodata
«Querer es poder»
Frases muleta en las que se apoyan/elige la gente, las mentes de-caídas: "Querer es poder" Máxima que se emplea para constatar que con voluntad o a través de nuestro capricho todo se consigue. Variación/cover/pregunta...// No, la voluntad o el interés no basta pues todo depende de los elementos/circunstancias que afectan a las partes encontradas hacia tal fin... Se nos olvida la eventualidad de la propia incompetencia, llámese limitaciones del organismo/natura, o de la dureza de las condiciones/contingencias del circuito de trabas y de favores al que recurrimos abyectos para solventar/satisfacer a nuestro ego... Vivir es lucha. Poder y no poder van a ir siempre de la mano y cuando se lucha todo está en el aire... La búsqueda del éxito no depende de lo ambicioso, ni de las exigencias de nuestra voluntad. Sino de nuestra capacidad inconsciente, organizativa del espectro. Perseverancia/perspectivas de la fuerza y del equilibrio ante lo indeterminante/do del objetivo. Con querer no basta, ni significa que puedas... Demasiados inconvenientes: azar, cualidades físicas o la espiritualidad/salud mental. Esas pautas de asimilación motivacional positiva tan en boga. Concluyendo: que todo es posible o imposible y en gran medida está fuera de nuestro alcance lo queramos o no. Acción, excusas van a ir a la par a la hora de concertar/ concretar una posible tregua que también cuenta en la batalla... Lo imposible está ahí. Las metas inalcanzables son tareas inútiles. La voluntad, tener fe/esperanzas... esa entrega apasionada no basta y en cambio ayuda a que te desesperes. Todo es ambiguo. Ante la adversidad y lo desfavorable no siempre vale con el deseo, hay que estar capacitado/cualificado para el evento... Un propósito firme/quererlo con todo el alma fuera de la serenidad/objetividad del equilibrio/ponderación y la sencillez de los parámetros/planteamientos nos llevaría al caos. Todo cuenta. Una mente saludable es una mente desconceptuada/ desestructurada de tipismos llana y sabia para con ella misma. Compasiva y generosa ante sus triunfos y derrotas, sin más ambición que la necesidad propia del organismo de su especie en la espiritual de su espacio/tiempo, llámese también ética o moral al uso. Fundido todo ello con su biomasa/organismo flotante... alas en las que lo transformamos todo en la brega por nuestra supervivencia. La fuerza interior sería eso; la capacidad de enfrentarse a los hechos/elementos sin perder demasiado el rumbo ni la cabeza. El poder basado en la confianza y por ende un poder en el aire es como su propio nombre indica, una quimera que sólo alimenta y destruye corazones. En fin, si no puedes no puedes por más que te empeñes, por más que quieras. “Querer es poder, si puedes...” Esa sería la posible frase a tener en cuanta para el que guste de este tipo de artilugios/ artificios. luciodata
«Pienso luego existo»
Frases muleta en las que se apoya/elige la gente, las mentes de-caídas... Cogito ergo sum «Pienso luego existo» Es un planteamiento filosófico de René Descartes, -Discurso del método (1637)- Variación/cover/pregunta...// Me pise, me sienta, lo piense o no; yo sólo existo ante la percepción de la no existencia. Nos conocemos en la negación del ser... Somos un hueco/agujero vacío lindando con el Universo. El ser sólo es consecuente consigo mismo cuando se olvida de que existe...
“Ser o no ser, esa es la cuestión…”
Frases muleta en las que se apoyan/elige la gente,
las mentes de-caídas...
“Ser o no ser, ésa es la cuestión...”
(Soliloquio de William Shakespeare
de la obra de teatro Hamlet en el acto tercero,
escena primera.)
Variación/cover/pregunta...//
Ser o no ser.../ esa no es la cuestión
-ni tampoco hasta cuando-.
La verdadera interrogante seria/sería...
¿Soy yo la respuesta?
Soy tan vago…
Soy tan vago... In sólidum (“Por completo”) xx?
que me pasaría la vida contemplando el paisaje
-en silencio- desde lo alto de un cerro
o en la gran ciudad...
Observando el trasiego de gentes
desde la terraza de algún bar, heladería
o desde cualquier banco de barrio/vía pública.
-¡Cuenta con mi espada!
Y no sintiéndome así satisfecho
volver al mismo lugar/sitio, con sigilo
cuantas veces me plazca...
para ver destilar/desfilar
deslizarse desnudo del ridículo
al mundo por completo
-...en esta su tela de araña-
-Me aburre que ardas tan a menudo
en esa marmita de Obélix...
te conviertes en un autómata, ¡querubín!
Me gusta ver, ”jipilar”/espiar cómo se hace/
cobra forma los paseos/andares del tiempo
en las caras de la gente.
Y esperar, -siempre esperar-
a que pase, desenvuelva/desmadeje y se rebobine
una y otra vez desde cualquier rincón
esa la atmósfera humana.
Burbuja en la que flotamos/
pompa de jabón de canuto en la boca
de algún niño dios...
-¡Uy!
Me gusta seguirle el rastro a los relojes de mi vida,
espejos andantes/anuncios colgados de los hombros
con el que me cruzo viéndome viandante igual que él.
Vendiéndome con sus dibujos/
-palabras a la chepa-
el homónimo homínido del que soy parte
a cualquier esfera digital en el tiempo.
O en cualquier aguja delgada larga o corta
con sus putas lanzas de asalto/saltando
como latido mortal entre sus sombras.
...Escondido tras los números
y esos puntos suspensivos/-raya discontinua
del eterno de la rueca-.
-"¡No limes/-on time-!"
En casa también observo el paisaje recalcitrante
-del hogar/dulce hogar...-
y me pauto/pauso en su interiorismo
y observo las figuras.
Dando una vuelta de campana con los ojos
haciendo el pino:
miro el techo imaginativo/enigmático/
translúcido...
las cortinas,
la tele,
las ventanas...
Presto especial atención
al murmullo de la calle que escala
asomada al balcón
como el Santa Claus ese de moda -casi cayendo-.
Se escucha el zureo de coches
los golpes de la fregaza de cepillos
y el motor atronador
de las máquinas de la limpieza urbana
retumbando entre los edificios.
Los cisnes...
los perros y los críos del parque,
-la fuente en cascada libre interminable-/
intermitente por los golpes de viento.
Con sus tres copas de cemento armado
convidando al césped con su cortina
de pequeñas gotas -desmenuzados
cristales brillantes-
meado por unos, y acariciado por otros
después...
-Un asco, sí!
La cisterna incansable con su gorgoteo...
Esa pitada sutil del impaciente,
la explosión del arranque del calentador,
el chorro del grifo,
el portazo de alguno de los vecinos,
las voces por el hueco de la escalera.
Y me pregunto...
¿Qué falta me/nos hace todo esto...?
Rendido/acorralado por los ruidos de dentro/
más dentro/mar adentro y los de fuera -tan cerca...-
Sin respuestas
me echo/tiro en el sofá
otra vez a la conquista del desalmado/
abatido.
Sin resistirme a otra siesta,
-esta creo que la segunda del borrego-.
Acomodándome hacia el lado opuesto
porque la espalda me cruje a rabiar...
La cabeza, los ojos,
el corazón, el pecho, -el alma de la respiración-
todos le siguen en fila al paredón del dolor.
Hasta las púas del Cristo de plástico
que hay/tengo pegado en metacrilato
en la habitación de matrimonio
sobre una leja.
- Que por cierto- más de una vez se ha despegado
como si intentara/quisiera huir, -no se...-
pero como soy tan supersticioso.
-¡No la pagues con Él... ¡De verdad!
¡Qué no tiene la culpa de nada!
-Ahora cuando no hay madera
me echo mano a los huevos
o le toco el ratón a alguna mujer...
Confiado/ahuyentando así la mala suerte-.
Me debilito/deleito/saboreo con todo
cuanto me rodea
una vez convencido/caído en el tazón
del hueso de la razón.
-Sopeso-/cepos que pongo por doquier
para conseguir la presa...
al son de unas castañuelas de gitana,
por ejemplo.
Me detengo firme y sigo con el repaso...
ahora miro el cuadro del jarrón premiado
para siempre,
que nos hizo viajar a Córdoba
y conocer la Mezquita -y su rabo de toro-.
-¡Qué rico!
O esa Goleta de cristal de los dos amigos/
-por la boda-
enfundada en su cilíndrica cavidad.
Fantasea peregrina al cortejar/contarme sus batallas
sin que pueda/haya navegado alguna vez,
-pero en sus reflejos lo parece-.
-¡Ya...!
El búcaro/-trofeo de Cuenca-, como un pene gigante
de barro, igual que sus casas colgantes/
huevos cuadrados de madera
-ahora convertidas en museo-.
Y la estupenda Leonor de Aquitania
frente a la hoz del Júcar,
en la que nos hospedaron a ciegas
en un ático sin salida/-ni vistas...-
Porque no aparecíamos entre los invitados.
Y su pobre catedral, demasiado sobria/sólo piedras.
-¡Es posible...!
Miro el suelo/al rodapié lleno de restregones/
-caras abstractas...-
La pared sucia/turbia, con sus motitas
de sudor del tiempo.
Los cuadros se inclinan torcidos.
Un pelotón de fotos que te dispara
con el rostro de cada uno de sus personajes
-que ya son historia-,
pero te dan de lleno.
¡Apuntan bien los cabrones, ¡Bang!
Los libros apilados de cualquier forma/manera,
-qué pacientes son-
¡Lo que he leído y olvidado de/en ellos!
Esperándome, o tal vez que los queme,
-no sé-.
Veo los cables de los aparatos del internet,
la tv, la play, -no me puedo imaginar
lo que ocurre/corre por su sangre/venas...-
Los diminutos “ojichos” verdes manzana, azules
y el blanco parpadeando,
-en rojo los fijos-.
Y el sol entrando/clareando la mañana
con su bola de fuego invertido/
hirviendo sobre los tejados.
-Al trasluz parece que se evaporaran...-
Y la calma/camada de/en algún instante
haciéndose también eco de la situación
de todo cuanto discurre por esta horizontal crítica
de la consabida Torre de Babel.
El toldo verde esperanza con rayas blancas
-a la espera de que lo despliegue-.
Las macetas que ya no tenemos...
Los fulanos/
foráneos del anfiteatro de los pisos de al lado
-o los de enfrente- en sus guaridas
como las viñetas del TBO
asomados cuán cangrejos ermitaños...
Desde su roca/ladrillo/manzana/mazmorra/colmena/
balcón/terraza/nudo de la horca/orca/foca/
león marino de/entre sus mandíbulas
sin que puedan salir ni escapar...
-¿¡Quién anotó el gol!?
No sé, parece que fue en propia meta/puerta.
Las ovejas/abejas/borregos/hormigas...
pululando por las baldosas/-aceras bien anchas-
con sus moreras llenas de pulgón blanco
en los tallos tiernos.
El llanto del niño insondable/inconsolable...
los gritos de algún pajolero/impertinente
o el del afilador
-sonido entrañable para mi hijo D-.
Y la cadena de ruidos de nuevo,
-que se me había olvidado...-
¡Otra vez no, por el amor de Dios!
Juntos los de aquí/ y, los de allí.
El ascensor/las merlas/los vencejos
con sus chillidos como cazas serpenteando/
salvando los muros de ladrillo rojo.
Las tórtolas con su lamento, ¡uu...u, uuu u...!
La puerta del garaje,
la de la entrada,
el camión de la basura,
-el mismo ruido de todas las mañanas-
días, tardes, noches/vida...
Y yo tirado a lo romano
pasándoseme por el melón tantas cosas/palomas
que si no las anillo/pillo/apilo
-a no ser que las escriba-
se me escapan “envainás” en sus pepitas de oro,
pupila, tripas de la neurona...
-en “na”-.
Debo coger el boli o el portátil
y hacerlas realidad/visibles/tangibles.
para que vean/contemplen todo esto.
Ustedes que no están aquí...
señores del más allá/lado/lodo/gloria/templo.
Y el yo del después... -que tb se lo merece-.
-¡Si tú lo dices!
¿Pero a quién le puede importar una leche
todo esto?
¿Y a qué distancia?
¡Sobrecogedor...!
[Nihil novi sub sole (“Nada nuevo bajo el sol”)].
Ahora que me leo, mientras lo escribo...
creo ver en el nacimiento mágico de las palabras
el resurgir de lo oculto/
enmascarado con los golpes/clic/estopín del arma,
-alma asesina...-
casi como si me lo supiera de memoria.
Igual me pasa con la pintura o cuando dibujo...
Con cualquier actividad creativa a rienda suelta.
Por eso creo que todo esto ya ha pasado,
-porque me lo sé-.
De verdad, todo esto ya estaba...
yo sólo vine de visita.
Esto ya se encontraba aquí/por algún sitio¿?
antes de que llegara yo.
¡Pero qué gandul/holgazán...!
-sigo en el torrente "erre que erre"-
Me dejo llevar por el trazado/entramado
de lo que tantas veces he hecho,
dicho ya anterior, -en/a mi mente-.
Puto cabrón/pura repetición...
-versión cover de mí mismo-.
Ya sea en ayunas o a palo seco a reventar/
"empachao"/empalmado...
–como viene siendo habitual, más de lo común-
Pero en este caso...
hay que sumarle que el titular de la noticia
no está para mucha caña/broma/tonterías.
-¡Ten cuidado!
Ya desciende de su pedestal.
Y la nada, esa nada -divina señora-
con su manto/veneno/movimiento o desinterés...
En la lenta/pausada/caótica/agónica traslación/
-rotación sobre su eje, en una catarsis-
crisis permanente
ante el aguijón de la añoranza
puesta al servicio del depredador desheredado.
-Yo-
El cuerpo insobornable soportando sus latidos..
sintiendo el mazo pilón de su raza.
Porque te das cuenta de que existes
y cobras conciencia de ello.
Sin flautista que te la mantenga tiesa/
la culebra/-serpiente del pensamiento-.
¡Beno, tienes un buen salario... -Me digo.
Inter alia (“Entre otras cosas”).
¿O no?...
Correspondiéndoles con tus letras/plegarias
convergen en ti los estibadores del momento.
-Difícil de separar uña y carne, día y luz-.
Entonces, ser y no ser confundidos en la locura
del encarcelado como el Marqués de Sade
se ha dado a la pornografía fácil,
al erotismo ilustrado...
Y te vas tomando un respiro/salivas...
vuelves/ sin vacuna para la rabia.
Más que nunca,
otra vez desvariando
por el andamio/ánimo de tu reconstrucción
repatriado/circundando tu órbita de orines
que ya no puedes lanzar ni lejos...
Fuera de tus cables/cabales, ya casi robot difunto
chorreando en el charco de los fluidos
de la inconsciencia.
Y esa voz veloz del ofuscamiento
que te lame/hace temblar entre los pétalos
dedos de sus cosquillas, -dados del azar-.
Poniente/penitente en su ciclo de cilicios...
-escupitajo al cielo que te lo devuelve a la cara-
-¡Ofrezcámoslo virgen al monstruo/unicornio...!
¡Date prisa!
Ya ves,
la mente calentando a la taquillera/respuestas
con la mano metida entre sus faldas
en esta tranquila tarde de un vulgar domingo.
Y yo,
encima de lo cansado que estoy
plegando/envolviendo el día
en/con su contexto/-rastrero recuerdo aún vivo-.
Porque me veo en la obligación
como quién se abanica y no quiere la cosa
o se da la media vuelta...
Igual que cuando San Lorenzo le pedía al verdugo
que lo volteara...
-porque ya estaba a punto/hecho-
-¡Vaya!
Oki...
Y la nada, otra vez la nada aquí
echando cuerpo/un polvo...
Dando a luz otro día con nombre y apellidos
Y esa angustia en suspensión respirándote,
muescas en el revolver de un esquelético mercenario/
asesino barato/varado, -de pacotilla-
con la pistola de fulminantes/balas
de perdigón/fogueo ya humedecidas
de tanto llorisqueo revenidas...
En la caja del tesoro del zagal
que soñaba con ser Tarzán o Billy el crío.
-¡Genial!
Miro a mi alrededor y sigo en el salón
Y no el de Kansas City
ni en el Valle de los cocodrilos.
Con la persiana, sesos cruzados...
peinados con la raya en medio de ninguna parte.
Y el espíritu santo en forma
de rata de laboratorio con el pelo blanco,
de ojos rojos como rubíes o negros obsidiana
-según por donde se mire-
Como guindas/cereza en almíbar/coronando el pastel
de la muerte que se avecina...
Saliéndose de la parábola del hijo pródigo
con los electrodos clavados en el cráneo afeitado/
rapado
de un gorrión/gorrón/”trenzudo”...
echando un vale debajo del “tambaliche” del hogar
en la puerta de atrás del patio
con el parral/-jardín del desasosiego-
en el acá del allá de Démian
el de los tres seises invertidos
en la cocoronilla.
-[¡Cool! (“Guay, chulo”)]...
Mientras el juicio del abejorro
busca el ojo de la caña cortada del sombraje/
cambalache
con el vaso de Sócrates en una mano
y la espada de Damocles/Dante y su Divina Comedia,
el Quijote y Hamlet en la otra
-como si fuera a prestar juramento alguno-
Con su ángel dormido/
y el demonio de la guarda tampoco.
De tanto por culo que les das...
Apostando en el callejón con los Peaky Blinders
tu resurrección...
-¡Pues sí que estamos bien!
¡Vale que te calmas!
Y la nada, siempre la nada.
Otra vez aquí, junto a mí...
pidiéndome un autógrafo por el libro
que acabo de escribir/publicar.
-porque esto no es un poe-man, no señor-
A punto de chisparse o ya borracha
que me da igual, ¡joder!
Ya son muchas/miles, cientos de miles...
esto no hay quién lo pare/aguante/entienda.
[¡Ecué-Yamba-Ó! («Loado sea Dios»]...
-¡Mira que lo vas a nombrar/repetir, -lo de Dios-!
Y eso es todo colega
en este exacto/preciso instante/momento.
-¡Uffffff, por fin, por fin...!
¿Te acuerdas de la vieja baraja de cartas?
-¡No jodas, todavía sigues...!
Esa que ves buscando otras cosas en el cajón.
Pues así, con ese olor a rancio, sucio, gastado
viejo y doblado/viciado, sin brillo...
-ese soy yo-.
Y te acuerdas.../ las añoras de verdad,
esas partidas de antes/
de cuando estaban nuevas y las abrías para estrenarlas
con su olor a la gráfica/tinta/papel satinado
y las imágenes impolutas...
Y quieres volver y jugar con todos ell@s,
con los que te encontrabas/eras tan feliz, relajado
como si el mundo no existiera a tus pies/
-ni sobre tu cabeza-.
Y ahora empiezas otra partida pero esta vez
repartiendo cartas por la izquierda
a ver si ganaras...¿?
Y el Universo girando alrededor de la mesa...
en la misma tabla de la multiplicación del pan
y de los peces
del vino y de la carne/sangre del que no volverá...
Y su lamento para siempre, todavía oyéndose
porque están triunfantes/se ven ganadores
-con el cubata en la mano-.
Así empezó todo, con una mala interpretación...
Sigo en el salón,
ya me queda poco para irme a la cama
-si consigo llegar a tiempo...-
Porque ya se está dando la vuelta el día
y parece que nada vaya a cambiar.
Sigo siendo un vampiro conmigo mismo,
-a la luz de los hechos me remito- y desintegro.
Por eso me gusta tanto la oscuridad.
Y las nubes/la lluvia...
Ciao/bye.
-Y yo aquí... guardándote/haciéndote vela
más que agotado...
Ya que estás ahí...¡pichón!
¿Me puedes traer un vaso de agua?
Y recoge la casa,
que lo pones todo "perdio"/lleno de líos
cada vez que haces algo...
La tapadera de la noche
La tapadera de la noche es blanco sucio xx?
la del día naranja brillante/deslumbradora...
-no sé por cuál de las dos me puedo ir/
voy a escapar-
Tendré que dibujar otro agujero/alguna salida
porque ya va amaneciendo y sigo sin decidirme.
Me despierto con el pijama del diablo puesto del revés,
embrollado entre las sábanas de calor...
y el agobio del nuevo día que entra por la ventana
como un ladrón al que no se puede detener.
Me falta hechura/"companaje", alguna molla/chicha
y me acurruco/ovillo
recogiendo las extremidades/extremaunción.
Huelen a excremento/tufos del cuerpo
aliento/sudor... con la cabeza llena de caspa
y grasa tiznando la pobre almohada.
En la tienda de campaña de la habitación
escenifico sobre la cama mi obra maestra
-repasando el nudo/nulo contraste-
con cualquiera de mis viejos sueños...
y su devota omisión en rescatarme de esta isla
con las hogueras de la desidia
en cólera viva...
Un ruidillo de ratón -que no es de consola-
campa angustiado a intermitente/inerte
mientras roe los nervios/tentáculos del tonto del culo
picudo de palmera/tallo del imbécil que soy.
No sabes dónde está ni de donde procede...
sólo escuchas su hambre atroz que te devora,
-ese lamento rascando el hueso seco de tu cráneo-
Ruido a coro con el de tus tripas vacías
arrastrando muebles inútiles por el cielo
de tus intestinos
asustando al pobre roedor...
Puede que ande/corra sobre el armario
donde guardas la ropa
-disfraces para la función de cada día-.
O debajo de la ventana atraído por la luz esclarecedora
por donde escapa tu aroma/reflujo, -aura del ánimo-.
O detrás de la puerta esperando que salgas/
huyas, te vayas y qué no vuelvas
ni lo asustes más...
O debajo de la cama -sencillamente temeroso/temblando-
a punto de estallar su pobre/diminuto corazón
de porcelana
con alambres y plásticos injertado
abriéndole troneras a lo no consciente/-cautivo
en la Santa Trinidad de los Trinitarios-...
En ese lugar/-parrilla de San Lorenzo-
en la que intentabas reconciliar/plegar/recoger velas
y tomar en brazos la nave nodriza
de tu perpetuo aullido.
Naufragio sin negros ni barco encallado a la vista
que te ayude en tu salvaje/-asesina salvación...-
No puedo dormir...
creo que voy a dar una vuelta hasta la cocina
a echarle algo al estómago -a ver si esto cambia-.
O darme una ducha, o una vuelta por los alrededores
...ale-daños/vampíricos/górgolas del edificio
como Cauasimodo en Notre Dame
-antes de arder...-
Pero primero voy a ir al aseo.
¡Sí, eso voy a hacer!
Es la primera prisa irremediable
de la que no es preciso escoger/correr ni escapar...
Evacuas tus inmundicias
porque el resto no hay dios que las saque/-cague-
salvo por tu boca y estos dedos que taladran
el teclado.
-A lo que íbamos...-
creo que me perdí por el aseo, sí!
Un sillón blanco, un ataúd también blanco
con forma de bañera de hospital del siglo XIX,
y el pequeño taburete de no sé qué...
El armario/-mago de la restauración-
al que le tiro de las orejas y le hago poses
jugando con las ventanitas de espejos.
¡Pero qué tonto más mono que soy/ Señor!
Estoy desnudo de cintura para arriba
y suspenso de cintura para abajo;
como todos los finales de temporada/cursos...
No soporto el comienzo en un mes de septiembre
sin exámenes.
Estaba tan acostumbrado...
Era el broche de oro al cálido/cándido,
tierno y -por aquel entonces desgarrador
final del verano-.
Pereza/hastío, tropezones de papilla,
sémola para bebé.
-Se me hace la carne brumos
cada vez que lo pienso...-
Me sacudo/despego el reloj de la muñeca,
-¡qué hartazón!-
ajustado por el sudor frio -o lo que sea-
igual que se descalza uno de un puntapié.
...Pero sólo ha descendido hasta el muñón/
nudo de huesos
atrancado con la pulsera de la sombra
del sol de ayer.
Casi no veo nada, cegado al alzar la vista.
Le he dado un golpe sin querer
y se ha roto su corona de santo.
Todo se ve más claro/mejor que mejor...
Prueba a romper el tuyo -te digo
verás qué claridad,
y si no andara, especial...
Un chorro en forma de gotas de lava/líquido rojo
descienden castigadas/-sedientas de actividad-
cansadas de la esclavitud/ataúd de mi cuerpo...
Se han salido/huido porque no aguantan más
y han aprovechado el corte
para hacer algo de provecho.
Correr por el espacio sideral de la piel
con sus microorganismos/mudo mundo
de sus perplejos/continuados traslados
por el baipás hasta el infierno
al que pertenecen...
Delante veo/estoy viendo al de todos los días...
Mi película en pequeño formato
y lo reconozco, pues claro que sí:
¡ese soy yo...!
Nada guapo, aunque alguna vez me lo imaginara.
Las arrugas pliegan algo que se estira/descuelga
como un fuelle/muelle de carga/cagá
de la mula de campaña/zoquete de infantería
en el que me estoy convirtiendo...
Es el cuello, -mí querido y necesitado cuello-
desde la barba como si estiraras la lona
entre los cuatro palos, mentón/quijada/orejas/nuez
que todavía asoman de su vergüenza...
El pelo quebradizo como goma reseca.
La media docena de lagunas a ambos lados de la cara
con nieves de futuro y lo pasado...
Mientras me trago el primer lapo/sapo de la mañana
con hueso incluido.
Con el cambio de peso han aparecido nuevos relieves...
rivales/-rostro oculto hasta hoy-
Casi no me reconozco.
¡Qué valor!
Cada vez me sorprendo más y soporto menos,
así... de continúo
-igual que cuando suspiro se hincha la barriga
y no el pecho-.
Me mire cuando/como me mire... -y a la hora que sea-
me tengo "aborrecio".
Si no fuera porque no puede ser otro
el que está ahí frente a mí
juraría que no sé de quién se trata...
El espejo me vomita, me ha devuelto la imagen.
No, no quiero envejecer/convertirme en viejo,
ser un viejo ¡Qué horror!
No me gusta la palabra, es tan tétrica.
Tal vez... transformado en mayor
quedaría bien.
¿A quién pretendo engañar, si todavía tengo ojos?
Parece que me llaman, pero me da igual.
Se ha debido notar el ruido que estoy haciendo,
pero hasta mi nombre sueña/
señala extraño/suena raro...
Menuda paradoja.
La noche con sus miedos abominables
metidos hasta el bazo jadeando
-áspera lengua de gato-.
Y el despuntar el día/clarear con su gesto nuevo
ese olor a gel de ducha/-lucha por todo el cuerpo-
¡Ufffff! ¡No puedo más!
No me importa ni me preocupa
si lloriqueo tan a menudo.
-No te alarmes por mí...-
Es para mantener a punto las tuberías/lagrimal,
para que no se atoren las filtraciones/congojas
ni se vayan/desborden por las fisuras/grietas.
Por esos nuevos surcos y ramblas
por los que ya van sabiendo discurrir y conocen bien,
-íntimamente en mí su retiro-/zambullido de piscina
a lo David Honeik.
Exquisitez cabezona en su regazo
de la atrayente juventud perdida...
Mientras nado hacia el vacío
lleno de una muerte segura,
-como la tuya-
y las transparencias del agua cuarteando la realidad
de su verdad oculta deformando/atrofiado
hasta la saciedad el cuerpo del delito
junto al miedo de su desnudez
y la aleta del escualo cada vez más cerca...
Que sepas, -y te sirva de ayuda para cubicarme-
que sé como comprenderme y creérmelo
al poco del inmediato después...
por la necesidad animal que impera en el instinto
de conservación de la especie.
Debes saber, que me crezco con/en el dolor
como la misericordia de un convento atrae
al pobre indigente/feligrés...
Porque ya casi me voy comprendiendo/correspondido
en el convencimiento de mi no vuelta atrás...
Estudiante a penas,
-cerca de los sesenta cursos ya repetidos-
los que llevo a cuestas en este mi libro de notas
para guia turística del desquiciado...
Y también sé que el adiós/jabón en los ojos escuece.
¿Verdad que sí?
-¡Cómo a todo el mundo...!
Ya, pero eso particularmente a mí no me cuela/
ni consuela,
yo querría vivir toda la vida.
Hoy al levantarme…
Hoy al levantarme... xx
me ha distraído sobremanera
el inquietante ritmo del pulsímetro,
-como si jugara al escondite entre sístole y diástole-.
El no mecano continúa lleno de soplos...
chivatazos dirigidos hasta mi oído interno
de lo que está tramando el condenado.
Llegan a todas partes/costuras,
-sitios de mi cuerpo-
haciendo que se estremezca la piel del gallina
que soy...
con sus quejas tan repetitivas/ y aburridas charlas,
cotilleos, soliloquios
empujoncitos, toques de desatención.
¡Menudo cabronazo es!
Error/terror, disparidad, soberbia,
colapso, espabile, nulidad...¿?
¿Por qué siempre atina la piedra arrojada
en el mismísimo centro de la diana del estanque?
He bajado a la playa/barajado
oteando bien el horizonte
por lo de la chica desnuda y eso.
Sí, -el panorama del nuevo día en el poema aquel-.
Iba andando/
jugueteando... pisando la nueva hilera de huellas
-pespuntes en la arena de alguna pareja/
aguja de coser bípeda-
y también otras que parecían más antiguas.
Tal vez las de ayer,
que nada ni nadie ha podido borrar
ni esa marea de espumas que todo lo emborracha
-medio loca...-
No veo ni rastro de animal/ser viviente o cosa
por donde paseo...
Tampoco sé si soy yo este que está aquí
o fuera de ese.
O nadie, el que se hunde en la arena...
Parece mi número de pie, -voy a probar¿?-
Sí, no coge/ni cabe la menor duda, soy yo.
No hay otro con el talón tan ancho
ni el dedo gordo tan gordo/-tipo Frodo-.
Lenta/sin lamentos, disculpada
se ha ido bufando una manta/colchón de algas muertas
como sanguijuelas, lombrices gigantes,
cintas de la fiesta negra
podridas.
Llenas de pulgones/plagas marinas
-y no sólo de las mías...-
Pegándose desde el muslo a las pantorrillas.
Desconectada/desconcertante, descalza desolación
como un cachorro de hombre pidiendo que lo tome su papá
para escapar de allí...
Las he atravesado sin la camiseta
acercándome a la roca
donde casi ninguna/rara vez me siento a descansar.
Ya me estaban poniendo nervioso, -entre los dedos,
o por los flancos- esas cosquillas que arañan/pinchan
como alfileres difíciles de despegar.
Salvo por el golpe brusco de alguna ola
o de un manotazo...
Son tan insignificantes algunas de las jodidas
-como hilillos-/brozas, minúsculas fibras pica pica
que terminan convertidas en bolas
con las que juegan los perros, los niños,
las olas aburridas
o los que no tienen otra cosa que hacer.
¿Qué buscaban...?
El sol aprieta/calienta de lo lindo,
-está muy agresivo-.
La punzante sal como lija sobre mis hombros/escombros
hace que vea las estrellas al ponerme
de nuevo la ropa
camuflaje del espantapájaros viviente del que vengo
haciendo gala.
¿Qué me está pasando...?
Vaya por donde eche, haga lo que ocurra
todo me parece/sienta/tienta/-sabe mal-;
semblante triste de orfanato,
angustias de repetición, depresión convulsiva,
dispersión degenerativa,
toda una caterva de pestes/como de roña.
Te adoptas/adaptas, te vas dando un repaso por la cabeza
a través del parámetro/parentesco, similitudes
con las superficies por las que cruzas
y que te afloran con su reflejo en el agua del mal/mar
de las que huyes como las olas/
-horas que te buscan incansables... tictac del reloj-
Y lo celebran al ver como te alejas o huyes
siniestro, cautelosamente fugitivo y errante
sin descanso.
Destartalado de agudeza obtuso
hecho un cromo de desatinos para refugiados.
Te contemplas/complaces sin piedad,
-pero nada cambia-
aunque te lo propongas una y otra vez/a cada instante.
Sí, en algún lugar/parte seguro que te has transformado
pero todavía no lo sabes -ni te ha llegado su onda-.
Y vuelta al principio de la ponderación
lamiendo/tragando el gas mostaza/
sulfuroso de tu sesera/resaca
que mana del abismo de empezar a verlo todo
siempre desde abajo.
Otra vez sólo con el descrédito de tu hastío,
otra vez sólo natural-mente O'Sullivan.
Pero ya te vas conociendo "pillín"
y no te pilla por sorpresa...
Ya estoy de nuevo en casa
y no recuerdo nada por donde he pasado
desde que empecé a divagar.
Ahora salgo a hacer la compra/la prensa,
revistas, el pan,
algo para el desayuno...
Cumples con el orden establecido/
abdicación incondicional a la lista.
Voy por las baldosas de la acera
a lo/como Jack Nicholson en “Mejor imposible”.
El asfalto oliendo como él sólo sabe/rezumando
junto a los árboles recién plantados, regados, podados.
Cruzándote con los fantasmas de todos los años
alguno en su ausencia denota/detona en mí su recuerdo.
Igual que les habría pasado a ellos conmigo
de no haber superado la crisis...
del último verano cuando ya se terminaba agosto.
Después del paseo, y de la ligera compra
y de los aturdidores pensamientos
y del baño matutino, -con ese fresco esperanzador
remojando tus pellejos-
voy recordando
la vuelta que hice por las escaleras de piedra.
Había un insecto con sus alas/palas de tijera
rondando sobre el fiambre olvidado/dejado por los corros/
cachorros de jóvenes de la noche anterior.
El gato/-gasto curioso y atento-
disimulando perfectamente desde la ventana/
bolsillo del pantalón entre las macetas
de la vecindad/banalidades
del más o menos poder adquisitivo...¿?
Entro ante la bocanada de aire fresco del hogar,
-todavía todos dormidos-
La nevera con el congelador al máximo, zumbando/
retumbando como si fuera a despegar...
Las camas sin hacer, el cielo azul
y la arena que vino pegada en el calzado de alguno
de madrugada
con sus montoncitos/lagunas a punto de resbalar...
Setos de pelusa deambulan con la corriente
igual que las matas de una peli de vaqueros...
Las paredes con la humedad y sus bigotes blancos/
salitres más allá de las ingles.
La gente que resucita de su letargo nocturno
-dando la nota-.
Síntomas de haberse puesto en marcha, como cada día,
en la lucidez de la rutina/cadena de montaje
de las tareas.
Por la galería del patio/tragaluz... navegan sus voces
entre la ropa/pinzas que se caen
y las cuerdas de tender que chirrían en sus peleas
poleas.
Son las de siempre, pero hoy están como nunca...
portazos, golpes en la escalera/ladridos,
canto, tv, radio,
trinos/fritos, lavadoras…
Ni el Santo Job, -ni el santo Ufffff-.
Que sepas que en la foto/fotos de las que elijo/
-escojo para enseñarte...-
no he salido ni salgo demasiado favorecido.
Pero me gustan como ejemplos de lo que debe/
debería o no pudiera haber sido
-el ser cómplice uno- y de su compinche
consigomismo...
Y me complace leerlo después por si le puedo sacar punta
o añadir alguna coma, algún pero/pedo reventón/reglón
o tirarle/echarle un filetito/
-mendrugo más a ese perro-/cerdo del laberinto
hambriento,
sin más agua ni sed que la propia de su cuadra
encrucijada llena de ratoneras saltadas...
Que si en alguna no me parezco/reconoces
es porque ese no soy yo.
¡Para nada!, que lo sepas...
-Tú verás lo que haces/hacemos con todo este lío,
tío...
Tú sobras, ¡y te callas! ¿Lo sabes?
¿El porqué?
Mejor te lo cuento luego que ahora...
cuando sume/transforme las restas en positivo.
¡Pero lo sabrás en poco tiempo!
¡Te lo aseguro!
-La cuestión es no salir siempre del nunca de lo mismo...
¡Qué barbaridad!