Se aprietan

Se aprietan las carnes             x?
entre las costuras de tus tejanos
atrapando a su siervo alado
entre dos palmeras zarandeado.

Estrechan sus morros,
comprimen su palmo...
donde viaja el deseo catapultado
hacia las salinas del caos.

Notas en cada contoneo
ese fogón, señor del trueno.
Olimpo de dioses/
Monte de Venus.

Se funden los muslos
al ancho del formidable culo...
Mientras que su blusa de lana
simula los entresijos que imaginabas...
Trepando en ardores que te clavan
en el crucifijo de su campana.

Y así se engancha 
la piel de las ganas
en la cremallera que desgranas...
acercándote a la fragua
que jugosa te empalma,
reventando el botón de metal
y le metes mano hasta las entrañas.





Miro la brasa

 

Miro la brasa de mi cigarro en la oscuridad,         xx
y veo tu imagen,
cuanto más lo chupo, más brillas.
¡Oh brasa! Cómo me ardes...

Te deseo porque te siento
como el rocío, el sol, el viento,
el relente, el fresco hielo...
la noche, la mañana, las flores
la neblina densa/el fruto seco.

Te quiero, porque me da la gana...
cuando me mezo porque me angustio,
cuando vuelvo porque te encuentro.

Voy a graznar en el flujo de tu cuerpo,
con patenas de oro jugando en el suelo...
laminarte con la lengua pegajosa de mariposa,
  cada rincón y recoveco.

Voy a devorarte/tragarte de una sola vez,
sacando el lodo caliente de tu infierno,
sin gloria, ángeles, ni cielo...
si acaso un hilillo de sastre,
        enganchado en tu pelo.


Te quiero… y debe

Te quiero... y debe haber un ángel           x?
patinando en mi pecho.
Te quiero desde el azul del cielo
a los pájaros marinos del desierto más yermo.
Te quiero a golpes de talón...
en el último banco del callejón menos siniestro.
Te quiero como las nubes devoran la noche
de un campamento/      -campanario en invierno-.

Te quiero como al brasero de picón
en el patio de un colegio -en recreo-.
Te quiero y no sé qué ungüento/
-argumentos ofrecerte-
en el plató de mi nao/vela al viento...
Te quiero desde el aroma de esa cazuela,
paseando por su tapa a ciegas,
y vas, y me cuelas... 
¡Já!

Te quiero con coraje/
         confusión y estruendo...
ese que te pretende y estrangula
    en el más dulce de los silencios.
Te quiero desde la obsidiana negra,
hasta la piedra pómez de tu piel
-fundido en el lecho de tu cuerpo-.
Te quiero desde mis sandalias de barro
a esa colina, -bancal de cinabrio-.

Te quiero... desposeído de las amarras
que hacen crujir mi casco
en las vidrieras de tus manos.
Te quiero, desmembrado...
gota a gota, cuerpo a cuerpo,
-de sol a sol-,
en el tamiz translúcido/en ese barbecho.

Pero sobre todo, te quiero...
por no haberte querido antes,
por no haberte amado/
        -ni matado a tiempo-.

Te quiero y deseo que te vayas,
que desaparezcas como un ancla,
...-para siempre-
a mi alma enganchada.

-Ripio/rollo, sexo/drogas y rock and roll
-cada vez te quiero más...-
¡¡¡Ian Dury, que eres un Ian Dury!



Un grito tendido

Un grito tendido            x+
en el tejado del Universo...
mudo por el inquieto
y fulminante suspiro del deseo
que se cierne sobre el espejo,
que reparte tu imagen por entera
en la tibia habitación de tu cuerpo...
-Eso es un beso-.

Tus sentidos rendidos
en el bolso de las oportunidades
por los grandes almacenes...
como cabras sin rumbo
de los stand que no sales,
desplegando a tus infantes
por el campo de batalla
de nadar por los desagües.
-Eso es magreo-.

Una voz que vuelve tu mirada
allí donde estás sentada,
en el jardín de las delicias
de las sillas aterciopeladas,
entre arbustos y cabañas
que te invitan a una fiesta
de serpientes venenosas
con antídotos que no tomas...
-Eso es el sexo-.

Repartir ofrendas laureadas
en carruajes de corceles bravos.
Soltar el collar de perlas
que engalana el ancho campo
con un mordisco certero
en la encrucijada de los huesos santos.
Relamer lo sucedido mil veces
y volver de nuevo
con un...
¿Por dónde empiezo?
-Eso es... eso!-.

Me gustan tus abrazos…

Me gustan tus abrazos...         xx
tus labios ardientes,
tus pinturas de guerra,
la sombra que te sigue
        cuando te alejas.

Me gustan tus manos,
tus pechos, tu piel.
Tu culo bien dotado,
las plegarias que rezas...

Me gustan tus ojos,
el oasis entre tus caderas...
la cintura que te envuelve,
la ropa que no llevas.

Me gustan tus curvas,
tus pies... esa espalda,
los pasos que das,
las huellas que dejan.

Tus tontunas me enloquecen...
tu risa me atormenta.
Tus capotas me florecen...
tus caricias me secuestran.
Tus meneos me seducen...
tu vientre me disuelve.
Tu todo me calienta/¡hiervo...!
son gubias que me pelan.

Hoy tengo ganas de ti.
Quiero deshilarme por la maleza
en el umbral de tu blonda espuma,
y destilando infinidad de etcéteras
rebobinarte en satélites de epilepsias.

-Y mañana más, que te has quedado algo corto...


Recogiendo…

Recogiendo...         x?
del día la luz,
del sol su calor,
del cielo el corazón,
de la noche la ilusión.

De la mañana, al verte,
un deleitado atracón
que se inmola en la trastienda
de las ganas sin freno/
               sin compasión.

Sólo de empeño y desazón.
Con el espíritu alado
de saborearte sin remedio/
               sin perdón...
cuando te pille,
donde te coja,
aunque sea boca abajo.

En el portal,
en la escalera,
en el cine de tus ganas,
en la pantalla del adiós,
por la calle de las mentiras...
en la atracción favorita de la imaginación,
entre esas nubes grises juguetonas
que se cierran eclipsándonos
y nos dejan sin ver el sol.
Sólo el deseo desnudándose
-en cueros vivos- entre tú y yo.

-¡Pues bueno...!
Demasiado ripio/rápido, 
          -si fueras así con todo...-.



Hola cariño…

Hola cariño...         x+
encanto de día,
cobijo gris azul
   /amante tardía.

Cariño de querer,
desear para poder
/vencer para ganar,
...vivir para volar.

Tu imagen,
rica piel...
se engancha en la mía
entre acto y escena
como las conchas en la arena.

Hablaba del día,
del tiempo,
de una mujer
¡¿Y yo qué sé...?!

Estoy "volao"
como los rezos en el Sagrario,
como el prepucio de un borracho,
como la espuma de la fe.

Cuanto rollo "pa ná".
No sé ni lo que escribo...
y el relevo se ha dormido
   en la garita del ayer. 

Qué angustia de día feliz...
Sólo los idiotas
se dan siempre por satisfechos.

Quiero escribirte

Quiero escribirte          x?
con la sangre de mi agonía,
sentado en el retrete de la vida,
tabicado de encefálicas ironías
que tiran del paquete esquelético de mi cuerpo
             hacia la más oscura alcantarilla.

Quiero escribirte y sobre todo dedicarte
el más íntimo de mis alientos...
ese que empaña cristales y pellejos secos,
diabólico ridículo de pendón fétido.

Quiero escribirte entre zarzas de oro
con atrayentes suspiros de luto goloso...
para engancharte en el aluvión de un soplo,
preñando la taza de ti, donde me escondo.

Quiero escribirte, meditabundo y sobrio,
desde los jardines celestes, -recova de mis muertes-
buscándote perdido todos los días que no vienes,
asegurándome gozoso, de que no me encuentres.


Me duelen

Me duelen las puntas de los dedos...           xx
La costura de los bolsillos de los tejanos 
aprietan mis manos,
los clavan en las ingles 
hasta el apéndice/bazo.

Tengo tanto frío esta noche
que los pies son como guarismos de penado,
paseando sus zapatos de goma congelada
por el corredor de la muerte...

Ya, el filo de las baldosas y las esquinas
parecen nuevas trincheras
en este drama/ejército/ejercicio de penas.
Casi me resbalo/patino, aterrizo
sin haber llegado
en cualquiera de ellas...

Tijeretas de vapor de amor
redoblan mi dolor
en este padre nuestro rancio.
Escarabajos de lejía y ajo
recorren las vías venéreas
en la Vigilia Pascual
de este Sábado Santo...

Me duele hasta el vaho aborigen,
que sale a estampidas/encapsulado...
de tantas migrañas suicidas
que permanecían en mi pecho abrigado.

Me quedo quieto, con la venganza “envainá”
mientras un silbo me rebana la garganta,
-un dirigible sin rumbo
donde dormitaba mi alma...-.

Ya no puedo más
ese mamón estirado le gusta,
su mirada la delata.
Me voy a mi casa/muy despacio,
a ver si mañana llama...
Puede que tenga otra oportunidad
para reventar este relicario
que nunca acaba.


Noto

Noto como otros ojos atraviesan tu coraza,     x?
otros brazos quieren vararte,
otro cuerpo quiere trincarte.
Por la senda estrecha
que nadie pase...

Y yo, aquí, a la espalda de Dios,
me atraganto en el Sagrario,
por haberte deseado y querido tanto...
sin llevarte un solo día al bancal,
al campanario o al huerto de al lado.

Soy un flanín en la barraca de un “ahogao”,
un nido de vencejo de la cántara “colgao”,
el esperma de esperanza de un eunuco “exhumao”.

Ya, las farolas que me alumbraban me estorban/
echan delante y detrás mi sombra...
Y no sé por dónde coño voy,
y van... las hijas de la gran p
                    y me asoman.

Y sigo sin ver en el reflejo de la nada
el sueño de mi otra vida.
Como si nunca hubieramos existido
               ninguno de los dos...
-Es de noche y el sol de tus ojos descansa/engaña.
Sí, será eso...