Ánfora sin cocer

Ánfora sin cocer,          xx
alquimista de esgrima.
Navaja de carne y sed...
vil pesadilla.

Podría rasurar tu vientre
ardiendo en su lidia.
Podría navegar en tu cuerpo
hasta perderme sin vida...

Ayer creé mil fantasías
y hoy, una a una,
me lapidan en agonía.

Ayer fui seducido y seductor
de los encantos de cada día,
...y hoy no veo ni las tripas
que evacuan mi desquicia.


P.D.
Estamos preñados en cuerpo y alma 
del barro/rebabas
sobras en los dedos del alfarero.
Somos lo que Él ha hecho de nosotros...
-reflejo de su ideal-
un pensamiento de polvo/agua y tierra.
                                Nada.

-¡Ya ves! En lo que creas/crees...  
termina matándote.





Se camufla en la sombra

Se camufla en la sombra        x+
el nervioso de un decir,
y entre barro de algodones
la idea se quiebra en mil.

Paladeas la suave brisa
puntiaguda y bruja de una frase,
...y entonces das comienzo al frío
que congela tus engranajes.

Y así... se ahorca la lengua
en el filo de tal fraude
guardando en el nicho de tu frente
lo que ignoras, 
lo que sabes.

P.D.
¿Saber o no saber...
esa no es la cuestión.
La cuestión es 
el verdadero conocimiento/origen
de lo que se sabe...



Unos días vividos sin marcas,

Unos días vividos sin marcas,    x?
unas preguntas secas de escarcha,
unos pasajes, unas romanzas...
Todas la noches paridas
                  en volandas.

La música sugiere un exceso
mientras que su ritmo
te deja algo tierno...
Todo el embrujo que manaba
se fuga por el cable
que te sujeta al suelo.

Ya nada aumenta su tamaño...
te pierdes en el trastero.
Céfiro asalariado.
Empuje postrero.

Por no valer, ni sales,
olvidado en tu encierro.

P.D.
Cada día es el huerto 
donde plantamos nuestros sueños/
-el verdadero colchón de la noche-.





Ligero sesgo de luz

Ligero sesgo de luz         xx
que desde la ventana me hablas,
teñido de un eco atroz
con traje de brizna blanca.

Despereza el asedio de vago
que se desliza por toda la cama,
muele esta brasa de té
que gime como arpa helada.

Utopía nodriza.
Ínfima campanada.
Mueca de gabán.
Metamorfosis eclipsada.

¡Que me levante de una vez...
que la hora ya está pasada!