Tan fugitivo como saber estar encarcelado…

Tan fugitivo como saber estar encarcelado...       xx?   
Has venido al mundo a aprender, 
a estarte quieto
y a morir.
Ya te falta poco para volver 
de donde viniste/ 
como saliste. 
Desaparecerá esa libertad única/exquisita, 
particular y conquistada, 
por la que luchaste mientras te ibas adaptando/
acoplando al trajín...

Te vas
esperando decirme algo...
Al tiempo que te estás convirtiendo 
en un campo de batalla lleno de cadáveres
imposibles de reconocer/
identificarlos.
Mientras los vas arrojando a la pira/fosa común
a la que dentro de poco te meterás,
irás tú...

¿A qué olerán los muertos de mi muerte?  
¿A qué tierra va a obedecer su alimento
mientras se pudran/descomponen...?
¿Quién será su nuevo dueño y señor
de los espectros?
Tal vez se parezca a mí, 
o tal vez no.

Este juego de intercambios de piezas,
peones en el tablero
para a una sola partida... no sé.
Tanto derroche/desgaste y sufrimiento
sólo puede ser que se trate de una cosa...
¡Es una apuesta de Dios con el diablo!

¡Espera!
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho...
¿Hasta cuantos números puedo contar
          para tranquilizarme?

-¡Santo cielo! 
Es la misma letanía de siempre...
¡Para ya, desdentado!
Porque si no lo haces... menudo pestazo
ambiente carroñero/desagüe de tu desguace.
Nos estás inundando a orines del estiércol de tu establo.

Paseábamos mirando maravillados el paisaje, milagro de la creación...
y zas.
Ni que fuéramos animales oliendo a miedo ante el depredador/
despertador del pecado... Satán de su oscuridad.

Cualquiera de los individuos sin una conciencia limpia ni tranquila...
al estar acorralados/encerrados, atrapados 
entre los cuatro puntos cardinales del horizonte
del retablo de la lista de los mandamientos, 
esas Leyes imposibles de cumplir a tocateja
hace que nos acurruquemos en una esquina del matadero,
espacio/tiempo de nuestra ciudad/ente
esperando el disparo de aire comprimido a la sien...
sin inmutarnos.

Viendo el carrusel/noria del devenir fluctuar
como pisadas que suben y bajan sin sentido
esperando la noticia de si es varón o hembra la semilla que plantamos
en el intelecto/bancal de sesos de tu cráneo, o por el contrario, 
se ha fugado para siempre con viento fresco...
fecundando el vacío de la necedad con su antigua novia/
sin motivo.

Sí, cruel espectáculo al que nos dirigimos
al que te vas acercando colega/vecino, vencido 
y vendido como esclavo en el mercado de las oportunidades...
Sin poder mover un sólo miembro hipnotizado/anestesiado.
“Embobao” con su inyección letal de Resident Evil
de tanto cuento de fantasmas con la cadena perpetua al cuello. 
Historietas de Mortadelo y Filemón
que nos han imbuido/embutido... inoculado.
Fuel/fiel companaje para la excursión
para que te alimentes/coma inducido...
Para que no sufras ni grites
cuando veas llegar al verdugo con la soga en la mano
el cuchillo en la otra 
y te muestres indiferente...

Porque como bien sabes y sabrás de sobra:
todos somos asesinados por la misma mano
que nos ayudó a gatear...
Con la que nos llevábamos la papilla y los potitos a la boca,
con la que nos limpiamos el culo
con la que nos hacemos la paja y nos manufacturamos...
Somos nuestra propia víctima 
de lo que hemos sido y somos,
y así será por los siglos de los siglos y Amén.
Aunque no sea.

Si no quieres pasar un mal trance/trago convencional
deposítate/acomódate tú solito a tu gusto y semejanza
para que no te hagan daño las arrugas de la costura/pespuntes
botones, remiendos, borra.
Horca tras la almohada mientras te devoran los gusanos
convirtiéndonos a todos iguales en la huida
hacía adelante... ya inmóviles
virutas de carne y hueso, cagadas/boñigas de reptil.

Que sus mordisquitos -el de la norma social- resulten como caricias,
no más que un cosquilleo al que respondas con una sonrisa/
gesto de despedida sin parangón, tipo Disney...
Que parezca que los conoces de toda la vida,
como si fueran tus amigos con los que compartes/has asistido/
ido al colegio o vinieras/volvieras de una fiesta
a las tantas de la madrugada cansados
y muertos de hambre.

Porque por más que te quejes/resistas... nada va a cambiar
ni a ser diferente.
Vas a llegar y te vas a acostar, y así de fácil. Fin.
Pero ahora, mientras tanto... 
¿Qué haces tú?
-Pues eso, dilapidar el tiempo...

Bueno, no está mal, pero aunque rompas el reloj él te sigue.
¿Lo notas?
-Creía que eras tú, mi subconsciente por el corredor de la muerte.
He visto su sombra detrás mío, te cogió del brazo, ¿verdad?
Te vi forcejear, ¿al final habéis quedado en algo?

Sí, que nos vamos al Carrefour/Corte Ingles a ver las rebajas 
de temporada...
-¿Y lo de la pensión para la pasión de tu Cristo?, 
¿en qué queda?
Eso es otra historia, agua pasada en otra dimensión 
de mis mundos; río para-lelos/parapléjicos...

-¡Ya!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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