Alguna vez…

Alguna vez... 
tus adormecidos interiores              x
se cargaran de bombeantes chasquidos de nata.
Como fieros leones vendrán a luchar
hasta darse muerte por su amada...
sabiendo que la primera vez pasó,
como hierro al rojo vivo que la marca.

La risa no prenderá en el sigiloso respiro,
tampoco la palabra inquieta volará
como paloma blanca mensajera...
tan sólo un entrar y salir
o tal vez, no llegar con ganas.
Sólo más y más metesaca;
arrebatador embutido sin compasión
en la tempestad más ermitaña.

Es el nervio que se ahorca
en el árbol más empinado,
ese que se funde en el cálido hielo
hirviendo al son que le toca su tamborilero.

Deseosa de gozar más y más
le retuerce el cuello al muñeco,
sabiendo que después lo mudará
bañado/vestido y alisado
a otro lugar del juguetero...

Entonces callará mecido el puñetero
en las cinco cañas de su cesto,
recogiendo las flores más hermosas
con la lata de fuagrás
          derretida por completo.

Ella, en cambio,
es cuando empieza a notar algo...
y desea fumarse otro paquete y medio.
Sin rechistar, sin parpadear,
sin apenas proponérselo.

Pero tú te has evaporado
como la brisa del humo en su boca
por ese cuarto épico del descalabro...
Ya no te queda ni una sola bala/colilla
para apagar en el cenicero.

-¡Qué poca gracia tienes
algunas veces...!


Rezaría una por una

Rezaría una por una          xx+
las piezas de mi rosario
si supiese que sirve para algo.

Bebería del sudor fresco de la tinaja,
trazaría sendas con mis dedos por su panza,
me emborracharía en su olor tibio de charca
...si supiese que sirve para algo.

Golpearía con las sandalias de soga la tapia,
hundiría las cordetas en la arena de la playa,
esperaría que se hinchasen y reventaran los pies
...si supiera que sirve para algo.

Envainaría mi cuerpo en el pestillo
para correrlo en el agujero del marco
con las virutas y herrumbres fuera del atasco
...si supiera que sirve para algo.

Me sumergiría en la sandía de verano
de cena en la puerta/relente, jazmín y hierba buena,
patinando con la lengua sobre las pepitas negras 
que molestan
...si supiera que sirve para algo.

Entraría en los huertos de lodo cuarteado,
volcaría sus losas, todas de canto o boca abajo
saltando, clavando talones y dedos descalzo
...si supiera que sirve para algo.

Me tragaría el aliento a cenicero,
a bolsa de basura con agujeros
y lo pariría de nubes de algodón de azúcar
...si supiera que sirve para algo.

Recalaría mis menudillos en la trastabilla 
de un flan,
esperando en un tic tac del reloj,
un coc coc, de la gallina y un te kikirikikikiero
...si supiera que sirve para algo.

Entraría en la iglesia de los santos fríos en invierno,
perfumada con incienso etéreo de respeto
tintineos y velas encendidas, mariposas y credos
sumergido hasta el galillo en sabor a cielo,
-ese que no tengo-,
...si supiera que sirve para algo.

Curaría los callos y llagas que me atufan
de tanta oveja “descarrilá” y moribunda
con sus guías de turismo que se inmolen al segundo
...si supiera que sirve para algo.

Reiteraría con una nota de régimen interior
todas y cada una de estas plegarías a Dios, 
-el Santísimo...-
si supiera que sirve para algo.

P.D.
Cuando piensas
estás poniendo cadenas al tiempo
y puertas a la esperanza.
El fluir libre de los sentidos
no debe ser sujetado
aunque parezca justo y necesario.

El pensamiento
sólo es un carcelero
obediente y obstinado.
Lo sencillo es ser uno mismo.
lo contrario es confusión y desánimo.

El pensamiento sólo debe ser un descanso
para encajar ciertas piezas del juego
pero este debe de estar libre de reglas.

Recuerda que todos tenemos derecho
a ser diferentes,
a que cada uno piense por sí mismo y como quiera.

Y no hagas caso del molde/-modelo de la educación...-
Intentan hacernos a todos iguales
para que con la misma ley/costumbre
encajemos
y tenernos obedientes/productivos/sujetos 
a sus intereses.

Y si rezar te sienta bien, ¡pues reza!
-¿A qué viene eso...?