Duermen los equilibrios su calma x? reposando sobre sus inquietas ganas. Y, en la interminable alegría de una sola de estas mañanas cuando apareces... eres lo más hermoso de cada instante entre las tibias láminas de cemento y madera grisácea. La mesa, los atuendos, tus movimientos cuando te acercas... cercan el espacio con su aroma aún fresco -traído entre tus ropas y el pelo-. El trabajo reposando espera que lo descanses/ archives en los ojos de los tontos... -que tanto te admiramos-. Como pececillos en la pecera del infierno nos haces hervir. Esclavos, clavados en el muro de hielo de tus encantos. ¡Marlen, qué lo sabes...!
Autor: poesialuciodata
Juegan los pétalos
Juegan los pétalos de tu voz xx
con el aire más bravo
hasta ahogarse en el remanso
de esta esquina
del plácido verano...
Corretean sus hordas al sol
sobre alfombras de lunas de amianto,
dejando brotar su carátula bruja
entre manantiales de perlas
y nenúfares dorados.
Y cuando serenos se apagan...
el puñal de su silencio
horada como el azor
las colinas del cielo.
...Ese de querer oír
lo que nunca dijeron.
P.D.
Por más que nos esforcemos
las cuentas nunca nos salen...
La noche traviesa... nos invita
-una y otra vez-
a que pasemos a soñar con ella.
La muy cabrona/sinvergonzona
nos tiende la trampa en la que caemos...
y al final parece como si hubiera pasado algo,
y sólo ha sido un sueño.
Los días pasan y los cuentos se amontonan
hasta que no hayamos tomado
el suficiente veneno...
Ser, morir, dormir o soñar...
todos son el mismo verbo/
Verso de la carne que se desperdicia
aglutinada en un alma
cuyo corazón incendia.
Entre todas las cosas bellas
Entre todas las cosas bellas de este mundo... xx adorando sencilla y fielmente cada uno de sus estados, a ti, mujer, te tengo por lo más dulce y hermoso. Y si todos me demostrasen lo contrario, y al parecer con ellos estuviera la razón, yo seguiría con esta... mi idea.
Quiebran las olas del estío
Quiebran las olas del estío x? tu cuerpo en las rocas informes del más fiero suspiro... clavando sus espolones de fulgurante espuma, hasta iluminar con sus partículas las atalayas de mi penumbra. Haciendo del mar un espejo nocturno al unísono infortunio de sentirte sólo en cada golpe de latido.
Te digo a ti…
Te digo a ti... x+ esclavo de tu jardín, rosa de mi guiar/ prisionero de tu decir. Te escucho, y suspendido del más leve latir, tomo la cicuta de poseerte sin fin. Eres lo único, eres la totalidad irrevocable de un cuarto de instante, ...y en el más simple de los cobijos tu infinito cristalino de piel y carne, corretea y se evade, camina y se parte. Eres por siempre... mi más recóndito enganche.
Cuando te sujeto en el papel
Cuando te sujeto en el papel x+ a la espera de darme por contento... sacuden sus polvos los harapientos tachando con su nublada faz hasta el último de mis alicatados engendros. Fundiendo la tinta en el blanco paño se ciega cada cuadrícula con lodo de espanto para secarse al calor del sol esos tus ojos gratos, tan firmes... que, con solo un vistazo, se lanzan a llenar mi vacío en su ígneo regazo.
Tú, una premisa inalcanzable,
Tú, una premisa inalcanzable, x? un sonido sordo, un placer ausente, un grito ahogado, un quebrantar de huesos... Eres mi locura y mi tormento. Tú, un suspirar de ganas, un gemir entre almohadas, un requiebro tras las cortinas, una sonrisa, un rayo, un fiero sueño... Tú, mi eterno desvelo.
Firmes cadenas sujetan
Firmes cadenas sujetan x? mis agitadas añoranzas. Mástiles de soga y vela clavan tu piel en mi alma y nacen, engendrados entre tormentas endiabladas, nuevos valores... que trasfiguran el horizonte en plácidas cañadas. Sólo con el roce de tu aliento en un beso de luna al alba.
Te quiero…
Te quiero... xx y poseído por tus encantos me embarco, navego y naufrago. Y todo eso en tres veces que te miro. Me aparto, me voy, vuelvo y te encuentro. Y otra vez, agazapado, te acecho. Cierro los ojos y embriagado de ti me atormento... Te susurro en el silencio de mi soledad cosas atrevidas, hasta despertar... Y cuando te tengo, eres sólo una sombra por realizar. Cal y canto de mi ansiedad.
Teñido el velo azul
Teñido el velo azul 1º xx de gris ceniza a negro, con frescos aires de gotas caídas está el cielo. Húmeda la calma en tener ilusiones acompañando al tiempo, llueve la pena, con caricias, agua que moja el cuerpo. Ahogando la duda de esta mañana, con la tierna visión, la cálida esperanza de recostarme junto a tu voz en la más plácida almohada.