El oro del sol

El oro del sol          xx
con sus clavos como agujas 
           hieren mis ojos...  
Siento el hielo de tus carnes 
en el aliviadero/muelle de la bahía 
                                de la desesperación.

Viciosa/viscosa/brillante/grasosa ola del cegador instante 
en el peor momento. 
El gozo con nuestro cuerpo es mutuo, -no lo olvides- 
intenta estar poco tiempo inconsciente 
porque lo sabe 
y no nos conviene...

Nidos en la cabeza de plumón de ganso/plomo fundido 
                     convirtiéndose en balas de asalto. 
Pólvora de ese tiempo gris -en su cuerno- 
embutida en sus capullos de mariposas muertas 
                 antes de su transformación... 

Todos los polluelos/orugas de la muerte/ 
deseo y desenfreno quietos/ sin más hambre del calculado... 
yacen inertes/secos a las puertas del cielo. 

Vives en el pasado de lo que has pensado vivir/ 
                    de lo que sería tu vida... -Me decías 
Sí, si te sirve de algo/de consuelo, 
tienes razón...
El corazón muerde, ¡mira como tengo el alma!


3 comentarios sobre “El oro del sol

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