El oro del sol

El oro del sol          xx?.
con sus clavos como agujas hieren mis ojos...  
Siento el hielo de tus carnes fundiéndose 
                                en el aliviadero/
muelle de descarga
-bahía de la desesperación-.

Viciosa/
viscosa para ser preferible/ -en su jugo-
juego contigo en mi mente...
Brillante y/grasosa ola de calor del cegador instante
-a imagen de los de antaño- 
                          en el peor de los momentos.
Yo y el mundo del revés/ revolcándonos
a los pies del demonio
sin saber nada/
sin poder alcanzar la gloria de tenerte
-ya en el infierno-.

El gozo/gusto que nos procesamos se acuerda/ es mutuo, 
-no lo olvides- 
y se nota...
Intenta estar poco tiempo inconsciente/dormida 
          no se revele del negativo la foto 
lo bien que lo pasamos alguna vez juntos
y desborde al subconsciente/
porque lo sabe y no nos interesa, tan lejano...
-lo de empezar de nuevo/
para salvar al clon de nuestro amor perdido- 
ya en el desierto 
más de curenta días con sus cuarenta noches... 
sin agua/
sin nada que echarse a la boca
ni al espíritu de la desazón desnudo.

Nidos en la cabeza de plumón de ganso/plomo fundido
lo han dibujado en la almohada 
con la huella de nuestro rostro/recuerdo
                     convirtiéndose en balas de asalto. 
Pólvora y proyectil unidos/ de ese tiempo gris 
-en su cuerno de avispa/ánima del dolor- 
embutida en capullos de mariposas ya muertas 
                    antes de su transformación... 
refugio/óbito y resurrección para el nunca jamás
-sin despedirnos-.

Todos los polluelos/orugas de la muerte/ 
deseo y desenfreno quietos 
                     sin más hambre del calculado... 
             ahora nos asfixian desde lejos
                  perdidos en el horizonte
y nos tienden sus tentáculos sin resolver/
espolones apuñalándonos por la espalda
amputados de nuestro sueño convictos y asesino
apuntando a la sien con su revólver 
-yacen inertes/cádaver
secos a las puertas del cielo. 

Vives en el pasado de lo que has pensado vivir/ 
de lo que sería tu vida... -Me dijiste 
Sí, si te sirve de algo/de consuelo, 
                                           tenías razón...
El corazón muerde, igual que el sexo inexistente quema/
Mira como tengo el alma/arma/ ama! 
     -porque se vio implicada con tanta  zalamería-.
-Tonterías de bobo de turno... 
Podías meterte a sereno¿/ 
por lo de no encontrar nunca la lleve/ y eso...
¡Ya lo sé... me quejo de puro vicio!

* Publicado anteriormente 07/10/2018


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