Yo puedo engañarte

Yo puedo engañarte                xx+
con la mirada silenciosa
de un perro hambriento
en el gozo de ver a su amo
traerle el alimento.

Yo puedo volar
sobre alacenas de sexo,
para estrellarme después
en el estuche de tu cuerpo.

Yo puedo navegar
en lágrimas de metacrilato,
alquilando sabores
en el ámbar de tus labios.

Yo puedo quitarme
el traje de Ícaro
para ver desde el mar de tus ojos
el nacer de cada acto.

Yo puedo sentir
como la norma devora
al animal que en franquicia
fustigado se desboca.

Yo puedo disfrazar
al difunto que llevamos dentro,
y sentarlo en una silla
para que se atenga a las reglas del juego.

Y todo eso sin más.
Tan sólo... porque yo lo quiero.





Juegan los pétalos

Juegan los pétalos de tu voz           xx
con el aire más bravo
hasta ahogarse en el remanso
de esta esquina
del plácido verano...

Corretean sus hordas al sol
sobre alfombras de lunas de amianto,
dejando brotar su carátula bruja
entre manantiales de perlas
y nenúfares dorados.

Y cuando serenos se apagan...
el puñal de su silencio
horada como el azor
las colinas del cielo.

...Ese de querer oír
lo que nunca dijeron.

P.D.
Por más que nos esforcemos
las cuentas nunca nos salen...
La noche traviesa... nos invita
-una y otra vez- 
a que pasemos a soñar con ella.

La muy cabrona/sinvergonzona
nos tiende la trampa en la que caemos...
y al final parece como si hubiera pasado algo,
y sólo ha sido un sueño.

Los días pasan y los cuentos se amontonan
hasta que no hayamos tomado
el suficiente veneno...

Ser, morir, dormir o soñar... 
           todos son el mismo verbo/  
Verso de la carne que se desperdicia
aglutinada en un alma
cuyo corazón incendia.

Cuando te sujeto en el papel

Cuando te sujeto en el papel        x+
a la espera de darme por contento...
sacuden sus polvos los harapientos
tachando con su nublada faz
hasta el último de mis alicatados engendros.

Fundiendo la tinta en el blanco paño
se ciega cada cuadrícula con lodo de espanto
para secarse al calor del sol
esos tus ojos gratos,
tan firmes...
que, con solo un vistazo,
se lanzan a llenar mi vacío
en su ígneo regazo.


Teñido el velo azul

Teñido el velo azul         1º xx
de gris ceniza a negro,
con frescos aires de gotas caídas
está el cielo.

Húmeda la calma en tener ilusiones
acompañando al tiempo,
llueve la pena, con caricias,
agua que moja el cuerpo.

Ahogando la duda de esta mañana,
con la tierna visión,
la cálida esperanza
de recostarme junto a tu voz
en la más plácida almohada.