Ya he descubierto

Ya he descubierto           x
dónde ponerle límite/linde
a cada motita de reflexión
     cogollos de alumbramiento.

Ese flash que deje medio aturdido
anestesiado, muerto/“matao”
al género y al número.

O que lo atraviese sin romperlo
ni dañarlo, sin hacerle sangre
a destiempo/degüello...
y que nada ni nadie se entere.

Ese límite debe ser el folio,
la cuartilla si lo tengo doblado
o una frase/cualquier verso
si no me sale/vómito
o eructo alguno/algo, nada mejor...

No intentaré alargar, mancillar/amasar
amenazar/amamantar sin descanso la idea, 
pesadilla...
Si el reloj ha sonado
no debo fingir que no estoy despierto.

No es que tenga alguna hora
habitual prevista/ni pronosticada
prostituida o perpetúa...
para que las musa-rañas me reciban.
Es que dudo muy en serio
que de verdad -el producto-
todo esto que lees; exista en algún sitio
más allá de la tuya,
o de mi cabeza.

Y entonces, claro...
¿Para qué tanto rollo, no...?
Me dejo tirar y ya está... o no? tampoco...

Empezó a penetrarla y ella a serpentear…

Empezó a penetrarla y ella a serpentear…          xx
¡Qué mejor que así!
Antes de que la ventosa del deseo
lo distrajera atraído más de la cuenta.

Empezar/poner término... -si lo piensas 
       cualquiera de los dos es dificultoso-
Sostener/severidad dúctil se aborrece,
hastío de disputas poco llevaderas tampoco.
Ni ese acento de espaldas/espada grave que afeita/
corta el rostro de las palabras
y limpia/quita su maquillaje al degüello 
sin que te dé tiempo a huir... -eso ya 
te lo he dicho antes/
que no-.

Sólo me siento culpable/responsable
    de aquellas cosas que hice sin estar seguro
porque noto que les debo una.
Lo demás ni me preocupa ni me importa
        ahora que al fin ya no estás conmigo.

Es y son lo que tiene que ser.../consternación.
-¡Quédate si lo deseas!
¿¡Cómo dices...!?