Nuestras vidas…

Nuestras vidas...          xx+.
            que como el viento escuchamos al marchar
viajan compartiendo/compitiendo 
en ese deslizamiento de los tópicos 
más cerca del abismo 
que del reposo absoluto de cualquier otro lugar...
Polvo de correcaminos que si descansara podría dejar/
darnos algún respiro al gaznate...
-Yo el coyote-

Sabíamos que te ibas a perder en aquel hermoso lugar 
-más pronto que tarde- 
                     nada más entraste y te entré/.
    Me he quedado quieto para escucharlo y contárselo
    a los demás angelitos 
de mis argumentos que vienen conmigo,
y comprendo entonces los movimientos de lo que descarnó
nuestra aventura
haciendo posible tu huida...
No es fácil pensar de manera contraria a lo acordado/
y más cuando sólo está en ti.

Somos un lobo feroz fracasado/fraude de enmienda... 
un despropósito
-me digo cada vez que intento algo- 
y sin respuesta
ni corto ni perezoso me agarro y lo intento de nuevo,
                                               o sea, 
no hago en absoluto nada digno de tu clemencia
-acierto-
salvo esperarte en el bosque.

El tiempo no vuelve/ y tú tampoco... 
la gran noche acecha.
Lo que no está ahuyenta a lo que hay... -lo has visto-
¿verdad?
Y los pájaros...
El molde de su silencio se despliega/resbala 
en el quicio del dolor 
que le infringe la duda ante la posible derrota
       y es tan didáctico/delicada-mente estricto
como su inexistencia causante en fuga 
-aunque fuera verdad y no un sueño-.

¿Qué orilla a un hombre a la soledad
 cansado de ser invisible...
               sino la atracción del corazón/
               agujero negro de la nada?
No hay descanso... -maldita sea-.
No puedes ofrecer la caridad que reclamas a tu alma
como parte tuya
si nunca ha habitado en ti.
No haces nada más que quejarte, trotamundos
abocado a un callejón/cajón de pérdida de la memoria.
Tu cerebro... en descomposición.
    La distancia es la mejor consejera...
                    -de cerca y de lejos- 
¡y así nos va!

P.D.
Nunca se logra/concilia la deconstrucción 
             de tu anterior yo creador... -caracter- 
ni morada alguna pretérita preferida
más allá de la homogenización impuesta 
por la transcultura/
las corporaciones... y la decisión de caer en la trampa.
La compleja industria de los folletines/"polletines"
y pesquisas/ -dimes y diretes-
hasta empapelarnos el cerebro como una red/pared
de barrio obrero. Nos hacen caer.

No se pueden recuperar las eyaculaciones perdidas
ni la sustancia de sus navegantes podridos
en el organismo social del pasado
y del futuro 
ya muertos en una sucia trampa
de zombis visionarios/tránsfugas carroñeros.

¿Qué es mejor... atender a tu demanda de lecturas
informativos/tv y demás... -sombríos-
o eliminar el veneno que a todos nos mata/intoxica?
¿Y entonces qué sentido tendría vivir en este status quo?
-Al menos en el panorama actual-.
No hay manera de echarlo fuera/sacarlo del camino
                                      en marcha...

El miedo como a un extraño que somos de nosotros mismos
te hace empatizar con él
aún a sabiendas que siempre vas a perder
y entonces qué¿? -Te dices... pues yo.../
vuelvo a empatizar -esta vez- con la esencia del ser
e intento transformarme en mariposa.

Leo/escucho y doto a mis poemas/pensamientos/vida
de nuevo músculo
y así me ejercito en las creencias/crecida de mi espíritu
suicidándose presto a la locura
a la hora marcada por el reloj vital del día a día...
-costumbre que me impongo de mi cuerpo esclavo
que no se quiere rendir
haciendo esperar al verdugo-/

La peor de las salidas posibles es no tener alternativa.
Pero existe una siempre... -en picado/pecado-
y no te la digo.

* Publicado anteriormente 22/10/19


6 comentarios sobre “Nuestras vidas…

  1. Muy bueno.
    Hoy me he levantado un poco payasa, así que espero que no te enfades conmigo, pues tengo ganas de hacer de reír al coyote, que me hacía mucha gracia, bueno a veces pena , por que corre que te corre, piensa plan que te piensa, y al final el precipicio. Yo te ofrezco alguna solución no la perfecta, la menos mala:
    Frena en seco, le cojes desprevenido al correcaminos y le tiras por el barranco, que por una vez…
    Y la segunda, te frenas en seco, le das unas palmaditas en la cara, él se queda estupefacto y lle cae un bote de pintura roja…
    ¡Es hora de espabilar al correcaminos!
    Saludos María, buen día.

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