Encaramado a la bolsa de los desperdicios

Encaramado a la bolsa de los desperdicios     xx
busco en el latido/lacito que tan mono le anudas/abrochas
un cordón, condón, pendón del perdón
donde estrangularme/asfixiarte/ahorcarnos juntos los dos
antes de que pase el portero/bedel y lo retire/LA BASURA.

Con su aullido/ascensor/canasto de goma
y el whatsapp, suspiritos al borde del pene
irreconciliable con tanto trajín en los bolsillos...

Que si las llaves del calabozo/las monedas de la libertad
los vales para el circo del retiro, la cara de cartera
el cuerpo en general que genera gangrenas...

Tanto temblor, tanto grito, comidillas de Tele5
en las auditorías de la escucha furtiva
con el aroma de ir piso por piso
recorriendo la campiña de esa ciudad en miniatura.
Reducido pueblo empaquetado en ladrillo
con papel de alba al amanecer y de plástico
cuando anochece.

Todo un delito estentóreo que vemos catapultar el tiempo
a nuestra puerta del cada día
mientras que permanecemos encerrados voluntariamente
en esta prisión de la misericordiosa resignación
apostólica y romana. 

En el epicentro mismo/incógnita del dedo en el gatillo
esta insoportable/insostenible delicateses.
No patinan/resbalan sus reivindicaciones
como las tuyas de las mías.      

-¡Basta ya... "pesao"!
Ni escucho lo que te digo,
perdona/pendona ha sido un lapsus...

Hablas como si no oyeras…

Hablas como si no oyeras...    x
Te sellas como el caracol
en la grieta de la pared/
tronco seco de nuestro árbol.

Nivelas con la orilla de la mano
lo dicho/echado sobre el mantel
recogiendo/amontonándolo todo
para tirarlo 
a la bolsa de los desperdicios...
Embotándote con la piel arrastrada 
de lo callado patinando 
sin poder ahondar/andar más.

Astillas de una voz que me clavan
como a un Cristo...
Que te agarran entre sus uñas bien afiladas 
mientras te suben al madero
para que no escapes...
Señales a ambos lados del camino
haciendo larga/tortuosa 
el regreso.../la vuelta a casa.

Harto de brozas...
Harto de quitarme el barro
de los ojos, zapatos, botas de goma
voy despacio por esta calzada 
de empalamientos
procurando no caer...

Y te veo/te acecho sentado
tomándome un descanso
justo/junto al mojón
que separa nuestros cuerpos
fisura de la finca...
Donde aparece grabado un número
y debajo unas letras en romano
de amor.
Para lo que todo esto
ya no tiene el menor sentido posible
ninguna razón de ser...

Y entonces es cuando más me gustas
con/en tu lectura...
Porque ya no entiendo
       ni siento nada.