En un Cadillac de seda negro

En un Cadillac de seda negro          x+
viajaba el pálido recuerdo
y, echado sobre el cuero del asiento,
veía desfilar errantes
sus locuras/sus tormentos...

Primero, un encaje de ganas ausentes
le siegan el juicio por el pescuezo.
Después ve pelechar estrellas de sal
que hacen infértil la cantera del tiempo.

Luego, encorsetado de costillas
y de músculo rojo
no puede explorar/explotar ni reventar
el corazón ni sus huesos molidos/
mordiéndole...

Más tarde, ve sobrevolar
hieráticas musas
por los campos de sus sesos en barbecho
arrojando las semillas del ángel exterminador/
diablo traidor
que Dios echó del Paraíso jodiendo...

Y así, galopando sobre los 4 jinetes 
del Apocalípsis de la carne...
-las huestes de tales entuertos-,
escuchan en el silencio atronador 
del interior de su coche/cerebro
el olor fresco a ciprés
que le lleva de nuevo al cementerio.


12 comentarios sobre “En un Cadillac de seda negro

      1. Tú te mereces eso y mucho más, aunque yo lleve meses de capa caída tanto en Tuiter como en blogs y apenas intervenga. Eres un poeta genuino, un creador de estilo, pero de un estilo que no es coartada para no decir nada de fuste, como algunos famosillos que prefiero no citar. No me importa afirmar, bajo mi responsabilidad, que eres superior en talento a algunas figuras “consagradas” que voy a dejar sin citar.

        Le gusta a 1 persona

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