La mano pensativa en la sien

La mano pensativa en la sien    xx  
                       acariciando la idea...
   Suave, fina, delgada, ligera como una pluma.
Arrancada/arrastrada por el viento, sin escape
                              hacia un callejón sin salida.

-¿De qué te quejas puercoespín? ¡Tú, el cínico! 
¿De qué me quejo, pellejo?
-Me digo...

-¿Has visto a ese apagado apego/reflejo tuyo en el espejo
podrido y decapado  por detrás en plata...? 
       Si te sobra armadura ensancha el corazón... 
       Si te falta seso encoje tus cuernos
como el caracol. 

Y yo te miro, mido y calculo.../  sonriente en la probeta
     ante ese hondo pesar/andares tuyos.
     Sin que pueda hacer nada para que levantes 
                                        el pie del pedal...
                                          
-La muestra se había contaminado.
¡Qué pasada!

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