Huyen las olas

Huyen las olas        x
que la arena devora
en continuos aletazos
desplegados en zozobra...
entre babeantes suspiros sin honra.

Desarbolando el casto relicario
con pregones de perpetua atonía
que dejan en cueros vivos
a la luz vidriada que las poseía.

Hasta que se apaga el llanto en bonanza
con la pueril brida de la azacaya,
esa que siega y empapa
la meseta que antes palpitaba.








Te he implorado

Te he implorado y no sucede/ni ocurres           xx.-   
               pero me da exactamente igual...
Desnudo al borde de mí
me relamo las heridas/remuerdo el labio 
    dúctil y carnoso de tu adiós.

Casto/costoso agobio.
Carbonizado anillo de boda del diablo...
Descarnado camaleón pelado de su color/camuflaje
             por el filo de la azacaya/venganza.

Temí al errar, no ser competente,
y fingí que no estaba.
          ¿¡Y que no fueras capaz... -ni siquiera-
                de mandarme un recado verbal!?
-Irreductible/estremecedor-
Semejante a aquellos que tanto utilizabas
para estimular/entibiarte la saliva mientras te devoraba.

Ahora que ya no sé nada de ti,
ni de nuestro futuro...
Cierro la puerta y se estremece/chirría como antes,
                           duda de sí... 
                        -o de si volverás-. 

Como yo... -que no lo sé-.
Devastado por la tormenta y de su indiferente arco iris.
                                 Calma que clama al cielo 
                     con una lluvia que no deja de caer            
                     mientras nos echamos para atrás...
Sin haber entrado/encontrado nunca lo que queríamos 
resguardados en el hall; 
-del uno en el otro-.
Ninguna de nuestras expectativas así satisfechas,
como sucede -con todo- 
en esta vida tan real/del mundo...

El horizonte no tiene espejo retrovisor, -por si viajas-
Para cuando llegues 
       a la linea divisoria del planeta/   piensa que...
este viaje al centro de La Tierra ha terminado.
Y recuerda: el cuerpo y la mente 
       nunca descansan de la paz que no han conocido.
Fin.