Cuando se marchitan…

Cuando se marchitan...   x+
los finos pétalos del honor,   
ensombrecidos por la capa del despecho,
se quedan inutilizados los ungüentos
y muerden su cólera los harapientos.

Ya todo se olvida,
nada permanece.
La habitual discordia
anida en la mente...
La sangre está en huelga,
el cuerpo está ausente.

Ya la descomunal discordia
bate sus alas rotas
sobre los sombreros negros,
engalanados por el brillo sereno
que les da el sol y el cielo.
Y no son nada más...
que tapas de ollas cociendo muertos.


Si paseas

Si paseas sobre nubes grises     x?
de cielos nublados
y no sale el sol...
ya verás a la fría realidad,
que en mesa sin cubiertos
te han de dar.

Y si quieres abrazarte a algo
que amas de verdad,
verás cómo te engaña
y lo perderás.

Porque todo cambia,
nada vale ya,
todo es relativo,
sigue siendo frialdad.

Todo se marcha
a un ¿qué será...?
y no puedes sujetarte
a nada más.

Y entonces...
te ves obligado
a vivir como los demás;
con indiferencia y
falsedad.


En mi tranquila habitación

En mi tranquila habitación      x?
derrumbo sin saber
cuántas paredes quedan por hacer...
Y cebado por su perverso encanto,
me disuelvo en el cauce amargo
de esta dilatada noche,
solitario refugio del plácido verano.

Pero pronto otro día llegará...
y, encerrado en la máscara
de tinta/
de pasta de cristal,
hoy te dejo estrellado
en el folio blanco,
cornisa fecal...
ese de no decir nada/
-calvario de mi soledad-.





Tu podrás recoger

Tu podrás recoger         x?
las hojas atrapadas
en los matojos del comprender...
podrás rodear con tus dedos
su cara y su envés;
pero nunca acariciarás
la parte más viva,
la savia que las nutría
antes de caer.

Porque la vida
es el aroma ovillado
de un eco secuestrado al nacer.
Más tarde, acaso...
una prenda en el fondo
de cualquier charca o tonel.


Las llanuras del deducir…

Las llanuras del deducir...          x?
se colaron por la alcantarilla de la duda.
La ciudad de las ideas se amotinó
con el verdugo del momento.

Tus fuerzas se las fueron tragando
buitres carroñeros de segundos mal puestos,
vestidos de gala, cumplidos y coquetos.

La visión objetiva se perdió en las cuencas
de cristal genital y parpados maltrechos,
en un alarde de querer filtrar
sólo aquello que te daría por contento.
-Como malabarista estúpido
escurriéndote por tu féretro-.





Hay veces…

Hay veces...    xx
que se escapan las ilusiones      
en carros ensangrentados
sobre las arenas del tiempo.

Hay veces...
que se escapan las alegrías
envueltas en nubes grises
que se condensan y te precipitan.

Hay veces...
que se escapan los momentos
por caminos fangosos,
faltos de carisma...
-Dejando transcurrir los días-
como melancólicos suicidas.


¿Por qué abandoné mi deber

¿Por qué abandoné mi deber           xx
cuando las ganas sin cita tenia?
¿Por qué amargué mi quehacer
si la cita no estaba prevista?

¿Por qué espero mundo
y en nada de sustento me encuentro?
¿Por qué lucho en vano
contra el cisma del poco agrado?

Ahora, la sed ahoga mis nervios,
se atragantan las venas
en trepidantes borbotones
servidores del momento...
Se hace la forma un suspiro/
se quiebra el instante en deseo,
quedando la semilla
fundida en el entrecejo;
irremisiblemente solo,
junto a la pared
del cuarto en deshielo.