Me acuerdo a menudo de mi fantasma

Me acuerdo a menudo de mi fantasma       xx         
flotando por las baldosas de la ciudad
después de haberte esperado tantas horas
tantas tardes... para escuchar de tus labios
o con un gesto que no te acordabas
que no lo sabías...

Me tronchaban los celos
de con quién/por dónde habrías estado
con esa estocada hasta la bola...
Brocheta caldosa de la desolación.

Llorando para mis adentros
más rápido que hacia fuera
todos mis lamentos en peregrinación
navegaban/sucumbían cayendo
una y otra vez en el remanso de ese fango
podrido/perdidos en el fondo,
creando un denso tarquín/limo.

Desde entonces me aparté tanto
que aún te busco cerca de mí... incluso
cuando todavía pareces dormida.

Entiéndelo...
Me juré fidelidad y cariño
con un absolutismo ilustrado
hacia esta conjunción de carne y hueso
que hoy te observa.

Hasta que me entierren
latirá con un solo propósito -por los dos-
Y allí te esperaré
sin importarme para nada
cuando llegues...

 

Corredores de la muerte

Corredores de la muerte de mis lamentos...       x+.
siempre cotizando al alza.

Me gusta porque me despeñan al vacío
que se llena después -en su vuelo-
de una sabia esperanza/
Fruto nacido
del apareamiento de la nada
con un destino casi siempre
incierto... y sombrío.

Escucha... -queja-
En la yema de un rayo
entre la punta extrema de su látigo,
-ese que nunca sabes hacia donde irá a caer-
y su estruendoso zumbido/cajón desastre 
cascado, mojado, tocando a rebato...
Allí te espero cuando mires al cielo
por última vez.