He triturado la hoja

He triturado la hoja          xx-
   para oler mejor su fragancia
              en el hondo de la mano.
Otra versión de mí/
y lo escribo.
           Sólo es eso... 

El otoño ha llegado/
y el invierno está cada vez más cerca.

He vuelto
y no queda nadie de los de antes/
ninguno de los demás con los que iba...    y nos preguntamos/
-mejor dicho; me pregunto...-
¿Para qué?
Y esa no es la respuesta de lo que vemos...

Cada vez que volvemos nos rodeamos
                        de cuanto ocurrió allí.
Ese sitio no es sólo lo concebible.../es una trampa.
Y dentro nos desangramos/desgarrados/empalados...
y empalmados empalmamos con el de ayer.
Pero no, 
esta vez no es eso lo que busco...
Es lo que no ha pasado aún lo que me mortifica.

Oigo acercarse un jinete entre la maleza/ante la fortaleza,
         con un pañuelo blanco atado a la baqueta 
del cañón del fusil.
En la punta de su bayoneta todavía hay restos de la sangre
de la matanza del otro día...

-Acaso una rendición anunciada te exime del castigo...
¡No...! Todos vamos a morir.
Así que, preparate y reza cuanto puedas/sepas
porque de esta no salimos...
¿Y qué creés que hago, o significa todo esto que escribo?

-¿Y la cruz del sufrimiento; qué no la veo/berzotas...?
Son los borrones/tachaduras a la sombra del lápiz/lanza 
que se desgrana 
al entrar en el pecho del papel... 
Polvo, nada más que polvo gris de una T sin el hogar 
de una madre.

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