La lámpara

La lámpara hace pucheros,    xx
gemiquea sin remedio,
noto su dolor/su falta/congoja
en las sombras del vapor de su calor 
en la pared.

No me dejaba tranquilo su estremecimiento
ni me perdía de vista,
hasta que por fin la estrangulé
apangando la luz,
y me dormí...

Recuerdo en aquel clise/refriega
como avanzadilla del sueño 
unos puntos suspensivos,
una coma, señales de tráfico/admiración,
interrogaciones...
Y algún payaso haciéndose el gracioso
en este viaje a lo oscuro.

Gladiadores disfrazados de angelitos
semidesnudos 
haciendo crujir sus alas/armas.
La chica del anuncio de la tv 
(todavía encendida)
seguía/era/estaba tan bella, tan hermosa
como las de verdad...

Caracoles/corazones estresados -todos ellos-
por el golpeo de las olas/horas
sin salir de su caparazón... Babeando, 
muertos del miedo de las ganas
que se habían quedado 
en la despensa del día.

Dibujos de cine mudo/sordo, 
nodo ciego americano, -sombras chinescas-
en el aparato loco-motor,
para el poco aceite/gas/fuel 
como le había puesto al quinqué
de mi sesera...

Mañana miraré también debajo de la cama,
o en el tambor de la lavadora
porque se me ha escapado el gangster/ 
gángter de la razón,
y me ha parecido oir algo...
-¡Pues ya tenemos otra!

Una soledad

Una soledad intransferible...     xx
¡Única!
Sólo mía, para mí.

Fría, sin tapujos
congelada hasta el éxtasis.
Para sentir en su cubierta
el crujir de las grietas
con el agua tibia 
del sueño de tu presencia
cuando decidas volver...

Una soledad lisa y blanca
en el hondo de la huevera
esperando el ligero golpe
que le abra el cascarón/caparazón
para soparle la yema
con pellizcos de pan vivo...
-Mollas de un corazón
absorbiendo a otro-.